Concierto Cracker en Valencia - Loco Club 05 / Dic


Noche de sábado en el Loco Club de Valencia, el concierto de Cracker era de obligada asistencia para todo buen amante del rock, aforo completo y muchas ganas de ver en acción a una de las bandas más importantes de las últimas décadas, por su discografía y por el prestigio de sus directos, siempre arroyadores. Además son pocas las veces en la actualidad en la que puede verse un sold out colgado en la puerta, pocas veces las que la calidad se ve reconocida de manera tan aplastante, las crónicas de las noches pasadas dejaban a las claras que el grupo de David Lowery y Johnny Hickman estaban dispuestos a dejar un buen recuerdo en la retina de su ya amplia parroquia de fieles seguidores, pero además es un hecho que Valencia ama a Cracker, y Cracker ama a Valencia, y la noche del 5 de diciembre se presentó con pocas dudas al respecto. 

(Foto: Bronco Farelli)
Su repertorio recorrió toda su carrera dando cabida a sus ocho discos de material original, aunque se basó mayormente en su último disco "Berkeley to Bakersfield", y con especial incapié en sus dos primeros discos. “One fine day” inauguró la noche, canción que cumplió su función, aunque fue para mí la potente “Gimme one more chance” la que mostró la maquinaria a pleno rendimiento y con un Johnny Hickman pletórico, tónica principal del concierto, me sonó incluso más hard-rock que mucho hard-rock actual, siguió la fantástica “Seven days” con su sonido rock americano arquetípico y tan personal que tienen patentado y ojo con el señor Pistol Stoessel a la pedal que aquí brilló, un virtuoso a tener en cuenta que dió un contrapunto de gran nivel a lo largo de todo el concierto, sobretodo cuando Hickman le cedió el foco. Su último disco hizo acto de presencia a la inversa desde Bakersfield con dos temazos de última factura, “Almond grove” con David Lowery impecable y confirmando que aunque con menos vigor que su compañero, con un poco de su mojo basta para sanarnos, perfecto en el fraséo de esta canción favorita.

(Foto: Bronco Farelli)
Y lo que andaba diciendo, de nuevo Hickman en su salsa con el honky tonk “California country boy”, y su lado country y rural que me encandila como pocos cowboys pueden hacer. No faltaron los hits míticos que gustan corear, “Teen Angst (What the World Needs Now)”, “Low” y “The golden age”, temazos que se sostienen por si solos, favorita de la vida la balada “Another song about the rain” de las que te salvan la vida y que produjo uno de los clímax de la velada con el público haciendo los coros en perfecta comunión con la banda, piel erizada. De vuelta a Bakersfield con la pedal a pleno rendimiento en “I’m sorry baby” y “King of Bakersfield”, Berkeley hizo acto de presencia en la segunda mitad con uno de sus highlights “Reaction” y será por grove que “El cerrito” te hace balancear la pelvis a lo James Brown. “100 flower power maximum” y “Time machine” les mostró en su vertiente más punk y Lowery que parecía encontrar su luz. El final fue apoteósico con Kerosene Hat aportando sus archiconocidos hits “Sweet potato” y “Get off this”, “This is Cracker Soul” de su primer disco dió para un interludio donde Hickman brilló y Bryan Howard se desmelenó con su bajo funky, cerraron el concierto oficial antes del bis con una sensacional “Euro-Trash girl” que puso los pelos de punta. La platéa entregada jadeó su nombre y la banda correspondió con un bis extenso, dos de sus últimas dos galletas “Get on down the road”  y “Beautiful”, y dos de su primera “Happy birthday to me”, pero especialmente fue “I see the light” otro de los climax finales con banda y público cantando tan luminoso estribillo al unísono.

(Foto: Johnny JJ)

Como hacía intuir su magnífico último disco, en concierto Cracker se basa hoy por hoy en un equilibrio perfecto entre dos personalidades diferentes y muy marcadas que se complementan más que se imponen. Cómodos y compenetrados dentro de ese amplio margen estilístico que manejan entre los sonidos más rockeros y los más cercanos al country, sin dejar un rigor punk aún potente ya a sus cincuenta y largos, un deje funky que colorea su música, y todas esas tonadas que nunca sonaron en la radio pese a lo adictivas que siempre resultaron. Un concierto de unos Cracker ya veteranos que defendieron su impoluto repertorio con muchas tablas, Johnny Hickman erigido como guitar hero de la temporada y un David Lowery más estático y por momentos irónico que no defraudó y cumplió con su papel de frontman. En definitiva un concierto para el recuerdo de uno de los mejores grupos de rock aún en activo. Larga vida a Cracker.


(Foto cabecera: Bronco Farelli)

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