Ambros Chapel - The Last Memories (2014)


En una de las primeras escenas de la película El hombre que sabía demasiado de Alfred Hitchcock (reverencia por favor) James Stewart observa con estupor el asesinato de un individuo al que sólo le da tiempo a balbucear un casi inaudible nombre... Ambrose Chapel. 

Desvelado el misterio, comentar que Ambros Chapel, además, no es sólo uno de los mejores grupos de la escena local valenciana, siempre pensé que desde su primer disco superaban con creces a todo aquel que viniera, de dentro o fuera, con la bandera del post-rock y casi siempre desde una impostura de tendencias. The Last Memories es su tercer disco y el que puede jugar el papel de consolidación en su trayectoria tras su debut Rome, el siguiente Constants are Changing, y el EP Electric Eye, también en vinilo, como esta edición.

Las canciones, sonido y composición vienen marcados con un importante cambio de formación que no ha hecho sino reforzarles y traerles en una versión más directa donde el teclado ha pasado a ocupar un papel secundario y circunstancial, y las guitarras un mayor protagonismo. Se decantan por los medios tiempos y desestiman cualquier atisbo bailable de pretensiones modernistas. Continúa dando carácter la interpretación de Pablo, que dentro de su propio estilo encuentra en este disco más espacios donde recrearse y demostrar una mayor técnica, sobretodo en los tempos más lentos, podría ser el cruce perfecto entre Perter Murphy y Robert Smith, primordial en el sonido del grupo. Aspectos todos que para nada han significado una merma en la naturaleza elegante y oscura que siempre han acompañado a sus discos, tienen estilo. 

Foto: Stella Blasco
Por si ustedes no lo han adivinado, y para quien no les conozca, comentar que Ambros Chapel bebe directamente del injerto que supuso Joy Division en el ramal del rock subversivo de finales de los 70, pueden aludir sin reparos al sentido gótico de Bauhaus, los primeros Sister Of Mercy, arpegiados de fantasía estilo The Mission, atmósferas introspectivos que retrotraen a The Cure, quizás en este disco los entramados de guitarra vayan muy en la línea de The Church, todo sea dicho, con la incorporación de Oscar Vadillo, incluso me atrevería a decir que  incluyen altas dosis del dramatismo urbano de los primeros Suede. En el caso de los Chapel todas estas influencias no son tratadas como una opción de producción, ni en un sentido indie/actual, lo suyo es un acercamiento perpendicular a una manera de entender el rock que ha caido en desuso en las últimas dos décadas ante la gran oferta musical principalmente de procedencias tradicionales americanas. La prueba feaciente de ello son los pocos clásicos del género que sobreviven y/o mal viven por los escenarios actuales. Circunstancias todas que a día de hoy convierten la propuesta de Ambros Chapel en única en su género, y lo más importante es que lo hacen a un grandísimo nivel.

El tracklist tiene empaque, es equilibrado y diverso, abre X como una auténtica declaración de intenciones, muestra del gran momento sonoro que están atravesando, las guitarras dominan y eclosionan en un in crescendo final que se eleva a cotas sónicas pocas veces escuchadas en estos estilos. La que os enganchará será Cellophane con un estribillo con mucho gancho que invita a repetir, tiene madera de single, esto en los 80 hubiera sido objeto de culto en formato maxi-single y con el remix de turno. Broken Dice actualiza como pocas el legado al que aluden con un riff y un groove muy atractivos. En I Don't apuestan por un desarrollo down-tempo de atmósfera onírica y siniestra donde la voz adquiere un protagonismo crucial, lo propio y en la misma línea hace la canción Brazil con una introducción instrumental de tintes inquietantes, la primera del disco con video-clip. Y aunque yo sé que Suede no ha sido reconocido abiertamente como referencia, el resultado de Situation se acerca bastante al pop que destilaron a principios de los 90, también es la canción que les trae más cerca de la actualidad junto a Black Dress y Future Line. Llegamos al final del disco con The Lonely Fair, una preciosa balada etérea y embriagadora de arpegios cristalinos, y cierra el disco por todo lo alto Solitary Man, una línea de guitarra sublime y una parte instrumental de altos vuelos en la que posiblemente es uno de los momentos álgidos del disco.

Un disco como The Last Memories suena estimulante, es diferente a todo cuanto pueda escucharse ante la grandísima oferta que hay casi siempre desde los mismos derroteros, todo un triunfo teniendo en cuenta las cordenadas que manejan y al nivel que lo hacen. El próximo 6 de Febrero lo presentarán en la sala Wah Wah, cita a la que no puedes fallar si estás en la capital del Turia y además quieres presenciar una masterclass de rock oscuro y elegante.



Otras fechas para ver a Ambros Chapel:
15 de Marzo: FNAC San Agustín - Valencia
18 de Abril: El perro de la parte de atrás del coche - Madrid

Comentarios

  1. Solamente lo he podido escuchar una vez y me gustó, quiero oirlo más, con este brillante artículo me has despertado el apetito mucho más. Todas esas referencias que citas me gustan y en este tipo de música necesito saborearla bien. Abraçada, my kamarada-mestre-friend.

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  2. Con las influencias que les avalan, no podían defraudar. Gran post, amigo.

    Un abrazo!

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