Lucinda Williams - Down Where The Spirit Meets The Bone (2014)

"Un disco doble como debe ser, con sus subidas y sus bajadas, agrio y profundo, también con momentos luminosos, canciones que parecen pillar infranganti y sin cortar a una de las voces veteranas a respetar y benerar, aquí vestida con ropajes de auténtico lujo sonoro que realzan cada canción a la excelencia. Lucinda's got the blues"

Los discos dobles son todo un género en si mismos. El artista no busca las mejores diez canciones para conseguir atención masiva, tampoco pretende facilitar la escucha, ni mucho menos. Más bien es un dejar que todo surja y llegue donde tenga que llegar porque se está harto de todo, o porque todo ya da igual, o quizás porque se necesita marcar una línea en el suelo como punto de referencia para seguir adelante. Por supuesto el oyente tiene que poner de su parte si es que pretende entrar, pues con tanto espacio para la diversidad, los posibles hits se difuminan. Pero es que los discos dobles deben ser así, montañas rusas con sus subidas y sus bajadas.

Para mí Down Where The Spirit Meets The Bone cumple todas las premisas, es un doble con todas las de la ley. Aunque decir que es uno de los discos más importantes de una temporada que raya la locura por la excelencia de las referencias editadas puede resultar incluso insulso, como lo es marcar uno u otro disco como el mejor. Eso sí, si de alguna manera debiera medir en una escala de valores que discos son para mí los más importantes sólo tengo que coger mi libreta de los deseos analógicos y leer los que si tengo apuntados para su adquisición en vinilo, mi prueba de fuego es drástica con las listas, y en ella está este disco (otros... Night Surfer, Lateness Of Dancers y Hendra, Fakeband).

De sobra sabemos que para el reseñista medio será difícil evitar verter de su pluma un aura de malditismo cuando se alegue que con menos canciones sería un disco redondo, y más con la sobre-oferta a elegir en formato de fácil digestión y con pegada, es comprensible y respetable, tiene que haber de todo. Pero también es el signo de los tiempos que nos lleva a la falta de dedicación a la escucha detallada en cada disco, negándonos la magnificencia que se esconde en el reverso del brillo. Se admite todo razonamiento y seguro que todos son válidos.

En este caso mi interés estriba en tres cuestiones básicas que superan en cualquier caso el inconveniente que podría suponer el formato doble, una es que considero a Lucinda Williams una de las mejores entre los cantautores/as de nuestro tiempo, entendiendo el oficio como la capacidad de comunicar las emociones y con una lírica refinada, que en su caso ha llegado al punto más alto. Otra razón es la excelente producción, hay pocos discos en el presente año que puedan presumir de un sonido tan equilibrado y con el empaque que aquí se despliega, tanto en acústico, como en eléctrico, es el feeling del directo, sin abusar de la compresión y oxigenando cada arreglo, es crudo y directo, básico para el formato vinilo, eso por no hablar de un plantel de auténtico lujo, parte de los Imposters de Costello, Pete Thomas y Davey Faragher, y Leisz, Stuart Mathis, Bill Frisell, y Tony Joe White aportando sus arreglos de guitarras grandiosas y excelsas, y harmónicas bien tocadas. Por último, lo tengo en un pedestal porque hace un repaso a la historia del rock en la vertiente americana que más aprecio y de la manera más plana, sin ambages, desde Townes, Parsons, JJ Cale, también los Rolling Stones exiliados, Bruce Springsteen, Tom Petty, el blues y el country, el hony tonk y esas baladas de bar de carretera que nadie canta como Lucinda.


Un disco de fondo que necesita escucha exclusiva y mimosa, necesita rodar y que te atrape en cada rincón y en cada detalle. Aunque por dejar constancia de las canciones que de momento me hacen volver una y otra vez, nombro unas cuantas, empezando por Compassion, una balada con poco más que acústica y bajo, y con Williams dejando claro de que va el tema, ese verso que da título al disco arrastrado en caida libre es simplemente conmovedor y emocionalmente profundo, como lo son a un mismo nivel y más instrumentadas Cold Day In Hell y It's Gonna Rain. Otra de las grandes bazas del disco son las guitarras, con Protection consigue una canción que ni los Rolling Stones soñarían hacer hoy en día, guitarras sticky crugientes y maravillosas, en cambio Burning Bridges me retrotrae al Bruce época darkness, que guitarra!

Los medios tiempos country-rock marca de la casa también abundan, son sensacionales East Side Of Town, Stand Right By Each Other, Walk On, tienen mucho gancho. Y West Memphis despliega el groove estilo JJ Cale muy presente en todo el disco, también en Everything But The Truth, se recrea además en el blues de la vieja escuela en Something Wicked This Way Comes, nivel superior, no falta el country luminoso en This Old Heartache. Y que queréis que os diga, me quedo con cada uno de los minutos de su versión de Magnolia,que a poco tiempo de una gran pérdida como fue la de J.J. Cale, es lógico y normal, y no es de extrañar que Lucinda Williams rinda su más sincero homenaje como también hizo con Vic Chesnutt en el pasado disco, la grandeza de Magnolia es inabarcable.

Supongo que llega un punto en la vida de todo artista en el que importa mucho más hacer las cosas a tu manera que andar pendientes de unos y otros. Lucinda ya hace tiempo que dejó de esperar un éxito masivo, pese a merecerlo como el que más, pero graba discos como si en ello le fuera la vida, desparramando toda clase de sentimientos en una apertura en canal sincera y visceral. Un disco doble como debe ser, con sus subidas y sus bajadas, agrio y profundo, también con momentos luminosos, canciones que parecen pillar infranganti y sin cortar a una de las voces veteranas a respetar y benerar, aquí vestida con ropajes de auténtico lujo sonoro que realzan cada canción a la excelencia. Lucinda's got the blues y te remueve por dentro sin que te des cuenta, un doble como debe ser.

Publicar un comentario

6 Comentarios

  1. Por ahora y después de muchas muchas muchas escuchas es sin duda el disco del año. Gran reseña... por cierto, te me has adelantado, el viernes voy yo con Lucinda en la Isla Nikochiana. Abrazos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra coincidir contigo, este disco es grandísimo. La verdad amigo Nikochan es que este año me he encarado a discos que supuestamente deberían ser lo más de lo más, pero sólo al llegar a este Spirit To The Bone he tenido la verdadera sensación de estar ante un disco que escucharé muchas más veces, no le veo caducidad.
      Saludos y gracias por pasar.

      Eliminar
  2. Lo mas de lo mas...un mii blonde on blonde.... Lucinda al cielo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lucinda es grandiosa (gran diosa), me gusta eso, es un blonde on blonde del s.XXI
      Saludos Jose, gracias por pasar

      Eliminar
  3. Me encanta ese estilo. Me encanta que me recuerde a Beth Hart, a la diosa Lisa Fischer y a Tina Turner. Me encanta saber que tanto ella como Imelda May han sacado, para mí, dos de los mejores discos del año. Viva Nueva Orleans y su sonido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y tan Dylan, y también tan Chess, este disco toca muchos palos, aunque he de decirte que el último de Imelda May no lo metería junto a este ni borracho, no es malo, pero no tiene nada que ver, pienso. Saludos y gracias por pasar

      Eliminar