Micah P. Hinson - ... And The Nothing (2014)


...a veces me da por pensar que puede resultar contraproducente alimentar de verdad autobiográfica cada canción, aunque sólo sea en el transfondo, verdad que sustenta la credibilidad que le es propia, con lo cual existe cierta dependencia del artista respecto a los estados catárticos...

Ha pasado tiempo desde mi último concierto de Micah P. Hinson, fue en la presentación de la orquesta del imperio rojo en la capital del Turia, único. Hoy vuelvo a tener cita con el abileniense a razón de su nuevo disco Micah P. Hinson And The Nothing, el cuarto disco de estudio si no contamos Ep's, rarezas y versiones, le ha costado parir pero que sea bienvenido, lo esperaba.

Con la música de Hinson me da por pensar en mis propios tics y manías, en mi incondicionalidad hacia ciertos artistas que ya no van a decir nada nuevo, ni se encuentran en lo alto de las listas, pero poco me importa. Además ya no pueden argumentarse cambios considerables en su obra y sus rasgos son fácilmente identificables, eso sí, con una gran personalidad pese a lo manido del género, si se trata de hacer buenas canciones, Micah te asegura a cada disco que al menos vas a necesitar una mano para contar las que son atemporales y con la otra las que te remueven tripas y corazón.

Canciones en las que mayormente importa que las cante él, en boca de otro sería diferente, y ahí estriba mi incondicionalidad, en su manera de enfocar la música americana, arrastra el san benito de "Cohen del Indie" (un buen san benito por otra parte), adjetivo que ya casi nadie se replantéa ni rebate, simplemente se dice y se comenta sin más, aunque siempre le ví más cercano al Cash crepuscular de las american recordings, a ese grado de verdad cantada e interpretación sentida más allá del estilo y el personaje y de su tan mentado pasado de drogas, reformatorios y adicciones, lo suyo es costumbrismo emocional en las afueras de la correción moral y de lo políticamente correcto.

Y en ese aspecto a veces me da por pensar que puede resultar contraproducente alimentar de verdad autobiográfica cada canción, aunque sólo sea en el transfondo, verdad que sustenta la credibilidad que le es propia, con lo cual existe cierta dependencia del artista respecto a los estados catárticos, en este caso el presente ... And The Nothing llega marcado por un grave accidente que le dejó con los brazos inmóviles, motivo principal de su tono e interpretación, o al menos del estado anímico de ella, aunque la idea venga por derroteros literarios, incluso de la Nada que todo lo traga en La Historia Interminable. Por suerte para Hinson, en este país ha ocupado siempre un lugar privilegiado entre los practicamente afincados, puede que por la plataforma que ha supuesto Houston Party, defensores a ultranza del tejano desde sus inicios y que han sabido mantenerlo presente más allá de la fiebre del oro del Gospel del Progreso, relación que ya se materializó con Tanchenko como banda residente de acompañamiento, ahora este disco lleva marcado de serie un "12 songs from Santander, Spain" grabado en los Moon River Studio y con Fernando Macaya a los mandos y en algunas guitarras, profesional que por otra parte empieza a ser solicitado por su buen hacer, y con la participación de músicos procedentes de grupos diversos como The Puzzles, Del-tonos, Chicktones y The Aquattro String Quartet, en una especie de dream-team local que consigue el perfecto cojín sónico envolvente necesario y sin ningún tipo de complejo de inferioridad, por aquello de que no son tejanos, ni yanquis.

El disco abre con la gamberrada de How Are You, Just A Dream, reafirmación de Micah en formato punki, un demostrar que nadie le encasilla aunque luego pase a confirmar cuales son sus grandes bazas, hará las delicias de sus detractores, o extrañará a quienes esperan sus baladas y medios tiempos. A mi no me desagrada y me hace gracia al menos la intención, pero he de confesar que la paso directamente, puede que un día de estos la vea imprescindible, hoy no. Con On The Way Home (To Abilene) ya tenemos al Micah que todos esperamos, medio tiempo arrastrado y desafinado como el solo sabe en esta oda a la añoranza de su hogar, no puede negar que en algún momento el aroma playero de levante no le entrara con este ritmo spectoriano pasado por los beach boys y llevado al folk con final de cuerda velvetiano, son esas cosas que el sabe hacer de la manera más simple y eficaz. The One To Save You Now descubre al piano como uno de los fuertes del disco pese al despiste inicial, esta balada ya es para ganar al fan de base, gemidos quejumbrosos envueltos en belleza sonora, I Ain't Movin no se queda atrás, como muchas otras te lleva a otras canciones de su repertorio, un autoplagio de la instrumental The Surrendering, de mis favoritas ever, lúgubre y con silencios para la reflexión, intimidad mostrada sin giros literarios sobre su propia inmovilidad física y emocional. The Same Old Shit es el bom-chica-bom de Cash y por dios, nadie puede desafinar tanto en la actualidad como Hinson y salir impune, como la anterior, transpira la desesperanza ahora con altos grados de ansiedad, igualmente aplicable a los sentidos personales de cada cuál, genial.

Y a la altura de The Life, Living, Death and Dying ya sabes que está consiguiendo no descolgarse de la calidad que atesora en sus propios términos, country melodioso y pegadizo, una joya que pasa entre versos de ida y vuelta como un suspiro en lo que parece un homenaje a su abuelo. Sons Of The USSR, historia sobre los heroes rusos que fueron despojados de su dignidad una vez sirvieron a su pais, aunque independientemente de la temática, en lo sonoro me parece la joya del disco, el sinte logra tensar el paisaje lejano entre simple acústica y piano, genial. There's Only One Name es atemporal, banjo delicioso, que bien hecho este disco como Mac, que empaque. La canción God Is Good es hermana de On The Way Home, no se puede negar, visceral, nostálgico y agridulce. The Quill vuelve con el piano de protagonista, acompañado por sección de cuerdas en estado de gracia, evocadoras, admito a Cohen al fin en este inmenso mar de tristezas, y salvando siempre las distáncias líricas, sobretodo, pero a su vez confirmando que lo suyo es real y no un mero pastiche. Love Wait For Me, escobillas contrabajo cuerdas y una brizna de esperanza y aire familiar, Y no puede existir mayor exposición de sus sentimientos y sensibilidad que en A Million Light Years, una de esas joyas acústicas que, como dice el amigo Paco, hinsiano como yo, hace que sea de los nuestros, nanas para la madurez, banda sonora de una película imaginada, y llega el cierre definitivo con la canción bonus The Crosshairs, mantra de terror hinsiano en crescendo, desafiando al mundo si se tercia, ante tamaña invalidez.

Un disco que no baja el nivel respecto a sus anteriores trabajos, Micah P. Hinson tiene su lenguaje propio, poco importan ya los nuevos detalles sonoros que se traiga bajo el brazo, aunque aquí hay que decir que están cuidados al máximo. Hace lo que quiere y en sus propios términos, solo queda que a cada nueva entrega, si puede ser que tarde menos, nos regale con algunas de sus mejores canciones, y por ahí ... The Nothing será uno de los discos que más escuche durante un tiempo. Esta noche en vivo y en directo encuentro con la Nada. Gran disco.

Acompañado o solo, Micah es bueno:

Comentarios

  1. Gran reseña como era de esperar. Yo, como sabes, soy un gran seguidor de Micah. Ayer me lo perdí en BCN pues el agujero del bolsillo es bien gordo, pero no me quejo pues le he visto en cuatro ocasiones. Un señor disco, éste de la Nada. Ah! y espero la crónica del directo. Abrazos.

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  2. "Y en ese aspecto a veces me da por pensar que puede resultar contraproducente alimentar de verdad autobiográfica cada canción, aunque sólo sea en el transfondo, verdad que sustenta la credibilidad que le es propia, con lo cual existe cierta dependencia del artista respecto a los estados catárticos, en este caso el presente".

    Me ha encantado esta frase. Tanto que voy a tener que agenciarme el disco.

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