Hablando de poesía con el recaudador de impuestos... y con Billy Bragg.

El Guthrie inglés
Billy Bragg acaba de editar Tooth & Nail, una obra sosegada e impregnada de sonoridades americanas, su obra menos panfletaria, con la perspectiva que dan los años y con cierto regusto a desencanto, supongo que después de tantos años de inquebrantable coherencia es lógico, que ante la actualidad imperante, llegue un momento de duda existencial. No está nada mal, pero siempre preferí al Billy Bragg combativo y mordaz, el songwritter protestón y toca pelotas, aunque eso suponga una menor aceptación a niveles más amplios.

Como en su día muchos otros, Bragg siempre prefirió, más que vender miles de discos, poder dormir por las noches pensando que había hecho lo correcto, en ese aspecto creo que la canción protesta la mayor parte de las veces ha sido incompatible con la amplia difusión cuando el mensaje ha pesado más que la parte musical, puestos a divagar, para mí ambas opciones son válidas y necesarias, sería del género tonto pretender anteponer una por encima de la otra, independientemente de "valentías", "honestidades" y "verdades", pero si es cierto que la música con mensaje, me refiero que ataque directamente a ciertos aspectos de la política y de la vida en sociedad, a lo largo de la historia se ha mantenido en segundo plano como un subgénero, es lógico preferir en los ratos libres, volar y olvidar el plano físico, que fijarse en el barro que nos hunde bajo los pies.

Pero cada época tiene lo suyo, y en esta en la que estamos, personalmente, siempre me decantaré por la canción comprometida, para los artistas es una opción libre, como no, ya lo dice Lapido en Formas de matar el tiempo   "Yo te hablo de amor y tú de artes marciales", aunque el caso de Lápido es muy especial porque pocos como él (a nivel mundial) puede hacer poesía con el barro que nos hunde, el título de este post le va muy bien.

Es evidente, por ejemplo, que pese a la riqueza cultural e histórica que atesora el legado de Woody Guthrie siempre causa cierta repulsión su formato austero y unos registros deficientes, sin filtros, ni efectos. Su alumno aventajado, bueno, Dylan ya demostró a principios de los 60, en un inteligente ejercicio de estilo como pocos, que podía perfectamente llevar el pataleo y la protesta con gracia y atino para llegar a cuanta más gente posible, y Bruce hizo lo propio con sus canciones con transfondo social más cercano a la America profunda.


Talking with the Taxman about Poetry (1986)
Del punk sólo os podría hablar de The Clash, la que creo la propuesta más inteligente y con más sentido de su generación. Hay otras como The Smiths, Morrisey era uno de los mejores bocazas anti-monárquicos que ha dado la historia del rock, nos vendría muy bien uno en los alrededores del Pardo.
En mi caso, si no fuera por el legado de Guthrie y por la colaboración junto con Wilco puede que este señor se hubiera quedado medio olvidado como una rara avis de una década pasada. 
Después de dos primeros álbumes tras la estela de Guthrie, a su tercer intento Bragg encontró su propio lenguaje, sarcasmo de portada incluido con el subtítulo de The Difficult Third Album. Se ganó el beneplácito de la crítica aún situándose en  las latitudes sonoras de canción con  mensaje, y firmó uno de los mejores LP's protesta de la década. Talking with the Taxman about Poetry es también el título de un poema de Vladimir Mayakovsky, ruso revolucionario marxista que luchó con su poesía contra el clasicismo de la época de los Zares, un buen punto de partida para hacer la suya.

El sr.Bragg hila unas canciones no exentas de gancho con la ayuda inestimable del sr. Johnny Marr, puede que sea el artista que más partido le ha sacado al guitarra fuera de los Smiths, aquel mismo año editaban The Queen is Dead, valor añadido a estas canciones cada vez que aparecen sus arpegios smithianos en espiral.

Billy Bragg se marca una excelente adaptación de la tradicional There is a power in a Union, no es de extrañar en una década en la cual uno de los objetivos principales de la Dama de Hierro era cargarse los sindicatos, cosa que por desgracia consiguió para más gloria neo-liberal. En esas estamos ahora, ¿no?.

El disco te va llevando a su terreno, a medio camino entre los Clash más sosegados, los Smiths más acústicos, Guthrie, Dylan y toda la ristra folkie que cuelga, muy equilibrado y sin dejar atrás su activismo panfletario de sus anteriores trabajos. La lucha de clases junto a momentos más intimos y un toque de cinismo hábil y muy inglés, hacen de éste un disco único, y el primero en el que Bragg encontró su propio camino. Si después de esta muestra os decidís, tened en cuenta la edición ampliada de 2006 sobre todo por las versiones de Smokey Robinson y Gram Parsons. Oigan, hasta para patalear hay que tener clase, y Billy Bragg la tiene.

Os dejo mis preferidas:

There is a power in a Union


Billy Bragg le dedica una genial canción a Levi Stubbs, barítono de los Four Tops:


The Warmest Room


Wishing the Days Away

Comentarios

  1. Mis favoritos de Bragg son don´t try back home y workers playtime , tal vez porque son menos acusticos. me pasa lo mismo que con Dylan cuyos primeros albumes son de lo que menos me gusta de su discografia. Ahora el tercero de bragg he de reconocer que esta bien, da un paso adelante para lograr un lenguaje musical propio dentro del género dde cantautor. Y aquellas box set de su carrera que bien presentadas estaban y con buenos caras b

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  2. Gran entrada para un gran tipo como Bragg. Me quedo con tu última frase, con la que estoy totalmente de acuerdo, hay que chillar, pero a poder ser con talento. Él lo tiene.

    saludos

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  3. Inmenso post, mestre, con esos detalles que mencionas de Marr & Smiths. "Talking with the Taxman about Poetry" es un discazo absoluto. Abrazo.

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