Radiohead - A Moon Shape Pool (XL, 2016)

mayo 29, 2016 2 Comentarios

Esta es la favorable, la de Julián Ruíz es la hater. Piscina lunera. Es impresionante los ríos de tinta digital y las opiniones tan dispares que despierta el disco. Desde "Es su obra maestra" hasta "Es una mierda aburrida". Pero a ver, si nunca has escuchado a Radiohead o en el mejor de los casos te quedaste en las 'curvas' y/o en las 'computadoras', ¿para que ir?, ir pa' na'... 

Posiblemente su anterior disco es el causante de la mayor parte de los recelos que despierta cualquier cosa que salga de la banda inglesa, y ahí si que digo que aunque hubo quien vió su gracia y yo que respeto el tema de los gustos y los colores, si hablamos de ensamblar con cierta gracia y calidad la electrónica pués de "eso" a lo que contenía "Kid A" incluso "Amnesiac" va un buen trecho. Aún así no les pierdo la pista aunque me la metan doblada de vez en cuando porque si algo tiene esta banda es un universo sonoro y lírico propio, son únicos, y ahora si, no diré que son unos "genios" porque ese adjetivo debería reservarse a los contados como mucho con los dedos de dos manos, pero si que afirmaré que es una de las bandas más importantes de las últimas tres décadas le pese a quien le pese, y también que en su haber se encuentran algunos de los discos puntales de toda la música editada en la actualidad. A partir de aquí este disco me está volviendo a hacer disfrutar de su música desde que aquel ya lejano "Hail To The Thief" me atrapara con su correspondiente directo, por cierto otro factor a tener en cuenta en su buen hacer.

A Moon Shape Pool me supone una gran vuelta de Radiohead, al Radiohead que me gusta cuando más allá de las texturas y producciones de turno se dedican a hacer buenas canciones, y aquí señores las hay, algo que a poco que aguantéis el disco unos cuantos días y que reprimáis la ansiedad por dar una opinión a la ligera por aquello de llegar a meta en primera posición, pués si es que te gustan verás y encontrarás, otra cosa es que nunca te hayan dicho nada, pues a otra cosa. Al tema. El disco es una maravilla, una vuelta a los arreglos más orgánicos dicho ésto desde su propia perspectiva, o sea, electrónica hay pero en su medida justa, y aunque se hecha de menos que la guitarra eléctrica esté más presente, a cambio arrastra el buen hacer desarrollado por el sr.Greenwood en las bandas sonoras que ha compuesto en los últimos años (un señor músico, si, poca broma) con arreglos de cuerda y piano de auténtico buen gusto delicatessen, para mi uno de los grandes valores del  disco, y con el mérito que corresponde por supuesto al miembro de años en la sombra Nigel Godrich en las labores de producción, que todo sea dicho, en la medida que le escondan el secuenciador, el sintetizador y/o el laptop, la música de la banda mejora, una opinión muy personal.

¿Que las canciones no tienen gancho? no es novedad y sabéis si estáis aún leyendo estas líneas que es una de las características principales de su música, a estas alturas ya se sabe que no es un grupo de canciones pop directas y adictivas, por descontado. Además el grupo continúa siendo un pincel con el que Yorke pinta sus paisajes impresionistas sobre la realidad que sólo él ve desde donde sólo él está, sea desde otro universo o desde una dimensión paralela, además que nunca pierde su visión transgresora siempre en constante lucha contra ésto que llamamos sociedad con todos lo valores que conlleva y arrastra, siempre con su particular manera un tanto introspectiva y atormentada, añadamos onírica. El caso es que eso les hace únicos y no dejan de sonar a ellos mismos sin autoplagiarse (demasiado). Confieso que su adelanto Burn The Witch en su momento me pareció muy previsible dentro de su propia idiosincrasia, aunque con las escuchas me encasta muy bien con el resto y la veo como parte del todo, no puede negarse que la canción es una maravilla en cuanto a arreglos se refiere, una de las tónicas de este disco, y además a poco que uno indague en su letra descubrirá que su mensaje a la postre es una gran crítica a la Europa que ahora conocemos y a la manipulación a la que somos sometidos, y ojo, sin recurrir a obviedades. Daydreaming es otra buena prueba de su capacidad para crear ambientes únicos, canción a ralentí con la que además sus fans más temibles han tenido la excusa suficiente para desarrollar toda una serie de cábalas e incluso la que afirma que este será su último disco. Respecto a lo que hablaba de las guitarras eléctricas, Identikit podría ser la excepción, genial Greenwood y curiosa la utilización de la palabra y su significado (lo que es el retrato robot de la pasma) aplicado a las relaciones, una idea muy de la banda.

Y aunque el disco funciona como un gran cuadro con una intención única, hay algunas de las canciones que fuera de contexto funcionan muy bien y podrían calificarse de muy buenas, Glass Eyes es una preciosidad, una de mis canciones favoritas del año donde Yorke vuelve por sus fueros sobre la alienación y la sociedad, y si que os digo que es una mente muy lúcida para retratar según que situaciones, algo que se le da muy bien, me gusta y mucho tanto como Desert Island Disk, que si, que ellos van de modernos o así los quieren retratar pero ambas deberían considerarse joyas de folk contemporáneo tanto por el tratamiento de las acústicas como por los arreglos orquestales. Y de ahí a...Oh! Present Tense que maravilla, una bossa nova como la copa de un pino pasada por su filtro, que ya circulaba por la red una versión con banda, y yo que me preguntaba porque no hacían maravillas tales en sus discos, aquí está, bonita es poco. Muy conseguida la envolvente en The Numbers, acongojante el crescendo, los arreglos de cuerdas y las diversas capas en un trabajo de ensamblaje al alcance de muy pocos, alta ingeniería musical preciosista y grandilocuente que oigan, funciona y además está al servicio de un discurso tan escaso como es el cambio climático. Y por comentar otra de mis favoritas os diré que la canción que cierra el disco la minimalista True Love Waits que conocía de su EP en directo I'll Might Be Wrong. sólo con un piano y hacia el final con pocos arreglos más me parece de un gusto exquisito.

Su música nunca trajo la intención de llenar estadios, aunque los llene, ni creo yo que a estas alturas tengan ningún tipo de presión mediática (ni de audiencia) por sonar así o asá, si es que alguna vez la tuvieron. Una contradicción tal y como suele entenderse el asunto si tenemos en cuenta que hacen música independiente con presupuesto de empresa multinacional, un sueño para cualquier artista ¿no?, por tanto ¿no debería a caso ser una virtud mantenerse coherentes a sus propias reglas estando en la cima?, un ejemplo al menos para mi. Para finalizar apuntar que las canciones en su mayoría ya son conocidas y han sido interpretadas en sus directos, pero que más da si las canciones transcurren en un mismo tono de onírica a ralentí de arreglos preciosistas, muy disfrutable y que demanda calzarse unos buenos cascos y que pide unos minutos de relax para dedicarle. Muy recomendable.


The Jayhawks - Paging Mr.Proust (Thirty Tigers, 2016)

mayo 28, 2016 4 Comentarios

Reflexión sin ánimo de ser compartida. Todo el mundo sabe de todo, se alaba incondicionalmente como intocable todo aquello con sello 60 y 70, se montan piras funerarias descomunales a artistas que acaban de morir que hasta entonces habitaban en cierto anonimato mediático. También se etiqueta de genios a nuevas mediocridades que sólo repiten una fórmula sin aplicar carisma, ni personalidad, con la misma ligereza con la que se desprestigia con un chasquido y se desestima el trabajo del grupo/artista de turno que durante dos o tres décadas ha seguido con oficio un camino en sus propias condiciones artísticas, lo mismo que antes valía, ahora ya no vale. Opina o muere. No nos quedan clásicos, ni los queremos tampoco. Demasiado viejos para la actualidad, demasiado jóvenes para ser clásicos... o quizás recibirán coronas de flores cuando mueran.

No han sido demasiadas las reseñas con las que comulgue, pero algunas de las escritas en tono favorable me alegran y dan con aquello que me hace experimentar Paging Mr.Proust el nuevo disco de The Jayhawks, no creo que pueda explicarlo tan bien como Don Guzz (Reseña IGWT) con su visión corrosiva y lúcida contra todo aquel que no ha tardado en dejar este disco a la altura del betún para a continuación continuar con esta hecatombe de ofertas mediocres ensalzadas a etiqueta de clásicos. De Joserra (Reseña Exile) comparto su amor incondicional por todo lo que salga de la garganta de Louries, venga con Olson o no, y admitiendo que Green Grass y Town Hall son dos poms, pero que más allá hay grandísimas canciones. En definitiva en la edad de la opinión parece que toca posicionarse, dar el visto bueno o mandar a la hoguera. Respeto a quien no le haya gustado, aunque no entiendo la necesidad de cuestionarles en continua campaña. The Jayhawks son un grupo de largo recorrido que no acaban de llegar, nos quejamos de que los clásicos se nos mueren y quizás no nos damos cuenta que deberíamos alabar a los grupos/artistas que ya tienen un camino hecho y defendido con cierta calidad, más notable que menos pero siempre de nuestro lado que no del de la cutrez reinante. Por mi parte siempre me decantaré por los discos que hablan el idioma universal que me gusta, que sé que el ayer dejó páginas escritas en oro sobre la hierba verde, pero me vale la pena gastar energía en los grupos que me reservan su  pequeño espacio para el arte que no envejece y para las tonadas que no inventan nada pero que se quedan contigo a través de sus pequeñas singularidades, como es el caso, y es que adoro este disco sin más.

Paging Mr.Proust tiene el aliento de un nuevo comienzo, otra juventud que empezó con la vuelta hace unos años, y que aunque interrumpida con el disco junto a Mark Olson que dejó eso si un puñado de canciones impolutas, encontró a posteriori un nuevo kilómetro cero a partir de la celebración de las reediciones de aquella segunda formación que grabó Sound Of Lies y Smile, también Rainy Day Music ya con Louries de líder absoluto, dicho ésto sin menospreciar las cualidades de una banda que no sólo le ha acompañado, sino que además le ha proporcionado el colchón justo de armonías e instrumentación, son unos rasgos muy concretos, pop dulzón y melodías byrdianas, Neil Young y el country moderno, trazas de dylanesca de acústica y armónica, es lo que hay, añadamos la clase y elegancia que en los 90 actualizó lo clásico a los modernos sistemas de grabación y la intención de construir un cancionero con cimientos sólidos.

Si, Quiet Corners & Empty Spaces destaca de primeras y es perfecta para invitar a su escucha, tiene el aroma clásico byrds muy del Rainy Day Music, una canción que revive el cosquilleo que produce una fórmula eterna que en boca de Louries nunca cansa, armonías con sus compañeros, guitarras y melodía, que más se puede pedir?. Hay a quien le han chirriado las guitarras de este disco, pero si os digo la verdad para mi canciones como Lost The Summer constantan en formato disco algo que en directo es más factible y es ni más ni menos que el poderío de Louries a las séis cuerdas, por cierto, una canción que no hubiera desentonado en mi disco power-pop favorito de Golden Smog, el Another Fine Day, el poderío musculoso de la gran estrella se persona. Al igual que Ace que puede que sea la que más desentona en el disco, cosa que no me incita a rebajarlo pues es lo que es, una jam donde Louries da rienda suelta a sus idas de olla sónicas con una banda engrasada, ésta la firma Wilco y medio planeta se corre encima. Oh! Por favor! Lovers Of The Sun, momento dulzón con "el sol rojizo de media tarde" que tanto me gusta mentar y que un día transformaré en categoría en este espacio, y serán cosas mías pero tienen un nosequé beatle, y un queseyó Travelling Wilburys que me encanta, aparece otra referencia importante, el poeta con visos existencialistas Robert Frost, es por donde va Louries.


Que oigan hasta Pretty Roses In Your Hair me tiene loco, es una gran balada acústica que va creciendo, aparece el piano y de nuevo la guitarra de Louries la acentúa con feedback pero también con estilo, esta canción aparentemente menor me parece una preciosidad, como Isabel's Daughter y Lies in Black & White muy del canon jayhawk tranquilo, no dicen nada nuevo no, pero que más da, los dulces nunca cansan.  Que bien canta Louries y que bien le acompañan a las voces sus compañeros en Leaving The Monsters Behind con aires a la familia fleetwood mac, canción rota magistralmente con un puente eléctrico para su posterior vuelta al sol californiano. La dylanesca via Petty por el rollo acústica + armónica + corosbeatles en The Devil Is In Her Eyes de cánon clásico y de nuevo guitarra punzante y majestuosa. Y Comeback Kids con un aire más modernete desde un punto de vista jayhawk pero que pasado el puente y llegado el estribillo se disipa la duda, desentona pero me agrada. The Dust Of Long-Dead Stars es la más rockera, un lifting que les sienta muy bien por cierto, en concierto levantará al menos pintado de la butaca si la hubiera. Cierra I'll Be Your Key para mi un clásico instantáneo al menos en su trayectoria, canción a desgustar con calma, de las más sencillas de la colección, acústica, órgano, voz y armonías, pocos tienen esta capacidad de concreción, una coda que deja el regusto jayhawk cálido y genuino que esperaba.

Los aspectos técnicos poco importan, como la co-producción junto a Peter Buck y Tucker Martine, que oigan su peso tiene, sin embargo me parece importante anotar que precisamente este disco que arrastra cierta lacra de sobre-producido, ha sido según Louries el más trabajado de su discografía antes de llegar al estudio, que podrán cuestionarse ciertos arreglos desde un punto de vista del fan de base, pero es indudable que la banda está perfectamente cohesionada, esas armonías no se podrían impostar sin que se notara, y tanto en los momentos más animados como en los más lentos funcionan como una entidad segura de si misma que sabe donde pisa. Vale. Reconozco ser un incondicional y que me dejo llevar, me encanta este disco pero no os diré que es uno de sus mejores, si que se mantiene en esa media de notable que es su propia existencia y carrera.

Este disco tiene los elementos que me gustan desgranar y degustar, además de una portada de intención futurista, también ciertamente vintage, que además de buscar la idea de un equilibrio viejo/nuevo no ha dejado indiferente a nadie, a mi modo de ver le da entidad a un primer golpe de vista. Su título muestra unas pretensiones más bien literarias al igual que algunas de las canciones, aunque más allá de cualquier intención elitista estamos ante una declaración de intenciones potente por parte de Gary Louries que a través de sus letras viene a dedicar un canto a la belleza que reside en los pequeños detalles cotidianos con la consigna de bajar el ritmo y no dejarse llevar a la velocidad a la que gira el mundo, supongo que la misma velocidad que no encuentra tiempo ni espacio para la escucha atenta de buenos discos como Paging Mr.Proust.

Lamprologus - Reborn (Autoproducido, 2016)

mayo 27, 2016 1 Comentario

Dentro del gran saco del rock alternativo tengo que alabar a grupos como Lamprologus, ajenos a las tendencias y capaces de mantener un camino propio que no suena en demasía a las referencias que han mamado, y aunque han subsistido en festivales que poco tienen que ver con ellos y en conciertos de pequeño aforo, su rock tiene madera de grandes estadios, en ese sentido transitan esa misma vía que abrieron Pearl Jam, rock de calidad actual y enérgico que se nutre indirectamente del legado de los grandes del rock, en su caso llegando a tocar el progresivo y el metal pero sin rendirse a ninguno de ellos, con una interpretación vocal visceral y potente, portentosas guitarras y ritmo poderoso, y donde se hace difícil no mentar los años 90 como parte de su identidad.

Como muchos amantes del buen rock que siguen su instinto y en sus propias condiciones, Lamprologus no ha tenido precisamente la promoción que debieran por parte de unos grandes medios (musicales) que casi siempre están excesivamente compartimentados y que no atienden a nada que no entre en ciertas premisas, y es una lástima porque lo valen. Así pués han persistido a lo largo de sus siete años de vida, con dos buenos discos a sus espaldas, Limerence (2011) y Theory Of Everything (2013), renacen ahora después de tres años con aires renovados y una nueva colección de canciones bajo el título Reborn, un LP corto o un EP largo, que en esencia transpira espíritu de lucha contra los elementos y la fuerza de quien sabe que las circunstancias no podrán acallar la música que les arde dentro.

Si algo debo destacar de este nuevo disco además de sus canciones, es el hecho de haber sido grabadas por la banda en riguroso directo en el estudio, una muy buena producción que supera su anterior referencia por lo visceral de su actitud y la transparencia con la que pretenden mostrar sus grandes bazas sin artificio alguno, lo que suena es lo que hay. Queda demostrada pues que en sus propias coordenadas han consumado su madurez como banda de rock, pasando de grupo prometedor a banda a tener en cuenta, para que me entendáis, los veo más en un Azkena que en un Primavera.

En cuanto a las canciones imposible no rendirse ante trallazos como el elegido para su primer video This Is Gonna Break Your Heart, tanto como la potente y desgarrada Icarus que recuerda a Alice In Chains en sus oscuros mejores momentos, a considerar Greed una excelente declaración de intenciones que define en sus versos el ímpetu i la decisión con la que avanzan a pesar de las absurdas reglas de un mundo ingrato, la guitarra abre sinuosa y cálida al desencanto que pulula en I Blame You, una gran canción tejida con esmero con diversos cambios de ritmos que nos llevan al desgarro vocal y a una guitarra que acaba eclosionando en un final apoteósico. Las líneas de guitarra y los riffs de la potente Just A Little Bit Old remiten directamente a los clásicos del metal, aunque a mi particularmente son sus temas más extensos donde además bajan sus revoluciones en un incesante juego de subidas y bajadas, los que mejor podrían representar el alcance de este nuevo renacimiento, y tanto en Mantra pero sobretodo en Easy encuentran como pocas veces en su discografía la profundidad de los Porcupine Tree, y no se andan con bromas.

Han ganado en técnica, son un grupo bien engrasado y sobretodo no han perdido la ilusión en hacer lo que más les gusta, buen rock sin concesiones, y siempre hay que celebrar que grupos como Lamprologus superen una y otra vez los escollos en su camino, pues es difícil encontrar en este país la audiencia apropiada en directo para un grupo que se maneja en estos niveles decibélicos. Si algo consiguen con Reborn  es que tenga inmensas ganas de presenciar estas canciones en directo, así que si andan cerca de tu casa no lo dudes, prometen un directo demoledor e intenso. Muy recomendable.


Bantastic Fand - Welcome to the Desert Town (Unproductive Recordings, 2016)

mayo 22, 2016 4 Comentarios

He tardado un poco en llegar porque mis orejas son ahora mismo un cuello de botella incapaz de procesar todo aquello que mi cerebro le manda, voy a mi marcha, tampoco me agobio, pero por el rabillo del ojo voy apuntando y filtrando aquello que me merece la pena para dedicarle el tiempo necesario, y superar a su vez las premisas propias de la promo para que me hable de tú a tú y se asente como debe. El tiempo de la Bantastic Fand ha llegado. Aunque no es la primera vez que aparecen en la Route, ya desde su anterior Strong Enough To Refuse, con su DVD One grabado en directo, tuve la certeza de que el grupo crecería y no sólo por una audiencia fiel que poco a poco ha ido en aumento, además porque se notaba la contención del cd y su correspondiente expansión en el directo. Tenía claro que el día que lograran plasmar en mayor medida su espontaneidad en un disco, lograrían a su vez no sólo superarse, si no que editarían uno de los discos más hermosos de palo americano que se hayan grabado al sur de la vieja y destartalada Europa. 

Hay algo muy especial que me lleva irremediablemente a su escucha estas últimas tardes primaverales que nos quedan, además de las fantásticas composiciones y la música, se vislumbra una pasión inusitada, una ilusión en el brillo de sus versos, un amor enorme en cada acorde. Algo que ya intuí antes incluso de tener su primer disco cuando Nacho Para no dudaba en presentarse para ofrecerte lo que llevaba entre manos, su manera de iluminarlo tan transparente, además las crónicas que relataba del desierto del Sahara en las redes sociales, su honestidad y su determinación a la hora de seguir su propio camino, para mi fueron suficiente para seguirle incluso antes de que llegara la música, y aunque fuera en las redes sociales y no en persona, me proyectaba ya entonces una imagen clara, le percibí como un valiente que ha dado un quiebro al sistema, que ha visto cara a cara a la muerte y a la injusticia, pero que también ha visto la esperanza en su estado más puro y en lugares donde cualquiera de nosotros no aguantaría ni tres horas. Una fuerte dicotomía que cohabita como un cruel yin/yan y que sus canciones reflejan en un tono siempre positivo y vitalista, con carisma.

Como muy bien cuenta Nacho Para en la fantástica entrevista hecha en El Baúl De Mi Desván (http://bauldesvan.blogspot.com) de mi buen amigo y también valsero Evander, la canción Everybody's Rockin' desvela el misterio de sus influencias pués por sus versos desfilan los mayores amores musicales de la banda, artistas que amamos y donde Dylan juega un papel primordial, aunque os digo una cosa, personalmente opino que si estas canciones las firma Tom Petty aún le están bajando en procesión desde California hasta Memphis con tramo final en barca por el Mississippi. 

Las querencias musicales se denotan básicamente americanas, pero hay detalles más british como el sitar de Carlos Asworth en Can't You See? o su manera tan pop (y también wilquera) de encarar el folk-rock en canciones como When She Came To The City que debería sonar en las emisoras a todas horas, y esa luz entrando por la ventana en forma del rascado de acústicas que tienen el mismo cielo que vió morir a Billy The Kid en otras como Down The River con las que es fácil afirmar al menos en la intención que huele a classic rock setentero de calidad curtido a base de country-rock, que bonita. Y respecto a lo que os decía de Petty, concretamente su época dorada años 90 (Wildflowers, She's The One, Echo) Find The Door es un gran ejemplo por como la canta y por como empasta la banda, armónica, motivo de la guitarra principal y teclados incluidos, una preciosidad. My Invention es posiblemente una de mis favoritas, allí escondida en el tramo final, porque a pesar de su espíritu tan loser, la música: que guitarra y que coros en armonía, junto con la interpretación vocal la hacen incluso luminosa y transforma la resignación a la que nos arrastra este mundo ilógico y a veces ingrato, en motivo para no dejarse amedrentar.

Sus portadas tienen un toque personal que las une por sus perfiles a contraluz, y en ésta que por cierto me encanta no sólo me indica el mejor momento horario para su escucha, la veo más como una alegoría de la propia vida y de la actitud ante ella, siempre hay un mañana, siempre se irá el sol y se oscurecerá y seremos unos perdedores, pero volverá a salir y nos volverá a iluminar y nos volveremos a sentir vivos, es el espíritu de su música y de sus letras, es la actitud de quien ama de manera incondicional lo que hace a sabiendas de no saber si habrá un mañana, ingenuidad o quizás más bien la sabiduría del sentirse en total libertad, ese punto de locura y de desapego en esta rueda que todo lo arrastra sin remisión y llevado con agrado en su total independencia y no sólo por gusto, más como el mejor medio de subsistencia ante la necesidad de volcar en sus propias condiciones y en formato canciones todo ésto que me hace quererles como grupo y adorar sus música, que ya sabemos que todo está dicho pero el lugar siempre es aquí y el tiempo siempre es ahora y ellos además han llegado a un lugar que en cualquier caso para mí es un sueño, se trata de la música de la que mayormente se ha alimentado toda mi vida.

El triángulo Nacho Para, Paco del Cerro y Pablo Vizcaíno, es un núcleo muy bien avenido a la hora de facturar canciones inmensas, sin dejarme de lado a los músicos que completan la banda y a los técnicos que han hecho posible llevar al plano físico toda esta ilusión y música, esta vez encontrando el mejor modo de plasmarlo en Welcome to the Desert Town, disco que no debéis dejar pasar. Deteneros sólo un momento en estas doce canciones, la producción es exquisita, el gusto musical que desprende se alimenta de los grandes y los arreglos tienen una riqueza encomiable, eléctricas, acústicas, hammonds... la música que nos gusta, ellos son de los nuestros.



Bandcamp: https://bantasticfand.bandcamp.com/
Web: http://bantasticfand.com/
Facebook: https://www.facebook.com/bantasticfand
 Bandastic Fand actuarán en El Último Vals de Frías
+info:  http://elultimovalsfrias.jimdo.com/

Ben Watt - Fever Dream (Unmade Road, 2016)

mayo 15, 2016 2 Comentarios

Era difícil hacer un disco que alcanzase la calidad de Hendra, cosa que ha hecho. Lo voy a dejar claro, no hay aquí música compleja, ni elitista, se trata de música ligera, música melódica y/o mainstream, adjetivos que se ajustan al describir el disco. Me hace recordar, salvando las distancias y épocas, a artistas ingleses con clase e intenciones más comerciales tal que Sade y Seal cuando hacían buena música, imagino a este último cantando un disco como éste y a medio planeta llevándolo en procesión por el Támesis. En la onda del pop de mediana edad de Richard Hawley por lo que a intenciones se refiere, aunque en lo músical más cercano al folk preciosista de la escuela clásica inglesa y con un tratamiento smooth-jazz, más que a los estilos de palo americano. Pero es Ben Watt y no lo cambio, porque en esta nueva etapa ha firmado uno de los mejores discos del año y de su carrera.

Lo que más me sorprende y me gusta es el hecho de haber conseguido unas atmósferas tan profundas, bellas y sugerentes con estructuras simples de bajo, dos guitarras, batería/percusión, en algunas canciones con algún piano, sin orquestaciones ni arreglos ampulosos, pero con mucha elegancia y espíritu de gran clásico. Y aquí, en lo musical, uno de los ganchos es la inestimable labor de Bernard Butler, que puede que sus ex-compañeros hayan firmado este año uno de sus grandes discos (que ojo, me encanta) con una guitarra que ha sabido imitar muy bien sus "licks", sin embargo aquí el sr.Butler ha demostrado superar su pasado que no obviarlo con gran maestría al servicio de estas muy buenas canciones, sin ostentaciones pero mejorando lo expuesto y a su vez recordando porque el grupo al que perteneció es el que es, sus fraséos corren libres por los versos que canta Watt y consigue dar un plus de dinamismo. Sin duda alguna se nota la química entre ambos alcanzada en la gira conjunta de su anterior disco.

Tanto Gradually que es superlativa, imposible no acordarse del Butler inspirado en The Asphalt World, como Fever Dreams muestran la perfecta química entre ambos, en esta última con M.C Taylor (Hiss Golden Messenger) invitado de excepción rendido en la segunda voz ante Watt, que preciosidad de tonada. Entra el piano en perfecta comunión en Between two fires aumentando el tempo, también en Winter's Eve impregnada de la nostálgia propia de la navidad como si de un villancico moderno se tratara, Women's company es intensa, Watt es un maestro en tonadas tan smooth como Faces of my friends donde conjuga percusiones y acústica con la eléctrica, aquí limpia, de Butler, tampoco podía faltar la bossa nova tan presente en su carrera más clara en Running with the front runners. Never goes away es un caramelo para bailar un agarrado y Bricks and Wood tiene un tono más luminoso, cierra el disco la nana-folkie New Year Of Grace con la segunda voz de Marissa Nadler añadiendo un punto etéreo y bello. 

Su ímpetu es el pensamiento profundo y  las dudas propias de la mediana edad, amores y relaciones humanas complejas, las dudas que asaltan cuando se supone que debes haber encontrado tu sitio, el hecho de asumir un papel sincero y honesto acorde con tu edad y superar las poses juveniles sin dejar ir la pasión por la vida, una lucha interna intensa por el amor verdadero, para nada peliculero y con los pies en el suelo, que si en Hendra tocaba una vena más introspectiva y digamos que teñida de cierta tristeza, en Fever Dream alcanza un punto un poco más luminoso y  más elevado con su voz que se erige con su timbre dulce pero ahora más soulful que nunca. Fever Dream es la bossa nova de la urbe mojada por la lluvia londinense, folk contemporáneo del s.XXI, smooth-jazz de pianos de cola de cóctel de cena romántica y guitarras crujientes que se tensan y destensan a petición de los versos. Un disco precioso, perfecto, un clásico instantáneo que me acompañará más allá de los discos de temporada. Un gran disco sin más.



"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie