Julio Demonio - Cavernarios (Birdbrains, 2016). El bardo de Jaén.

abril 30, 2016 2 Comentarios
Julio Demonio lleva ya unos cuantos discos a sus espaldas aunque no es muy conocido, no es la primera vez que aparece por esta página. Descubrí su música gracias a Cisco Fran con quien comparte un amor infinito por el bardo de Minessota. Estuvo en la presentación del Tren Fantasma de La Gran Esperanza Blanca e inauguró aquella noche, fue como tener al Dylan '63 en su versión en castellano. 

Cavernarios es el nuevo disco con el que nos presenta su capacidad para apretar palabras en versos que transmiten imágenes tan claras como una fotografía, sabe mantener la tensión argumental a pesar de la parquedad instrumental con la que suele acompañar sus canciones sustentadas por lo general por acústica y la harmónica, y con el apoyo de percusión, algún teclado y alguna guitarra eléctrica en algunas de las canciones de este disco.  

Abre el disco La última función, que ya había escuchado en directo, una canción que nos hace visualizar el escenario por donde desfilaran los personajes cuál caverna de Platón e incitando como no, a que sus Cavernarios moradores la abandonen, y a través de sus Ilusiones con la ayuda de Javier Valverde y su guitarra eléctrica, nos dará las razones para dejar el miedo atrás y levantar la cabeza. Bellaco actualiza el Así estoy sin tí de Sabina, aunque su esencia francotiradora logra zafarse de la simple comparativa, y nos invita a subir a Una máquina del desorden con la que desmontar este tinglado maloliente que tenemos instaurado en las altas esferas.

Entre estas historias de trasfondo social y humano hay espacio para una canción que más que una canción es un cuento sobre un amor imposible, muy buena El dragón y la princesa. Y el nivel no decae, Dando el estirón es un canción sobre el aprendizaje y sobre la recapitulación interior del propio Julio, planteada a mi modo de ver como una gran lección de vida y de resistencia, mejor de coherencia con uno mismo. Cierrra este disco con El tiempo de los murciélagos, que deja a las claras la gran capacidad de Julio Demonio para contar historias sobre personajes que recorren los márgenes del camino de la normalidad.

Quien sabe si logrará ser escuchado con mayor amplitud, lo merece. Domina el rápido fraséo, también las progresiones folkies del Village, y consigue que sus canciones nos hablen de lo cotidiano con imágenes mordaces plagadas de versos ingeniosos, Julio Demonio es un artesano del verso, un moderno trobador que canta a la vida con honestidad y llamándonos a no sucumbir a los agrios designios que se ciernen sobre la working class. Probadlo, lo podéis escuchar en su bandcamp y descargar gratuitamente, es una maravilla.

https://juliodemonio.bandcamp.com

Concierto 30º Aniversario de La Gran Esperanza Blanca.

abril 23, 2016 2 Comentarios

Considero a LGEB uno de los grandes tesoros de la capital del Turia, formación que ha sobrevivido a duras penas a lo largo de las últimas décadas, llevando su mezcolanza de rock, blues, country, americana por los derroteros que siempre gustan rastrear en esta Route. Y no es de extrañar que en su momento el disco DYLANita me encandilara, gracias a la efusiva recomendación de my mestre-friend Johnny JJ quien me descubrió a la banda justo en el momento en el que estaban a punto de volver a las andadas. Entregaron Derrota y Tren Fantasma, dos discos que les consagraban definitivamente como clásicos de su generación y a su vez me despertaban la curiosidad de su obra pasada.

Son ya muchos años a la espalda por las carreteras secundarias y polvorientas de la capital levantina, aceptado trayecto que exime a Cisco Fran, su alma matter, de cualquier pretensión de ser adherido a ninguna causa, ni de ser portavoz de ninguna escena, tampoco lo suyo es facturar discos periódicamente y sólo habla cuando existe la necesidad de hablar, ya sea a través de libros o música. La voz particular de Cisco Fran es personal y única, no puede medirse a ninguna otra, altas dosis de expresividad apoyada en una lírica hecha a medida, tan evocadora y poética como realista. Paisajes con horizontes donde Harry Dean aparece en contraste con un sol que parece querer esconderse. En la música Spagnolo Feroce tiene su peso a las séis cuerdas, y junto a Chuso Al y Chiti Chitez completan un grupo bien avenido que seguro estará con nosotros unas décadas más. Una de las propuestas más personales del panorama nacional y verdaderos pioneros en las sonoridades americanas que tanto conocemos y nos gustan.
Hoy 23 de Abril La Gran Esperanza Blanca celebran su 30 aniversario con invitados de auténtico lujo. Si estás por Valencia no te lo puedes perder, la música antigua sonará esta noche en el bar.


Copernicus Dreams - Sunrise (Gaua Records, 2015)

abril 21, 2016 2 Comentarios

Dentro de poco tendrá lugar uno de los encuentros más importantes de la temporada. El 1, 2 y 3 de Julio el mítico The Last Waltz de The Band tendrá su homenaje en la bonita localidad burgalesa de Frías. Es mi intención no dejar pasar esta fenomenal oportunidad de formar parte de él, si el destino no me juega una mala pasada me reencontraré con algunos amigos y pondré cara a tantas personas que me he ido encontrando en el camino. Así que he decidido ponerme al día con las bandas que van a asistir siguiendo el orden del bonito cartel que lo anuncia, y serán  Copernicus Dreams quienes inaugurarán El Último Vals que nuestro buen amigo Joserra ha tenido a bien organizar simplemente por amor a la música.

Y por amor a la música es por lo que el grupo de Castro Urdiales abrirán esa noche que será emotiva por partida doble. El motivo más obvio y que compartiréis conmigo es el simple hecho de formar parte de un acontecimiento que nada tiene que ver con marcas de cerveza, ni con el retorno del mítico grupo de turno para hacer caja, ni tan siquiera con la promoción de lanzamientos discográficos venidos del más allá, emotiva sin más por el amor a secas que todos los asistentes procesan a la música, y emotiva por la enorme voluntad de todos lo participantes, grupos y público, por ver hecho realidad uno de esos grandes sueños musicales que muchos arrastramos desde la juventud. El otro motivo es que ese mismo 1 de Julio es una fecha muy significativa para el propio grupo, pués ese día cumplirá exactamete un año del fallecimiento de Luis Ruiz, bajista original de la banda. Luis era de los nuestros, de hablar de discos y de artistas favoritos, por eso hablar de este disco va ligado a hablar de él. Justo cuando empiece el Vals en Frías se cumplirá un año desde que Luis está ya con Rick Danko, Levon Helm, Richard Manuel y Allen Toussaint, a quienes por cierto adoraba.

Suena el rascar de una acústica, es You Can Say que nos invita a entrar, acompañada por una guitarra eléctrica de dicción limpia que surca los compases y los detalles de piano que anticipan que estamos ante una banda de rock que busca  desarrollar su amor por esos estilos de palo americano que tanto nos gustan. Continúa este disco con tonadas que se desarrollan con el mismo feeling musical de paseo por la playa al aire fresco de la mañana en esos escasos momentos en que las cargas aún no las notamos presionando en nuestra espalda y en nuestro pecho, Just Call  o cuando el amor puede resumirse con el café con leche y una mirada de complicidad a tu lado, o ese Donkey Flying que se niega a dejar esa sonrisa interior y amiga. Sunrise cambia el tercio, breve instrumental acústica y precioso espacio para respirar, puedo imaginarme el amanecer de Frías con esta banda sonora de arpegios amables teñidos de alegre melancolía, ya a la altura de Shock the Monkey to Live entiendes que Copernicus Dream tienen un cometido más profundo y el deseo expreso de dar un pellizco a quien escuche para que entienda que vida no hay más que una, entonces Leave For Live nos invita a coger esa carga que llevamos en la mochila y dejarla en el arcén para continuar nuestro camino, precioso hammond, armonías y guitarras, de esta canción rescato una de mis estrofas preferidas. Es una bonita declaración de intenciones:
But if you want, I will find a place for you and me
I will find a place for you and me under the sun
I’m gonna drive my car, under a red sky
And if you want we make love under the stars
Cause your company makes me feel all right


Pero la vida aunque la llevemos con mirada positiva siempre nos dará cuando menos lo esperemos alguno de esos reveses que no se pueden esquivar, por eso Goodbye My Lady es una canción triste pero hermosa que no desentona, tiene ese soul de groove tranquilo muy de Terry Callier de principios de los años setenta y una guitarra que llora con sentimiento blues, preciosa. Con este sentimiento de pérdida pero con la esperanza asomando, la muy Tom Petty Win or Loose continúa este camino hacia el amanecer, y aunque el disco parece empezar con el ánimo en el cielo de un nuevo día, poco a poco va mutando en un alegato de resistencia contra la acritud y esas mismas cargas de las que hablaba, entonces puede ser determinante recurrir a nuestras fuerzas de flaqueza, muchas veces representadas en el recuerdo insobornable que a buen recaudo quedó en un pequeño rincón, en un olor, en un sabor que nos lleva a la feliz infancia, nos lo cuenta Childhood Dreams, cuando la vida sólo sonreía y el llanto nunca se imponía más de unos minutos. Esta impotencia por ver que el mundo no cambia a mejor más allá de nuestro alcance y pese a la buena voluntad que cada uno le pueda poner tiene su punto álgido en Earth As The Hell, catártica y de psicodélia turbia, quizás la canción más desatada del disco. Pero no podía terminar así, de nuevo hace su aparición Shock the Monkey to Live esta vez con el artista inglés Toby Connor, una canción emotiva que deja una estrofa final suspendida en algún lugar de nuestro interior, como un nudo que aprieta las entrañas por la ausencia de Luis, pero que a su vez se impone como un último cabo al que cogerse cuando el mundo se torna hostil, es la música nuestro lugar, el sitio donde queremos estar.

Come on Louis take your stick and play loud again
Come Louis think about a place where your music is
So take your second chance and put it down your hands
Shock the monkey to live Louis

Según me contó Joserra, el día que presentaron Sunrise en Power Records él ya no estaba, pero sus compañeros tocaron el disco con su bajo pre-grabado, ese día fue el que entraron en el cartel, tenían que estar en el Vals, si, porque ese es su lugar, y Luis estará presente en el repertorio y nosotros con él, un merecido homenaje como el que los grandes clásicos del rock urden para sus amigos en lustrosos escenarios, el Vals de Frías no puede quedarse atrás con sus héroes más cercanos y su escenario no será menos lustroso y hermoso bajo ese cielo azul burgalés de Frías.

Recomiendo hoy este disco que guarda en él los secretos del sol californiano y el rock americano de melodías dulces del que se dejó seducir por la contracultura y que a su vez abrió la ventana al aire fresco de los 90 en adelante, con la misma ingenuidad que transpiran artistas más actuales como Bart Davenport, otras veces con la melancolía de unos The Tyde, simples coordenadas que me sugieren sus canciones, pero no a cualquier precio pués mantienen imborrable la impronta que dejaron en sus corazones sus verdaderos héroes a través de cancioneros tan eternos y perfectos como los de The Band y los Byrds. Así que amigos, ya sabéis, podremos escuchar estas canciones de mirada positiva y amable en uno de los pueblos más bonitos que nunca podréis visitar, entre un mar de gentes que llenarán su castillo y harán grande su recuerdo y su corazón de oro. Un 1 de julio de 2015, Luis falleció, un año después la música sonará por él en El Último Vals de Frías. Este vals también va por ti Luis.

Bandcamp: https://copernicusdreams.bandcamp.com

Abierto el plazo para la compra y reserva de bonos.
+info: http://elultimovalsfrias.jimdo.com/

La Hora del Té - Outstanding Places (Autoeditado, 2016)

abril 16, 2016 Comentar

Ya hace un mes de su estreno oficial en los medios autorizados, tiempo suficiente para la escucha a conciencia de Outstanding Places, el nuevo trabajo de unos renovados La Hora del Té que confirma lo que ya sabíamos unos pocos, y es ni más ni menos que en ésto que viene llamándose folk-rock alternativo son uno de los grandes valores a tener en cuenta a orillas del Turia y más allá. Pero no podría hablar en términos de avance o evolución porque su primer largo datado de 2013 no me deja espacio a la duda, un gran disco que ciertamente pasó desapercibido y que ya dejaba a las claras que la apuesta empezaba firme con un repertorio de nivel que sin salirse de la americana se mueve por diferentes registros con facilidad, desde las canciones de base más acústica, a las más eléctricas, siempre llevadas con mucho gusto y que además del arquetípico guitarras, bajo y batería, adornado por el violín, sobretodo son los teclados los que confieren un grado más de sofisticación al invento.

En todo caso, estos años de paréntesis discográfico, a excepción del single Listen Darling, no lo han sido tanto en su actividad en directo, cualquiera que se haya movido un mínimo por Valencia les habrá visto alguna vez, y eso es algo que se nota a priori en el resultado final, se les nota seguros en sus intenciones, para nada dispersos y enfocando con técnica suficiente (y sobrada) los estilos a abordar. En Outstanding Places encontramos una producción basada en el perfecto control del directo para más señas en los Estudios Elefante con la excelente labor de Paco Morillas, una práctica que últimamente me estoy encontrando bastante a menudo y que como tendencia en las nuevas producciones hay que alabar si o si, puesto que, bajo mi punto de vista, no hay mayor error que eliminar de la ecuación de una canción el nervio del momento y la comunicación entre los miembros de la banda, y más si hablamos en estas coordenadas de rock orgánico ¿cuantas veces hemos oido eso de que en directo el disco suena mejor? Precisamente estas canciones transmiten el rigor, la soltura y la frescura del momento, para mi es el punto diferencial principal respecto a su primer disco.


Abre con Sweet Holland, un rock de cepa americana, muy en la línea de los Wilco pre-modernistas situados en Being There para ser exactos, fenomenal manera de empezar con el ánimo arriba y dándolo todo. Pero lo que me gusta en este disco como en el anterior es su versatilidad no quedándose en un discurso plano, para ejemplo un botón, escuchar Tea Time y que te recuerde, salvadas las distancias off course, al jazz de cancionero americano de Randy Newman cuando se hacía acompañar de Ry Cooder es motivo de congoja y suficiente para constatar que entre nuestra juventud hay vida inteligente más allá de lo que suele etiquetarse alt-country desde los 90 en adelante, de sonido wilquero y hipsteria colectiva incluidos. Pasamos a Old Hippie que parece beber de las mismas aguas country que Shakey tomó, esos coros, pero también con unos arreglos de soul sureño muy del Muscle Shoals de Rick Hall, excelentes las guitarras y el hammond en este relato de la caída de la contracultura y aquellos años de sueños de cambio que acabaron en una mala resaca.

I'll be back és una excelente balada y la voz de Adrián que me sorprende porque tiene un componente esta vez más soul que folkie sin ser evidente ni forzado y me gusta, se destapa Juan Salvador (The Kojaks), nueva incorporación, con una línea de guitarra con mucho feeling blues, acompañado de una perfecta combinación de órgano y piano. Turning Wild es evocadora, sabe a campo abierto y madera, acompañados de algunos Badlands en coros y banjo, con algunos matices más, armónica, violín y el toque del saxo de Pablo Pérez (The Kojaks) sin complejos y encastado a las mil maravillas, una preciosidad  que tiene la virtud de no definir a que parte del Atlántico pertenece, por momentos de Nashville, por momentos en la costa de Galway, lo que tan bien le salía a Mike Scott cuando tocaba el country con su mirada celtic soul. Como empieza acaba este disco con un folk-rock eléctrico, vibrante Close To You (I wanna shine), ni los Whiskeytown en su mejores momentos, con toda la banda a pleno rendimiento, teclados portentosos y una guitarra crujiente muy Allman Brothers de enjundia rockera para quitarse el sombrero.

En el apartado créditos, importante y necesario apuntar que la portada es obra y diseño de Alejandro Sales y Jaime Sebastián, este último además ha realizado los dos videoclips disponibles de la banda. Actualmente La Hora del Té son Adrián Barberá: Voz (guitarra acústica, armónica y coros), Alejandro Sales (bajo y coros), Juan Salvador (guitarras y coros), Vicent Orón (teclados, violines, percusión y coros) y Pau García-Serra: (bateria, percusión y coro).

Outstanding Places es una excelente puesta a punto, La Hora del Té comienzan de nuevo sin perder todo el camino aprendido pero con sus mejores galas y demostrando de lo que son capaces, arreglos cuidados que hacen dudar de su condición de principiantes, un primer EP extenso que tendrá su continuación en otro EP y que culminará en su segundo larga duración. Un disfrute para quien guste moverse por estas coordenadas que no pierden de vista los estilos de cuna americana pero que a su vez se mueven sin complejos ni cotas estilísticas. Muy recomendable.


Podéis escuchar y descargar de manera gratuita sus canciones en su bandcamp: https://lahoradelte.bandcamp.com/, pero no perdáis la oportunidad de verles en directo o adquirir su disco, las canciones lo merecen.

Adrian Levi - Under Songs (Nevada Music, 2016). Exquisito y vaporoso.

abril 14, 2016 10 Comentarios

Under Songs es el segundo disco de Adrian Levi. Para quien no le conozca es necesario dejar algún apunte. Jordi Llopis es un veterano de la escena local valenciana que formó parte de otras bandas como Suidhe y Crow Jane (que ojo a su último disco Contradiction, digno de revisión), con My Hidden Pockets nos sorprendió en su debut en solitario, lo que en principio trataba de dar salida a las canciones que no entraban en su última formación, empezó a caminar y a coger impulso, nos descubrió un repertorio realmente muy personal e intenso en directo ayudado de otros amigos y compañeros artistas de nivel.

Under Songs consolida esta relación, las canciones de Levi con una banda que le entiende y sabe conferir el empaque necesario, son Carlos Soler, Manolo Tarancón y José Rodríguez (Ambros Chapel) procedentes de estilos dispares pero que se les nota disfrutar dando cuerpo a las canciones, la química conseguida ha permitido una producción muy cuidada, más orgánica y preciosista, pero lo suficientemente transparente como para que el espíritu cercano de Levi no se diluya. 

Los primeros adjetivos que me vienen a la mente escuchando este disco son exquisito y vaporoso, también me sale decir que estas canciones están llevadas con una clase similar a lo que viene haciendo Ben Watt, un pop fino muy inglés que invita a la reflexión y se alimenta de medios tiempos y baladas, que se deja llevar hacia territorios dream pop ó folk según la tonada lo demanda, llaman la atención los coros muy bien urdidos e implementados, y unas guitarras sin complejos.

Fragile se abre paso con su pop-folk de arpegiados limpios y la voz candida y suave de Adrian Levi nos invita a entrar. El bajo sinuoso y el rítmo juguetón centran la atención en Universe, el combo con Levi a la cabeza no tiene complejos en este mantra cósmico de intención zen rematada por unos coros que la hacen grande y digna representante de aquello tan manido que resulta soltar "de lo mejor del año", pero así es señores.  

You sube el tempo y abraza el pop y Black Tides apuntala su carácter expansivo y se impone con sus interludios instrumentales soberbios y de gran poderío que sorprende tanto por el acabado como por la intensidad que imprimen, bajan a tierra firme con el folk-pop Fall Inside que huele a tierra mojada con su coro gospel blanco y que ya quisiera Simone Felice en su repertorio, Little John te mece como un vals convertido a canción de cuna y en Low Places la guitarra eléctrica y un ritmo más marcado le dan más potencia rock, con un aire más country abre la paleta de estilos en I'm your crime sin hacer peligrar la unidad del disco, excelente trabajo de guitarras y fenomenal slide todo sea dicho, todo un lujo de canción. Cierra el disco Ordinary Facts, balada folk de bella factura acompañado de acústica y piano, preciosa sin más.

Entrar en el mundo de Under Songs demanda dejarse llevar, y si eres capaz de cumplir tal difícil demanda en este mundo tan frenético, os aseguro que lo agradeceréis. Adrian Levi ha conseguido crear un disco redondo y sin fisuras, sin complejos en cuanto a estilos se refiere, pero sin perder su perspectiva de mirada íntima con un maravilloso mensaje vitalista abriéndose paso entre la áspera y en ocasiones asfixiante madeja de la actualidad, estas under songs son un remanso de paz, un alivio que te atrapa en una especie de ensoñación de primavera tejida en pleno invierno, cargado de muy buenos arreglos y una interpretación sentida y de terciopelo.

Podéis probarlo en su Bandcamp (https://adrianlevi.bandcamp.com/album/under-songs), aunque os aconsejo su edición física porque estas canciones tienen que ser escuchadas al detalle para ser apreciadas en toda su magnitud. Muy recomendable.

Los Penúltimos - El apasionante mundo de Los Penúltimos (Autoproducido, 2016)

abril 10, 2016 6 Comentarios

Por fin recibí el nuevo disco de Los Penúltimos, cuarto para ser exactos, y lo recibo con alegría y ganas, aunque me dirán ustedes al escucharlo por primera vez que no hay ninguna pretenciosa producción de renacimiento musical para el cacareo de turno, no. Son ellos sin más, su tocado de blues y r'n'blues, sus versos de ida y vuelta y sus rimas de lenguaje simple pero efectivo, y que queréis que os diga, me alegra verles al pie del cañón con una colección de nuevas canciones.

Como ya comentaba en la reseña de su anterior disco Pequeñas Victorias (2014), además de los grandes nombres británicos adscritos al sonido de pub, a uno se le va la mano al escribir referencias próximas del rock estatal como Los Deltonos y Josele Santiago, quizás por el timbre de voz de Ernesto, sin embargo en este disco aparece un deje sureño y un toque muy del shuffle tranquilo y okie que JJ Cale adhería a cada palo que tocaba, digamos que se acercan sutilmente al roots americano un poco más que en su anterior disco.

Hasta que salga el sol les sitúa de entrada en su arquetípico pub-rock de rasgado de guitarras y armónica, y con Otros tiempos se abren paso con sus pareados de cajón que llevan sus reflexiones cotidianas por bandera. Mucho groove en la divertida Bomboncito y un toque sureño delicioso en Parada y fonda. Se fue es un buen swamp rock con coros barriobajeros, de mis preferidas, excelente revisión de la mítica canción de R.L. Burnside en Vámonos al sur y en Dos conectan el blues-rock con la canción popular española de una manera acertada y muy sutil, con recitado poético incluido.  No pidas más lleva la estructura arquetípica del blues a su rock de bar de barrio y cerveza para olvidar. Excelente también la balada de garage pop No pasa nada y demuestran sus capacidades en la instrumental  Que Dios nos asista que pasa como un suspiro y los acerca de nuevo al buen southern.  Perro fiel cierra el disco, de fraséo tranquilo, guitarra deliciosa y su armónica de blues años cincuenta.

El título El apasionante mundo de Los Penúltimos desprende cierta ironía, quizás ellos sean los primeros que tienen claro que la sencillez de su propuesta puede ser tomada como "sólo otro disco de rock" y que menos da una piedra, pero nunca es sólo rock, en su música directa, sencilla y sin efectismos veo mucha más verdad que en muchos de los cacareados artistas del rock del momento. Y es que para mi Los Penúltimos a parte de ser el gran valor del pub-rock patrio cantado en castellano, tienen su encanto personal, aquí está la voz característica y única de su líder Ernesto Ulibarri, sus blues y r'n'blues, acercándose al sur con una armónica tan del Mississippi que se agradece cada vez que aparece, swamp y también country encubierto, con sus boogies, muy buenas guitarras, slides y doces cuerdas si se tercia.

Canciones que se erigen como excusa pertinente para nunca dejar de mirar hacia adelante, con la actitud ante la vida de quien tiene su salvavidas en el rock, y eso es mucho, al menos para mi, al ver reflejada en sus historias cercanas y cantadas con esta especial determinación teñida de desencanto, la resistencia necesaria para nunca dejarse atrapar definitivamente por la acritud de lo cotidiano. A parte el diseño es muy bueno, todo hay que decirlo, según cuenta Ernesto los lápices corrieron a cargo del inspiradísimo Luis Pérez Ortiz y el diseño a cargo de Agustín Pilarte, que por cuarto disco consecutivo vuelve a dar en el clavo. Sin duda es su mejor disco hasta la fecha. Bienvenidos sean ustedes al apasionante mundo de Los Penúltimos.


Tengo muchas ganas de verles en directo, aunque su presentación me pilla algo lejos, para más señas el próximo 20 de mayo en el Gruta 77 de Madrid. 

Podéis escucharlo en Spotify:

Teenage Fanclub - Thirteen (Creation Records, 1993)

abril 04, 2016 6 Comentarios

La época llevaba unas guitarras sucias y ellos las metían para luego guiñar un ojo a la grada y cantar "-oid, nosotros también sabemos hacerlo, pero mirad que melodía tenemos, somos los verdaderos hijos de la Gran Estrella", Bandwagonesque dió a conocer a Teenage Fanclub a un nivel amplio, cosa que siendo escoceses y con la que se avecinaba en Londres fue una suerte.

Tanta repercusión les produjo cierto recelo que les llevó a reafirmarse en su identidad como grupo de ideas propias, así editaron la reválida Thirteen producida por ellos mismos, título en honor a la canción de Big Star. Este fue mi primer disco de los escoceses y en cassette para ser exactos, el que me propinó el flechazo. Desde la primera pasada me hechizó. Pero cuál fue mi sorpresa entrada la era digital y la llegada de la información a chorro que empecé a leer en algunos magazines de prestigio que este disco supuso un retroceso, una idea impensable para mi aún hoy, veo más lógico pensar que fue el difícil siguiente disco al más conocido, o que fueron los recelos por la popularidad reciente, actitud frecuente en este mundo plagado de envidias, o puede simplemente que los dardos envenenados hacia el business musical que contenía este disco causara más de un escozor en muchos periodistas con el orgullo muy hinchado.

Los escribas de alto copete por lo general así lo dejaron plasmado para los restos y muchos lo creyeron a pies juntillas. Pero no, de los Teenage se aprovecha todo, ni tan siquiera el tipo de producción elegida en este disco, cada disco fue grande y cada disco tuvo su personalidad, este fue el disco de la ruptura, su negativa a formar parte de los grandes y no solamente en un aspecto musical, que al fin y al cabo son pocos matices los que cambiaron, fue más su actitud de no entrar al juego de divos de los 90, y el hecho de no querer deshacerse de la gran familia que les rodeaba, cosa que convirtieron en una de sus no muy conocidas señas de identidad pero no menos importantes. También su condición de escoceses musicalmente más cercanos a ese otro rock alternativo americano, Dinosaur Jr., Yo La Tengo, Sonic Youth, los alejaba de todo lo que se cocía en la moderna London, y me da por pensar que eso a muchos les resultaba antinatural y les escocía en lo más profundo de su esfinter.

Ahora ya podemos hablar con soltura y supuesto conocimiento del legado de Big Star, pero entonces no teníamos por lo general un término tan ajustado en el vocabulario como power-pop, por mi parte les percibí como los verdaderos herederos de la gracia de los fab4 en los 90, ni Oasis ni leches, y tampoco se trataba de revival porque las guitarras eran las del momento, además su influjo ha sido a la larga de mayor consistencia y personalidad. Hang On es una canción que juega al despiste, el riff pesado de la guitarra lo delata de su tiempo, pero ese giro hacia el pop de manual en el tercer o cuarto compás me produce desde los albores de los 90 un cosquilléo rejuvenecedor que nunca ha perdido su magia.

Con The Cabagge podríamos hablar de Alex Chilton y quedar como señores, aunque es una tonada que hace con Buddy Holly lo mismo que un año después hicieron Weezer con más éxito comercial. Provincianos y a mucha honra, los Teenage no se dejaron embaucar por un negocio que exprimía a sus jóvenes promesas y pasaba su rodillo estandarizador por todo lo que pillaba por delante, ellos erre que erre en Creation hasta su liquidación. Dejan claro en el potente power-pop de manual titulado Radio que no están dispuestos a ser el próximo hype de usar y tirar, y en cierta manera esa es la esencia de este disco, su capacidad de reacción utilizando las únicas armas que tenían a mano, las canciones.  

Commercial Alternative es otra de las canciones que hacen referencia al mundillo de la música del momento con una letra más bien escueta donde se esconde una mirada irónica y sardónica a la época que se vivía y a la fina línea que separaba lo alternativo de lo comercial, o mejor, en que punto se buscaba entonces lo deliveradamente 'alternativo' para convertirlo en comercial y muchas veces a costa de la calidad. Fabulosa guitarra y armonías vocales en Escher, una gran canción que no ha perdido su fuerza a través de las décadas, y  Norman 3 o la grandeza de un estribillo cíclico eterno que nunca cansa, y que aunque muchos la vieron como una señal de falta de inspiración, a mi siempre me inspiró, una maravilla, una underrated song que suele decirse. Aunque para mi el disco giraba entorno a Gene Clark, siempre la primera que escuchaba, siempre la última del disco, una canción que escapaba a mi lógica, extensa intro instrumental que no hace más que agrandar la eclosión melódica que irrumpe en el último tercio, más adelante tuve la perspectiva y me percaté que en aquella década sólo Neil Young le sacó tanto partido como ellos a unas notas empapadas de distorsión, una canción casi toda instrumetal con una guitarra que destila puro Crazy Horse y cantada desde la West Coast, mítica.

De la producción de los 90 considerada su etapa clásica, quizás Thirteen esté situado a la cola, siempre a la sombra de su predecesor y de su reválida, aunque yo por mi parte no voy a entrar en el debate en bucle de si es o no un buen disco, por su puesto que lo es y que le den a la prensa escrita de la época (y no tan época), es más, aún hoy continua sonando increiblemente bien. Digamos para terminar que no concibo unos Teenage sin ninguno de esos discos. Por mi que no quede, metería la mano en el fuego por bastantes canciones en este número trece.



"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie