Iggy Pop - Post Pop Depression (Loma Vista, 2016). El adiós de la Iguana.

marzo 19, 2016 1 Comentario

Sólo nos queda Iggy Pop de la mítica fotografía que Mick Rock hizo en 1972 en un club de Londres, la santísima trinidad de la música transgresora de ese momento en la cresta de la ola, invencibles y arrogantes, dispuestos a comerse el mundo. Yo no quería caer en la nostalgia barata al hablar de Iggy Pop pero sin más me ha sobrevenido al escuchar este Post Pop Depresión, pues de su última producción es el disco que mejor muestra quién ha sido y quién es La Iguana de Detroit, y además porque los reflejos de Bowie son evidentes, todo sea dicho, en el año que se ha ido a su planeta de origen. Esta vez Iggy Pop viene acompañado de Josh Homme (Queen Of Stone Age, Eagles Of The Death Metal) que se encarga de la guitarra y de todo el proceso de producción, la banda la completan Dean Fertita también de los QOSA al bajo, y Matt Helders de los Arctic Monkeys a la batería.

Los mismos protagonistas no dejan margen a la hipótesis en sus declaraciones, efectivamente se trata de un disco que tiene la intención de evocar la etapa mítica en Berlín junto al Duque Blanco, puede que la relación que mayor partido artístico sacó al de Detroit en solitario a través de dos discos como The Idiot y Lust For Life. De aquella historia no os puedo contar nada que no sepáis. Y aunque primeramente eso que digo pudiera servir en bandeja de plata argumentos en contra con adjetivos como "refrito" o "nostálgico", no es tal. Primero porque Iggy Pop está increíble en todo el disco, su rigor sigue intacto y bastante más convincente que en Ready To Die con los Stooges, disco que por cierto me gustó, y segundo porque aquí Josh Homme además de las tareas en la guitarra, asume los mandos y unas armonías vocales que sin despuntar aportan detalles que recuerdan Bowie, la verdad es que tiene muy buen gusto. A destacar los arreglos de teclado y la sección rítmica formada por el sr.Fertita con su bajo grueso en primer plano, tanto como la excelsa gama rítmica de Helders, ambos dan un empuje a todo lo que suena en esta rodaja haciéndolo sonar incluso más poderoso.

La inicial Break Into Your Heart tiene el arquetípico fraseo vocal marca J.Osterberg, canción que en otras manos podría tildarse de ramplona, ​​pero no es el caso, de haber sido firmada hace tres décadas pasaría de clásica de su repertorio. Gardenia es excelente, me encanta y no me canso de escucharla, gran canción que tiene un groove contagioso, posiblemente una de las mejores canciones de lo que va de año y eso que señala hacia los clásicos de los 70, este riff de guitarra que apostilla cada verso sabemos que lo han robado furtivamente a Bowie, pero el placer a la escucha da como para perdonar sin más. In The Lobby es más moderna que los modernos que nos iban a salvar el rock'n'roll, con excelente motivo principal y el bajo distorsionado que como en todo el disco está presente en primer plano y aporta un plus de calidad.

En American Valhalla de nuevo el bajo de Fertita y los teclados a cargo de Homme dan un carácter único, y consiguen un halo intranquilo y a la vez atractivo. Sunday es otra de las highlights de este nuevo repertorio, una canción compleja y brillante con elementos dispares como los coros pastel y la percusión que la hacen extraña y única pero a la vez trepidante y original, tal vez la más berlinesa de todas. Iggy saca la bestia que lleva dentro en Vulture, una canción de tintes apocalípticos que aprovecha para desgañitarse como hacía tiempo que no hacía. En German Days de nuevo rememora la etapa de Berlín aunque destila un sonido más cercano a QOSA, la canción que mejor define musicalmente la relación artística entre los dos socios, aquí Homme consigue modelar el pasado de Iggy Pop en un rock estilizado y muy actual. Chocolate Drops es un medio tiempo que seduce como pocos y cierra el disco Paraguay, para mí una de las genialidades de este disco y la más extensa, con intro a capella y ambiente relajado que va cogiendo fuerza hasta acabar como si hubieran resucitado los Stooges, recitado del sr.Pop llena de exabruptos incluida.

Con Post Pop Depresión, la Iguana de Detroit entrega un disco artísticamente menos arriesgado que Préliminaires, uno de sus trabajos más incomprendidos, nada que ver con su faceta chanteur, y muy superior al disco Ready To Die firmado junto a los Stooges. A nadie negaré que bebe de las aguas berlinesas descaradamente, lo que lleva con respeto y con muchas tablas, no pierde su halo mítico y el carisma que siempre le han caracterizado y que marca la diferencia. Esta vez con la suerte de tener a su lado a un socio como Josh Homme que con sus tareas en la producción ha dado una personalidad propia al disco aprovechando su experiencia musical pero respetando la marca de agua de su protagonista. Recobra el pulso y la tensión de épocas pretéritas pero lo hace con los pies en la tierra que pisa, sin nostalgias facilonas, en un tono oscuro y desencatado, y obviando totalmente la autocomplacencia en su discurso, y puestos a situarlo, si no es su mejor disco en un par de décadas, si el que más me ha hecho vibrar desde American Caesar.

Si es cierto lo que afirma será su último disco, un canto del cisne bien hilvanado que proporciona las dosis de gozo musical que podríamos esperar de él. Un gran disco.


The Wave Pictures - A Season In Hull (Wymeswold Records, 2016)

marzo 17, 2016 4 Comentarios

A The Wave Pictures les conocí por Play Some Pool, un disco de versiones de Bruce Springsteen que me dejó cartón-piedra, la parquedad de la grabación y su voz característica no me impidieron ver que una de las grandes facultades del bueno de David Tattersall es saber encontrar la médula ósea de la canción, aunque aquel disco más que acercar a los fans de Bruce a su obra, es fácil que recorriera el sentido contrario, la mía creo que fue la excepción. De ahí a su Instant Coffee Baby del año anterior y a situar entre los mejores de aquel 2008, a las revistas del momento me remito. Fue un disco que en su momento disfruté mucho, una canción como Leave The Scene Behind es un pepinazo infranqueable, clásico de su repertorio.

Pero no les seguí, eso sin mencionar que es difícil seguirles con la cantidad de discos que editan. Hasta que my mestre-friend Johnny JJ que nunca se ha cansado de reivindicarles me volvió a poner en la pista, le hice caso con su reseña del Great Big Flamingo Burning Moon, su anterior disco, y disfruté, recuperé el gusto por escucharles, un señor disco. Ahora no dudo en reconocerle a David Tattersall su genialidad, quizás uno de los songwritters más originales y avispados del momento. Arrastra varios tópicos como que son los nuevos Violent Femmes, cosa que después de tres lustros ya sobra mentar, también que su voz a más de uno le para, pero si se atiende bien y surge la chispa se abre ante el oyente un universo paralelo donde la canción como unidad mínima musical se sitúa en el centro sin fuegos artificiales, ni efectos innecesarios, y digo más, se le suele etiquetar de artista lo-fi, adjetivo que no es que no sea cierto, es que simplemente no le hace justicia pues a poco que escuches con atención la amalgama de registros se suceden con gracia y atino, otra cosa es que su rodillo de frescura y parquedad haga parecer lo contrario en la superficie.

Editan ahora A Season In Hull, y la verdad es que conecta directamente con aquel disco que me los descubrió, su inmediatez y el hecho de que ha sido grabado en directo con tan sólo un micrófono lo convierten en un disco destinado a que me guste mucho, a la manera de los viejos grupos de bluegrass y folk, directo y lúcido. Otra particularidad del presente disco según cuenta el propio Tattersall, es que escribió las canciones lo más rápido que pudo para luego invitar a un grupo de amigos para hacer la grabación juntos en su cumpleaños. Atrevido y con un resultado muy satisfactorio. Una colección de canciones que transcurre a bajas revoluciones, no hay aquí pepinazos o enormes hits para radiar, y predominan los medios tiempos y baladas, un disco que contrasta con el inmediatamente anterior, pero que resulta igualmente atractivo y disfrutable.


Y a mi entender es, en esta sencillez apabullante, donde sus facultades llegan al mismo epicentro emocional de la tonada, donde su interpretación se persona de manera más intensa y visceral. Aunque ojo, que la simplicidad sea bandera en esta producción no debería esconder que David Tattertall por momentos saca oro de su guitarra acústica marcándose unas líneas a las séis cuerdas de auténtico lujo, escuchad sino la que da título al disco A Season In Hull, ciertamente oscura y a modo de loop analógico que sabe a clásico folk. El disco se desarrolla en un tono donde el amor y el desamor son protagonistas, en The Coaster in Santa Cruz su guitarra destila años 20, una delicia, canción de antiguos recuerdos a punta de tristeza y con una harmónica que llora acordes folk, una de mis favoritas. Y me asombra como puede sacar el groove que saca en Slick Black River From The Rain teniendo en cuenta los medios a su disposición, simplemente genial. Continua un tono oscuro de desilusión y desencanto pero que me sabe a gloria en sus manos e interpretación. Que decir de la maravilla titulada Thin Lizzy Live and Dangerous. Las referencia musical vuelve a aparecer como parte latente del amor finiquitado en Memphis Slim in Paris. Curioso el recitado de Flow My Tears, The Musician Said a tres voces. A Letter From Hull  es una de esas perlas de folk-pop acústico de estribillo irresistible. Cierra el disco David In A Field Of Pumpkins acompañado de acústica y harmónica, con un tono menos oscuro y más positivo donde queda latente que después de todo el buen humor y esa visión del mundo tan particular en The Wave Pictures no han sido dañados en absoluto por este disco un tanto más sombrío.

Sería difícil para mi situar este disco en su ya extensa discografía, además no sé si en el caso de los Wave Pictures es realmente necesario, pues para mi sus discos, salvando las pequeñas particularidades de cada producción, forman parte de un todo con una misma entidad donde queda latente una actitud admirable ante la vida y ante la música, es más, si te gusta uno de sus discos y logras entrar en su mundo, entrarás en todos. Y este A Season In Hull no iba a ser menos. Habrá quien diga que es un disco menor por la concepción y simplicidad del mismo, cosa que no quita que sea uno de mis favoritos del año en curso.


  • Viernes 18 de marzo de 2016: Madrid, Siroco
  • Sábado 19 de marzo de 2016: Barcelona, Antiga Fàbrica Estrella Damm

The Jangle Band - Edge Of A Dream (Pretty Olivia Records, 2016). De Perth al Altet

marzo 16, 2016 4 Comentarios
Power-pop, jangle-pop, The Byrds, The Beatles, Teenage Fanclub, Big Star

Como ya anuncié en su momento en el Exile (http://goo.gl/39SjoX), los australianos The Jangle Band han fichado por Pretty Olivia Records, sello alicantino donde tienen su casa otros grupos también favoritos como Star Trip y The Wellgreen. Son tal para cuál. ¿Se puede ser fan de un sello discográfico? No sé si tal acepción existe en el diccionario de la música, pero lo cierto es que en el poco tiempo que llevan en marcha han demostrado tener muy buen gusto en su catálogo. Vamos al tema.

The Jangle Band gira en torno a la figura de Joe Algeri, un tipo prolífico al que es difícil seguir la pista. Para quien no le conozca apuntar que es un veterano de la escena australiana de Perth, aunque le conocí hace pocos años y me sorprendió con un proyecto llamado The Britannicas junto al americano Herb Eimerman, otra joya escondida, siempre en mil y un berengenales: The JAC, Jack & the Beanstalk, Summer Suns. Ahora se saca de la manga Edge of a dream con una nueva formación y un nombre que ya de entrada no intenta ni dismular que estamos ante jangle-pop de la vieja escuela. Para ello el sr. Algeri ha fichado a  Jeff Baker y Ian Freeman, también veteranos de bandas míticas y ya olvidadas de la escena de Perth de los 80 (The Palisades, Mars Bastards, The Rainyard y Header). Por cierto Pretty Olivia recuperó las canciones de los Rainyard hace un par de años, un tesoro escondido para quien guste moverse por estas latitudes. La banda la completan Dave Wallace al bajo y Mark 'Sid' Eaton a la batería, y todos en las harmonías.

Ian Freeman - vocals, tambourine Jeff Baker - guitar, vocals Joe Algeri - guitar, vocals Dave Wallace - bass, vocals Mark 'Sid' Eaton - drums, vocals
Photo: Chris O'Halloran
Es evidente que este grupo busca agitar sus guitarras en busca de las melodías que transcurren por esa siempre recurrente carretera que tanto amamos camino de la West Coast de la mano de los primeros Byrds y con los Beatles en el relicario, sobretodo tienen la magia, y la producción suena de fábula, ni un pero. Ya presenté Kill the lovers y This soul is not for sale, dos canciones perfectas en su concepción y ejecución que hacían presagiar un gran disco (reseña single: http://goo.gl/fSP2R1). El disco abre con 282 y uno ya se siente como en casa con este pop dulce y ligero tan british de papel pintado y los Kinks asoman por el retrovisor, otra tonada de jangle byrdiano la encontraremos en I love you too, delicioso. Y aunque lluevan cubos de agua haced sonar Edge of a dream y abrid las ventanas, veréis disiparse los nubarrones con el tintinéo de la rickenbaker y ese rascar de cuerdas de progresión folk-rock y alma de Gran Estrella. El sr.Algieri nos canta también a sus recuerdos de juventud del pasado en Perth. Que llegue ya la primavera con temazos como Another light con estribillo de ventana bajada y mano al viento. Cierra el disco Exile on Murray Street, una balada acústica con una harmónica y una pedal preciosa, perfecta.

Un disco que pasa como un suspiro y suena a clásico, compuesto mayormente por medios tiempos, jangle de los Byrds y el power-pop menos gamberro que nos recordará a los Teenage Fanclub de las canciones norteñas que nos dejaron a finales de los 90, colección de canciones que invitan a repetir y a embriagarte en sus aromas de sol de media tarde. No os perdáis este disco, a mi me acompaña desde que está disponible en su bandcamp aunque desde el primer momento supe que el formato vinilo ocuparía su lugar correspondiente entre mis preferidos de la añada en curso, una compra sobre valor seguro pués suenan rickenbakers y alegra la existencia mientras suenan sus canciones, y una buena manera de preparar el camino al equinoccio primaveral. Si ya es difícil mover a nuestros valores entre provincias, va a ser difícil poder traerse a los aussies, sería una alegría. ¿Ninguna promotora se anima? vamos!.  Muy recomendable.



Podéis escuchar el disco en su bandcamp:
https://prettyoliviarecords.bandcamp.com/album/edge-of-a-dream

Y comprar el disco en la web de Pretty Olivia Records:
http://prettyolivia.bigcartel.com/product/the-jangle-band-edge-of-a-dream

The Cult - Hidden City (Cooking Vinyl, 2016). El camino de la espiritualidad.

marzo 15, 2016 6 Comentarios

No ha sido fácil ser fan del Culto a lo largo de los años, sobre todo desde que los conocí en el impasse entre Sonic Temple y Ceremony, continuados por el fenomenal e incomprendido disco de la cabra, pero en todo caso sólo dos discos en toda la década de los 90 me dio por pensar que la trayectoria de una de las mejores bandas de hard-rock (añadimos melódico) de su generación no encontró su espacio entre grunge, brit-pop, indie ... etc Entrado el nuevo siglo con Beyond God And Evil reavivaron la llama como un disparo atronador que nadie esperaba, y de nuevo tuvimos que esperar más de un lustro para su continuación, desesperante. Con The Cult uno aprende a esperar, aunque nunca dejé de seguir la pista de Ian Astbury y Billy Duffy.

Vino el despreciado Born Into This, y digo despreciado porque lo fue, un disco que me gustó y ofrecía algunos registros vocales por parte de Astbury que para su rango habitual y conocido resultaba extraño y/o arriesgado. Entonces se inicia, según la banda, una trilogía de la que hasta ahora no tenía constancia y que completan la anterior y excelente Choice Of Weapon y el nuevo Hidden City. Caída, redención y renacimiento. Obras en las que Billy Duffy ha ido cogiendo forma en un curva ascendente que en el presente disco se advierte de lo más inspirada, y donde la mística de Ian Astbury encuentra un nuevo marco para desarrollar su lírica espiritual del despertar de la conciencia, y como no podía ser de otra manera con ideas de denominación de origen indígena americana, quizás ahora más maduro y creíble, y menos fantasioso.

El título es un término utilizado infinidad de veces, aquí la Ciudad Oculta hace referencia al espíritu, pues el tema va de salirse del rebaño a través de la espiritualidad, también de la importancia de la fe como medio y no como fin, tratar de esquivar las cuestiones de la vida moderna que nos atan con un lazo bien corto, mensaje llevado al tiempo que nos toca vivir y que descubre una pretensión mesiánica pero que en boca de los ingleses y con la fuerza y ​​mala leche que imprimen alcanza un nuevo equilibrio a remarcar en su trayectoria, y espero que dure.

Una espera larga después de cuatro años, los jugosos adelantos hacían esperar lo mejor, Dark Energy se impone potente con su marca hard-rock de guitarras rocosas, tarjeta de presentación que pone las cosas en su lugar ya de entrada, letra que expone su particular visión sobre un estado del bienestar donde la mala energía y la pasividad se filtran en todas partes, el vídeo con la corrida de toros detrás mientras se suceden las lyrics es para ponerla dura de verdad. Deeply Ordered Chaos de tempo más pausado aporta otro color diferente aunque no extraño en sus manos, recordemos que los medios tiempos del culto tienen sello de himnos, y en este afinan su puntería en pocos versos despachando a los europeos como personajes de paciencia endémica sumidos en un sueño americano que los consume sin remisión, brutal. Hinterland confirma que tienen algo grande entre manos, este "destroy the destroyers" y el "the truth is you" nos habla de la búsqueda de la verdad dentro de uno mismo, cantado entre la amenaza y la sacudida al oyente, trepidante. Superada la primera fase de encantamiento con los adelantantos, el disco se desarrolla con canciones que giran alrededor de estribillos portentosos de intención iniciática que sitúan en ocasiones la fe en el centro, como en No Love Lost, con su "love turns to hate when the heart loose faith" canción que recuerda al disco de la cabra y con un John Tempesta completamente integrado en la formación y que da un marcado carácter rítmico. En Dance The Night consiguen una tonada perfecta para las ondas, los riffs sencillos pero evocadores de Duffy y el portentoso fraseo de Astbury huyen de sus demonios con un baile bajo las luces tenues de la noche, continúan siendo los reyes del hard-rock melódico sin ninguna duda.

Los solos de guitarra de Billy Duffy numerosos en el pasado en cada disco, actualmente se dosifican, predomina el riff rocoso y el arpegio sugerente, esencial en canciones como In Blood, medio tiempo marca de la casa no muy llamativo pero que con las escuchas pasa la criba ampliamente, Birds Of Paradise tiene algo de su disco Love en la intro que se marca Duffy, uno de los mayores estilístias de la guitarra que quedan en esto del rock duro, mama de los clásicos y a la vez es único y reconocible, Astbury a su vez se despacha una de las mejores intervenciones vocales del disco, espectacular "don't drink the poison, pure illusion" somos extrañas aves en el paraíso viviendo de ilusiones vacías, espectacular.

No podía faltar el latigazo eléctrico de rigor de GOAT, faltaría más, Billy Duffy brilla como nunca y Astbury se cabrea, la sangre salpica hasta el techo "they don't even know that their dead, they don't even know that their wrong" si señores, para despertarse del letargo vienen bien latigazos de este pelo. Sutil trenzado de guitarras en Avalanche Of Light, personifica la luz, sitúa el amor en el centro y el odio como el elemento a combatir, "love is everything, hate is smaller" y donde despertar la conciencia es pasar a la acción "feel in this life everithing's wild, everything came from you". Una intro acústica nos abre a Lilies de la mano de esta mirada ingenua y contemplativa hacia la belleza más pura de la naturaleza "your innocent life, your immaculate heart, walked with pilgrims in the snow, dressed like wolves in these exotic lands, showed me how to live another way" me encanta cuando Astbury se pasea por el bosque. Heathens nos retrotrae a Sonic Temple con una guitarra gloriosa y Astbury grita que se acerca el momento "Wilderness, she is coming alive", y cierra este disco con la excelente y favorita Sound and Fury, intro de piano de cola, típica canción que sólo podría existir para cerrar un disco pero que con las escuchas crece y se hace más y más grande, "awake once more anew, with sweet surrender my love in sound and fury" gran final para un muy buen disco.

Quizás no obtengan el apoyo mediático ​​más allá de su fiel base de seguidores de toda la vida, que sé que no somos pocos, tanto da. Siempre les ha pasado desde el Ceremony, lo mismo parece suceder con otros grupos como los Waterboys, en definitiva artistas con una larga trayectoria que nunca han obedecido a nada más que a lo que el cuerpo les ha pedido, pisando con seguridad y marcando su territorio a base de una marcada personalidad, pues si algo caracteriza a Hidden City es el de ser un disco al más puro estilo The Cult donde veremos reflejadas sus diferentes épocas en un cancionero consistente y llevado con rigor e intensidad, y a diferencia de su también portentoso Choice Of Weapon, con un tono más reflexivo sin que falten sus guitarras y una interpretación vocal realmente portentosa marca de la casa. Me gusta este rock mesiánico que han parido, un camino espiritual en contacto con la naturaleza iluminado de amor y libertad pero sin sensiblerías baratas que valgan. Muy bueno.



Escrito originalmente para NO SÉ VIURE SENSE ROCK


"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie