Gurf Morlix - Eatin' At Me (Rootball, 2015)

enero 25, 2016 3 Comentarios

Un maestro dando su barniz orgánico a todo lo que toca, tejiendo ambientes que huyen de la complejidad, elegante y fácil de digerir, con el contrapunto de unas letras que abren en canal sus sentimientos y reflexiones vitales, todo a su cargo, casi en soledad, como suelen venir este tipo de canciones...

Para hablar de Gurf Morlix no podría hacerlo en términos de mejores discos o poms, más que nada porque desluciría un recorrido de fondo y no es mi intención. El cancionero a sus espaldas es importante, presente desde los 70 junto al malogrado Blaze Foley, y se extiende por los 80 sirviendo a las grandes causas siempre con los mejores, o mejor, los mejores siempre han visto en él la garantía del trabajo bien hecho, puede que justo o no, es mayormente reconocido por los proyectos donde participa que por sus propios discos, pues no ha dejado su huella en cualquier parte, además seguirle el rastro a través de sus colaboraciones es una buena manera de descubrir grandes discos. En mi caso descubrí su música gracias a una de esas causas de nombre Lucinda Williams, a parte dejo el tema de como acabó el asunto por no venir a cuento. Eso sí, habrá que reconocerle tarde o temprano que desde que empezó el nuevo milenio ha ido desarrollando una carrera a su nombre más que sólida con nueve discos exquisitos y donde no me quedaré sin recomedar al menos un par de ellos, Diamond to Dust y Last Exit To Happyland que podría situarlos como favoritos.

Su último disco es Eatin' At Me, puede que destinado a pasar como muchos otros sin pena ni gloria, por lo que comentaba antes, ¿quien sabe?.  Yo por mi parte, sin clavar un bandera en el montículo anual de lo imprescindible, pues si hablamos de gustos a muchos se les pueden escapar ambrosías como ésta, al menos en mi caso, lo tendré en mi alcoba a altas horas de la noche, un disco que me ha atrapado, por desgracia, por el desaliento y por esa pérdida de esperanza que desprende, pero que a su vez acompaña, por ese mascar los sueños como humo que se desvanece ante verdades que golpean o que alivian, a base de una esencia concentrada en gotas de descontento, o puede que sea mi descontento el que fácilmente se vea reflejado, profundo, desarraigo, la soledad, o no sentirse parte de nada. Y en ese Fuck Off! latente en todo cuanto veo, al final me da por ensimismarme en canciones como éstas que dan por hecho que pocas cosas tienen sentido, y las que lo tienen, poco peso suelen tener, que todo está en los detalles pequeños, todo, y aquí veo muchos que me tienden la mano y me lo hacen todo más transparente, más claro. 

De las canciones, Dirty Old Buffalo recuerdos de niñez felices pero que duelen por la consciencia de su lejanía, perfecta para inaugurar este recorrido entre el recuerdo y la mirada hacia un futuro incierto, en 50 years es imposible no dejarse llevar por esa melancolía a veces melosa, a veces agria, se reprime para no dejar que el perro muerda como lo hace The dog I amBlue Smoke es una tonada preciosa y ligera que no esconde su alineación con el universo de Blaze Foley aunque fuera solo en espíritu, amigo del alma a quien por cierto le dedicó un disco fenomenal, en momentos como la intensa Last Call deja ir la desesperanza con desdén y sin rodeos. Da un respiro Dinah, desenfadado blues-roots donde demuestra su maestría en la producción, riffs concisos y órgano dando el detalle de color. La minimalista Grab The Wheel sobrecoge con su aferrarse a la vida como única opción pese a los twists of fate. Bueno, pinceladas.

Lo podríamos llamar americana, adjetivo sobresaturado, aunque realmente cogerme a él lo que me da es pereza, pero el sentido que da Morlix es el de los grandes discos de Country actual de las últimas dos décadas, llámalo alternativo, y que igual puede recoger a grupos como Centromatic, que me recuerda un algo a Vic Chesnutt. También por supuesto como puede recordarnos a Blaze Foley y encontraremos ese blues del que Steve Earle sabe, y el mismo siempre ha confesado admirar el sentido americano de la música de Dylan por la elegancia y por ese condensar todo en un mismo andar en el difuso terreno entre el rock y la música tradicional, arreglos cuidados como suele ser normal en Morlix. Un maestro dando su barniz orgánico a todo lo que toca, tejiendo ambientes que huyen de la complejidad, elegante y fácil de digerir, con el contrapunto de unas letras que abren en canal sus sentimientos y reflexiones vitales, todo a su cargo, casi en soledad, como suelen venir este tipo de canciones.

Si es que hay discos que no están hechos para cualquier momento éste es uno de ellos, y si se trata de un disco que debiera recomendar para más gloria de mi credibilidad o de aquello tan en voga llamado ego, puede que ni lo intentara, pero si se trata de unas canciones que en ciertos momentos del día me salvan y me hablan con sinceridad sin grandes pretensiones, tal y como lo hacen las canciones de Williams, de Townes o de Foley, pues os diré que sí, que para mi es cosa seria y que al menos desde la fuente tradicional americana es uno de los elegidos en este caminar hacia el fondo de la ciénaga, luz tenue en forma de canciones atravesando esta rendija digital oxidada.


Escrito originalmente para Exile SH Magazine: http://goo.gl/oeDu0w

Tindersticks - The Waiting Room (City Slang, 2016)

enero 20, 2016 1 Comentario

El grupo de Nottingham acaba de editar su décimo disco de material original titulado "The Waiting Room" y hay que celebrarlo. Son pocos los artistas y grupos en la actualidad que son capaces de crear su propio universo sonoro, que aunque remitiendo en cierto grado a sus referencias, siempre lo consiguen desde una punto de vista personal y único. A estas alturas los Tindersticks no deberían necesitar mayor presentación, pero por si acaso no me quedaré sin recomendar sus dos primeros discos, tanto como "Curtains", disco obra maestra, hasta su dos últimos discos me parecen notables, son buenas elecciones, otra buena introducción a su universo particular podría ser su "Live In London" que reseñé en su día. (http://goo.gl/09QEtK).

La música de los Tindersticks no es apto para todo los públicos y se entiende que en consecuencia tampoco sea muy conocida su obra, ni te producirán un impacto en la primera escucha, ni te alegrará la vida en un sentido luminoso, pero tampoco les veo una pretendida grandilocuencia, ni llevan implícito ningún tipo de elitismo. Podríamos describirlos como la reinvención del legado de Lee Hazlewood y Scott Walker pero no de una manera ortodoxa a la Richard Hawley. Sus canciones son susceptibles de ser enmarcadas en el arte de la emoción profunda y el ritmo contemplativo, con arreglos cuidados pero sin virguerías innecesarias, aunque necesitan de sucesivas escuchas para que el interlocutor pasivo aprecie su valor real, se escapan por tanto a la norma en un tono reflexivo, aunque a la larga considero que son precisamente este tipo de discos los que más calan. 

"The Waiting Room" no iba a ser menos, pues tiene todos los ingredientes que esperaba de esta gran banda. El disco no busca un impacto inmediato, queda claro desde la primera instrumental Follow Me, exquisitez sonora que juega el papel de créditos iniciales de lo que está por venir. Sigue Second Chance Man, apenas unos acordes de órgano y el ritmo del charles son suficientes para quedar inmerso en su mundo onírico, canción tejida de manera magistral y que va creciendo y añadiendo arreglos, el bajo, los vientos primordiales en todo el disco, y la imponente voz de Staples que nos lleva hacia el clímax, para luego volver a empezar. We Were Once Lovers tiene en primer plano la pulsión del bajo eléctrico ejerciendo de guía y que como Help Yourself me retrotraen en intención a alguna de las obras soul conceptuales de los primeros 70, salvando las distancias claro, pero con el mismo groove envolvente. La fantástica Hey Lucinda ya pululaba por la red, favorita del lote de momento, canción que ya tiene unos años y que recupera Staples, un dueto exquisito junto a Lhasa De Sela, amiga del alma que murió hace unos años, una cantautora que debería ocupar su lugar privilegiado en el Olimpo de las reivindicacones artísticas como merece, aquí ambos propician uno de los momentos más bonitos y emocionantes de lo que llevamos de año, una canción de cuna para adultos que te mecerá y te llevará de la mano a ciertos lugares guardados muy dentro.

Para cuando llegue a This Fear of Emptiness estaréis sumidos en el más dulce sopor, excelente instrumental de intención cinemática que no hace decaer la atención, al contrario, nos deja espacio para saborear y degustar las exquisiteces que nuestros oídos acaban de escuchar, con el recitado de How He Entered, tal como la que da título al disco The Waiting Room, a voz y órgano, me viene a la memoria Terry Callier por esta forma de vestir el amor de misticismo etéreo lleno de soul, pasan suaves y ligeras, acarician. De nuevo otro instrumental Planting Holes, un interludio que si no primordial no hace más que reforzar la visión de que estamos ante un disco con momentos más vistosos que otros pero que al final dejan entrever una gran belleza cuando se contempla en su conjunto. Llegando a la parte final tenemos la fastuosa We Are Dreamers!, primer single, acompañado por Jehnny Beth del grupo Savages (que por cierto también tienen disco nuevo) y que me hacen imaginar un dúo entre Pj Harvey y Nick Cave, ambiente tenso y guitarras de esencia noise que recuerdan, además, algunas de sus primeras canciones. Este cuadro de intención impresionista cierra dulcemente con la hermana (pequeña) de Hey Lucinda, pues Like Only Lovers Can es otra maravilla, quien no puede imaginarse a un Burt Bacharach actualizado sondeando las maravillas de las relaciones de pareja?, la música te acaricia y Staples se erige como crooner de los secretos y laberintos, a veces dolorosos, otros dulces, del amor.

Como complemento audiovisual cada canción viene acompañada de su respectivo cortometraje cada uno con un director diferente, y por el resultado visto hasta ahora, consiguen conferir de gran plasticidad visual a esta obra musical de gran calado lírico. Arreglos detallistas, harmoniums, glockenpiel, cuerdas, por supuesto mención especial a la inestimable aportación del saxofonista Julian Siegel que pone su mano en algunos arreglos de vientos, es una de las grandes bazas de este disco. Al menos para mí "The Waiting Room" no creo que necesite todo un año de perspectiva y comparativa, porque sé que además de un artefacto único en su concepción, será uno de los discos fijos en mis futuras escuchas, desde ya una debilidad sonora. Muy recomendable.


Escrito en valenciano para NO SÉ VIURE SENSE ROCK

Conciertos de los Tindersticks per a 2016:
L’Auditori de Barcelona (Festival Guitar) el 14 de abril
Anfiteatro Miramón de San Sebastián (Music Box Festibala) el 16 de abril

David Bowie - Hours... (1999)

enero 12, 2016 5 Comentarios

La tristeza es inmensa, la noticia ha llegado de improvisto, a todos se nos ha caido el alma al suelo. La vida continúa y sus canciones se quedan. Será uno de los artistas mejor recordados y queridos, ya lo era hace décadas.

Pertenezco a la generación que fue consciente de la existencia de Bowie por la película "Feliz Navidad MrLawrence", durante mucho tiempo para mi Bowie fue Jack Celliers, el personaje de aquella película, recuerdo que ni me extrañó en su día la pátina homosexual que desprendía la historia, al contrario, incluso me ayudó a comprender aquel adjetivo que descubrí mucho tiempo después, porque aquella película hablaba básicamente de amores imposibles y épicos, de amistad y confianza de una manera clara y universal. También fueron inicíaticos los éxitos que radiaban a todas horas en mi tierna niñez, China Girl, Let's Dance y Ashes To Ashes, pero no fue hasta la salida del recopilatorio Changes Bowie de 1990 que entendí la embergadura de su carrera y empecé a profundizar en su etapa clásica, los años 70 básicamente. Los 90 me separaron completamente de él, desde Tin Machine y hasta Earthling, poco me interesaron. Entonces el último año de aquella década vino Hours, ciertamente poco valorado.

La noticia fatídica de su fallecimiento me pilló perfilando la reseña de Hours que andaba tramando desde el día de su cumpleaños, un disco que para mi representa lo que es Bowie en toda su magnitud fuera de su etapa clásica, un artista consciente del paso del tiempo, perspicaz con la popularidad que siempre arrastró y en relación con su vida privada, otra más de sus infinitas reencarnaciones que daban razón de ser a su propia humanidad. Ahora veo la portada y me deja hecho polvo, porque la verdad es que fuera de coñas sobre la eternidad esa visión entre lo estrambótico y lo onírico guarda muy bien la dicotomía entre la estrella del rock divina y un simple humano mortal.

En su día, y hasta hoy, quedé atrapado desde el primer momento por el video de la canción "Thursday's Child", una lucha descarnada entre la juventud y la madurez, versos hechos a su medida, necesarios no para su carrera, más para si mismo. Otra canción obra maestra en este disco es "Seven", una de las joyas perdidas de su discografía, una de esas letras de recapitulación que evoca su pasado más personal pero de una manera dulce y melancólica, dos caras de una misma moneda, entre colchones sonoros suaves y cuidados, escuchando estas canciones las lágrimas se me escapan. La acritud que se entrevé en el primer single finalmente explota en "The Pretty Thing's Are Going To Hell" con un riff grandioso digno de encabezar el rock alternativo de su década, donde deja ir sin cortapisas toda su amargura y rabia contenida contra el devenir del tiempo, ese vil dios que tarde o temprano nos lleva a todos al otro lado. "Survive" es otra de las canciones a meter entre las más acertadas, un medio tiempo donde Bowie ejerce perfecto el papel de crooner contador de historias que tan bien le va, canciones que despuntan sobre las demás, aunque nunca dudé que por lo general este disco es notable y tiene canciones que aunque no dicen nada nuevo o puedan parecer ya escuchadas, no dejan de ser excepcionales por el dramatismo que desprenden.

Como no, su toque experimental tenía que estar, aquí a modo de interludio instrumental en "Brilliant Adventure", y donde sin mediar palabra somos testigos del avance inexorable de las varillas del reloj. Y es curioso como con unos Suede que se iban a comer el mundo ya en horas bajas, Bowie devolvía con canciones como "What's Really Happening?" los méritos a su lugar original, quizás tardó demasiado en absorver los parabienes de una década que llevaba el adjetivo "alternativo" por bandera, "New Angels Promise" podría ser otro ejemplo de su personalidad llevada a la actualidad, si, ya habíamos oído ese fraséo en otra década de mayor éxito, pero creo que nunca con unos arreglos como estos y tan acertados como para no ser susceptible de ser visto como autoplagio, y en la misma línea vuelve con "Something In The Air" tejiendo con deshazón e intranquilidad la bandera incorfomista de un espíritu que demanda su parte del trato a unos buenos tiempos ya pasados. No cambiaría hoy por hoy ni uno de los 7 minutos de "If I'm Dreaming My Life", con interludios de guitarras dolientes y un Bowie rogando que todo sea un sueño. Cierra el disco "The Dreamers" y nos llevará a pasajes sonoros ya visitados con ínfulas tímidas entre el trance y bailables sin dejar de lado la personalidad propia de este disco.

En su momento Bowie afirmó en numerosas entrevistas que este disco no era para nada biográfico, yo nunca quise quitarle la razón, pero si fuera ésta una nueva reivención sería entonces la más cercana al oyente por su brillante costumbrismo de la madurez con todas las dudas que ello conlleva, uno de sus discos más humanos, pero ojo, no por ello menos moderno en un sentido estético y lírico, puede que Bowie a sus cicuenta pasados fuera uno de los viejos dinosaurios de los que no esperar nada más, pero es indudable que entrando ya casi al siglo XXI plantó de nuevo su bandera de fragantes aromas futuristas y oníricas y lo hizo con nota muy alta. A nadie le voy a negar que este disco no está entre lo mejor de su obra, hasta ahí llego, incluso habrá quien prefiera alguno de sus dos posteriores, también respetable, podríamos hablar de una trilogía entre Hours-Heathen-Realty que marcaba una nueva juventud. En mi caso fue el disco que me devolvía a Bowie después de una década intensa y confusa, (mi) Hours, mi preferido de todos los posteriores a los 70, aún lo es con diferencia, uno de mis discos del Duque.

Pocas veces la muerte de una estrella del rock me ha provocado estos nudos en la garganta, como con Joe Strummer, Vic Chesnutt, Lou Reed... incluso pensando con la lógica adulta de quien sabe que realmente sólo conocía una pequeña parte de su vida, pero aunque mi vida sea una mota de polvo insignificante al lado de tan mayúsculo artista para mi no deja de ser una muerte inesperada y dolorosa de alguien que siempre estuvo ahí. Yo por mi parte sólo tengo una manera de mitigar esta deshazón, y es recordando su música, hoy con la reseña de uno de mis discos favoritos y menos recordados. Gracias Bowie.


Adiós David Bowie, adiós gran Duque Blanco.

enero 11, 2016 2 Comentarios

Empezamos la semana con la peor de las noticias, David Bowie muere después de una intensa lucha contra el cáncer. Un artista al que no le hace falta ninguna presentación, me veo incapaz de articular ninguna síntesis de su discografía, ningún panegírico que escriba podría recapitular tanta grandeza, sólo decir que ha sido uno de los más grandes artistas que nunca han existido. Ahora cada verso, cada canción y cada disco adquieren otra dimensión, incluso el último ahora parece el mejor retrato que podría haberse hecho pensando en el ocaso, un cara a cara con la muerte, una chispa reluciente de vida.

Ahora mismo sólo puedo unirme al duelo general y escuchar las canciones que forman parte importante de mi vida. Ahora la tristeza es tan grande ... toca silencio, redoblan las campanas y se ha puesto a llover. ¿Quién puede ahora ver este video y no ponerse a llorar? gran artista hasta el final.

The Last VLC, homenaje al Último Vals en el Loco Club, 5 de Diciembre 2016

enero 04, 2016 Comentar
Hay discos que merecen todos los honores y homenajes, incluso más allá de los artistas que lo canalizaron, uno de ellos es The Last Waltz, disco de la vida y el universo que tendrá su noche de gala en la capital del Turia la tarde de reyes, tarde a la que sólo rendiré pleitesía a la realeza rockera del ecosistema valenciano que se dará cita en el Loco Club para celebrar por todo lo alto estas canciones inconmensurables que nos hablan de la grandeza de la música que nos gusta y forma parte de nuestras vidas.

Allí estaré, no me lo pierdo por nada del mundo, además algunos de mis grupos favoritos estarán presentes, como podéis ver en el cartel la nómina es extensa, la fiesta se advierte grande, y las canciones serán nuestrao mejor reglao de reyes.

El mítico concierto de THE BAND, “The Last Waltz” (“El Último Vals”), es una obra maestra de la historia de la música, grandes músicos ( Neil Young, Paul Butterfield, Eric Clapton, Neil Diamond, Bob Dylan,Emmylou Harris, Ronnie Hawkins, Dr. John, Joni Mitchell, Van Morrison, Ringo Starr, Muddy Waters, Ron Wood, casi nada) se reunieron entorno a las canciones interpretadas por The Band. Una última actuación que, en realidad, supuso un punto de inflexión en la música americana

El próximo 5 de enero (Noche de reyes), a modo de (llámalo) homenaje, (llámalo) pretexto, y salvando las distancias (lee otra vez la lista de músicos que participaron en The Last Waltz) más de 30 músicos valencianos se reúnen en una noche única para celebrar que la música en Valencia está más viva que nunca. Al final, lo importante son las canciones. Una reunión para disfrutar de las canciones.

Participarán :
Monty Peiró (ex-Sweet Little Sister, GRAN QUIVIRA), Adrián Barberá y Vicent Orón (LA HORA DEL TÉ), LAVERGE, May Ibáñez, Rafa Adrián y Pau García-Serra (BADLANDS), J.LLORIS, Alex Anaya, David Casado, Edu Hirschfeld y Lluisen Capafons (INCOMPETENCIA), Cisco Fran (LA GRAN ESPERANZA BLANCA), Daniel Martí y Mauro Llopis (THEE VERTIGOS), Juanma Pastor, Luis Cirulli, Nando Vidagañ y Julio Fuertes (JOHNNY B. ZERO), VikPamNox (BEER BROTHERS), Marta Domingo (ODD CHERRY PIE), Alain Dupláa (DUAL), David González, Víctor Silva, Toni Carrillo, Eric Barrachina, Pablo Fernández (WIOL), JUNIOR MACKENZIE, Alex Crusat y Gerard Romero (RUTA SUICIDA), Amparo Ballester y Juan Salvador (THE KOJAKS) y Héctor Chiner y Garzón (HOLY PAUL).
Hazte con tu entrada en onetwotix.com, o contactando con cualquiera de los miembros de las bandas.

Como aperitivo el lunes 4 a las 20.00 h, se proyectará la película de Scorsese. Entrada libre. 





Reseña The Last Waltz: http://goo.gl/PGA5qH



"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie