Jesse Sykes & The Sweet Hereafter - Oh, My Girl (2004)

julio 31, 2015 1 Comentario
El country-noir de Jesse Sykes, mi chica.
...la voz rasgada y dulce de Sykes, que no sería nada sin los cojines sonoros de la agrupación The Sweet Hereafter, o mejor dicho, de su partenere Phil Wandscher, que para más señas fue fundador, guitarra principal y segunda voz de los Whiskytown de Ryan Adams.

Este nuevo milenio comenzó con un puñado de jóvenes músicos con ideas frescas y buenas influencias, también varios medios predicando que iban a salvarnos el ruancanrol, lo que no sabían es que la salvación nunca ha estado a su alcance. A mí si acaso, los últimos tiempos me han traido mujeres, muy buenas, mujeres que me encantan, que me vuelven loco y me llevan de calle. Mujeres que han entregado algunos de los mejores discos de los últimos años. Y vale, confieso que cuando se juntan mujeres y folk-rock, pues mi cuerpo no responde a ningún tipo de razonamiento empírico. La lista es grande. Jolie Holland, Eilen Jewell, Chan Marshall, Lisa Germano, Neko Case, Laura Cantrell ... y ah (suspiro) Jesse Sykes.

El mágico encuentro sucedió en un recopilatorio de Fargo Records, donde por cierto surgió la etiqueta country-noir, allí estaba "You're Eyes Told". La química fue instantánea. Entonces el sello francés fue líder promocionando artistas yanquis de raíces que por allí no levantaban demasiado alboroto, y en cambio aquí eran recibidos con los brazos abiertos, eso cuando la escena del alt.country aún no estaba totalmente sobresaturada. Yo sólo os diré que el tiempo ha pasado y para mí Jesse Sykes no ha perdido interés, al contrario, os diré que la amo y lo hago con el riesgo de dormir esta noche en el sofá, amo su voz y sus canciones pero amo sobre todo dos discos que para mí son esenciales, uno de ellos es "Oh, My Girl", el disco que hoy os quiero recomendar con total, descubierta y subjetiva devoción, el otro sería "Like love lust and the open halls of the soul", también muy notable, aunque su extensión puede llegar a ocultar algunas de sus grandes joyas, otro día me lo traeré por aquí. Comentar además que las ediciones en vinilo son preciosas.


"Oh, My Girl" presenta al dúo entrelazando sus partes a la perfección, la voz rasgada y dulce de Sykes, que no sería nada sin los cojines sonoros de la agrupación The Sweet Hereafter, o mejor dicho, de su partenere Phil Wandscher, que para más señas fue fundador, guitarra principal y segunda voz de los Whiskytown de Ryan Adams. Todo con un envoltorio de pedales, armonios, viola, acústicas ... Hay química y se nota como se enroscan ambos como un solo duelo, Wandscher es un gran músico, con sus arreglos sabe transmitir el feeling de cada canción, líneas simples pero intensas, mojadas y rematadas de trémolo, una combinación que a veces parece la banda sonora de una película de David Lynch, otras una versión femenina de Roy Orbison, incluso las canciones que Tarantino seguro que utilizaría para alguna de sus escenas escatológicas a cámara lenta. Vintage pero no kitsch, única y visceral, como una evolución de las cantautoras que a finales de los sesenta y principios de los setenta huyeron de los focos de la contracultura pero que al mismo tiempo chuparon de su miel country-rock.

Aquí hay canciones que erizan la piel (de gusto), desde la primera "Oh, My Girl" que se abre paso con gracia y te engancha a su rollo sin que puedas hacer nada, te gana con su melodía melancólica en "You Are Not Gotten Here", tienes que entender que no hay prisa y sólo queda disfrutar de cada verso cantado suavemente y con afección, Phil Wandscher está grandioso en "Troubled Soul" dibujando una de sus mejores intervenciones en una de las mejores canciones del disco. "The Dreaming Dead" sube el tempo pero sin que entre demasiado la luz, con ese ritmo latino que en los tiempos del sonido Brill Building tanto gustaba. "Your Eyes Told" es de una gran belleza sonora, una de las canciones que pongo sin pensar en mi top personal, un folk de calado profundo y arreglos jazz, una canción que no debería pasar desapercibida en un supuesto ranking de alt-country, preciosidad absoluta. Una primera cara imbatible y difícil de superar.


La segunda cara ya sin el factor sorpresa abre con "Tell The Boys" que nos lleva con suaves cadencias, "Birds Over the Water" es la canción más extensa del disco, acompañada de piano y viola con una intro que Hinson soñaría haber grabado. Sólo queda rendirse a su encanto en la recta final, cuerdas y pedal steel y "Winter Hunter", balada para lucimiento del fraseo de Sykes, melodía escuchada antes pero nunca con esta elegancia. El banjo abre para "House By The Lake", alt-country que nada tiene que envidiar a los grandes de las últimas dos décadas, y "Grow A New Heart" deja la escena con final abierto, arreglos casi jazz, batería de escobillas, bajo con cuerpo, violín, pedal, coros que dicen adiós y la guitarra diciendo la suya.

Además de gustarme, digamos, de una manera física por su atractivo Emmylou Harris-años70-Westcoast que me pone hasta decir basta, adoro su voz tan raspada como dulce, como una especie de cruce entre Marianne Faithfull y Karen Dalton, con este revolcarse por el barro de la desolación sin intentar siquiera evitar el dolor, lo hace suyo y utiliza en beneficio propio para limpiarse por dentro. No se trata de autocompasión, se trata más del atractivo de la oscuridad y de la soledad, de una toma de conciencia sobre la mortalidad en su sentido más contemplativo, romántico, muy intenso y poético, y donde el adjetivo gótico supera con creces cualquier propuesta de marca blanca que nos vendan con sonoridades más guitarreras.

Canciones que pasean por el country-rock de los 70 con toques leves de psicodelia, sin estridencias ni ostentación alguna, conducido por un down-tempo de imágenes sugerentes a media luz, con la nocturnidad justa que da su particular personalidad.

El siguiente disco "Like love lust..." es también muy recomendable, además de que obtuvo más atención, de acuerdo, un muy buen disco y doble, pero para mí todavía es "Oh, My Girl" el cenit de su carrera y el disco a recomendar con los ojos cerrados. Canela fina.


Especial La Frontera, 30 años en el límite.

julio 25, 2015 1 Comentario

...Javier Andreu y Toni Marmota siguen fieles a sus principios musicales, desafiantes ante el paso del tiempo y destilando esa pasión y arrojo que caracteriza su country-rock...


Este año ha empezado con una ingente cantidad de listas de discos y artistas que cumplen sus 40, 50, 60... aniversarios. Yo también he caído ante tal práctica, aunque a mi me ha alegrado especialmente el aniversario de La Frontera que cumple sus 30 años, tres décadas en las que han sobrevivido a todas las fases a las que un grupo puede sobrevivir: éxito, desbandada de miembros originales, ostracismo general... y lo mejor de todo es que continúan en activo con la misma ilusión.

Yo sé que a más de uno le sonara a agua pasada, lo digo porque siempre tuve la sensación de que La Frontera entró en el saco de grupos efímeros post-movida, considerados fuera de onda y que quedaron para muchos como la banda sonora de las noches de farra de su juventud, la voz y la marcada personalidad de las composiciones de Javier Andreu suele asociarse de primeras al gran éxito de "El Límite", de un disco que bajo mi punto de vista no está entre sus mejores, más por el sonido y la producción. En cambio escuchando ahora sus primeros discos pienso que continúan estando vigentes, Lost Highway despediría a media plantilla por tenerlos en nómina. Un cruce de caminos donde country, bluegrass, rock fronterizo, tex-mex, cajún y rock'n'roll se tienden la mano. Mi intención con el presente artículo también es reivindicarles como buena banda de rock más allá de su condición ochentera y como una banda de fondo.


En sus inicios se les recriminó que su nacimiento fuera un tanto artificial, pues desde procedencias diversas se acordó su fundación con la única intención de presentarse a un concurso que por cierto ganaron y les dió pie a continuar, desde entonces a cada paso confirmaron que lo suyo no era impostura. Podríamos buscar algún precedente en alguna canción perdida entre el repertorio de algún grupo, aunque finalmente sólo el mallorquín y también olvidado Tomeu Penya (con 21 LP's editados!!!!) se advierte como auténtico pionero en materia country en este país, nuestro Kenny Loggins. Después vendría La Frontera que supo coger un estilo exótico para el habla castellana y llevarlo a altas cotas de popularidad, un grupo pionero en materia roots en este país, añadamos a Más Birras que también merecerían su consiguiente homenaje y reverencia en estas lides, y por supuesto a La Gran Esperanza Blanca que poco después hizo lo propio con marcada personalidad.

En un mundo musical lleno de reivindicaciones, son muchos a quienes se le llenan la boca con The Long Ryders, por poner un ejemplo de época y estilo, y pocos quienes se acuerdan de lo buenos que eran La Frontera y de la actitud outlaw que desprendían en sus conciertos. Y ojo que a Javier Andreu también hay que reivindicarlo como a uno de los grandes vocalistas que ha tenido/tiene el rock de este país, su dicción y su timbre derrumba el argumento que reza que ciertos estilos tienen que ser cantados en su lengua nativa, Andreu demostró/demuestra que con el country eso no es cierto.

Empezaron su andadura discográfica con La Frontera (1985), cuando la movida empezó a convertirse en posturéo y la primera oleada de grupos conseguían el éxito masivo. Se atrevieron con un estilo que nadaba a contracorriente y que hasta ese momento nadie en la península había sido capaz de interpretar a este nivel, eso es ser un outlaw señores!!. Ya desde su debut hacían gala de un country rock tocado por la fuerza del punk, potente y guitarrero en canciones como La Frontera, en Pobre Tahur el violín, frenético, es para enmarcar, la guitarra cruje y huele a polvo como debe ser, El Precio del Placer tiene una letra muy buena, y la versión de Viva Las Vegas que popularizó Elvis y adaptada por Andreu, es fantástica. Atención al trabajo de guitarras a lo largo de todo el disco, aquí hay oficio y canciones redondas.

Si el whisky no te arruina, las mujeres lo harán (1986) confirma la calidad de la propuesta. Este segundo disco está mejor producido y además también tiene muy buenas canciones, es más completo. El single Ciudad del Sur, es emblemática y junto a Judas el Miserable sacan humo al banjo, pero también veo guitarra neilyounguera en Al Final de la Noche puro Zuma, y ahora os cogéis 10 minutos de pasión y me habláis de Wilco y de donde estaban en el 86. Hay otras canciones para enmarcar, Dos balas perdidas, con su intro de piano bar, pero señores, pinchen la canción titular, Si el whisky no te arruina las mujeres lo harán, trepidante, Andreu domina la armónica, la guitarra echando chispas, desde el título hasta el último segundo, este disco es fabuloso y muy disfrutable, vamos, que teníamos un buen disco de americana roots y country.rock desde hace más de dos décadas y nosotros sin saberlo.

Confirmaban su talento con Tren de medianoche (1987), en su tercer disco bajan las revoluciones y recibían cera por ello, a alguien se le ocurrió soltar aquello de que la fórmula se agota y todo el mundo tragó. Señores! las fórmulas no se agotan, lo que se pueden agotar son las canciones, y aquí canciones habían y muy buenas. La inicial Otro trago más es de mis preferidas de la banda, ríete del revival actual, bares de carretera, alcohol, confesiones al barman, todos tópicos pero llevados con acierto. Se observa un avance importante, abren su paleta hacia sonoridades más rock como El rey de la Noche y Mi Destino, medios tiempos con un piano muy thunder road en Aunque el tiempo nos separe y Todo cambiará mañana, y todo sin dejar ese aroma fronterizo que los caracterizaba con temas como Siempre hay algo que celebrar, Siete Calaveras, el rock'n'roll clásico de Habitación 206, y una delicatessen que los amantes del country no pueden dejar pasar, el Tren de medianoche.

Quien más quien menos conoce Rosa de los vientos (1989), disco que estuvo muy presente en las radios y fm's, les dió la fama a un nivel masivo, aunque bajo mi punto de vista fue a costa de perder el gran carisma que destilaban en sus primeros discos, gran parte de culpa fue a mi entender, de una producción descompensada y falta de garra, porque canciones buenas tiene unas cuantas, himnos como El Límite, Rosa de los vientos y Juan Antonio Cortés son buena prueba de ello, aunque otras como Lluvia no ha pasado muy bien la prueba del tiempo. Palabras de Fuego (1990) tiene una mejor producción y mejor sonido, pero aún bajo el influjo y la inercia del éxito, para mí es el disco a poner en la cola, sin ser malo suena a repetir la fórmula de su anterior disco pero esta vez con menos canciones buenas, y del que de rescatar sólo me quedaría con Por un puñado de tierra.

Donde mejor ha hecho acto de presencia su grandeza siempre fue en los directos, y en Capturados vivos (1992) demostraban que había pocas bandas en este país capaces de desplegar un espectáculo de rock de calidad y llenar el aforo hasta las trancas, además jugaron muy bien sus cartas recuperando sus grandes primeras canciones y dándolas a conocer a un público que de El Límite nunca había pasado, aquí están las que tienen que estar y el sonido registrado no tiene ninguna concesión a lo comercial, ni tiene overdubs posteriores como es el caso de algunos directos. Estoy convencido de que Javier Andreu se percató de la dirección que estaba tomando la banda, y con este directo puso de nuevo las cosas en su sitio. Judas el Miserable, Cielo del Sur, La ley de la horca, junto a El Límite y Juan Antonio Cortés, el setlist es imbatible. incluso de Palabras de Fuego eligió la única que podría haber entrado, Por un puñado de tierra.

Dos años tardaron en volver a editar otro disco y poca repercusión obtuvo La rueda de las armas afiladas (1994), un disco ignorado por completo y que merece ser rescatado, aquí arriesgan con el sonido y a mi entender consiguen dar un paso adelante, sonando modernos y a la vez recuperando la actitud de sus primeros discos, aunque el mundo en los 90 ya estaba a otra cosa y primaba la dicotomía grunge/britpop. La canción que da título al disco suena a La Frontera y al mismo tiempo tiene un sonido novedoso, Las dos caras de Jack podría haber pertenecido a cualquiera de sus primeros discos, Arenas de Samarkanda con sus aires orientales es rompedora dentro del marco de su discorgrafía, otras parecen impregnarse del aroma del rock alternativo de aquellos días, Como un huracán #3 es guitarrera y potente, incluso el guitar-rap Lucha! puede tildarse de bastante buena, ahora sin banjos, harmónicas y violines, eso sí, rock de gran calidad.

Ni el directo Siempre hay algo que celebrar (1996) logró devolver a las mieles del éxito al grupo de Andreu, aunque para mí fue en la rampa de descenso de su éxito donde consiguieron su madurez artística, fue después de cuatro años con Nuevas aventuras (2000), donde conciliaban su pasado outlaw y las canciones más accesibles, eso sí, sin caer en los excesos comerciales de antaño y con un puñado de buenas canciones, más acústicos y con un sonido más clásico, No vuelvas sin ella trae de vuelta al violín frenético, gran canción relacionada con el fútbol, Beber hasta recordarte es una grandísima balada de barra de bar y amores rotos junto a Calamaro, grandísima, y Aleluya es digna del disco del lagarto. Continúo pensando que este debería considerarse uno de sus mejores títulos a situar con sus primeros discos. Con Tu revolución (2002) se constata esta nueva juventud, Cazador es sensacional, en la línea de su anterior disco, Javier Andreu es un buen letrista y sabe como construir una buena canción, este disco es menos orgánico, más producido y con buenos arreglos, también hay grandes baladas melosas de las que le gusta facturar como Amor a reacción, con gran acabado y Andreu que como vocalista no tiene peros. Nubes de tormenta es rock clásico conducido por un B3 y cantado en castellano. Y Johnny Burning deja una gran interpretación en la fantástica Herido por el rock'n'roll. Buenos discos

Rivas Creek (2011) es su último disco de estudio editado después de séis años y casi desde la independencia, un disco que no tiene nada que envidiar a cualquiera que venga a vender autenticidad con camperas y banjo. La canción titular es un medio tiempo fabuloso, un canto a los tiempos pasados, La espina del rosal, una de mis preferidas de su última etapa, también encontraremos pop-rock con Cash en el relicario en De vuelta a empezar. Hacer una canción como Los gatos se suicidan a las séis no está al alcance de cualquiera, Yonqui de ti es una balada pequeña y  acústica con toques de xilofono que la hacen parecer una nana. Acústicas, pedal steel y slides, más reposados y sabios, sonidos acústicos, órganos clásicos, trenes, tabernas, su cielo del sur y esas confesiones de medianoche a la luz de una fogata. Canciones que tienen la esencia de quien no se arrepiente de su pasado pero se resiste a abandonar, con la determinación de continuar adelante, un gran disco absolutamente ninguneado.

Por mi parte no voy a negar que en materia country-roots-rock me tirá mucho más su tríada de discos iniciales, que por cierto, por si solos ya les apuntala en su condición de clásicos dignos de recordar, pero no hay que olvidar que pese a un éxito focalizado en una época determinada, su carrera es de fondo, unas cuantas buenas canciones abalan esto que digo. Como siempre, en la música tienen que ir por delante los gustos de cada cuál como primera premisa, lo demás, como el idoma y la procedencia, son circunstanciales, aunque todo hay que decirlo, es evidente que pese a su calidad y su largo recorrido, La Frontera no está en primera línea del rock, ni tampoco se tiene demasiado en cuenta en los círculos de enterados, es el destino que espera a los clásicos en este país, tan intransigente con su pasado musical a la par que permisivo con cualquier producto que venga de fuera, y donde alcanzar el éxito masivo, y hablo de aquellos casos donde prima la calidad, off course, no da crédito alguno, al contrario, puede ser motivo suficiente para condenar al ostracismo a quien se presente, ejemplos tenemos bastantes. 

La Frontera acaban de presentar "30 años en el límite", concierto grabado en la Sala El Sol, con ilustres invitados de lujo, Carlos Segarra de Los Rebeldes y Jose Antonio García de 091, también clásicos. Un directo que dentro de su condición de aniversario y de autohomenaje, a mi entender sobrepasa su condición nostálgica, Javier Andreu y Toni Marmota siguen fieles a sus principios musicales, desafiantes ante el paso del tiempo y destilando esa pasión y arrojo que caracteriza su country-rock. Me despido de vosotros amantes del country-rock, del spaghetti western y de Ennio Morricone, spanish cowboys mesetarios y también vaqueros de levante, vosotros que sabéis lo que es una harmónica desquiciada, el arpa de boca, un banjo enloquecido y una guitarra con los trastes desgastados, vosotros los que tenéis a Waylon Jennings y a Merle Haggard en la punta de la lengua, girad un momento la vista y reconciliad vuestra actual sabiduría roots con el auténtico country-rock de La Frontera.

Escrito originalmente para el Exile SH Magazine



"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie