Giant Sand - Is All Over The Map (2004)

marzo 29, 2015 4 Comentarios

Todo lo que sale de la pluma de Howe Gelb me gusta, es uno de los autores por los que podría afirmar que soy incondicional por su manera de entender la música, aunque es harto difícil conocer al dedillo una extensa obra discográfica que se remonta al 85 y va camino de la treintena de referencias, ahí es nada. Podríamos situarle junto a grupos como The Long Ryders por su personal acercamiento a las raíces siempre desde una perspectiva más cercana al rock, incluso antes que Uncle Tupelo.

No fué hasta Chore Of Enchantment (2000) y después de 15 LP's que no se reconoció su talento a nivel más amplio, aunque en su haber pueden encontrarse verdaderas maravillas musicales, empezando por el post-rock arenoso de Valley of grain, el más depurado The Love Songs, o el maravilloso Long Stem Rant podrían ser una buena muestra de discos nada conocidos y que aún hoy en día resultan estimulantes. Con un fondo de armario de tal amplitud no es de extrañar que empezados los dosmiles ya con cierta saturación de influjos alt-country, se considerara a Howe Gelb el padrino de la americana moderna y se señalara a Giant Sand como uno de los tesoros escondidos de los desiertos de Arizona. Aunque de elegir un disco que me defina y me haya hecho caer más aún en esta patraña del alt-country os diría que prefiero Is All Over The Map, disco que en su día suscitó cierta controversia, primero por ser la reválida al Chore después de cuatro años sin material original, también por la salida de sus socios Joey Burns y John Covertino, que pasaron a dedicarse en cuerpo y alma a sus Calexico, circunstancia que en absoluto resta calidad al resultado de este disco que a medida que pasan los años va consolidando su condición de clásico en mi estanteria.

Este disco me resulta estimulante, me sacudió su atípica familiaridad musical, un disco que a pesar de su rareza y diversidad te mantiene  en atención, te lleva sin que te des cuenta con canciones que hoy por hoy ya considero imprescindibles. hay alt.country, hay rock de guitarras, hay folk, pero sobretodo hay mucho carisma y genialidad.

Algunas acústicas suenan a clásicos de siempre como Crackling Water y Classico con su disonancias eléctricas, ésta con versión alternativa cantada por Vic Chesnutt de caerse de espaldas, hay sacudidas crazyhorsesianas eléctricas como Remote, intro guitarrera casi punk de NYC Of Time con su fundido y cambio de ritmo de corta-pega, y en Fool hace suya una tonadilla popular infantil, el piano suena perfecto en todo el disco, capaz de evocar el jazz primitivo, más claramente  en Rag, la melancólica y casi fúnebre Drab es cuanto menos evocadora, en la misma línea Napoli donde parece por momentos un Lou Reed pasado a las baladas de alt-country, sacude las teclas en Flying Around, se relaja y experimenta en Les Forçats Innocents, incluso se permite en Anarchistic Bolshevistic Cowboy Bundle (versión del "Anarchy in the UK" de los Sex Pistols) evocar el punk más cafre y pasarse a la instrumental Ploy con el piano como protagonista.

En este disco Howe Gelb sabe como tocar una acústica como nadie pero tampoco tiene ningún problema en calzarse la eléctrica con inusitada subida de feed si se tercia, además le saca al piano unas particulares disonancias estilo Monk con un regusto cubano muy Bebo Valdés, percusiones acústicas de auténtica delicia que para nada hace echar de menos a su ex-socio en Calexico, tempos y cadencias que van cambiando y te llevan en su particular montaña rusa de sonoridades sin prejuicios, aparente corta y pega, como todo buen disco de Gelb que se precie, y sin que se desmorone el total del disco.

Creo que pocos artistas de su generación han tenido la lucidez para llevar las sonoridades de raíces hasta sitios donde nunca habían estado antes, en ese aspecto Is All Over The Map podría servir bastante bien para dar significado al Alt-Country en su acepción más literal y más allá de las tantas y tantas moderneces de poca monta que han llevado el término musical al ocaso de su credibilidad. Un disco que aguantará muy bien el paso del tiempo, muy recomendable la edición 25 aniversario de Giant Sand.


Especial de Topo por Juan M. Contreras

marzo 27, 2015 3 Comentarios
En este país siempre estás empezando. Yo tengo esa sensación, lo cual es bueno ya que te hace sacar tu inocencia de nuevo para ponerte a trabajar. No hay nada hecho. Si este señor y yo (señala a Lele) hubiéramos nacido en Estados Unidos y hubiéramos dado un pelotazo parecido al que dimos en su momento, seguramente tendríamos nuestra gira por todo EEUU. En este país, no. Aquí siempre estás empezando.
Jose Luis Jiménez de Topo en el libro Mama quiero ser artista de Amado Storni

Ha sido una suerte que Juan M. Contreras haya confiado su especial de Topo al Exile SH Magazine, una historia como muchas otras historias tan típicas de este país, la frase del propio Jose Luis Jiménez describe muy bien ese ostracismo hacia nuestro rock al que nos vemos abocados, y no siempre desde instrumentalizaciones externas a la propia música, lo digo incluyéndome en el paquete y entonando el mea culpa, quisiera pensar que ese cainismo tan voraz no es inherente a nuestra propia naturaleza sur-europea, ójala no fuera cierto, y si lo es, que al menos lleguemos a tiempo para no cagarla demasiado.

No os perdáis este especial dedicado a Topo, un repaso por toda su historia descrito de manera clara y en profundidad, sin pelos en la lengua y diciendo a las cosas por su nombre. Desde aquí quiero dar las gracias a Juan M. Contreras, todo un lujo.

Foto: Luis  Sevillano

Topo tiene muchos temazos en su haber, escojo Marea negra, uno de mis preferidos, es tan actual que hasta da miedo.

 

Badlands adelantan Owl Train de su primer EP Prodigy

marzo 24, 2015 2 Comentarios
Hace poco os hablaba con entusiasmo de Badlands a raíz de su paso por la Sala Wah Wah. Y es que estos jóvenes valencianos tienen muy bien interiorizadas las máximas del country y saben llevarlo con mucho oficio, sólo me quedaba disponer de alguna prueba física que refrendara mis argumentos, pués su discografía oficial aún no había empezado, su colaboración en el nuevo disco de La Gran Esperanza Blanca podría considerarse el mejor de los preludios, ahora llega Owl Train, adelanto del que será su primer EP titulado Prodigy grabado y mezclado en los RPM Estudios por Roger García, muy buen acabado para esta fantástica canción. Denle al play, ésto es una maravilla.


Badlands son:
May Ibañez (Voz)
Mike Fernandez (Guitarra)
Raul Pruñonosa (Banjo y coros)
Raff Deen (Violin)
Isaac García (Batería)

Crónica III Konvencion Kinks (21/03/2015)

marzo 23, 2015 5 Comentarios
Podrán ustedes seguir una dieta vegana y hacer mil y un cursillos orientales, ir al spa o practicar algún deporte de riesgo, y si se tercia y la condición working class de cada cuál lo permite, incluso coger unas apacibles vacaciones a lomos de un crucero por el Caribe o comprar una caseta de campo para los domingos, todas actividades respetables y dignas de la salud más sana. Pero si realmente quieren ser felices únanse a esta comunidad kinky. La III Konvención Kinks fue un momento inmejorable para constatar como se iluminan los rostros cuando se cantan, se tocan, se bailan, se pinchan las canciones de los Kinks, y ojo que no hay nada kitsch en ello, digamos que es la pura necesidad de reirnos del mundo y de la propia vida, amándola a la vez, a través de un cancionero que se presta a ello como ninguno en la faz de la tierra.

Dicho ésto, primero que nada quiero dar las gracias a los organizadores del evento, su esfuerzo es inconmensurable, me sentí como en casa rodeado de gente maravillosa, una jornada muy completa que dió mucho de sí. Aunque a la charla en El Argonauta no pude llegar por un contratiempo logístico, los amigos ya me contaron que Jesús Ordovás estuvo genial, y que estuvo muy simpática la intervención del "Dave" de los Wyoming, aportando todos los conferenciantes jugosas anécdotas y detalles importantes. A continuación como estaba previsto, la comida de kinkfraternización en el Café Comercial fue el mejor momento para reencontrarme con buenos amigos y ver en persona a otros tantos que tenía muchas ganas de conocer, que gran familia, me encanta, estoy orgulloso de pertenecer a esta comunidad de papel pintado en la pared y te por la tarde.

Dados ya casi todos los abrazos posibles y después de llenar el estómago vino el documental Do It Again que de primeras me dió la impresión de obra menor por su estilo reality yanqui tan de moda en la actualidad. Como si de un work in progress se tratara sigue las desventuras de Geoff Edgers, anti-heroe y alma matter del proyecto, en su afán por reunir a los hermanos Davies entre trifulcas familiares y presupuestos que se quedan cortos. Ahora, después de vista y reposada, incluso os diría que mi impresión ha mejorado bastante, y dejando de lado los pocos recursos, considero que retrata muy bien esa fiebre que sufrimos quienes adoramos a los Kinks. Una búsqueda que empieza a trascender a un nivel superior a  medida que van desfilando algunos artistas entrevistados para la ocasión, excelentes Robyn Hitchcock, y Scott McCaughey junto a Peter Buck, almas kinkys hasta la médula, hasta Sting me resultó un tipo simpático, no podía faltar Paul Weller si consideramos que una de sus versiones redescubrió a una nueva generación el legado de los Kinks. Con desenlace fatídico donde el fracaso acaba sabiendo a victoria, al menos para mi que soy de los que pienso que no necesito a estas alturas un regreso de los Davies, ni por supuesto un disco que lo refrende, da miedo pensarlo, su legado es tan inconmensurable que podremos vivir sin ello, aunque no estaría mal tener alguno de ellos para alguna Konvencion, seguro que repetían.

Recio Bros (foto: Iñaki García)
El siguiente paso fue la apertura de puertas de la sala El Intruso, desfilaron los teloneros rindiendo con mucho respeto y amor algunas de las canciones que les han marcado, emotivo el homenaje de Javi Serrano a su padre con Waterloo Sunset y recordando como de pequeño le enseñó el camino correcto, y le acompañamos todos con su Harry Rag, me sorprendió el hermano de my King Nikochan, el sr.Black Meeple acompañado por Iñaki haciendo el Little Miss Queen of Darkness que les quedó muy bien, quedará para el recuerdo el medley del Preservation a cargo de los Recio Bros, sin dejarme en el tintero al escritor valenciano Santiago Álvarez, que por cierto acaba de estrenar novela muy recomendable, que se marcó un par de versiones perfectas, y como esto es intergeneracional, el veterano Luis Aguirre dejó para la posteridad su pasión por la música de los Kinks dejándolo todo en el escenario, yo de mayor quiero ser como él. Cerró la ronda el único e inefable Malcolm Scarpa con unas versiones muy personales y sentidas.

The Village Green Experience (Foto: Savoy Truffle / Nikochan)

Y llegaron The Village Green Experience, José Casas (guitarras y coros), Julio Zabala (teclados y coros), Álvaro Marque (bajo), Dani Kinda (voz solista y guitarra acústica) y Tony Gavilán (batería y coros). Tenía muchas ganas de verles en directo porque ya me habían avisado en repetidas ocasiones que son los putosamos en esto de recrear el legado de los de Musswell Hill, y vaya que lo son, porque una cosa es tener un repertorio grandioso a tu servicio, y otra es además llevarlo con el mismo grado de oficio, que de pasión, y lo que es más importante es que no se limitan a la fotocopia, lo suyo es de traca porque saben comunicar la esencia de los Kinks a todos los niveles. Si he de nombrar algunas canciones, dejando claro que todo el concierto fue perfecto, me quedaría con unas cuantas epifanías absolutas que han abierto nuevos caminos en mi continuo aprendizaje, I'm In disgrace y Rock'n'Roll Fantasy fueron seguidas y me señalaron dos de las obras menos conocidas, el mismo efecto causó en mi Do It Again, hasta Set Me Free me sonó con mucho soul. Colaboración de lujo en Sunny Afertoon con Guzmán, uno de los heroes de Dani Kinda, y una interpretación que aunque casi improvisada mostró mucha mucha grandeza. Malcolm Scarpa es uno de los artistas patrios que mejor han sabido absorver la influencia de los Kinks, así que no podía faltar en el escenario con la Village Green para I'll Remember, también aportó su especial visión de This Is Where I Belong, una canción que adoro y con la que estuve en total sintonía aquella noche. Pasaron las canciones que nos ponen la piel de gallina por muchas veces que suenen, Dedicated Follower Of Fashion, Lola, Days, por decir tres, estuvo una de las que llevo grabadas en el llavero, la gran Dead End Street, y las que alegran sin más, Picture Book, Autumn Almanac, David Watts... nos hicieron saltar, cantar y hacer que todos fueramos uno como rezó de nuevo una fantástica Strangers. Cerró You Really Got Me en una auténtica fiesta de rock'n'roll y ese riff glorioso y eterno. Y como debe ser, ante las fuertes emociones no es conveniente frenar de golpe, ahí entró en juego Dj Savoy Truffle que hizo la despedida más dulce a base de mega-hits rockeros de la vida, muy buena sesión.

Una experiencia única. Todo un éxito la III Konvencion Kinks, una gran familia que espero poder reencontrar la próxima temporada. Larga vida a The Kinks!!!


Adiós Cifu y eternas gracias.

marzo 19, 2015 7 Comentarios

Era mi deber escribir unas palabras de despedida a Juan Claudio Cifuentes "Cifu", uno de los periodistas musicales más importantes de este país. En mi aprendizaje musical ha jugado un papel decisivo para que hoy por hoy ame el jazz y sea un estilo indispensable para mi, algo que viniendo del rock nunca hubiera imaginado a estos niveles.

Cifu ya ha estado presente en la Route en pequeñas referencias en alguna que otra reseña, curiosamente le daba las gracias hace un año por enseñarme a utilizar las contraportadas de los discos. Además le tengo que agradecer por siempre que me hiciera entender la grandeza de Miles Davis, me ayudara a llegar hasta el amor supremo de Coltrane, me descubriera a Art Blakey con la retransmisión de los dos seminales conciertos A Night At Birdland, también me enseñó a amar la delicadeza lírica de Chet Baker, a ver colorido en vez de virtuosismo en la música de Oscar Peterson, y con Monk a no dar excesivo valor al virtuosismo cuando la expresividad llega a lo más alto, también que a mi querida Billie Holiday le sentaban mejor las pequeñas formaciones que las big bands, y el amor que los músicos de jazz sentían por sus orígenes y la costumbre de finalizar los conciertos con la versión de un viejo blues en señal de respeto, tantas y tantas cosas, tantas historias del jazz.

Y no, no soy un entendido del jazz ni mucho menos, es otra de las lecciones importantes que aprendí con Cifu, el jazz no hay que entenderlo, simplemente hay que escucharlo y dejarse llevar por él, eternas gracias Cifu, siempre estarás presente en mis escuchas de los discos de jazz.

El otro día después de la fatídica noticia, por la noche en silencio me sobrevino Round Midnight e imaginé a Cifu con sus cascos puestos delante de un micro, y aún tengo la impresión de que en el fondo todos los domingos allí estará con algún disco para todos nosotros.

III Konvención Kinks

marzo 18, 2015 Comentar
Este sábado tendrá lugar la tercera convención homenaje a The Kinks, una de las mejores bandas de todos los tiempos. Una gran ocasión para reencontrarse con amigos y conocer nuevos, todos con la misma fiebre intensa, pués la llama de los Kinks es eterna y su legado es inmenso de principio a fin. 

Comparado con muchos de los asistentes soy un neófito, pues hace pocos años que traspasé esa gran barrera que separa todo el día y toda la noche, para percatarme que detrás de un grupo que siempre ha sido enmarcado por la prensa en un momento determinado de la historia del rock, existe un legado que ha crecido a la sombra de los hits y de los focos, y es tan inmenso como digno de igualar a los siempre recurrentes nombres de turno. 

Tendremos a dos profesionales de la comunicación, Diego Manrique no podrá estar debido a un imprevisto de última hora, pero tenemos la gran suerte de contar con Ricardo Aguilera, director y presentador de La Madeja de Radio 3 y Jesús Ordovás saben que lo que digo es cierto y con mayor conocimiento de causa, nos alumbrarán con su sabiduría, y disfrutaremos de una sobremesa que seguro irá cargada de anécdotas y recovecos de leyenda kink, disfrutaremos de un documental inédito, y por la noche tendremos el privilegio de poder presenciar a una de las mejores bandas que existen en este mundo de versiones de los Kinks, siempre me los han recomendado y esta vez no pienso perderme a The Village Green en acción. Para despedir la noche disfrutaremos de una sesión de discos de Dj Savoy Truffle, dicen que su bibliotéca de hits británicos no tiene fondo conocido, así que no nos quedará mñas opción que bailar todo la noche en buena compañía. Este puede ser un gran fin de semana. Larga vida a los Kinks!

Cuanta grandeza...



No sé si llegáis a tiempo, por si acaso, aquí os dejo el enlace:

Chencho Fernández - Dadá estuvo aquí (2014)

marzo 17, 2015 7 Comentarios

Uno de los grandes descubrimientos de lo que llevamos de año es Chencho Fernández, todo sea dicho, gracias al boca a boca de quienes conocen de buena fe los parabienes rockeros que guarda un sur en plena ebullición, también las reseñas de algunos de mis gurús musicales predilectos (siempre gracias Lu, Johnny JJ, Antonio, Addison). Dadá estuvo aquí es uno de tantos nuevos comienzos (Sick Buzos, Mistral, Nuevo Debut...), aunque esta vez al fin parece que poco a poco va dejando de ser un secreto a voces para pasar a estar considerado uno de los cantautores más preciados del rock actual, empezando por los más entendidos que ya andaban sobre su pista, incluso por los medios más generalistas de semanario dominical, tantas veces obnubilados por las tendencias y que ahora lo sirven en bandeja de plata, y yo que me alegro. Esta vez con la producción del gran Jordi Gil y el apoyo instrumental de los estupendos y también poco conocidos All La Glory, han conseguido un clásico instantáneo que va calando poco a poco hasta llevarte a su terreno de amores imposibles y persistencia contra los elementos.

Canciones que describen escenas cotidianas en un tono melancólico y agridulce, con un telón de fondo que me resulta familiar pese a la lejanía, tan parecida a mi ciudad a través de los claro-oscuros de unos símbolos identitarios que siempre han mirado en una misma dirección ejerciendo de rodillo estandarizador, llámese Feria o Fallas, o lo que cada cual prefiera, y que esconden esa otra vida efervescente y en continuo cambio hacia una regeneración constante, o quien sabe si hacia la desintegración, en ese sentido me siento muy identificado con el protagonista que arrastra sus huesos sin saber muy bien en que punto se encuentra todo, y donde quizás lo único que parece claro es la necesidad de mantener un espíritu que transgreda el costumbrismo voraz del día a día, sin perder la certeza de que la única opción vital es ir a contracorriente. Es puro rock'n'roll way of life.

Pinta el paisaje local de Coney Island Baby, o ese agridulce y cálido sabor de la contemplación de Waterloo Sunset, con el constante esquinazo a la soledad en unos It Ain't Me Baby muy personales, y así sus santos patronos van desfinlando, Dylan, Lou Reed, Johnny Thunders, Burning... influencias sonoras claramente identificables, pero enfocadas de manera brillante, pués más que emular los logros de épocas pretéritas para más enjundia melómana, realmente conmueve a un mismo nivel siendo simplemente él mismo y con unos versos esculpidos directamente desde las profundidades abisales del alma.

Estación del Prado define muy bien lo que está por venir, rock de corte clásico cantado en castellano, en Muchacha rural parecen sonar las rinckenbakers de unos pájaros en estado sweetheart of the rodeo, una delicia country-rock. A ritmo de un pop-rock de los que ya no se hacen en Este matrimonio no casa relucen esas grietas de pareja bienavenida a las que nadie quiere mirar. La garçonne tiene un aire a chanson francesa y Serge Gainsbourg con muy buenos arreglos de cuerda. Muy juguetona El rayo apunto de caer con un bajo sinuoso y funky, y una guitarra lanzando sus punteos cortantes y elegantes. El power-pop de Radio Fun Club vuelve sobre sus pasos haciendo míticos los recuerdos de juventud, y La canción es una balada intimista que seguro dejará huella en la protagonista, aunque solo fuera en la distancia y el recuerdo. Dadá estuvo aquí tiene unos riffs atráctivos muy CBGB, y al igual que Radio Fun Club evoca recuerdos de juventud ya lejana. Si alguna vez mueres joven es un himno perfecto que mezcla desencanto y carpe diem, y La buena noche es simplemente brillante, una canción que a modo de epílogo sintetiza todo lo que es el disco en una cadencia que parece abrazar la noche y un futuro incierto.

Podría haberse quedado en una muy buena producción y un gran ejercicio sonoro, y ya sería un gran disco, pero lo que realmente hace grande Dadá estuvo aquí es la conjunción de música y letra, perfectamente encastados la una con la otra, consigue versos y frases realmente brillantes siempre al servicio de la historia que se quiere contar y sin caer en el pareado obvio, sintentiza en formato canción todo un mundo de sentimientos y emociones de manera creible, es una verdadera joya del songwritting.

Necesitaba escuchar algunas verdades en boca cercana, verdades que marcan esa fina diferencia entre quienes plantamos una vela en la vida y quienes se conforman con sus sueños presentados en engañosa bandeja de plata. Me sumerjo por días en canciones que escucho una y otra vez en autoreverse, y retengo de manera natural versos de aquí y allá que por momentos creo pensados por y para mi, construyo imágenes en mi cabeza y devuelvo a mi memoria viejos amores, a la vez que sufro en mis carnes la misma soledad inexplicable y dulce con la que congeniar por puro instinto de supervivencia, en definitiva consigue lo imposible, que el oyente se meta en la piel del protagonista. Dadá estuvo aquí es un buen manual con el que escapar de la frialdad de un mundo que se antoja en fade out. Un clásico instantáneo.



Puedes comprarlo aquí: Bandcamp

The Minus 5 - Dungeon Golds (2015)

marzo 15, 2015 8 Comentarios

Scott McCaughey es un culo inquieto, un artista al que se tendría que venerar desde hace mucho tiempo, ha ido dejando un reguero de grandes canciones y colaboraciones de auténtico lujo a lo largo de su carrera, primeramente con The Young Fresh Fellows. Admirados por artistas y críticos, representan como pocos a los grupos que no fueron al compás de las corrientes imperantes pero que han sobrevivido al paso del tiempo siguiendo su propio camino con grandes discos a sus espaldas. También arrimado a proyectos de enjundia rockera, The Venus 3 de Robyn Hitchcock y The Baseball Project, colaborador y guitarra de apoyo de los últimos REM... y además fundador y motor creativo del colectivo The Minus 5, siempre acompañado de su buen amigo Peter Buck, quien encontró una válvula de escape por la que zafarse del megaestrellato y volver a disfrutar de las séis cuerdas. Por este colectivo han pasado miembros de los Posies, de los propios REM, con Wilco compartió un disco, y Colin Meloy tuvo la mejor escuela oigan, y a cada entrega ofrece pildorazos de power-pop, rock y vitaminas a porrillo, tocadas de clasicismo pero con los pies en el suelo, esta vez no iba a ser menos. 

Aunque ojo, este Dungeon Golds es la versión reducida de los cinco discos que McCaughey editó en vinilo para el Record Store Day bajo el nombre de Scott the Hoople in the Dungeon of Horror, sus basement tapes particulares, o si preferís una nueva versión del doble blanco menos obvio y más cercano a los Kinks que a los fab4, y que a estas alturas ya podemos considerar cofre del tesoro inalcanzable y difícil de conseguir (Sólo existen 750 copias). Canciones grabadas en años anteriores en el sótano que el propio McCaughey llama la Mazmorra. Para la ocasión se trae además de su inseparable Peter Buck, a Jeff Tweedy, con quien ya había colaborado, el desaparecido Ian McLagan en una de sus últimas grandes intervencinoes en el planeta tierra, está Linda Pitmon, la mujer de Steve Wynn, presente en otros proyectos similares (Golden Smog pongamos por caso), y algunos decemberistas que se han apuntado al bombardéo, una especie de combo ultra-generacional que ya de entrada y con esas premisas se advierte más que interesante.


Las influencias y guiños a lo largo del disco son más que evidentes, cosa que no resta nada del encanto en su escucha. El título My generation hace bien el juego transformando de manera jocosa la consigna de los Who en un "por favor quiero vivir más" y un ritmo que en su tratamiento me lleva directamente a las disonancias de Giant Sand con cierto toque experimental via el YHF wilquero, el pop maravilloso playero de los beach boys se persona en It's Beautiful Here, con In The Ground consigue que al menos durante unos minutos echemos menos en falta aquellas canciones luminosas de Tom Petty queriendo sonar Byrds, Adios Half Soldier tiene la misma facilidad que tenían los fab4 para hacer que los versos y el estribillo sepan a gloria por igual, y del tirón te teletransportan con Zero Clowns hacia el glam con esos coros tan Bowie, otro zic zac de placer con Chinese Saucer Magnolia que recuerda a los folk-rocks del verano del 67, aquí con Peter Buck sacando chispas a sus séis cuerdas, nos ponen las pilas con pildorazos power-poperos del calibre de The History You Hate y How Down The Fort, melodías portentosas y rascares de guitarra por doquier de nuevo acercándose a los clásicas byrdianas, y los jóvenes revivalistas que ya tienen que correr para llegar a gemas de psicodelia rock como It's Magenta Man!. También fabuloso el acercamiento a sonoridades country rock popero con Sorry Town con un pedal steel de las que hacen escuela. Por favor que preciosidad de canción es Remain In Lifeboat con Ian McLagan haciendo eso que tan bien sabe a las teclas, acompañado del desmelene guitarrero de Peter Buck, momentazo. Cierra el disco The Unforeseen, una delicatessen donde la pedal steel de nuevo nos hace volar.

Dungeon Golds es el complemento vitamínico perfecto para acompañar a mi querido Another Fine Day de los Golden Smog, el feeling es similar, unos cuantos tipejos disfrutando de la música a su aire, con el don de la melodía que más que rememorar los añorados clásicos, nos trasportan a lo largo de la historia del rock pasando por los 60, el verano del amor, los 80 y los 90, repasando pop, folk-rock, psicodelia y power pop con una facilidad pasmosa, todo con el buen hacer que Scott McCaughey siempre ha dado a toda la caterva de proyectos en los que ha metido el pie.

Bendito sótano y lugar de esparcimiento donde los amigos y allegados pueden dar con las melodías de siempre de la mejor manera que pudiera darse en la actualidad, las que nos hacen sonreir y querer que venga la primavera cuanto antes para bajar las ventanas y sacar la cabeza al viento, melodías portentosas y guitarras gloriosas, un disco que se sitúa a la cabeza en lo que llevamos de año y en lo que a artistas foráneos se refiere. Nos os perdáis este disco, os alegrará un poco más la existencia.


Doctor Divago - Especial de la casa (2014)

marzo 05, 2015 6 Comentarios

Provoca cierto vértigo que uno de los mejores grupos de rock nacional cumpla 25 años y aun no sea un clamor a voz en grito para una gran mayoría de degustardores habituales de rock, tampoco sería justo que yo hablara ahora del Doctor Divago en términos de reivindicación pues no poseo la perspectiva y el conocimiento de causa más allá de haber escuchado en su momento alguna de sus canciones en los 90. Eso si, sirva el presente escrito y reseña como rendición definitiva.

Y me asaltan preguntas como ¿donde estaba yo? ¿que me ocurrió? y ¿porque nunca reparé en ello?, misterios sin resolver, supongo que, como para muchos que puede que desconozcan aún la calidad que atesoran, pués ando obnubilado con algunas de las canciones que desfilan por este Especial de la casa, una oportunidad única para tener juntas una colección de canciones que constata el gran repertorio que posee el Doctor en su haber, con el dvd documental Los tontos buenos tiempos incluido, a cargo de Rubén Soler y Capsulas musicales, y donde defilan algunos críticos de rock (Eduardo Guillot, Carlos Pérez de Ziriza, Jesús Ordovás, Santiago Alcanda...) y músicos de renombre (Jose Ignacio Lapido, Fernando Alfaro) contándonos su versión de los hechos y dándonos algunas pistas para tan gran misterio.


Así es, la música del Doctor Divago es ahora fiebre, valga la contradicción, en la Route. Una puerta a otra escena paralela, a mitos y leyendas desconocidos de una fauna escondida al albor de la faraónica y turística ciudad de las artes y las ciencias. Artistas como el nunca suficientemente valorado Julio Galcerá adquiere relevancia de clásico en boca de Manolo Bertrán en Sonaba Julio Galcerá y en Gracia Imperio asoman épocas pasadas, por suerte ya lejos, que dejaron una huella imborrable, también viñetas de corte costumbrista tal que La habitación de Charo, su clásica Eva, la escapista Taxista de memoria fotográfica, con las que aprovechan siempre para mostrar esa otra realidad del día a día. La inédita Ligero como una pluma, la grandísima Un minuto antes de la realidad, Los Tontos buenos tiempos y Los amantes faquires ya son imprescindibles en mi universo musical, canciones que podrían cumplir perfectamente el papel de hits si este mundo fuera normal.


Música que se balancea en un rock alternativo de acabado sublime, que podríamos incluso considerar mainstream en el sentido clásico de la acepción, y a considerar enlace, evolución lógica y/o línea argumental que seguir, lo que cada cuál prefiera, del rock nacional desde los 80, pasando por los 90 y hasta la actualidad, con sus homenajes en forma de detalles sonoros y líricos a grupos sixties de habla castellana, y donde una de sus grandes bazas son unos textos de gran calidad lírica capaces de hacerte sentir con imágenes certeras esos pequeños matices de la vida diaria tan difíciles de explicar, versos que además apuntalan con fuerza su capacidad de reafirmación hacia un mundo hostil que rara vez les ha puesto las cosas fáciles en su discurrir como grupo, versos y consignas que a su vez el oyente puede aprehender como propias en su resistencia vital contra los elementos.

"Si supieras lo poco que me importa estar fuera de lugar" es una frase que ahora mismo llevo grabada en el llavero y que en cierta manera define como pocas quienes han sido y quienes son Doctor Divago, unos clásicos del rock patrio que merecerían, de existir, todos los laureles en esto del rock, por trayectoria y calidad. Y lo que es más importante: aún están en activo, no hemos llegado tarde. Muy grandes, imprescindibles.

Johnny Cash - American III: Solitary Man (2000)

marzo 03, 2015 1 Comentario

Mi debilidad por este artista y sobre todo por su última etapa es tan grande que casi no puedo ni describirlo con exactitud, y me arriesgaré aunque difumine mi discurso por las ramas de este exilio que tanto quiero. Lo cierto es que la serie de discos American Recordings han jugado en mi vida un papel decisivo para que mis querencias musicales se escoren un tanto bastante hacia la gramática sureña del country y folk entre tanto rock alternativo como se vivió en los 90, terreno al que sólo había podido acceder a través de Neil Young y Dylan tal y como los entendí en su momento como transgresores de aquellos mismos estilos tan tradicionales.

Cash me quitó la tontería, me enseñó otra manera de entender la música que parecía perdida y en la que importa mucho la presencia y la persona que tienes delante, de como un estilo de vida es el que tiene que reflejarse en la música dándole autenticidad y no al revés, sin impostura que valga, porque las cosas como son, la simple presencia de Johnny Cash ya se basta, una fuerza de la naturaleza que incluso en su ocaso destiló tanta grandeza como en cada uno de sus renaceres a lo largo de su carrera, desde Sun y pasando por la prisión de Folsom, siempre marginado por la Country Music, aunque que más darán las sectas musicales. Y es que Cash estaba hecho de otra pasta, venía de una época que hace tiempo dejó de existir, sabía que era romperse la espalda en los campos de algodón junto a su familia mientras cantaban espirituales y viejas canciones, caminar descalzo por los caminos de tierra, perder su casa con las inundaciones, sabía que era pasar hambre y frío, también vivió las bonanzas de una vida en pleno contacto con la naturaleza, marchar por caminos bordeando ríos, a la luz clara de las estrellas. Ël demostró como nadie que el traje no hace al monje y también que la interpretación es esencial para elevar a las cotas más altas los versos cantados. Más que "interpretar", se trata de "ser" la canción, y en eso Johnny Cash fue un maestro hasta el último aliento de vida.

Las guitarras acústicas suenan perfectas y claras, sin efectos, ni reverbs, acompañamiento mínimo al que se une algún teclado y secciones rítmicas más bien tímidas, una austeridad que creó escuela entre los suficientes veteranos que entendieron el papel que Cash dió a la vejez como una razón de peso a implementar a su discurso, y no sólo para refrendar la sabiduría y experiencia adquirida con los años, además para dar mayor potencia y dramatismo a las propias contradicciones humanas vividas en primera persona llegado el ocaso de la vida. Ejemplos posteriores tenemos por ejemplo el de los otros outlaws, Kristofferson y Willie Nelson, aunque en la misma línea hoy en día ya son muchas las referencias musicales que han jugado esta baza con resultados más que satisfactorios.


Está claro que cada cuál tiene su favorito de las American Recordings, para mí, incluso con sus pequeñas diferencias, son un todo, al que además habría que añadir todos los descartes habidos y por haber de las box-sets posteriores, por ejemplo ese Redemption Song junto a Joe Strummer me parece uno de los mejores momentos de la música popular de nuestra era y sin más que hablar, una conjunción de proporciones astronómicas, el primer disco es el que se llevó el gato al agua a todos los niveles y no es para menos, es las más austera y sincera entendiéndo sincero como pillado al vuelo, una colección de canciones imbatible, Unchained no se queda atrás, también el número cuatro de la serie traía Hurt, la que para mí es su mejor canción de esta serie, aunque mi disco favorito es American III: Solitary Man, la tercera entrega fue mi epifanía, la elección de cada canción me tocó, conecté desde el minuto cero y además se traía en un mismo disco a Tom Petty, los Heartbreaker Mike Campbell y Benmont Tench, a Will Oldham, a Merle Haggard, a June y a tantos otros, todos bajo el ala del combo Cash/Rubin, aportando sus canciones y arreglos, también su gran respeto que puede casi hasta olerse.

El aliciente que me cautivó fue la transformación de canciones modernas hacia este country-folk, el proceso inverso al que suelen someterse las versiones, le cuentas a alguien a principios de los 90 que Cash haría una versión de U2 y te toman por loco, lo que hace Cash con One es simplementte emocionante y magistral. También da mayor sentido y profundidad a I See the Darkness, y de paso me descubrió a Bonnie "Prince" Billy, ese punto oscuro e irredento de Oldham le va a Cash como ring-of-fire al dedo. Y una canción tan molona como I Won't Back Down de Tom Petty desprovista de toda la brillantina de Lynne, aquí se erige como un alegato de reafirmación que tiene toda la fuerza de haber superado la grave enfermedad que padeció antes de la grabación, igual pasa con The Mercy Seat, donde sustituye la gran tensión sonora que crea Nick Cave en la original en un auténtico drama vital que en su boca simplemente pone los pelos de punta más aún si cabe. Es que hasta el Solitary Man de Neil Diamond es otra canción diferente, y no diré que mejor por que la grandeza de Diamond está más que contrastada, pero esta versión que nos planta Cash encuentra el centro emocional despojándola de todo artificio posible.

El valor añadido es que estas canciones me llevaron  hacia tonadas del cancionero popular americano que nunca pensé que adoraría, como That Lucky Old Sun, canción con la que Cash ganó un concurso de talentos en su juventud, como los clásicos del country Wayfaring Stranger y Mary Of The Wild More que ya revoloteban en la cabeza de Cash desde el primer día de grabación del proyecto con Rubin, también la más que añeja Nobody me gusta a rabiar, la más antigua del disco. Recupera alguna joya perdida, y hace acto de presencia su admiración por  David Allan Coe, un cantautor más bien poco reconocido del que se trae la fenomenal Would You Lay with Me (In a Field of Stone), un buen hilo del que tirar. Para la ocasión Cash compuso Before My Time inspirada por las tantas canciones tradicionales que estaban pasando por sus manos, aunque ojo con las composiciones de su puño y letra  recuperadas de discos nada conocidos, suficiente para un toque de atención a sus obras menos elebradas porque no desentonan ni una pizca con las tradicionales, el germen de este disco que fue I'm Leavin' Now fue grabada justo antes de que Haggard se marchase de gira con el autobus aparcado en la puerta de la finca de Cash, también los recuerdos de su infancia en Arkansas en la simpática Country Trash, canción que hizo a partir de una vieja oración de su niñez, y la preciosa Fields Of Diamonds compuesta junto a Jack Routh, otro outlaw desconocido, todas suenan a clásicos, son ya clásicos, adoro todas y cada una de estas canciones.

Contaba Cash en su autobiografía que su vida acababa igual que empezó, cantando canciones en sintonía con las que su madre le cantaba cuando era pequeño, era como cerrar el círculo, y algo increible eregirse de nuevo como un icono de la música popular ante miles de jóvenes, entre casuales festivaleros, indies, más rockeros y entendidos, eso no le pasaba desde hacía décadas, él solo y su guitarra como en el Freewheelin' que tanto adoraba y al estilo que nunca le dejaron. Rick Rubin fue muy perspicaz a la hora de sugerir según que canciones, también había química entre ellos y además dió a Johnny Cash la oportunidad de redondear su carrera y hacer que todos guardemos un muy buen recuerdo, sólo por eso Rubin merece todo el respeto, es la suerte que tuvo en su elección, y suerte la que tuvimos todos por poder presenciar y convivir en el mismo espacio y tiempo con una de las figuras míticas y esenciales de la música popular en uno de sus mejores momentos, con Cash el mundo del rock entendió que podía llegar a la tercera edad con la cara bien alta.



Escrito para Exile SH Magazine


"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie