Graham Nash - Songs For Beginners (1971)

febrero 27, 2015 10 Comentarios
Songs For Begginers es el debut en solitario de Graham Nash, su mejor disco (vale, junto a Wild Tales), gran colección de canciones, execelente grabación y elenco de invitados de auténtico lujo

La saga CS&N ha dejado para la historia auténticas joyas, tanto antes de la asociación como en proyectos en solitario y paralelos, de todos ellos siento una gran debilidad por el disco Songs For Beginners de Graham Nash, un artista que nunca se ha prodigado mucho en solitario, podemos contar los discos a su nombre con la palma de la mano, unos tantos más con David Crosby, de los que por cierto adoro Wind On The Water, un vinilo que guardo como oro en paño.

Para mí Nash consiguió con gran transparencia y simplicidad una colección equilibrada de canciones, con una belleza sin parangón, sin lenguajes complejos ni mensajes crípticos (como algunos de sus compañeros) es un disco de su tiempo que te sitúa en su lugar, en un momento de cambio desde fuera y de cambio por dentro, combina con gracia esa dualidad temática, por una parte el transfondo social propio de la época como el folk-rock dulzón y anti-militarista Military Madness, la llamada a la conciencia de cambio en Chicago y la ecológica There's Only One, y la que mira hacia el interior buscando razones ante la ruptura con su pareja, nada más y nada menos que Joni Mitchell, la segunda canción Better Days sería una muestra, otra es I Used to Be a King, rescatada de su antiguo grupo The Hollies.


Graham Nash se encuentra en muchos aspectos al inicio de un camino, nos hace partícipes a base de todas esas preguntas que llaman a replantearse la propia existencia, Man in the Mirror muestra a Nash mirándose a sí mismo y replanteándoselo todo, también hay grata reafirmación, sensacional Be Yourself, es muy Lennon. Y por favor, Simple Man es grandiosa, es una auténtica joya del desamor, y Nash tiene una capacidad melódica vocal que me arrebata. Sensacional como cierra el disco, con ese reprise-mantra llamado We Can Change the World.

Instrumentación exquisita, trabajada al milímetro pero sin llegar a ser aparatosa, todo sea dicho, gracias a un elenco de colaboradores de autentico lujo David Crosby, Jerry Garcia, Phil Lesh, Dave Mason, David Lindley, Rita Coolidge y Neil Young, quien aparece bajo el pseudónimo de Joe Yankee, cosas del negocio. Aunque para mí la gran baza del disco es la composición, independientemente de temáticas y arreglos, las canciones que escribe Graham Nash son simplemente redondas, ligeras, te ganan desde las primeras escuchas y nunca cansa, y no es tanto lo que se dió por llamar soft-rock, ni el country suave que tanto se llevaría durante los siguientes años, que también lo hay y de alta calidad, es más la melodía que por momentos te lleva por senderos de conjoga emotiva tal que los beatles más reflexivos, como si en una misma persona se hubieran dado cita los espíritus de Lennon y McCartney, todo y que, claro, estamos posiblemente ante su mejor disco, amalgama de sentimientos encontrados, de reafirmación de cara a la galería, pero también de supervivencia ante el desamor. Imprescindible.

Route in Black: Felicidades Johnny Cash

febrero 26, 2015 Comentar

Ando escribiendo estos días una reseña de una de las American Recordings para el Exile, discos esenciales en mi vida, y me encuentro con que hoy es el cumpleaños del hombre de negro, 83 años ni más ni menos, no soy muy dado a las necrológicas y aniversarios, aunque tengo mis excepciones, y Cash es una de ellas, así que no puedo evitar felicitarle y dedicarle unas líneas. Adoro a Cash por todo lo que significa, por el mito, por su carisma, como dice su gran amigo Merle Haggard, ¿que hubiera pasado si Elvis hubiera vivido hasta nuestros días? pues lo mismo que con Johnny Cash que sí llegó y nos demostró que estaba hecho de otra pasta, un maestro en destilar autenticidad en todo aquello que pasaba por su garganta.

También le admiro por su gran actitud ante la vida, y más en una época en la que a la primera de cambio se tilda de panfletario al primer artista que venga con sus versos cargados de la crónica nefasta de los días que corren, en ese sentido algunas de sus canciones han adquirido un valor añadido para todos aquellos que somos vistos de reojo por decir lo que pensamos y por no ir con la corriente. Como ya hizo Woody Guthrie, y Aretha Franklin, lo hizo Sam Cooke, Marvin Gaye, lo hizo Bob Dylan, John Lennon, lo hizo Joe Strummer, y Johnny Cash, lo hicieron muchos armados con la música, la lucidez y la capacidad de observación suficiente para saber ver lo que estaba ocurriendo a su alrededor, y no sólo eso, sino que además bajaron de sus montañas e iluminaron nuestras cavernas con sus canciones cargadas de verdades, unas veces con una visión más política, otras desde el corazón, en Johnny Cash parece que esa línea nunca estuvo tan clara, cosa que hace que sus canciones adquieran un tono épico y universal. Genio y figura. Hoy la Route se viste de negro.









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Tren Fantasma de LGEB disponible en Streaming

febrero 23, 2015 1 Comentario

Ya está disponible en streaming Tren Fantasma de La Gran Esperanza Blanca. Las primeras escuchas no pueden ser más satisfactorias, amalgama de sonoridades americanas, entre baladas guiadas por pedal steel, folk-rock de harmónicas y acústicas de bella factura, rock y líneas de guitarra eléctrica crujientes estilo crazy horse, y canciones con un gancho lírico muy dylaniano.

Para la ocasión además de la formación clásica acompañan al grupo otros colaboradores, Juanlu Tormo (Senior i El Cor Brutal), May May Ibañez y Rafa Adrián Ureña (Badlands), Ángela Bonet (Lanuca), Gilberto Aubán (Gilbertástico), entre otros... Un disco que intuyo estará muy presente este año en la Route.



El disco ha sido producido por La Gran Esperanza Blanca en colaboración con Luis Martínez y Pepe Cantó. Grabado en los estudios Little Canyon Studios (Burjassot) y Ca’ Cantó Estudio (La Pobla de Vallbona), y masterizado por Luis Martínez.

Rhiannon Giddens - Tomorrow Is My Turn (2015)

febrero 23, 2015 6 Comentarios

Si señores, el disco de Rhiannon Giddens es una auténtica maravilla, su manera de reverenciar a las grandes voces de la música americana es encomiable, eso por no hablar de la determinante producción de T.Bone Burnett, uno de sus mejores trabajos de los últimos años, así a vote pronto y con el calentón lo suelto, este disco es conmovedor y emocionante. 

Aunque no es algo que debiera pillarnos por sorpresa, en cierta manera Rhiannon Giddens ya lo hacía (y lo seguirá haciendo) con sus amigos y compañeros de Carolina Chocalate Drops, quienes representan como pocos las sonoridades propiamente de raíces americanas de tintes folk y country miradas siempre en un sentido histórico y afroamericano, y por supuesto reivindicando un pasado muchas veces maltratado. A mi modo de ver estuvo un tanto desaprovechada en ese irregular experimento que se sacó Burnett de la manga con la coartada de las letras perdidas de Dylan, sobretodo si lo comparamos con la amplitud de registros que aquí se despliegan con gracilidad y mucho oficio, al menos tal colaboración ha dado pie a este debut en solitario que dejando de lado los detalles y arreglos, transcurre por un camino que no difiere mucho en el sentido y profundidad del discurso de los Chocolate, puede que ahora más centrado en el papel de la mujer a través de las canciones de sus heroinas, la actitud de Dolly Parton, la fuerza de Odetta, la intensidad de Nina Simone, y a través de ellas logra aunar magistralmente el country con blues, y espirituales con folk británico.


El camino que nos hace seguir Rhiannon Giddens es de auténtico gozo, una guía que se advierte esencial para entender no sólo la historia de la música americana y sus orígenes, sino también el papel de la mujer siempre en un segundo plano pero tantas veces tan necesaria y pionera. Last Kind Words de Geeshie Wiley tiene ese halo misterioso y lejano de una época perdida en el tiempo plagada de bluesmen desconocidos en el justo momento que empezaron a salir de las iglesias hacia las tabernas. Giddens funde de una canción a otra de blues a country sin pestañear y con Dolly Parton, una de sus heroinas, mujer sagaz que supo manejarse independiente y demostrar actitud ante la vida, Don't Let It Trouble Your Mind puede que represente como pocas todo lo bueno de Parton. La tradicional Waterboy trae la fuerza de Odetta, una versión que no trata de esconder esa influencia, al igual que She's got you de Hank Cochran no puede venirle de otra fuente tratándose de mujeres que de la esencial Patsy Cline, la mujer de las mujeres del country, otra de las mujerangas del mundo musical que llevó las riendas de su carrera en un mundo llevado por hombres.  ¿Quien puede negar que Sister Rossetta Tharpe ya tenía el rock'n'roll corriendo por su sangre? Y Giddens lo sabe y se trae Up Above My Head para que conste tal evidencia. 

La canción Tomorrow Is My Turn de Aznavour da paso al savoir-faire emocional e intenso de Nina Simone, transforma Black Is The Color, balada que popularizó Joan Baez, en un rítmico rhythm and blues muy atractivo que no desentona para nada con el resto. Round about the mountain es un viejo espiritual que Giddens se trae con unos arreglos excepcionales entre acústicos folk y sección de cuerda clásica. Shake Sugaree de Elizabeth Cotten es un caramelo, homenaje a la guitarrista de estilo singular descubierta por la familia Seeger, y por favor, con O Love is Teasin no puedo más que quitarme el sombrero, porque tocar el palo celta a través de Peggy Seeger ya tiene su mérito, y más tal y como Giddens lo materializa. Cierra este sensacional disco Angel City, la única canción de su puño y letra, preciosa balada que deja un dulzor nada empalagoso.

Rhiannon Giddens posee un sinpar de registros, una voz clara y potente capaz de transmitir fuerza cuando quiere, al igual que dulzura, ternura, mucho blues, tiene un poderío interpretativo a tener en cuenta y una capacidad innata para hacer suyas canciones que unas veces se acercan via la artista a reverenciar y otras son arregladas con ingenio a partir de la tradicional. Como conjunto parace que la elección de cada canción haya sido hecha con premeditación buscando un discurso único, y donde es esencial la reafirmación de la mujer más allá incluso de las acepciones musicales que despliega con majestuosa facilidad y con la ayuda de la sobria producción de T.Bone Burnett, uno de los mejores trabajos del productor. Un disco a tener en cuenta que no sé si será una obra maestra, lo que tengo claro es que su escucha es estimulante y resulta muy gratificante. Una delicatessen.


Crónica concierto Badlands Sala Wah Wah (Valencia 20/02/15)

febrero 21, 2015 2 Comentarios

Os digo la verdad. El viernes 20 fui a ver a los Arizona Baby a la Sala Wah Wah, ya era delito no haber visto a una de las mejores bandas de este país en directo. Y vale, esto iba a ser la crónica del concierto del sr.Vielba, el Doctor Tosco y Mr.Marrón, que oigan, estuvo la mar de bien. Pero es que quedé prendado del grupo valenciano Badlands, que por cierto había visto el año pasado abriendo para The Fakeband. Entonces ya me gustaron en su acercamiento a las sonoridades americanas, bluegrass y country en un sentido auténtico atendiendo a los géneros, en aquella primera toma de contacto me transportaron a través de su repertorio por los grandes nombres de la América profunda, incluso tuve la sensación de estar ante una banda en mitad de Nashville, ó en un bar de carretera perdido en Texas, y vale, yo sé que la apariencia no tiene importancia, pero ver cantar con esa emoción a una especie de cruce entre actitud Chrissie Hynde e interpretación Emmylou Harris me impactó cuanto menos.

En principio la cosa quedó ahí y apunté el nombre, aunque sabía que no sería la última vez que oiría hablar de Badlands. Efectivamente para más satisfacción, Cisco Fran y La Gran Esperanza Blanca adelantaron una de las canciones de su último disco con la colaboración de May May Ibáñez en los coros y el violín de Rafa Adrián Ureña. Rebusqué un poco más y les encontré ganadores del concurso de bandas emergentes organizado por el Murray Club. Y finalmente mi rendición total fue este viernes pasado.

En su repertorio se dan la mano standards del género como Over In The Gloryland y Will The Circle Be Unbroken, con canciones de reciente factura como The Devil Is All Around y Fish Assassin de Shovels & Ropes, y Laundry Room de los Avett Brothers. También verdaderas joyas de versiones, verles cantar en directo el I've Just Seen A Face de los Beattles es de cosquillas en el estómago, y les hace escapar de la simple consideración de cover-band con el rescate de canciones de bella factura como 1952 Vincent Black Lightning de Richard Tompson, interpretada con soltura y con mucho estilo, y donde Homecoming de su puño y letra empasta perfecta entre los clásicos, saben por donde pisan y se les ve verdaderos apasionados del género. Yo creo que hasta el señor Vielba se percató del potencial de la banda, que en sus palabras de halago a no más tardar la primera de sus canciones se dejaba entrever un algo de sorpresa.

Su música no busca decir nada nuevo, no hay nada alternativo ni moderno en la propuesta, pero ojo que tampoco hay una intención kitsch y/o vintage, no dudo de sus intenciones y me los creo, y además tengo la sensación de que han dado un gran paso adelante en los pocos meses desde la última vez que les ví. Opino respecto a Badlands que dentro de unos estilos en los que ya se ha dicho todo, tienen su propia personalidad y mucho potencial. Un muy buen directo, violín y banjo con mucho oficio y muy bien tocados, acústicas sin ninguna ostentación pero rascadas a la perfección, y percusión básica con mucho swing, canciones que se apoyan mayormente en la interpretación sobria y apasionada de May May Ibañez, y donde es imposible no acordarse de Patsy Cline, al igual que de los discos que grabaron las divas del country a finales de los 60 y principios de los 70, Emmylou Harris y Linda Ronstadt por poner dos, como si se hubiera tragado un trocito de lengua de John Fogerty por su potencia y por ese cantar con todo, un chorro de voz que al mismo tiempo vocaliza claro y sin vibratto que valga, en más de una ocasión me llegó a emocionar e incluso provocó la ovación espontánea en algunos momentos del concierto, transmiten mucha pasión por lo que hacen.

Al terminar fui a la mesa del merchandising en busca de algún disco, para mi sorpresa aún no han sacado nada, según me contaron el próximo mes verá la luz su primer EP, y bien os digo que si capta la mitad de la fuerza que desplegaron el pasado viernes ya os podéis ir olvidando de los bonitos floreros de voz-morritos que nos traen de Nashville, Badlands es la respuesta para los amantes del country y el bluegrass de pura cepa. Sr.Manolo Fernández, avisado estás. Si tenéis cerca un concierto de Badlands no dudéis en comprar la entrada.

Setlist Badlands del 20 Febrero 2015
1- Relentless
2- Over In The Glorylan
3- Homecoming
4- The Devil Is All Around
5- 1952 Vincent Black Lightning
6- Laundry Room
7- I've Just Seen A Face
8- Will The Circle Be Unbroken
9- Dr. Whiskey
10- Fish Assasin

Duke Garwood - Heavy Love (2015)

febrero 19, 2015 2 Comentarios

Esperaba este disco desde hace unas semanas, ya anunciado aquí, y la razón es bien simple, me sorprendió que Black Pudding, el mejor disco que ha hecho Mark Lanegan últimamente o al menos el único que ha logrado captar mi atención entre sus aclamados últimos discos, fue el compartido con este señor, quien por cierto también participó en Blues Funeral. A partir de ahí Duke Garwood es un artista con cinco discos a sus espaldas contando éste, también presente en direferentes proyectos desde hace bastantes años, no es un recién llegado vamos, aunque hay que admitir que gracias a Lanegan y a su devoción mútua, ahora Garwood cuenta con mayor audiencia. 

Con Heavy Love hablamos de blues, pero de un blues muy personal donde nombrar a JJ Cale no debe tomarse al pie de la letra, más bien en el sentido que tiene del groove y en esos riffs cíclicos y maravillosos que nunca cansan, su voz grave debería superar las comparaciones con su productor y amigo, quien en cierta manera no deja excesiva huella en esta producción donde las atmósferas están muy bien trabajadas pero en un sentido sencillo y donde el peso recáe mayormente en la voz, la interpretación y la guitarra de Garwood. Y así, con paciencia y dejando hablar a las canciones, este disco pausado y profundo va calando.

Con Sometimes sobrevuela cerca el espíritu de Cale, y la voz grave y casi susurrada de Garwood se abre paso en este cautivador tracklist. Heavy Love ya deja claro que no es este un disco para las prisas, sí para reflexiones a media luz. Otras como Burning Seas se sostiene solo con la voz y unos acordes. Contrasta con las guitarras arenosas y mojadas de feedback de Disco Lights. En Sweet Wine es protagonista la guitarra acústica de técnica refinada y de tocado limpio y claro, acompañado por un casi inaudible órgano espectral. Snake Man trae un ritmo contenido y Suppertime in Hell de nuevo con una acústica sublime intercalada con súbidas más tensas, la que tiene más gancho dentro de lo que pueda significar la pegada en un disco de estas características. La balada Honey in the Ear es simplemente deliciosa. Cierra la etérea Hawaiian Death Song que es perfecta para explicar sin palabras la propuesta de Garwood.

Un disco especial de un artista que llega a lo que parece ser un momento dulce después de dos décadas dando tumbos y con no demasiada atención, puede que este sea su año, o puede que no. Lo que está claro es que con Heavy Love parece alcanzar una madurez serena y lucir una gran seguridad en si mismo, es lo que transmite este disco que ahonda de un modo muy profundo en los entresijos de las relaciones, las obsesiones que provoca, el daño que inflinge y las satisfacción que es capaz de darnos, y apostillando sobre la música que el perfecto adjetivo para este blues podría ser narcótico. Una pequeña delicatessen para las altas horas de la noche.

Los Radiadores - Gasolina, santos y calaveras (2015)

febrero 18, 2015 2 Comentarios


El punk-rock es como el blues, permítanme el paralelismo, las formas están claras y no hay ningún secreto, tampoco hay que pertenecer a ninguna logia musical para una correcta ejecución, en cambio parece imprescindible proporcionar a cada compás actitud y convicción a chorro, y en esto Los Radiadores van sobrados. Gasolina, santos y calaveras es su nuevo disco, una nueva colección de canciones de aspecto urgente, un balón de oxígeno con el que no caer en el coma más profundo de la actualidad que nos arrastra hacia la ignominia más profunda con los hechos que se suceden cada día ante nuestras narices.

Los Radiadores con su fórmula guitarrera heredada del pub-rock y el punk-rock, por su inmediatez y concreción, son hijos del rock subversivo de los 80, del post-rock y el psychobilly, de grupos como Parálisis Permanente, Surfin' Bichos y Doctor Divago, y donde es inevitable mencionar a clásicos como Burning y Mermelada, eso si hablamos en términos de rock patrio, porque al mismo tiempo evocan los Clash y los Meteors por igual. Una personalidad rasposa y estimulante que ya destilaban claramente con su Manual de supervivencia, y que ahora sellan con paso firme hacia un sonido que consigue una mayor presencia y personalidad, con elementos como la inconfundible voz, riffs de guitarras de brocha distorsionada entrelazados con riffs antológicos, bajo en primer plano cuando se requiere y sección rítmica contundente. Abren además su paleta sonora sin bajar el volumen de las guitarras, con imaginería escatológica y outsider, y letras hirientes de tintes apocalípticos, como debe ser en estos tiempos de cólera y corrupción.


En este tracklist cargado de himnos de puño en alto, consiguen que de nuevo el underground suene a underground de verdad. Su incendiaria canción inicial Gasolina, saltos y calaveras ya avanzada en su primer video-clip contiene frases que considero para llevar en el llavero, consignas que crean imágenes claras e ingeniosas, y de las que el disco está regado por todas partes. A cabezazos lleva un bajo de pura delicia post-rock, canción que además advierte de la esencia punk-rock y combativa de lo que está por venir. Su apertura estilística hacia melodías más cercanas al pop-rock viene con Tiempos de destrucción y Sin dejar de sonreir que los hace sonar clásicos y puro Clash, al igual que Un nuevo imperio lleva el ritmo ramoniano a su terreno. Buzo tiene una magnífica slide distorsionada que le da carácter, y el psichobilly hace su acto de presencia en Hasta el final.

La magnífica versión de Hospital de Alaska y Los Pegamoides es simplemente única, se lo apropian y la hacen sonar a su aire. On y Off es otro disparo punk-rock incendiario y de nuevo un riff urgente digno del año 77. El disco cierra con Círculos concéntricos, una de mis canciones favoritas de lo que va de año, la canción más larga del disco que empieza bajando las revoluciones que no el volumen de las guitarras e introduce un teclado que llega a ejercer de sección de cuerdas en su desenlace, con cambio de ritmo y una letra que deja en abierto un final que se advierte como el más positivo de todo el disco: no tener miedo a empezar de cero es primordial después de la catástrofe, final apoteósico que deja altas las expectativas a tener con Los Radiadores para futuras ediciones discográfica.

Pero sobre todo, aunque atribuyendo al combo valenciano todas las influencias de las que hacen gala con acierto y carisma, para mí es un motivo de gran alegría que el espíritu combativo del 77 haga acto de presencia de esta manera y en esta actualidad, con el acta de defunción de la prensa mayorista ya firmada y con una ingente masa sumisa que ha aprendido a querer a su opresor y criminalizar al oprimido. Y es que hay materia prima suficiente de donde inspirarse para la confección de manifiestos combativos de carácter urgente, que no sólo atacan al poder establecido y a una sociedad que se nos va por el inodoro, también contra el ciudadano de a pie que no quiere levantar la cabeza, además en el caso de Los Radiadores, más allá de caer en el discurso panfletario y simple, han consolidado un ideario propio a base de ingenio cáustico y mordaz. Y señores, esto es digno de elogio se mire por donde se mire. Saquemos ya nuestros poetas de las cunetas, son tiempos de punk'n'roll!!!!!



El nuevo disco ha sido editado por Bonavena Música, y producido por Dani Cardona en El Sótano.  y el video que da título al disco corre a cargo de Cat&Gos Films

Una de los objetivos de la presente temporada es ver a Los Radiadores en directo, cosa que se cumplirá si o si, y más con un disco como Gasolina, santos y calaveras que pasará por todo buen antro que se precie, de momento tenemos estas fechas confirmadas:

16 Toneladas (Valencia)16/05/2015 + info
Veneno Stereo (Castelló) 17/04/2015 + info
Cicle Mutant: Pub Zeppelin (La Vall d’Uixó, Castelló). 27/02/2015 + info

+info: web oficial: Los Radiadores | Bonavena Música

Golden Smog - Another Fine Day (2006)

febrero 15, 2015 3 Comentarios

De Golden Smog puede fácilmente marcarse Down By The Old Mainstream como su mejor obra, cosa que acepto y respeto, el impacto que en su día ocasionó bajo el titular de super grupo de alt-country de los 90 fue considerable. Aunque siempre me atrajo su especial visión de la música a través de sus versiones que reverenciaban el toque británico en el rock, esto siendo abanderados del alt.country me parece a remarcar. En su primer EP lo hicieron con Bad Company, Rolling Stones y Thin Lizzy, en su primer larga duración fue con la versión Glad and Sorry de Ronnie Lane, sólo por eso merecen su sitio en la vitrina de madera de pino de la campestre Fishpool. Pero para seros sincero tengo Another Fine Day mucho más alto y como uno de los clásicos chalsianos, disco por el que siento debilidad absoluta. En este disco hay mucho más que el alt.country de calidad que se les atribuía, esto es pop luminoso, rock de corte clásico y power-pop de muchos kilates, es así tal cuál un disco de rock ecléctico al modo que solían serlo discos de los kinks como el Lola, y es que su homenaje en forma de la versión de Strangers suena en su sitio y de puro vicio en boca de Tweedy.

Cuando ví por primera vez la portada de este disco no sabía quienes eran Golden Smog, ni de oidas, tenía la típica pegatina en el envoltorio que aún conservo con lo siguiente: "Grupo de Gary Louris y Marc Perlman (The Jayhawks), Danny Murphy (Soul Asylum) y Kraig Jarret Johnson (Run Westy Run), con Jeff Tweedy (Wilco) y Jody Stephens (Big Star)". Aun así falta añadir a la lista a Linda Pitmon, la señora de Steve Wynn, a Ed Ackerson fundador de Polara y los Flowers Recording Studio donde finalizó la grabación, ah!! y a Muni Camon, que voz Muni!!!. Casi nada, ¿con una inscripción así como podía resistirme?, imposible. La verdad que en aquellos días conocía a Wilco y The Jawhawks, también conocía a Soul Asylum, grandes olvidados que en los 90 me alegraron más de un día, pensé "coño! ¿que hacen Tweedy y Murphy en un mismo disco?". En cuanto a Jeff Tweedy, lo veo más un gancho por la poca implicación que tuvo en el disco, lo mismo pasa con Jody Stephens, el batería de Big Star que participó en la fase final de la grabación, que más da, incluso sus mínimas aportaciones son canela fina, hay aquí algunas canciones que siguen muy de cerca la estela de la Gran Estrella.

Me pasa con Another Fine Day que desde la primera canción ya no puedo hacer otra cosa que mantenerme a la escucha hasta el final... ¿disco menor? por favor, ójala todos los discos menores del mundo fueran como éste. Ganas de cantar, eso mismo me da este Lp que para mí huele a primavera, a ganas de saltar, paseos por la playa, la ventana del coche bajada con las montañas de fondo y la brisa marina en la cara, con estas canciones se acaban los problemas... o simplemente los tapo o no los veo.. Soy un poco peliculero, pero es lo que me transmite. Es empezar ese piano trotón de You Make It Easy y ponerme las pilas, eso por no hablar de los estribillos clavados, ese "And I want you, and I need you, And you know it's true, I can't see myself with no one else" es genial como encasta con la música. El listón sigue alto con Another Fine Day, continúan las vitaminas con esa deliciosa intro de 5-22-02, pop en mayúsculas, con el permiso de los escarabajos, y por supuesto de los Kinks, de quienes realizan una magnífica versión de Strangers.

Ay las piezas acústicas!!!, estos señores saben como hacer que una canción se quede suspendida en el espacio-tiempo, ajeno a las leyes de la relatividad, una de mis preferidas es Listen Joe: haced que todos los seguidores de Simon and Garfunkel salgan de debajo de las piedras que esto lo traen directamente de los 60, Twedy participa poco, es más, no apareció prácticamente en las sesiones ya que su grupo estaba en plena eclosión mediática, pero esa canción compuesta junto a Louris es gloria, Tweedy además interpreta la versión de Strangers de The Kinks, fantástica.

Think About Yourself  es otro tema digno de mención que queda rezagado a la última posición del Tracklisting, pero que es puro The Beatles, balada graniosa. Long Time Ago emociona solo escucharla, esa conexión Louris-Tweedy a punto de romperse pero que consigue el azúcar que no empalaga y tanto me gusta, podría estar en el repertorio de cualquiera de las dos bandas madre y sería de las mejores, y el sonido parece de un atardecer en California, aunque es mejor aún, es del Puerto de Santa María, que cosas.

Más pop de muchos kilates con Cure for this, interviene Muni Camon, la mujer de Paco, y si me dijeran que se trata de Stevie Nicks me lo creo, y además podría pasar por mi canción preferida de los Fleetwood Mac-post Green, grandiosa. Luego también tenemos la genial interpretación de la enérgica Hurricane a cargo de Murphy, se sale, esta canción es ginseng, cafeina y vitaminas, todo mezclado con una guitarra potente, gracias a esta canción recuperé a los Soul Asylum de mi olvido, un día comento algún disco suyo, Danny Murphy también aporta una composición a su nombre, Never Felt Before, que demuestra que su estilográfica aún puede darnos fantásticas composiciones.

Corvette es la madre del cordero y canción por la que se montó este tinglado, un simple encargo publicitario a Marc Perlman que puso en marcha las mentes inquietas de estos músicos que parieron una canción en principio para un anuncio de coches, la canción fue desestimada pero se dieron cuenta de lo mucho que echaban de menos tocar juntos, sin luchas de egos, sin presiones, sólo tocar por tocar, y eso hicieron, prácticamente no llevaron canciones compuestas para la ocasión, pero tanto el entorno como Paco Loco sirvieron de catalizador para que el combo se sintiera tan a gusto como para que brotara el talento que atesoran. En líneas generales Another Fine Day es un disco con sonido de rock de corte clásico, de power-pop enlazando con los Kinks, muy radiable en el mejor sentido de la palabra, bien trabajado y producido. Os dejo el clip de Thomas Stevens del documental inédito sobre la grabación del disco, esta vez con la fantástica Gone como banda sonora:


Aquí os dejo unas canciones que me parecen excepcionales y que me he permitido la licencia de subirlas al tubo, ya era un crimen a estas alturas de la vida:

Father John Misty - I Love You Honeybear (2015)

febrero 13, 2015 4 Comentarios

Josh Tillman es mayormente conocido por haber formado parte de los Fleet Foxes, aunque por encima de este dato casi circunstancial, todo sea dicho que por haberse trajinado a la hermana de Peckold, tiene a sus espaldas una carrera de corte intimista y de honestidad brutal a su nombre digna de figurar en la misma vitrina y cerca del Tonight's The Night, del cuál por cierto grabó su disco versión. Y la verdad es que tras discos como Cancer and Delirium y/o Vacilando Territory Blues, poco conocidos pero de una calidad incontestable, nunca imaginé que Tillman se sacaría un proyecto de este pelo.

La música de Father John Misty ya era estimulante en Fear Fun, disco que ya me dejó cartón-piedra con su amalgama crooner via Laurel Canyon y con la inestimable ayuda de Jonathan Wilson. Con  I Love You Honeybear no se queda atrás, también con Wilson, aquí continúan las mismas influencias via Laurel Canyon, acentuado esta vez en la tradición de los songwriters americanos de grandes producciones y arreglos orquestales, con clara influencia del sonido Spector, y de la música melódica vía Harry Nilsson. Con un gran trabajo de Jonathan Wilson a los mandos formando junto a Tillman un tandem con mucha química. Ojo que hay también guitarras portentosas, además consigue pisar terrenos muy poco transitados a nivel lírico, señalando de cerca la mordacidad de Randy Newman.

I Love You Honeybear cuenta básicamente la historia de Josh Tillman a partir de la relación con su mujer, recién casados, en una continua búsqueda de la esperanza y el amor verdadero en su sentido más absoluto. Contado así parece simple, pero en boca de Father John Misty el planteamiento adquiere visos de compleja genialidad. En esta historia el telón de fondo no debe pasar desapercibido, elementos como el capitalismo voraz, la religión, y un fracaso total de los valores más tradicionales, se advierten tan protagonistas (de manera indirecta pero al mismo nivel) como la misma idea del amor verdadero que Tillman pretende poner a prueba, y no sabría decir si con final feliz o admitiendo que tan alta institución ha sido vanalizada y ultrajada en pos de poder ser absorvida como un instrumento más de la cohesión de esta misma sociedad, y por tanto perdiendo su sentido en el mismo ámbito de una relación. El tema se las trae, aunque consigue presentarlo de manera mordaz e inteligente. Para ello el alter ego Father John Misty no duda en tomar la vida de su autor Josh Tillman, valga lo rocambolesco del asunto, para ridiculizarlo, incluso llevarlo a las mismas puertas del escarnio público, con gran mordacidad y con un sentido del humor que cruza con descaro cualquier consideración políticamente correcta, y donde finalmente lleva al oyente a calzarse la piel del protagonista con unas historias que perfectamente podríamos protagonizar cada uno de nosotros. Genial.

Los arreglos desplegados aquí son de una gran riqueza, empezando por I Love You, Honeybear serán tónica a lo largo del disco al igual que las de harmonías vocales y coros, Chateau Lobby #4 (in C for Two Virgins) parece tomar una dirección acústica y más hippie, aunque su desarrollo atrae de nuevo arreglos portentosos y logra integrar vientos pseudo-mariachis con secciones de cuerda. La electrónica en True Affection tiene su calidad más allá del contexto en el que se mueve en esta historia, The Night Josh Tillman Came To Our Apt. se mueve por terrenos peligrosos en pleno ecuador del disco poniendo a prueba al oyente y su atención, el carácter que dan los coros a When You're Smiling And Astride Me la convierten en una joya que parece rescatada de la discografía de un crooner desconocido, y Nothing Good Ever Happens At The Goddamn Thirsty Crow es una gran canción digna de los mejores tiempos de John Denver. Strange Encounter se trae un aire vintage sixtie, también rock tenso y mordaz en The Ideal Husband la canción con más pegada del disco, la corrosiva balada a piano Bored In The USA pone de relieve su gran capacidad interpretativa, y la incendiaria Holy Shit es a mi entender el centro neurálgico del disco, cierra con intimidades contadas con una ingenuidad increible en I Went To The Store One Day.

Josh Tillman y Jonathan Wilson forman un buen tándem. Juntos han hecho un disco que no debería pasar desapercibido y donde nunca dejan dilucidar con exactitud donde empieza y acaba la sátira, o en que momentos su vocación cínica y narcisista es llevada con ironía o en cambio con exacervada ingenuidad, o mejor que Josh Tillman a encontrado en este rocambolesco rodeo y en la piel de Father John Misty la mejor manera de contar ciertas verdades sobre algunas contradicciones sobre el amor y el contexto en el que sobrevive, y quizás ahí se haya gran parte de la calidad de un disco en el que encontraremos una producción de una gran belleza sonora, pero que si nos quedamos sólo en la superficie correremos el gran peligro de perdernos gran parte de la grandeza que atesora, letras en mano. I Love You Honeybear me parece una genialidad. Directo a los favoritos.


The Waterboys - This Is The Sea (1985)

febrero 12, 2015 3 Comentarios
Lo mío con Mike Scott es conexión, extraña conexión. Adoro todos los discos de Mike Scott, los bien y los mal recibidos, aunque confieso que el flechazo lo tuve con su folk y su vuelta a las raices, y además siempre deseé ser un pescador y huir de tierra firme y de sus recuerdos amargos, Fisherman's Blues ya pasó por aquí, tenía que estar como This Is The Sea, disco del que tengo la misma estima desmesurada por cada segundo de cada canción, grandeza que escapa de la mal entendida etiqueta Remember* y que quiero llevar en volandas sin objetivismos que valgan pues después de tantos años acompañándome ha ido creciendo cada vez más dejando atrás tantos y tantos grupos que se subieron al tren de la épica desmedida y las producciones grandilocuentes. Y sí, el simple hecho de tener a la vista nuevo disco (anunciado en las exiled news) me sumerge de nuevo en esta fiebre musical, y el repaso discográfico se advierte como dieta vegana.

Os referenciarán a otros (U2, Simple Minds... ) dentro del supuesto saco de la Big Music, y aunque yo sé que lo que afirmo podría no obedecer a lógica alguna (que me parta un rayo si eso pasara algún día), que no se enfade nadie, considero que This Is The Sea deja a cualquier contemporáneo a años luz, así podríamos estar discutiendo durante días, respetando cualquier opinión por supuesto, sobre los detalles de producción y sonidos, y nunca nos pondríamos de acuerdo. No señores, la Big Music no es un estilo musical y tampoco es un sonido determinado, la Big Music es Mike Scott desde el mismo concepto, hasta la misma naturaleza de las canciones, pasando por supuesto por sus shamánicas interpretaciones, y punto.

Mike Scott empezaba a finales de los 70 desde el underground y el punk londinense como todo buen jóven de su época, en aquellos años formó Another Pretty Face y Funhouse, también compartió miserias junto a Nikki Sudden. Ya a nombre de los Waterboys editó dos primeros discos que mostraban su potencial, A Pagan Place llega en mi caso a cuotas de debilidad, pero no es hasta This Is The Sea que culmina el camino, disco único en su especie que conjuga a la perfección y de manera nada canónica sus influencias más marcadas. En lo musical, además de haberse curtido en la Inglaterra de los Clash, es un hijo del sonido de Nueva York, del rock arty de Patti Smith y de la épica callejera del Springsteen de las odiseas urbanas repletas de personajes de fábula, también del noise y del acorde sostenido a infinito de la Velvet, con el deje vocal de Dylan, y un soul hecho con la pasta base del Astral Weeks de Van Morrison, todas referencias conocidas, pero nunca destiladas de esta manera.

Otro elemento primordial es su lenguaje arcaico creado a partir de la literatura. Por Mike Scott, y por los largos años siguiendo su obra, sé de su querencia por los místicos C.S. Lewis y George McDonald, sobretodo en este disco el maestro ocultista Dion Fortune, también la poesía de Yeats es esencial, y de James Joyce coge prestados algunos versos, esencia literaria de altos vuelos que no impidió que me sedujera por completo su místicismo, tampoco que canalizara la poca espiritualidad que pudiera quedarme en este nuevo concepto a medio camino entre el zen oriental y las leyes inherentes a la propia divinidad de la naturaleza. Su instinto es puro y la interpretación logra registrar la epifania in situ con pasión desmedida en cada canción, eso es la Música Superior, la Gran Música de This Is The Sea, una nueva biblia de una nueva religión que actualiza con lirismo exacervado los designos del antiguo dios griego Pan.


Don't Bang The Drum es introducida por una trompeta que evoca descarandamente pero sin plagiar al Miles Davies de Sketches From Spain, dejando clara la amplitud de miras de la propuesta que escapa a cualquier concepción que pudiera tenerse dentro de unos márgenes propiamente "rock", una llamada imperativa y de ritmo urgente que plantéa el motivo principal: "Que coño hacemos aquí?" una pregunta que escapa de lo prosaico a medida que avanzan los versos invitando al respetable a seguir este exorcismo de lo cotidiano y miserable, con guitarras furiosas y el saxo de Anto trazando un solo antológico, almohada sónica perfecta para que Mike Scott entre en trance y saque de su garganta la Big Music. Un comienzo por todo lo alto.

Rompe por lo sano el pop pegadizo de The Whole Of The Moon, archiconocido éxito ochentero mil veces mancillado en la radiofórmula pero que es pieza fundamental en este rompecabezas, síntesis del Winter's Tale de Mark Helprin, y homenaje a todo aquello que Scott ve de extraordinario en sus ídolos, desde los literarios, pasando por sus santos del rock, Patti Smith, Nikki Sudden... todos aquellos espíritus libres que anteponen a las bajezaas humanas una actitud ante la vida de continua búsqueda. El alma del disco es Spirit, una lástima que no dejara la versión ampliada de la edición remastered porque es superior, en esta oración está contenida la esencia sacra que nunca deberieron perder las filosofías y religiones antes de capitalizarse y postrarse al poder, con la idea clara de que en cada uno nace la divinidad y no viene del exterior, salmo pagano de gran belleza.

La perfección sonora y lírica llega con The Pan Within con un Steve Wickham que entra en escena marcando terreno y dando carácter a la canción, amistad que aún sigue vigente. La letra evocadora es subceptible de ser interpretada de manera particular dependiendo de quien escuche, aunque por momentos llega a describir la meditación, yo siempre pensé que lleva el sexo a un plano espiritual y místico (como casi todo en este disco), eso si, sin perder ni un ápice de desenfreno, ni de pasión carnal y salvaje, divinizándolo como máxima expresión del contacto humano, aunque es casi imperceptible, en el primer minuto y antes de entrar con la letra puede escucharse a Mike Scott lanzando gritos cual shaman entrando en trance.

Abre la cara B con un trío combativo, la rockera Medicine Bow rompe la tranquilidad, parece devolvernos a tierra firme sin que dejemos de lado la catársis de tamaña empresa, desata la marejada con el rock que mamó de su pasado inmediato. Con Old England, Mike Scott demuestra que hubo vida después de los Clash, y que no sólo Morrisey puso los puntos sobre las íes, canción tejida a partir de un verso de Joyce y que arremete con rabia contra un país desmantelado por el tacherismo feroz de aquellos días, magistral. Be My Enemy es de las canciones que con el tiempo más he llegado a apreciar, debajo del sonido salvaje de esta canción puede escucharse una misa digna de New Orleans donde Scott ejerce de reverendo enajenado increpando con violencia al ruido superfluo que nos aleja de nosotros mismos y nos convierte en seres hostiles y reprimidos.

Tal fiereza se contrarresta con Trumpets, canción de amor al uso, vuelta a la calma y de nuevo Anto enlazando al Clemons que nos hacía volar en los 70, esencial su saxo en todo el disco. Cierra con la que posiblemente es la gran canción de los Waterboys y de Mike Scott, la canción This Is The Sea es la puta obra maestra, la catarsis mística de Astral Weeks, una guitarra de doce cuerdas por cada bafle, con el poder de los dos acordes de la Velvet llevados al infinito, el sonido mercurial de las highlands, la celtic wall of sound construida con pianos, violines, guitarras de doce cuerdas y vientos, apoteosis final inmensa. Con este final Mike Scott resuelve la ecuación, y a la pregunta que hacemos en este lugar tan especial, simplemente le sigue la respuesta de no quedarnos en el río, seguir el ciclo de las cosas buscando la grandiosidad del mar en cada pequeño detalle, la vuelta a la espiritualidad en estado puro y sin nadie que capitalice lo sagrado de un mundo inmenso y cargado de belleza. Un mensaje que puede parecer pretencioso y grandilocuente, aunque nunca es planteado con ingenua simpleza, las fuerzas aquí desatadas son reales, parecen surgidas de esa misma esencia buscada por Mike Scott en su escritura automática y plasmada en el libro de conjuros que encontró en una tienda de antigüedades en la gran manzana.

This Is The Sea mantiene el equilibrio casi imposible entre la actitud combativa hacia un mundo hostil representado por la decadencia de los valores de estado, y la tranquilidad que ofrece la simple contemplación de la belleza del mundo en una búsqueda espiritual en continuo proceso de expasión, cada canción nos invita a subir al tren y a dejarnos llevar, seduce, tracklist diseñado a la perfección y al detalle pensando en el concepto, donde las canciones mantienen fuertes lazos unas con otras conformando un todo. Pero si The Waterboys es la música de Mike Scott indudablemente, hay que hacer una mención especial en This Is The Sea a Anthony Thistlethwaite y Karl Wallinger, también indudablemente, compañeros de viaje que hicieron contribuciones decisivas a la grandeza de estas canciones.

Si, sin lugar a dudas, This Is The Sea es una de las obras más grandes de la década del desfase y la descompensación en las producciones, de los sintetizadores y de las cajas sonando espaciadas como si las hubieran grabado en una catedral, cosa que también lleva en parte este disco, aunque lo aquí grabado nunca fue superado en estas condiciones de épica desmedida y esencias trascendentales, ni en su lirismo, ni en su concepto, ni en la interpretación. Un diez en la historia del rock.



*Remember: Una revelación que creo que pocos conocen. En los años 80 Valencia fue capital de la vanguardia musical de este país, grupos que en Inglaterra surgían con fuerza desde el underground independiente pasaban por las salas y discotecas de levante. Entonces, sin internet, los dj's jugaban un papel muy importante, donde la única manera de disponer de las últimas novedades era importándolas desde Londres. Y creedme que muchos tenían una gran cultura musical, uno de ellos me descubrió este disco entre muchos otros. En poco tiempo apareció la denominación música Remember que viene dada por la etiqueta de correos que llevaban las portadas de los vinilos importados, dice así: "REMEMBER this is an URGENT SENDING", así que las buenas gentes que poblaban los antros a altas horas de la madrugada con sus mentes obnubiladas y dispersas solo les llegaba para leer la primera palabra en mayúsculas de la etiqueta resaltada en el cartón, la brisa levantina es lo que tiene. Así que si alguien alguna vez os dice que le gusta la música Remember le soltáis este rollo y le explicáis que no es un estilo, ni mucho menos, es lo que nos llegaba desde las Islas UK cuando Valencia fue capital de la vanguardia musical.

Publicado en Exile SH Magazine

Ambros Chapel en la Sala Wah Wah (06/02/2015)

febrero 08, 2015 1 Comentario
El pasado viernes 6 de febrero Ambros Chapel presentaron su último disco The Last Memories en la Sala Wah Wah de Valencia.
La verdad es que sentía una curiosidad terrible por ver como se las apañaban construyendo en directo las atmósferas de las que hacen gala en disco, y más a sabiendas de que ahora son una formación básica de rock con dos guitarras, bajo y batería. Las dudas se disiparon en pocas canciones, el grupo ha sabido pivotar muy bien con la incorporación de Oscar Vadillo, quien además de aportar al grupo unas líneas de guitarra de factura sublime y a etiquetar desde ya como guitar-hero, suple a la perfección el gran vacío dejado por el teclado a base de armonizar a un gran nivel con sus coros. Por otra parte algo tan difícil de defender en directo como la interpretación vocal de Pablo quedó saldado con nota alta, si bien en disco, y como ya reseñé, me resulta un cruce entre Peter Murphy y Robert Smith, en directo tuve la sensación de que escoraba en algunos momentos hacia el Brett Anderson de los primeros años de Suede, algo por otra parte igualmente único. Y por supuesto, si a día de hoy en algo más han evolucionado Ambros Chapel es con la sección rítmica de Alfred y Jose, saben muy bien cuál es su papel y contribuyen de manera decisiva con su contundencia y versatilidad al sonido arquetípico del grupo, muy profesionales, esenciales.

Ambros Chapel ya tiene un repertorio a tener en cuenta, aunque dieron mayor peso a las canciones de su último disco, con las que abrieron y cerraron el directo, pero supieron elegir entre los mejores cortes de sus dos anteriores discos. Abrieron fuego con las tres primeras de The Last Memories. X es perfecta para plantar cara en el disco, no lo es menos para el directo donde sonó mucho más potente y guitarrera, Cellophane triunfó y arrancó la primera ovación, la manera de vocalizar Pablo el "cellophane" del estribillo le da mucho magnetísmo, siguiendo el tracklist del disco continuaron con Broken Dice que de alguna manera puede servir para explicar en que consiste la actualización que lleva a cabo Ambros Chapel más allá del revival post-rock. Olvidado ya el frío del exterior de la Sala Wah Wah, entraron con su repertorio clásico, Constants ara changing es un medio tiempo muy en la línea de sus últimas canciones, y Bad Times de su primer disco Rome tiene un rascado de guitarra que en directo suena de vicio, una de las que quería escuchar en directo es Got an A una de mis preferidas del grupo y que en directo, cerrando los ojos, podrías creer estar ante The Cure, Lullaby no dejó de lado el desarrollo instrumental tan rico que tiene en versión estudio. El ecuador del concierto lo marcó una gran versión del Ashes to Ashes de David Bowie, reverencia absoluta ante los Chapel, un solo de guitarra antológico e interpretación perfecta. Tanto My Kingdom como Stay se mimetizan a la perfección en esta nueva etapa, otra de las dudas que tenía pesaba sobre Brazil y su inicio inquietante y atmosférico, cosa que Oscar supo materializar a la perfección. El tramo final se sustentó de nuevo en su último disco, con Black Dress, Situation y Future Line, a excepción de Lovers, uno de sus primeros "hits", en su versión más cercana al pop-rock, siempre desde su propio estilo de texturas elegantes.

Queda lejos el día que la BBC eligió una de sus demos para el programa Introducing Bristol, más de un lustro en el que Ambros Chapel han editado tres discos que no bajan de notable, y han ido creciendo y adquiriendo tablas. Lo visto el pasado viernes constata que escapan a la consideración de grupo emergente, y que en condiciones normales deberían ser vistos en muchas más salas más allá de un ámbito local, y ojo porque no quiero resultar un entusiasta, si algo tengo claro es que el potencial de Ambros Chapel aún no ha llegado a su punto más alto, pienso que el sonido desarrollado en directo empieza a pedir espacios más amplios y mayores audiencias donde poner a prueba su savoir-faire. Un directo muy solvente y un repertorio con mucho empaque. Si tocan en tu ciudad no te los pierdas. 

Setlist, 6 de Febrero de 2015:
  1. X
  2. Cellophane
  3. Broken Dice
  4. Constants are changing
  5. Bad times
  6. Got an A
  7. Lullaby
  8. Ashes to Ashes
  9. My Kingdom
  10. Stay
  11. Brazil
  12. Black Dress
  13. Situation
  14. Lovers
  15. Future Line 
Otras fechas:
15 de Marzo: FNAC San Agustín - Valencia
18 de Abril: El perro de la parte de atrás del coche - Madrid

La Gran Esperanza Blanca adelanta El chico del tren

febrero 07, 2015 Comentar

Muchas ganas tengo de escuchar el nuevo disco de Cisco Fran y La Gran Esperanza Blanca, lógico y normal a razón de la calidad de su anterior Derrota y del buen sabor de boca que dejó Cisco Fran canta Harry Dean del año pasado. Tendremos que esperar hasta el 1 de Marzo para escuchar Tren fantasma.

De momento y para ir haciendo boca ya tenemos la portada y una nueva canción que lleva por título El chico del tren. Una de esas historias fatales con regusto literario que parecen sacadas del cancionero tradicional americano, con una línea de guitarra eléctrica sublime, y con la colaboración de Badlands, grupo cada vez más presente en los escenarios valencianos, May May Ibáñez en el papel de Emmylou Harris respaldando la voz de Cisco Fran, y Rafa Adrián con su violín dando forma en nuestra imaginación al traquetéo del tren. Estad atentos al viaje de La Gran Esperanza Blanca, id reservando el billete, aunque sólo de ida, nunca se sabe si habrá vuelta atrás en este Tren fantasma.


Another Way, Leah Mason y su classic rock desde UK

febrero 07, 2015 Comentar

Brendan Benson la encontró en Nashville hace unos años, los primeros cinco minutos encerrados en el estudio grabarón la canción Pony casi a la primera toma, y desde entonces entablaron una buena relación artística que a punto está de consolidarse en un EP de séis canciones, hace unos días presentaba Thrown To The Wolfes, y ayer Another Way. Esta canción desde luego está más que bien, a ver si frutifica en un buen disco.


Blake Mills - Heigh Ho (2014)

febrero 06, 2015 1 Comentario
Blake Mills es lo que podría llamarse un artista de artistas, un músico poco conocido por su obra, pero con un prestigio consolidado en producciones de algunos discos bastante conocidos, para más señas está a los mandos del próximo de Alabama Shakes, también es solicitado como guitarra para giras de muchos otros. Quienes entienden y le han visto en acción dicen que es uno de los grandes guitarras del momento, aunque no hace ostentaciones de la gran técnica que también atesora, más bien destaca por saber como utilizarla en su justa medida, sabe que tocar y cuando, su musicalidad, por decirlo de alguna manera, le da una sensibilidad especial.

Y es que para tener menos de 30 años ya tiene una corte de admiradores de relumbrón, sin ir más lejos en este disco le apoyan Benmont Tench, Don Was y Jim Keltner, Fionna Apple pone la voz en algunas canciones, y co-escribe otra con Jackson Browne, una nómina importante que todo sea dicho, Mills sabe dirigir muy bien en su propio beneficio y el del sonido que busca. Podría soltaros aquí que se maneja en términos de soft-rock de princpios de los 70 o canción de autor con tintes country-rock y no le estaría haciendo justicia, porque ante todo lo que destila este chico es una gran personalidad y un sonido propio, algo casi impensable en los días que corren y en las coordenadas que maneja.

Algunas canciones de este disco me atrapan. If I'm Unworthy abre el disco con un arreglo de guitarra que os invitará a entrar en situación, sus subidas y paradas son muy atractivas al oido, roza lo experimental sin causar extrañeza, una muy buena entrada. Seven con Fionna Apple de segunda voz y ese contrabajo con una textura gruesa y cálida que da paso a un puntéo de guitarra delicioso y crugiente, teclado etéreo, arreglos que en su conjunto construyen un ámbiente muy parecido a lo que consigue M.Ward. Don't Tell Your Friends About Me es otro gran momento del disco, sabe como hacer una canción dulce y al mismo tiempo acompañarla con lineas de guitarra distorsionada. Sus dotes con el folk de corte intimista se muestran con Before It Fell con un arpegiado inventivo y sencillo fundido con una sección de vientos fronteriza, y otra de cuerdas, delimitando partes instrumentales diferenciadas pero con cambios que no resultan abruptos ni disonantes, me pregunto con que no podrá este chico. Shed Your Head es una pieza instrumental que vale su peso en oro, se nota como le gusta disfrutar del estudio, me recuerda el sonido especial del Kiko de los Lobos. Curable Disease es la canción co-escrita con Browne, una pieza acústica muy bella, gracil y cálida que cierra el disco dejando un sabor muy dulce. 

No os voy a decir que es una masterpiece, si que Blake Mills es un músico con mucha proyección, a poco que escuchéis sus canciones os percataréis que no estamos ante un disco standard del montón, escapa de tal apreciación y se sitúa por encima de la media, hay aquí detalles sonoros que marcan la diferencia, además sabe jugar con los silencios y le sale muy bien. Considero que este disco contiene suficientes excusas como para conferirle calificación de especial y prestarle atención, un artista al que seguir de cerca. Probadlo, muy recomendable este Heigh Ho de Blake Mills.


Ambros Chapel en la sala Wah Wah hoy

febrero 06, 2015 Comentar

Esta noche Ambros Chapel presentarán su disco The Last Memories en la Sala Wah Wah de Valencia.

Mientras decidís si asistir escuchad este temazo de Ambros Chapel incluido en su último disco. Más abajo tenéis el enlace para comprar entradas y la reseña que en su día le dediqué a este magnífico disco. No os lo perdáis si estáis por Valencia.


Comprar entrada | Bandcamp | reseña disco

Dicen, dicen... Tobias Jesso Jr

febrero 05, 2015 Comentar

Dicen que se hablará mucho de él, dicen que se fue a la tierra prometida a vender sus canciones y que tuvo que volverse a Vancouver con el rabo entre las piernas, dicen que encontró su voz recluido en la casa de sus padres, dicen que en su música hay claras influencias de Randy Newman y Harry Nilsson, dicen que no llega a los 30 años, él dice que no le ha dado tiempo a escuchar a las influencias que le atribuyen, dicen que algunos nombres conocidos le ayudaran en su próximo Goon, dicen...

Es muy joven, pero tiene talento, seguro que si hubieran encontrado sus canciones en un arcón olvidado después de 30 años dirían que pudo haber dicho mucho. Escucho y me recuerda la sintonía de Cheers (¿?!)..., me gusta más su segundo video en un pequeño bareto, espero que digan más cosas las canciones de su próximo disco, apunta maneras.



Duke Garwood is the real thing. Heavy Love (2015)

febrero 02, 2015 2 Comentarios

Atención a todos aquellos que estén cansados de los songwritters de garrafón con producción de brillantina, porque aquí hay mantaquecao. No sé si su vida merece un guión de Hollywood, pero Heavy Love, el disco de Duke Garwood que por cierto sale hoy, huele a masterpiece del género.

Puede que a muchos les suene por compartir titularidad con Mark Lanegan hace un par de años, aunque este artista lleva ya cuatro discos desde 2005, tiene ya su solvencia. Duke Garwood is the real thing. Avisados estáis.



Heavy Love (2015)
 
01. Sometimes
02. Heavy Love
03. Burning Seas
04. Disco Lights
05. Sweet Wine
06. Snake Man
07. Suppertime In Hell
08. Honey In the Ear
09. Roses
10. Hawaiian Death Song

Conciertos:
10 March Sala Bikini, Barcelona
11 March KafeAntzokia, Bilbao 
12 March JoyEslava, Madrid


"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie