The Waterboys - Fisherman's Blues (1988)

enero 31, 2015 4 Comentarios

Cielo abierto cerca del mar, vuelta al intercambio de iones, tópicos tan manidos como el blues pero no menos verdaderos. La vida del pescador es difícil, largos periodos en alta mar, atados a su desdicha pero al mismo tiempo lejos del mundanal ruido, es la búsqueda de la esencia, el abandono de lo material que nos ata a tierra firme para dejar nadar el espíritu hasta la línea que separa el horizonte de la playa. Un buen rumbo que tomar con los Waterboys.

Este es mi homenaje a un disco mítico, relato de un viaje iniciático, de como los antepasados siguen presentes en nosotros mismos, aunque por norma general nos dejamos llevar a un bajo precio. Sólo tenemos que detenernos un instante y dejar que nos hable nuestro entorno, dejar que nos enseñe como una vez pertenecimos a la tierra que pisamos, aunque ahora la tierra que pisamos esté hipotecada y nos hayan echo creer que ya no es nuestra. Pero no es cierto. This Land is Your Land. Así pués abrónchense los cinturones, impregnaros de la Celtic Soul y el Zen Irlandés. Bienvenidos al golfo de Galway, bienvenidos a este exhaustivo viaje a través de Fisherman's Blues.


Fisherman's Blues supuso una apertura de miras hacia las raíces anglosajonas, un regreso a los orígenes que no fue planeado premeditadamente, fue más bien fruto de las circunstancias y de la inquietud del joven Mike Scott. A finales de 1985 Mike Scott contemplaba con resignación como el amplio sonido desplegado en sus tres primeros discos no llegaba a materializarse en los directos tal y como él los ideó en estudio, empezó entonces a buscar otro lenguaje que le llevase hacia la esencia de la propia música y del rock que tanto amaba. ¿que es lo que hacía de las canciones de Dylan y Van Morrison que perduraran a través de los años?

En aquellos años nadie, ni discográfica, ni seguidores, ni críticos, esperaban un paso hacia la tradición, todos esperaban la consolidación de su Big Music, que por otra parte también está presente en este disco, nunca cerró la puerta al sonido de sus tres primeros discos, simplemente rompió todos los corsés musicales que estaban a su alcance.

El primer factor que ayudó de manera determinante para que la balanza se inclinara del lado de la tradición fue la incorporación a la banda de Steve Wickham, violinista, que para más señas, participó en las sesiones del álbum "War" de U2 que tuvieron lugar en Windmill Lane, y ya fue parte importante de algunas canciones del también mítico This Is The Sea. Wickham dominaba el lenguaje del rock tanto como el country, el folk y el blues, era el perfecto socio para este nuevo viaje. Junto con Mike Scott y Anto Thistlethwaite, formaron un trío artístico atrevido y capaz de ofrecer una nueva y amplia visión de la música acústica de raíces. 

El viaje empezó a principios de 1986, Wickham y Scott se largaron a Dublín una semana, una visita que se convirtió en una estancia de años. Irlanda ofrecía otro campo fértil de posibilidades, con una tradición lírica y musical muy rica, un pasto perfecto para desarrollar el nuevo proyecto con una actitud abierta de miras y sin limitaciones. Anto, Mike y Steve profundizaron en toda la roots music que encontraron a su paso, de los cantantes gospel de los años 20, pasaron a los misterios que encerraba la música de Hank Williams, se iniciaron en la fuerza y la pasión de Woody Guthrie, Little Walter y toda clase de artistas de cajún con base en Louisiana, y por supuesto el folk autóctono. 

Toda aquella mezcolanza la fueron desarrollando sin a penas plantearse donde estaban los límites entre estilos, simplemente seguían su instinto y su pasión por aprender, superaron la barrera más allá del rock'n'roll de los cincuenta, llegando hasta los cimientos de la música moderna contemporánea en una especie de regresión inconsciente en la que desarrollaron todos esos estilos tocando en conciertos, salas de hotel, en la calle, en las estaciones de tren y autobuses, se conviertieron en aunténticos trobadores de su tiempo. 

La base de operaciones fueron los estudios de Windmill Lane en Dublín. De aquella primera toma de contacto a principios de 1986 surgió Fisherman's Blues, la que da título al disco, una declaración de intenciones bucólica y bohemia que define muy bien a Mike Scott y a todo aquello que reprentan sus autores favoritos. También surgieron algunas versiones de sus heroes musicales, Sweet Thing de Van Morrison que ya estuvo muy presente en This Is The Sea, Girl from de North Country de Dylan, el nuevo horizonte que se marcaba como compositor, incluída en la edición remasterizada de 2006. Desde que empezaron aquellas sesiones a principios de 1986 en los estudios de Windmill Lane, encontraron sus propios shamanes que les guiaron a través de las diferentes fases musicales que atravesaron, tuvieron épocas con fijación por el country, otras por el gospel y el blues, por supuesto también a través del folk irlandés.

El primero en aparecer fue Bob Johnston, quien acabaría por convertirse en el mentor country de los Waterboys. En aquel momento Johnston ya era un reputado productor que había trabajado con ilustres como Dylan, Cohen y Cash, tan sólo su presencia ya daba cierta confianza al grupo, fueron juntos a conciertos, compartieron largas conversaciones sobre el género, y colaboraron en dos sesiones, una semana en marzo de ese mismo año y otra en diciembre, We Will Not Be Lovers surgió de la primera de las dos sesiones, una toma improvisada en directo con una banda que iba escribiendo sus partes sobre la marcha, esa era una de las ventajas de trabajar con Johnston, que cualquier cosa podía suceder bajo su tutela, el se encargaba de que la cinta no parara de rodar, en definitiava enseñó al trío inglés donde se hallaba el auténtico espíritu de la música country.

Junto con World Party representaban la Big Music en el presente trabajo, compuesta semanas después de finalizar las sesiones de This is the Sea. En ella aparecía otro guía importante en su particular camino, el batería dublinés Noel Bridgeman. Fue difícil para Mike Scott dejarse llevar por la experiencia del músico. Mientras el joven escocés esperaba la pegada fuerte de un batería rock, Noel desplegó su sabiduría con las escobillas, bastantes tomas después del Lost Highway de Hank Williams, Mike Scott aprendió de aquellas sesiones que a veces se puede decir más tocando mucho más bajo. La experiencia de Noel a las baquetas quedó para la posteridad en otras canciones, Killing My Heart (versión primigenia de When Ye Go Away), Let Me Feel Holy Again, The Good Ship Sirius y una segunda versión del tema titular, todas éstas en la edición de 2006.


Fisherman's Blues iba a ser un disco que miraba hacia el country, el gospel y el blues, la música más cercana al rock con la que habían crecido. Pero vivir en Irlanda y no caer en los encantos de la isla fue imposible. Su música nativa aguardaba el momento apropiado para aflorar, hasta que aquellas obsesiones musicales con las que empezaron, fueron pasando de manera natural hacia otra fase donde la tradición, a la que hasta entonces no habían prestado demasiada atención, empezó a tener más peso.

Ayudó la facilidad de Steve Wickham para sacarse de la manga líneas de violín magistrales, junto con otro pilar importante, el aporte de John Dunford, amigo de los músicos y conocido por su trabajo con De Dannan (apunten este nombre los ávidos de conocimientos sobre la celtic soul) y Moving Hearts. Mike Scott tomaba apuntes en cada uno de sus conciertos, con Dunford fue aprendiendo el nuevo lenguaje, primero en la mesa de mezclas en los conciertos de músicos irlandeses y escoceses a los que iba asistiendo, pero a medida que pasaba el tiempo iba descifrando arreglos, ornamentaciones y tonadas standard, la celtic music comenzaba a abrir su consciencia musical. Fue determinante en aquellos días el descubrimiento del músico irlandés Donal Lunny.

En sus directos Lunny integraba ritmos africanos en la música tradicional irlandesa con una naturalidad asombrosa, aquel artista le marcó inconscientemente, y Scott empezó a unir todas aquellas tonadas tradicionales que iba aprendiendo con el rock, el country, el gospel y el blues que esperimentaban en aquellos días. Quien les puso definitivamente en el camino correcto fue Vinnie Kilduff, amigo de Wickham. Kilduff apareció en un momento clave para el grupo que entonces se hallaba en punto muerto, ejerció de auténtico guía en las sesiones centradas en la música tradicional. Les enseñó los ritmos de las tonadas celtas, como debía sonar una batería irlandesa, el bodhram, sobretodo el acento y el carácter propio de la música de cada zona y población, de aquellas sesiones en Mayo del 87 saldría Strange Boat, una balada de espíritu cabizbajo que pacere explora de manera metafórica y con un gran lirismo la eterna pregunta del sentido de la vida, magnífica.

Mike Scott fue adentrándose sin darse cuenta en territorios en los que nunca antes había estado, sentía la necesidad de seguir adelante. En su afán por seguir descubriendo aspectos culturales de sus antepasados, el otoño de 1987 visitó por primera vez las Gaeltachts o zonas de habla gaélica de Irlanda, y encontró la misma cultura perdida que un día perteneció a la familia de su abuela antes de que se trasladaran desde el archipiélago de las Hebrides escocesas a las zonas de habla inglesa de Glasgow a principios del siglo XX. El descubrimiento de aquella cultura escondida le abrió a otro tipo de consciencia más allá del pensamiento típicamente inglés.

Este recorrido le llevó por la costa atlántica de Galway hasta la población de Spiddal en la primavera de 1988. Aquel paisaje y los secretos de aquella cultura descubierta le abrió los ojos y le hicieron ver que su alma formaba parte de aquellas tierras, ahora sus tierras. Ya en Spiddal podían entonar This Land is Your Land de Woody Guthrie, que por otra parte cierra la edición original del disco con la celtic soul corriendo por sus venas a pleno rendimiento. Desde que llegó en el 86 a Irlanda se fue percatando de ciertos matices que empañaban su querencia por la americana roots music, y a medida que se fue empapando de la Celtic Soul vió como gran parte de los grupos y músicos de la zona se centraban en las tendencias yanquis y británicas, negándose todo aquello de procedencia nativa, esa situación tenía su origen en las primeras bandas de rock en los 70 y 80, y la situación era perpetuada por la prensa que negaba y omitía todo aquello que olía a british folk. 

Aquel retiro en Spiddal se convirtió para The Waterboys en una manifesto abierto e insurgente que clamaba por la conservación de su patrimonio, y no como un acto fundamentalista de "sólo vale mi tradición" más bien como una apertura a la cultura global, a no poner barreras ni seguir ciertas tendencias estandarizadoras. Aquello si era realmente cool, ser Celta, los celtas eran guerreros, místicos, shamanes, soñadores. En aquellas sesiones en Spiddal grabaron la mayor parte de las canciones, un homenaje a su roadie Jimmy Hickey's Waltz, una divertida historia autobiográfica sobre todas sus aventuras amorosas con final feliz en And a Bang on The Ear, su personal homenaje a Hank Williams en Has Anybody Here Seen Hank?, ejercicios de estilo como Dunford's Fancy, y la adaptación de la tradicional When Will Be Married?, el country-celta de When Ye Go Away, versión definitiva de Killing my heart, y el poema de Yeats The Stolen Child con la participación del cantante y poeta gaélico Tomas Mac Eoin, uno de los momentos más emocionantes del disco.

Mike Scott no dejó que la inercia del éxito de su anterior disco guiase sus pasos, y con su instinto artístico como único guía entontró otra vía de expresión para su visión espiritual y mística de la vida, logró además rehacerse sin perder su propia esencia y sin pretenderlo reinventó a su manera una tradición tachada de arcaica y en desuso. Por suerte este periodo quedó plasmado en una ingente cantidad de grabaciones y sesiones, contanto su siguiente disco Room To Roam (también reseñado aquí), Too Close To Heaven, editado en algunos paises como Fisherman's Bles 2, y reediciones varias que podrían ejercer como las basement tapes de los 80 y que tienen en Fisherman's Blues la punta del iceberg al que alabar por siempre. Imprescindible.


Así pues, si Fisherman's Blues tiene un mensaje más allá de la pureza en la expresión musical es que:
La música es musica, y ningún músico ni banda necesita limitarse a un género en concreto, todos son territorios vírgenes perfectos para la exploración musical. Mike Scott
La musica no tiene necesariamente que divorciarse de sus propias raíces para alcanzar cierta relevancia, si está a tono con su propio sentido de indentidad, la música puede tener y transmitir más cultura y poder, y obtener mayor resonancia tanto a nivel místico como práctico. Mike Scott
La pérdida de nuestra propia identidad, es la pérdida de gran parte de nuestro poder para manifestar nuestro parecer con respecto a todo lo que nos rodea. Sin ella estamos perdidos.

Something in the water, avance de Pokey LaFarge

enero 30, 2015 Comentar

Pokey LaFarge continua su particular camino por los sonidos añejos del primer jazz, ragtime, country-blues, western-swing. Será el 7 de abril, aunque ya nos deja escuchar la canción que da título al disco, Something in the water. Poco a cambiado, motivo para congoja y alegría. Esperaremos con impaciencia a esta rara avis de la actualidad.


Ambros Chapel - The Last Memories (2014)

enero 29, 2015 2 Comentarios

En una de las primeras escenas de la película El hombre que sabía demasiado de Alfred Hitchcock (reverencia por favor) James Stewart observa con estupor el asesinato de un individuo al que sólo le da tiempo a balbucear un casi inaudible nombre... Ambrose Chapel. 

Desvelado el misterio, comentar que Ambros Chapel, además, no es sólo uno de los mejores grupos de la escena local valenciana, siempre pensé que desde su primer disco superaban con creces a todo aquel que viniera, de dentro o fuera, con la bandera del post-rock y casi siempre desde una impostura de tendencias. The Last Memories es su tercer disco y el que puede jugar el papel de consolidación en su trayectoria tras su debut Rome, el siguiente Constants are Changing, y el EP Electric Eye, también en vinilo, como esta edición.

Las canciones, sonido y composición vienen marcados con un importante cambio de formación que no ha hecho sino reforzarles y traerles en una versión más directa donde el teclado ha pasado a ocupar un papel secundario y circunstancial, y las guitarras un mayor protagonismo. Se decantan por los medios tiempos y desestiman cualquier atisbo bailable de pretensiones modernistas. Continúa dando carácter la interpretación de Pablo, que dentro de su propio estilo encuentra en este disco más espacios donde recrearse y demostrar una mayor técnica, sobretodo en los tempos más lentos, podría ser el cruce perfecto entre Perter Murphy y Robert Smith, primordial en el sonido del grupo. Aspectos todos que para nada han significado una merma en la naturaleza elegante y oscura que siempre han acompañado a sus discos, tienen estilo. 

Foto: Stella Blasco
Por si ustedes no lo han adivinado, y para quien no les conozca, comentar que Ambros Chapel bebe directamente del injerto que supuso Joy Division en el ramal del rock subversivo de finales de los 70, pueden aludir sin reparos al sentido gótico de Bauhaus, los primeros Sister Of Mercy, arpegiados de fantasía estilo The Mission, atmósferas introspectivos que retrotraen a The Cure, quizás en este disco los entramados de guitarra vayan muy en la línea de The Church, todo sea dicho, con la incorporación de Oscar Vadillo, incluso me atrevería a decir que  incluyen altas dosis del dramatismo urbano de los primeros Suede. En el caso de los Chapel todas estas influencias no son tratadas como una opción de producción, ni en un sentido indie/actual, lo suyo es un acercamiento perpendicular a una manera de entender el rock que ha caido en desuso en las últimas dos décadas ante la gran oferta musical principalmente de procedencias tradicionales americanas. La prueba feaciente de ello son los pocos clásicos del género que sobreviven y/o mal viven por los escenarios actuales. Circunstancias todas que a día de hoy convierten la propuesta de Ambros Chapel en única en su género, y lo más importante es que lo hacen a un grandísimo nivel.

El tracklist tiene empaque, es equilibrado y diverso, abre X como una auténtica declaración de intenciones, muestra del gran momento sonoro que están atravesando, las guitarras dominan y eclosionan en un in crescendo final que se eleva a cotas sónicas pocas veces escuchadas en estos estilos. La que os enganchará será Cellophane con un estribillo con mucho gancho que invita a repetir, tiene madera de single, esto en los 80 hubiera sido objeto de culto en formato maxi-single y con el remix de turno. Broken Dice actualiza como pocas el legado al que aluden con un riff y un groove muy atractivos. En I Don't apuestan por un desarrollo down-tempo de atmósfera onírica y siniestra donde la voz adquiere un protagonismo crucial, lo propio y en la misma línea hace la canción Brazil con una introducción instrumental de tintes inquietantes, la primera del disco con video-clip. Y aunque yo sé que Suede no ha sido reconocido abiertamente como referencia, el resultado de Situation se acerca bastante al pop que destilaron a principios de los 90, también es la canción que les trae más cerca de la actualidad junto a Black Dress y Future Line. Llegamos al final del disco con The Lonely Fair, una preciosa balada etérea y embriagadora de arpegios cristalinos, y cierra el disco por todo lo alto Solitary Man, una línea de guitarra sublime y una parte instrumental de altos vuelos en la que posiblemente es uno de los momentos álgidos del disco.

Un disco como The Last Memories suena estimulante, es diferente a todo cuanto pueda escucharse ante la grandísima oferta que hay casi siempre desde los mismos derroteros, todo un triunfo teniendo en cuenta las cordenadas que manejan y al nivel que lo hacen. El próximo 6 de Febrero lo presentarán en la sala Wah Wah, cita a la que no puedes fallar si estás en la capital del Turia y además quieres presenciar una masterclass de rock oscuro y elegante.



Otras fechas para ver a Ambros Chapel:
15 de Marzo: FNAC San Agustín - Valencia
18 de Abril: El perro de la parte de atrás del coche - Madrid

The Lone Below - Then Came The Morning (2015)

enero 27, 2015 3 Comentarios

La cabra tira al monte, y cuando el rock va acompañado del prefijo folk, pues planto las orejas sin más. Muchas referencias hay en el tintero, mucho donde elegir bajo unos mismos parámetros, aunque eso no quita que me deje sorprender de tanto en tanto con la misma fórmula de siempre cuando es llevada con personalidad y emociona.  

Then Came The Morning es el segundo disco de The Lone Below, y entre sus canciones he encontrado algunos motivos para prestarles atención. Los motivos circunstanciales principalmente se limitan a que su primer disco me gustó, y a que esta producción a cargo de Aaron Dessner (The National) ha sido grabada en una vieja iglesia del s.XIX reconvertida en  los Dreamland Studios. Hasta aquí todo bien, ya tenemos un sonido de grandes espacios reverberantes, y unos arreglos de vientos, metales y cuerdas llevados con clase. Vale bien, y que?.

Pués que entrando ya en términos musicales, principalmente sólo tienes que hacer sonar la primera canción y que da título al disco para caer rendido, un country-soul y una interpretación que recuerda a Van Morrison, y con un traje sonoro cuidado al detalle, Then Came The Morning te invita a volverla a escuchar antes de pasar a la segunda canción, y eso hoy por hoy a mi me supone un valor añadido, aunque también siendo como es la mejor del disco puede incluso resultar un gran handicap si es que se pretende profundizar más en el tracklist, cosa que vale la pena, pues el disco transcurre grácil entre harmonías vocales de bella factura, arreglos muy bien llevados y detallistas, y con una pedal steel que embellece si cabe aun más el conjunto.



Incluso algunas más desnudas, acompañadas a penas por acústica como la sentida Watch Over Us, es otra de las canciones a tener en cuenta en el paquete, suena a espiritual perfecto para la liturgia en hora de dudas y contradicciones. También Fake Roses, uno de los singles de adelanto, es un buen momento del disco, a mi personalmente me conecta directamente al gancho melódico tan especial del intenso Simone Felice. Tenemos otras como Call To War con Kanene Donehey Pipkin, componente del trío, a la voz principal demostrando sus capacidades, una voz muy bonita aunque no es una canción que me emocione, hay otros momentos más cercanos a un pop-rock épico de garrafón como Take My Love que ya le quitá el sobresaliente. Otra de mis preferidas es Heaven't Don't Call Me Home sube el tempo, un gospel-rock con un riff de guitarra trepidante y la sensación de estar en una misa en pleno éxtasis.

Todas las canciones exudan un alto grado de intensidad en su interpretación, con una temática que busca el componente epifánico y de transformación personal aún impregnado por las mismas desdichas que marcaron la vida de Zach Williams y de su mujer en su primer disco. Aunque este disco es un "si... pero no", "si" porque las canciones que me gustan me gustan mucho, pongamos por caso Then Came The Morning y Watch Over Us, también porque el empaque es atractivo y tiene un acabado agradable y muy cuidado, pero un "no" porque hay canciones que me cuesta no pasarlas.

Y es que puede que la gran calidad de la obertura impide que llegue a la médula, digo yo que tocará dejar reposar en barbecho este artefacto, eso sí, cuando queme las que si me gustan de tanto escucharlas, vosotros diréis. Realmente toda esta mandanga viene para que miréis este video porque este momento es lo mejor del disco, me parece una gran canción, mejor intepretación.


Gira de Jonny Kaplan & The Lazy Stars

enero 26, 2015 3 Comentarios

Tengo muchas ganas de encontrarme cara a cara con Jonny Kaplan y sus estrellas perezosas. Cosa que se dará el próximo febrero si todo va bien. Haré todo lo posible por ver a uno de los artistas más auténticos que existen en esto del rock americano, con sus actitudes hippies y bronceado por el sol californiano vendrá a presentarnos su último disco Sparkle And Shine de hace un par de años, más vale tarde que nunca.

Aquí os dejo en una de las canciones luminosas ontenidas en ese disco.


Worthy, el nuevo disco de Betty LaVette

enero 26, 2015 2 Comentarios

En unos días se editará Worthy, el nuevo disco de Betty LaVette, producido por Joe Henry, a juzgar por lo escuchado en la premiere, ha conseguido uno de sus mejores trabajos de los últimos años a los mandos y arreglos varios.

Ambos ya trabajaron juntos en 2005 en el disco I’ve Got My Own Hell to Raise, disco que significó en su momento la recuperación de la soul-woman a primera línea y por todo lo alto, de ahí lo especial de esta nueva unión que como resultado ha dejado 11 canciones escritas por grandes luminarias del rock de todos los tiempos, Unbelievable de Bob Dylan, Complicated de Mick Jagger y Keith Richards, Wait de John Lennon y Paul McCartney, entre otros como Mickey Newbury, y Linford Detweiler de Over the Rhine protegidos de Joe Henry.

Aunque lo importante de esta producción y a razón de lo escuchado es la interpretación de Betty LaVette en un espléndido estado de forma y los arreglos siempre superiores de Joe Henry. Ya sabéis, Worthy saldrá el 26 de Enero en Cherry Red Records. Huele a canela en rama.

ESCUCHAD LA PREMIERE EN: THE WALL STREET JOURNAL

Tracklist:

1. UNBELIEVABLE
2. WHEN I WAS A YOUNG GIRL
3. BLESS US ALL
4. STOP
5. UNDAMNED
6. COMPLICATED
7. WHERE A LIFE GOES
8. JUST BETWEEN YOU AND ME AND THE WALL YOU’RE A FOOL
9. WAIT
10. STEP AWAY
11. WORTHY

Sleater-Kinney - No Cities To Love (2015)

enero 26, 2015 2 Comentarios

Bien sabéis que soy el primero que tiene facilidad para perderse en los bosques mentales comprendidos entre la costa de Galway y la franja de Fishpool con mis plastautores predilectos, que haberlos hailos en esas lides y en cantidades industriales de todos los colores y garrafas, y no es para menos ante la ignominia de un mundo que parece irse por el retrete, seguro que más de uno piensa que no dan muchas ganas de mirar alrededor. Pero ojo!, no seré yo quien me abstraiga por completo, me gusta levantar la cabeza y ver a que puedo lanzar un improperio en pos de un mundo mejor por mera actitud aunque fuere y poder dormir a gusto por las noches. Y en esas que siempre tengo a mano el London Calling y artefactos similares por si me viniese un ataque de ansiedad, aunque esta semana me topé con  No Cities To Love de Sleater-Kinney y me subió todo el white riot de golpe.

La salida de este disco es gran motivo de alegría por varios motivos, primero porque son la prueba feaciente de que en los 90 se fraguaron muy buenos grupos de rock más allá de la escena grunge, en la que por cierto se camuflaron a la perfección por aquello del riff disonante heradado de los Pixies y tal, no había otra si te querías comer algún torrao y más siendo grupo residente en Sub-Pop, aunque cabría especificar un pelín más y situarlas en la escena Riot Grrrl surgida a principios de los 90 junto a otras chicas guerreras tal que L7 y Babes In Toyland, que todo hay que decirlo, se comían con patatas a toda la horda alt-descontenta que lloraba sus desdichas por los rincones, de eso y a quien quiera profundizar, le recomiendo el libro Mujeres y música del maesro Toni Castanardo que lo explica mucho mejor que yo.

Segundo porque en la actualidad más reciente estas tres chicas representan como casi nadie el espíritu del punk-rock de los Clash por su férrea actitud y empuje sonoro, y es que este largo hiato no ha mermado un ápice ninguna de sus cualidades, eso sí, dejándose querer como siempre ha sido, por las influencias post-punk de bajos trotones pero sin pastiche bailable que valga. Y tercero, porque si con The Woods firmaron la que posiblemente sea su mejor obra hasta la fecha visto desde la búsqueda de cierta expansión sonora (y eso lo digo apuntillando que todos sus discos no bajaron nunca de notable), en este nuevo punto de partida trazado en No Cities To Love suenan rejuvenecidas y mirando sin nostalgias al sonido más directo de sus primeros discos pero en versión mejorada, y esto es digno de celebración a grito gutural limpio.

Price Tag dispara a la yugular de la cultura del consumo y la miseria acomodaticia en la que hemos convertido nuestras vidas. Los riffs de guitarra inventivos y con gancho que caracterizaron siempre su rock hace acto de presencia en Fangless con el groove infalible de los mejores Gang Of Four en una declaración de intenciones perfecta para quien pudiera dudar de este retorno. Escuchando Surface Envy me da la risa pensar en los Ferdinand y su rock para hacer bailar a las chicas en sus conciertos y festivales varios, this is the real thing, música para patadas al aire con su "only together do we break the rules". No Cities To Love es más comercial, por decirlo de alguna manera, riff más limpio de fuzz, excelente estribillo para corear al viento, frase para el llavero "It took so long for me to see it, hope’s a burden or it sets you free", canción que puede recordar a PJ Harvey, que ya puede correr este año para alcanzar a las SK. La parroquia ochentera más rockera debería llevar en procesión así sin más el manifiesto de supervivencia que es A New Wave, están en forma si!.

No Anthems es posiblemente mi preferida del paquete, noventera a más no poder con todo lo que ello pueda significar, interpretación cercana a la Patti Smith más punk, riffs cortando el aire, furiosa y guitarrera, oración que pide un himno que lo cambie todo. Gimme Love tiene el carácter en la manera de escupir sus never enough, con la rítmica sexual y pasional, donde aflora sin tapujos su feminidad de manera brutal, podría ser el somebody to love del año en versión guitarrera. Bury Our Friends suena  a clásico del género, con su particular fraseo en círculos, hipnótico si puede decirse, claman por un amor propio llevado sin miedo y esencial como reverso para vivir con la actitud necesaria para no dejarse pisar, posiblemente la mejor letra de todo el disco y la que mejor representa este discurso que supera lo simple y panfletario, aquí hay miga señores. Hey Darling otro punk-rock que se trae un especial resquemor por la fama y todo lo que conlleva, idea muy presente a lo largo del disco, más claramente en estos versos. Cierra Fade por todo lo alto con su pieza más densa, psicodélica y oscura, su particular carpe diem dando presencia a la muerte y apuntalando un discurso que señala como principal objetivo vivir sin cortapisas ni hipocresía que valga, con mucha grandeza deja la puerta abierta a lo que pueda estar por venir.


La vuelta de Sleater-Kinney a diez años de su último disco, que no disolución, es uno de los regresos más inesperados y gratificantes desde que se anunció, y donde se podría argüir cualquier cosa a favor o en contra de la reunión, ya sea el todo por la pasta, la morriña de juventud o lo que queráis, aspectos todos que se difuminan al instante al darle al play. Si, son ellas, las de siempre, y además no se trata de un regreso vacío y sin sentido, al contrario, puede situarse fácilmente entre lo mejor de su discografía, incluso puede funcionar como perfecto muestrario de su música que más que continuar donde lo dejaron, empiezan de nuevo con el ímpetu propio de los primeros discos, y la experiencia y química de su larga trayectoria.

Janet Weiss, Carrie Brownstein y Corin Tucker es la alineación que hay que saberse de memoria este año, cada una en lo suyo impecable, conexión absoluta, batería contundente, bajo en primera línea y riffs de guitarra con gancho, las SK están en forma y se traen una buena colección de manifiestos bajo el brazo con unas letras mordaces a más no poder y frases para enmarcar que gustarán a todos los cantonres del club del almanaque, ya hacía tiempo que este sentimiento de rabia interna y fiel reflejo de los aborrecibles acontecimientos que tenemos que presenciar en el día a día, no tenía un representante musico-sonoro en el mundo físico, un disco con garra, de guitarras punzantes y guerrero, y ojo, muy disfrutable y ameno a través de motivos melódicos nada desdeñables, estoy convencido de que hacen falta más rockanroles de ahora como este No Cities To Love, digno candidato a disco de rock guitarrero del año.

La nueva promesa del british folk, Flo Morrisey

enero 24, 2015 2 Comentarios
Esta chica londinense tiene a penas 19 años, y sus inquietudes obviamente van de la mano de su juventud, pero no os dejéis engañar por quien diga que Flo Morrisey hace música para adolescentes, su voz aterciopelada la hace atemporal, una apreciación que entederá a la primera todo buen fan Karen Dalton y por ende del british-folk de los años 60/70 y divas en ristre.

Más abajo podéis escuchar Pages Of Gold tal y como sonará en el disco que saldrá hacia la primavera de 2015, con Noel Georgeson (Devendra Banhart, Joanna Newsom), cosa que puede dar alguna pista. Aunque prefiero a efectos audiovisuales dejaros con este video grabado en Paris donde Flo canta a pelo con su guitarra, y oh! esta chica tiene un gran futuro por delante.




Current Carry, adelanto de Vetiver

enero 24, 2015 Comentar
Hace poco anunciaba en la Route todos los detalles del sexto disco de Vetiver, ahora nos llega el adelanto en forma de canción. Current Carry es la encargada de hacer más ameno este tiempo de espera hasta la edición del disco, del que el propio Cabic asegura que será un disco de pop cálido y con algún sintetizador que otro, de momento podemos disfrutar de esta canción, accesible y luminosa, con una steel guitar ejerciendo de almohada, bonita, bonita...


Radio Birds. Whisky, humo y carreteras, en Hold On Me

enero 23, 2015 1 Comentario

Radio Birds vienen de Atlanta, proceden de la formación JK And The Lost Boys con dos discos editados que alcanzaron cierta popularidad. Con el último cambio en la formación y la determinación de conseguir mayor consistencia como banda, se re-bautizaron con el nombre de Radio Birds, de ellos sólo sé del primer largo EP homónimo de 2013 que me llamó la atención pues apuntaban maneras, pero la cosa no pasó a mayores.

Este video es otra cosa, los ingredientes en su justa medida, rock'n'roll, riffs del southern, voz rasposa y cazallera, barbas y pelos largos, blues, noches de farra, humo y whisky a mansalva. Hold On Me es un temarraco que ya quisiera Jack White para un supuesto retorno a los White Stripes, o unos Black Keys sin adulterar, menos moderneque, más cercano a The Black Crowes (salvando todas las distancias habidas y por haber), eso sí, suena a las mil maravillas. Estoy por decir que espero bastante de este grupo aunque no a pies juntillas, veremos si el resto de canciones igualan la calidad de este adelanto. El disco Contemporary American Slang se editará el próximo 3 de Febrero, y lleva una portada vinilera sin más.

Disco homenaje a Elliott Smith por Seth Avett & Jessica Lea Mayfield

enero 23, 2015 Comentar
Seth Avett & Jessica Lea Mayfield Sings Elliott Smith tiene toda la pinta de ser un disco menor, aunque tengo la intuición de que este artefacto pasará por mis orejas bastantes veces. Se trata del homenaje que Seth Avett (The Avett Brothers) y la no muy conocida cantautora Jessica Lea Mayfield dedicarán a la obra del nunca suficientemente recordado Elliott Smith, uno de los grandes artistas de los 90, desgraciadamente fallecido, sus canciones siempre transitaron por las profundidades abisales del alma, impregnada de tristeza y melancolía, pero de una gran belleza melódica e instrumental, único en su especie.

Saldrá el 27 de marzo y contendrá 12 canciones (más abajo tracklist y portada). Fue grabado durante los tres últimos años y producido por Seth Avett. El duo lo presentará en directo y será editado en el formato rey, vinilo of course. Aquí unas pinceladas, pinta bien, ¿no?


1. Between the Bars
2. Baby Britain
3. Fond Farewell
4. Somebody That I Used to Know
5. Let’s Get Lost
6. Twilight
7. Ballad of Big Nothing
8. Angel in the Snow
9. Pitseleh
10. Angeles
11. Roman Candle
12. Memory Lane

Peter Doherty - Flags of the Old Regime (2015)

enero 23, 2015 2 Comentarios
Nuevo single de Pete, ahora Peter, Doherty en homenaje a Amy Winehouse.
En los últimos tiempos Doherty ha protagonizado más tabloides de la prensa amarilla londinense que reseñas musicales, debo confesar que me gustan mucho los dos discos con The Libertines, cosa que puede a más de uno resultarle una guilty pleasure por mi parte, cosa que por otra parte llevo con entereza, además, aunque en solitario (o Babyshambles) no ha logrado un disco redondo, más bien tirando a irregulares y descompensados, cuando quiere y se centra este chico consigue muy buenas canciones, simples, deudoras del rock inglés clásico de tres acordes y guitarras. Aprovecho para soltar que The Libertines han firmado contrato con una 'major' y han estado grabando el que será su nuevo disco para este 2015 con nuevo material original, solo espero que no la caguen, y a su vez Carl Barat hace lo propio con un disco el 16 de Febrero como Carl Barat and the Jackals.

De momento Doherty nos regala este single, canción que me encanta, un sentido homenaje a Amy Winehouse, artista que en cierta manera traza muchos paralelismos con el libertine, excepto el desenlace. Flags of the Old Regime fue escrita ya hace años, poco después de la desaparición de la soul-woman, su letra ofrece la visión emocional de los hechos y su apego a una historia que perfectamente podría haber protagonizado él mismo. Producido por Stephen Street y con Drew McConnell (Babyshambles / Helsinki) al bajo, Jamie Morrison a la batería, Stephen Large a los teclados y Stephen Street en la guitarra acústica y la percusión. Arreglos de cuerda muy bonitos y perfectos a cargo de John Metcalfe (Durutti Column)

El formato físico se editará el 9 de marzo, y los beneficios irán integramente a parar a la Amy Winehouse Fundation que ya podéis imaginar a que se dedica. me dejo de pamplinas, aquí tenéis la canción.


Video Premiere: Los Radiadores: Gasolina, santos y calaveras (2015)

enero 22, 2015 Comentar
Una de los objetivos que tengo en la presente temporada es ver a Los Radiadores en directo, cosa que se cumplirá si o si, puesto que su nuevo disco Gasolina, santos y calaveras está al caer, 27 de Enero para ser exactos, y con gira de rigor por todo buen antro que se precie.

Y es que tengo a Los Radiadores como uno de los secretos mejor guardados de Valencia, con su fórmula guitarrera  heredada del pub-rock y el punk-rock por su inmediatez y concreción, y a su vez con un sonido resultante deudor en muchos puntos con Parálisis Permanente y Surfin' Bichos. Si bien con Manual de supervivencia ya destilaban claramente una personalidad rasposa y estimulante, con el avance escuchado en su bandcamp son evidentes los derroteros de su propuesta en una misma dirección con paso firme y consiguiendo de nuevo que el underground suene a underground de verdad, esta vez abren su paleta sonora sin bajar el volúmen de las guitarras, imaginería escatológica guitarrera y outsider, y letras hirientes de tintes apocalípticos, como debe ser en estos tiempos.

El nuevo disco será editado por Bonavena Música, y producido por Dani Cardona en El Sótano. De momento ya disponemos del video que da título al disco a cargo de Cat&Gos Films. Comentar que contará con diez canciones, una de ellas una magnífica versión de El hospital de Carlos Berlanga. Muchas ganas. Quedo a la espera.



web oficial: Los Radiadores

Vuelven The Sonics!!!!!

enero 22, 2015 1 Comentario
Posiblemente será una de las reuniones más sonadas del año en curso, y eso aún con 11 meses por delante, y es que vuelven The Sonics en su primer disco con nuevo material desde 1967!!!!! Cuando menos es asombroso. Y si el año pasado eran otros dos abueletes, Wilko Johnson y Daltrey, los que nos ponían las pilas, puede que esta temporada sean The Sonics, sino escuchad Bad Betty, la canción de adelanto.

El disco se llamará This Is The Sonics, se editará en primavera en su propio sello, Revox. Producido por Jim Diamond (White Stripes, Dirtbombs). De la formación original aún quedan Jerry Roslie, Larry Parypa y Rob Lind, acompañados para la ocasión por unos socios bastante apropiados, Freddie Dennis (the Kingsmen/Liverpool Five) y Dusty Watson (Dick Dale/Agent Orange). 

Ala! a disfrutar de Bad Betty.


Let the good times roll, la vuelta de JD McPherson

enero 21, 2015 3 Comentarios

El 10 de febrero vuelve JD McPherson con un disco bajo el brazo, de momento podéis disfrutar de estas dos canciones, estupendas por cierto y donde de primeras podemos deducir que para este segundo disco muchos tendrán que borrar el adjetivo "revival" de su reseña, huele a discarro, permanezcan atentos. Si queréis realizar el pre-order ya está disponible en su web. (Abajo portada y tracklist.)





1. Let the Good Times Roll
2. Bossy
3. It's All Over but the Shouting
4. Bridgebuilder
5. It Shook Me Up
6. Head Over Heels
7. Shy Boy
8. You Must Have Met Little Caroline?
9. Precious
10. Mother of Lies
11. Everybody's Talking 'bout the All American

The Waterboys a través de 5 discos (poco conocidos)

enero 20, 2015 9 Comentarios

Que siento una debilidad especial por la música de Mike Scott es algo que no es un secreto, aunque en ocasiones ser incondicional de tal o cual artista pueda acarrear la más absoluta de las frustraciones cuando por lo general el mundo no puede ver la grandeza donde tu la ves. Esto hace muchos años me hacía sentir con estupor una gran soledad musical por los Waterboys, ahora, hoy por hoy, carece de importancia, no es relevante, simplemente me dedico a disfrutar de sus canciones. Aunque todo sea dicho, encontrar después de tanto tiempo un grupo de amigos que compartan estas mismas inquietudes pues queráis que no, alegra mucho, ya lo dice el refrán: "el dios Pan los malcría y ellos se arrejuntan".

Y es que la figura de Mike Scott siempre ha ido delimitada en lo artístico por dos etiquetas bien diferenciadas y surgidas del apogeo mediático de los años de gloria de la marca. Por una parte la "Big Music" de This is the Sea, disco que destripé hace bien poco en el Exile SH Magazine, y por otra parte la "Celtic-soul" del también laureado Fisherman's Blues, que por cierto también pasó por allá, con ese delicioso epílogo de Room To Roam, otra de mis debilidades. Etiquetas que describen muy bien sus dos mayores confluencias sonoras pero que delimitan y oscurecen la obra que ha ofrecido a lo largo de los años. Para mi Mike Scott, sobretodo es un gran artista que sabe hacer grandes canciones, que además tiene una manera única y personal de interpretar y mascar cada verso, siempre apasionado y sentido. Así que como celebración de todo esto que cuento y de la edición de Modern Blues, el nuevo disco de Mike Scott / The Waterboys, que por cierto anuncié también aquí, hago un repaso muy personal por su obra a través de algunos discos no muy conocidos o ciertamente con poca relevancia en este mundillo de las reivindicaciones rockeras.

Una de mis ultimas adquisiciones en vinilo, su estado natural. A Pagan Place no es un disco al uso aunque a efectos oficiales así consta, por concepto esta segunda referencia discográfica es más un compilado de grabaciones de la época, eso sí, abre las comillas ya con el núcleo que grabaría This Is The Sea, un paso considerable más allá de su debut y un puñado de grandes canciones. Church Not Made With Hands, All the things she gave me, The Thrill Is Gone y Red Army Blues que son dignas de ser consideradas clásicas de los 80, y ojo a la reedición remasterizada del año 2002 porque Some Of My Best Friends Are Trains apunta ya grandeza, mucho funky, muy buena, canción que ya rematada se desestimó no se sabe porque en el último momento.

La celtic-soul y Astral weeks siempre estuvieron ahí:


Dream Harder sufrió escarnio público, cierto sector de la crítica no le perdonó que se decisiese de sus compañeros y acusaron una producción falta de alma por aquello de los músicos mercenarios en el estudio. Chorradas. Hundieron a Mike Scott hasta el punto de que éste guardara en un cajón para unos cuantos años el nombre que le ofreció la gloria años atrás. Aquí soy yo el primero que tiré en su día la piedra, y más viniendo como venía de adorar y bendecir su etapa folk, además el grunge que mandaba y el brit-pop que empezaba a ser el pan nuestro de cada día, jugaron el papel de complice. No voy a negar que en este disco Mike Scott no anda fino, pero tampoco daré por hecho que es un disco malo, no puedo porque adoro cada disco suyo. Hay aquí unas cuantas canciones que aún hoy cuando me vuelve esta fiebre me gusta pincharlo. Glastonbury song es muy buena, como los escasos 30 segundos de Winter winter, y el homenaje a uno de sus ídolos en Wonder of Lewis, por supuesto The return of Jimi Hendrix.

Canciones como esta no pueden quedar olvidades, atención a la apoteosis guitarrera final.


La razón por la que Mike Scott decidió firmar un par de discos con su nombre es un misterio para mi, o quizás el misterio resida realmente en el porqué el resto lo hace como The Waterboys. La verdad es que me da bastante igual. The Waterboys nunca fue un grupo al uso, siempre fue Mike Scott y quien le acompañe. Y en Still Burning firma uno de los mejores discos de su carrera. En su momento para sorpresa de quienes ya no esperábamos que superaría el bache, a mi particularmente me parece el disco más injustamente ninguneado de su carrera, me gustan todas, no sobra ninguna. Y aunque a Scott no le da por sorprender en sus conciertos, tiene repertorio para sdemostrar su grandeza más allá de The Pan Within. El trabajo de guitarras en este disco es putoámico, y hay canciones de nivel. Desde su primera Questions sección de vientos incluida, caramelos acústicos como Personal y Everlasting arms, las más guitarreras My dark side y Dark man of my dreams, el pop luminoso de Rare, precious and gon

Aquí el video más barato de la historia del rock, realmente empezó como una broma, y terminó en video oficial, no es la que más me gusta, pero es que este disco es ninguneado hasta en el tubo.


A Rock In The Weary Land lo tengo en lo más alto y es uno de mis discos preferidos de Mike Scott, después claro está, de sus obras maestras. Un disco de guitarras con canciones que tienden a alargarse, juega con los efectos y las pedaleras, algunas letras se limitan a repetir una y otra vez los mismos versos y parecen mantras más que otra cosa, pero sobretodo es un disco donde el gospel juega un papel importante, para mi sorpresa tiempo después descubrí que el mismo título del disco está sacado de Lord Is My Rock In A Weary Land, canción gospel muy antigua, y es que por esa época Mike Scott andaba fascinado por las primeras grabaciones gospel conocidas, y ya sabéis que además siempre tuvo mucha facilidad para coger elementos religiosos y llevárselos a su propio universo místico. Podríamos decir que este disco es la suma de esas dos cosas, Mike Scott disfutando de las guitarras y el gospel, un disco que ha pasado sin pena ni gloria y creo que así quedará para los restos, uno de los que más escucho. La introspectiva y densa Is she conscious? es muy buena, como lo es Let It Happen, su manera de mascar las palabras es de rewind, siempre tuve la sensación de que este disco trae a un Mike Scott que se siente más a gusto y disfrutando de cada segundo grabando en el estudio.

Os dejo esta canción de principio a fin es grandiosa, muchos la tildaron de christian-rock, hay que ser cerrado, que se lo pregunten a Dylan, el gospel es lo que tiene. We are Jonah tiene un estribillo glorioso:


Después de Dream Harder y la disolución del nombre Waterboys, Mike Scott entró en contacto por primera vez con Findhorn, una sociedad New Age con creencias un tanto extrañas (de Cuarto Milenio para arriba, extaterrestres... bueno, bueno), nuestro protagonista plasmó en Universal Hall su simpatía por esta comunidad en uno de los discos que más me gustan de los Waterboys, digamos que una debilidad si tenemos en cuenta que la media global en el planeta tierra no le da ni el aprobado, y el caso es que por sonido, producción y canciones debería haber significado mucho más, además también daría pie a la vuelta de Steve Wickham, palabras mayores, cosa que da una pátina más resistente al tiempo y de aromas a mi querida Galway. La portada es una fotografía del pabellón donde tienen lugar algunos de los actos culturales de dicha comunidad, también con el nombre Universal Hall. This Light Is For The World es una canción muy digna de su gran legado, Silent Fellowship es más una oración, uno de sus mantras, y donde Everybreath is yours es una de las mejores composiciones de su carrera, así de tajante, debilidad absoluta es también la que da título a este disco.



Me dejo Book Of Lightning, un gran disco a añadir a la lista, como el siempre inmenso An appointment with mrYeats, discos bien hechos con grandes canciones que necesitan de su tiempo para poder admirar la verdadera naturaleza de la que están hechos. A nadie le voy a descubrir el oro, tampoco se pretende, tan solo rendir profundo homenaje y congratularme con quien llegue hasta este texto y vea la misma grandeza que yo le veo al señor Scott. That was the River, and this is the Sea.

Y ya de Bonus track y para despedirme de este repaso discográfico, una de las últimas grandes canciones de los Waterboys, The Man With The Wind At His Heels.

Incident y We Are Undone, nuevas canciones de Two Gallants

enero 20, 2015 1 Comentario

Escucha las nuevas canciones del próximo disco de Two Gallants.

Adam Stephens y Tyson Vogel, son Two Gallants, y el 3 de febrero editarán We Are Undone, su quinto disco bajo el ala del sello ATO Records. De momento podemos escuchar sus dos adelantos, Incident y la que da título al disco.

Esto suena la mar de bien, guitarras gloriosas y melodía power-popera, que levante la mano a quien le recuerden los mejores tiempos de los Replacements...



Escucha otro tema: We Are Undone

The London Howlin' Wolf Sessions (1971)

enero 14, 2015 4 Comentarios
La preocupación de Wolf era que estos chicos no podrían tocar, y nunca harían un disco de blues, y creo que cuando se fue, estaba sorprendido y feliz, había sido una muy buena sesión. Estos chicos habían tocado el blues. Norman Dayron

Estoy en blues mode on. Ahora mismo tengo a Clapton en un pedestal y no me cabe reivindicación que cubra lo grandioso de su legado. De los 80 en adelante, vale, no hablemos, hizo cosas buenas y otras muchas cuestionables, pero su legado es inmenso, The Yardbirds, John Mayall, Cream (ya reseñado Disraeli Gears por el redactor Savoy Truffle), Derek... Mi intención desde ya hace un tiempo era traerme el blues de la mano de Mano Lenta y opciones tenía varias pero finalmente he preferido exiliar uno de mis discos preferidos de Blues ever y de paso reivindicar a Wolf como uno de los músicos más influyentes del rock. Ladies and gentlemen: The London Howlin' Wolf Sessions.

Que soy un mitómano es algo que cada vez tengo más claro, la música primero por supuesto, pero cuando va acompañada de una buena historia con anecdotario digno de las leyendas que lo protagonizan, entonces como que me despierta el ansia melómana e incluso me produce continuos cosquilleos estomacales además de ser mi dimensión paralela de esparcimiento, vamos. ¿Que hay otros artefactos similares? pongamos el Fathers And Sons que reunió a Mike Blommfield y Paul Butterfield junto a Muddy Waters y Otis Spann, justo unos meses antes y también de la mano de Norman Dayron, hombre fuerte de la Chess, y casi al mismo tiempo la versión de Elektra con el disco Hooker'n'Heat, con John Lee Hooker y Canned Heat. Pero si he de elegir en estas lides me quedo con la visita de Howlin' Wolf a Londres.

Lo bonito de estos artefactos es básicamente el choque generacional entre dos maneras diferentes de entender el blues, un encuentro entre alumnos y maestro. En el caso que nos ocupa, por una parte el mítico e influyente blues de la Chess personificados por Chester Burnett y Hubert Sumlin, y consideremos a ambos bajo la denominación Howlin' Wolf para merecida gloria del guitarra. Y por otra parte a los jóvenes músicos que tuvieron en el blues eléctrico de Chicago su mayor inspiración y a estas dos figuras míticas como maestros, tanto The Yardbirds como los Rolling Stones, y por supuesto Cream, habían versioneado alguna canción de Wolf. Figurines de lo cool de entonces que aunque nunca se habían roto la espalda en los campos de algodón y ni tan siquiera podían imaginarse que consecuencias podría tener en sus carnes la segregación racial, supieron hacer suyo un lenguaje arcaíco pasándolo por el tamiz energizante que el rock'n'roll les había proporcionado unos años antes, una regla de doce compases que además en cierta manera les dió el arma perfecta para dar mayor trascendencia a sus inquietudes vitales y desmarcándose del halo juvenil del beat y el pop tan de moda, siempre con reverencia al beatles-everywhere, por supuesto.


Dejo claro de primeras que John Mayall y Alexis Korner (Blues Incorporated mediante) son y serán para mí los auténticos pioneros de la british invasion en modo blues, añadamos Peter Green. Pero si tenemos en cuenta en que momento surgió la idea es normal que Dayron pensara en artistas de mayor tirón para de paso intentar amortizar a unos artistas que en su país de origen ya no se tenían tanto en cuenta y/o se consideraban agua pasada, pero que en cambio aún gozaban de un aura de autenticidad más que considerable en las islas británicas, circunstancia que andaba el hombre de la Chess explotando en esos momentos.

Al final no pudo existir mayor enganche para tal proyecto que Eric Clapton, punto de apoyo de Chess en estas sesiones y auténtico catalizador artístico, con la ayuda inconmensurable y la consistencia de la sección rítmica de los Rolling Stones, a ellos se unieron Ian Stewart, la joven promesa Jeffrey M. Carp, harmonicista con gran proyección y técnica exquisita, que con un contrato discográfico bajo el brazo falleció meses después en un accidente, una auténtica lástima, pues su labor aquí es fundamental supliendo a Wolf de manera magistral en labores de soplado. La guinda la puso Steve Winwood quien añadió su parte finalizadas ya las sesiones. De acuerdo, no es la obra más significativa de ninguno de los participantes, pero más allá del blues de la mecedora y de todo lo que cuelga... señores esta grabación te hace revivir un momento único y si hablamos de la reedición que tengo entre manos, ya casi os diría que en primera persona. 

La grabación de éste álbum tiene anécdotas por doquier, historia del rock. El primer día de grabación fué un auténtico desastre, la presencia de Mick Jagger y algunos beatles, junto con las groupies de turno pululando alrededor, organizó un revuelo en las inmediaciones dignas de los tabloides de Carneby Street, fue el gran acontecimiento del año. Para más inri ni Charlie Watts, ni Bill Wyman aparecieron por allí. Esa primera sesión fue salvada por los pelos por una sección rítmica inusual para estos menesteres, Klaus Voorman y Ringo Starr, aquí Ritchie por obligaciones contractuales, que pese a las reticencias de Clapton cumplieron su papel, del primer día solo salvaron para la primera edición del disco una fantástica versión de I Ain't Superstitious, todo sea dicho, muy buena y que fue mejorada a posteriori con la sección de vientos de los 43rd Street Snipers, la reedición incluiría dos canciones más con Voorman/Starr en bajo y baquetas respectivamente. Ese primer día Mano-lenta casi llega a tirar la toalla, sobretodo cuando Burnett desesperado por el panorama le zarandeó, le acojonó hasta el punto de no querer volver al día siguiente, una escena digna del mayor de los biopics. Dayron ejerció su papel diplomático para que todo no se fuera al traste.

" - estos blancos no la saben meter"
Al día siguiente, con la llegada de Watts y Wyman, Clapton ganó en confianza, los stones tenían muy bien interiorizadas las máximas del género y eso aportó consistencia y seguridad, segunda sesión que dejó para la posteridad Rockin' Daddy, Poor Boy, y Wang Dang Doodle. Le siguieron en la tercera jornada unas muy correctas Sittin' On The Top Of The World, Do The Do y Highway 49. Aunque la tensión del primer día continuaba en el ambiente, la incredulidad de Wolf sobre el éxito de la empresa, junto a la veneración que profesaban los jóvenes por el americano, supuso una enorme barrera casi insalvable para hacer creible la combinación, el mal humor del viejo bluesman no ayudó para nada a mejorar el ambiente de trabajo, y para colmo a la salida del estudio a altas horas de la madrugada Howlin' Wolf desapareció de entre los asistentes, finalmente Norman Dauron encontró al bluesman tirado en la taza del wc con los pantalones bajados y desmayado, sus problemas de corazón aparecían de nuevo y un amago de infarto apunto estuvo de llevárselo al otro barrio, tal situación, nervios y salud, pusieron de nuevo en jaque las sesiones.

El punto de inflexión vino al día siguiente en la cuarta sesión con la canción The Red Rooster, que si Burnett era un lobo aullador, Clapton un astuto zorro que supo llevarse el gato al agua. Jugando al despiste le acercó la guitarra a Wolf, una vieja Sears Silvertone y le pidió por favor que les enseñara como tocar la canción, como pillar el feeling, Wolf accedió a regañadientes, cogió la guitarra y comenzó a tocar estilo slide indicándoles los cambios a cada compás, el grupo que ya se la sabía de sobra, escuchó en silencio y siguió aldedillo las indicaciones. En definitiva esa acción de Clapton rindiéndose a Wolf y arrodillándose a su merced, rompió el hielo que impedía una mejor fluidez creativa, y por otra parte, las rockstars vieron en Clapton el líder al que seguir, jugada maestra. Podéis escucharlo vosotros mismos en el documento audiovisual que he subido para la ocasión, historia de la música en vivo y en directo.

Entonces Howlin' Wolf se soltó, algo que puede notarse en el resto de canciones de esa cuarta sesión, magistrales las tomas de Who's been Talking?, Worried About My Baby, What A Woman y Built For Comfort, esta última posiblemente la mejor versión jamás grabada, y como con I Ain't Supertitious con los 43rd Street Snipers apuntalando el trallazo con su sección de viento. En tan solo cuatro sesiones, maestro y alumnos lograron pisar un terreno común donde los campos de algodón y la swinging london se daban la mano, un feeling clásico barnizado con una fina capa británica de mucha clase y con sus participantes en sus respectivos mejores momentos. El resultado es grandioso y aun hoy en día muy disfrutable.

Importante la elección de las canciones por parte de Dayron, quien más allá de ofrecer un grandes éxitos, dió a conocer algunas de las canciones menos conocidas de Howlin' Wolf, el mejor ejemplo Rockin Daddy rescatada de una de las primeras grabaciones datadas de 1954. Apuntar que Norman Dayron llegado el momento de la mezcla se tomó la libertad de meter sobre lo grabado algunos overdubs ayudado de gente de Chess, piano a cargo de Lafayette Leake y el bajo por Phil Upchurch, eso si, en tres de las canciones anteriores al cataclismo de The Red Rooster, cosa que no quita lustre ni méritos a este encuentro en la cumbre. Lástima que la corte british dejara relegado a Hubert Sumlim al papel secundario de guitarra rítmica detras de Clapton, es la única pega que le veo a esta grabación, un duelo a base de licks entre Mano-lenta y Sumlim hubiera sido un auténtico lujo.

Recomiendo con los ojos vendados la versión Deluxe del año 2002, vale cada céntimo, versión ampliada con tres canciones más, muy buena versión de Killing Floor, y un segundo disco que te transporta en primera persona y a primera línea a las sesiones de grabación. Penúltimo disco de Howlin' Wolf, artista básico e influyente para algunos de los músicos más venerados del rock. Sin él la british invasion no hubiera sido la misma. Sesiones que además erigieron a Clapton como perfecto maestro de ceremonias y señor del blues. El lobo aullador por su parte logró superar sus achaques y dejar patente una vez más que al juego del blues casi nadie le hacía sombra. Dicen las crónicas que meses después pudieron presenciarse en el sur americano algunas de sus mejores actuaciones, esos chavales británicos modernos le dieron mucha vida y las ganas de seguir adelante.


Publicado en Exile SH Magazine

Al habla... Mike Scott

enero 13, 2015 2 Comentarios
Uno de mis primeros recuerdos, es estar de pie en el jardín de atrás de un hotel a la edad de cuatro años probablemente, estaba de vacaciones con mi familia, entonces me percaté de donde el jardín daba paso al bosque salvaje, caminé hasta el borde del bosque y sentí una emoción fuerte y su atmósfera llena de un deseo de amor que casi se podía tocar, aún hoy todavía puedo evocar y sentirlo de nuevo, me dije a mí mismo allí y entonces:



"Este es mi reino".

M.Ward - "Post War" (2006)

enero 12, 2015 Comentar

Llevaba mucho tiempo buscando Post War en vinilo simplemente porque todos los discos de Ward son para escuchar en vinilo, cuida todos los detalles, las tomas microfónicas y el registro de las mismas, la mezcla, edición y masterización, siempre pensando en analógico, una manera de trabajar que a fecha del lanzamiento de este disco era una práctica obsoleta, entonces se afirmaba en portadas la muerte del vinilo y el cierre de las últimas productoras de copias mecánicas, momento en el que casi todo el mundo tenía una home studio con su targeta de sonido y sus pluggins, prácticas caseras que triplicaron la oferta de manera exponencial, algo que, oigan, también es de agradecer. ¿Pero que vamos a hacerle?, me gusta darle peso al trabajo artesano y a los artistas que ven en todo el proceso una modo de vida. Ahora parece que las tornas van cambiando poco a poco, por ejemplo, como Jack White que también es un maestro en estas lides y bien que se esmera en ello.

Pero vamos con Post War, quinto disco del artista, para muchos su cima artística hasta ese momento, para otros una apertura en la busqueda de más audiencia, realmente es el disco que le dió a conocer en el indiemainstream, aunque para mí su grandeza ya quedó más que constatada desde su primer disco, pasando por End Of Amnesia, Transfiguration Of Vincent y Transistor Radio, todos son argumentos suficientes para verle como uno de los genios de nuestros tiempos y más allá de su popular reunión kitcsh con la actriz, que no está mal, pero puestos a recaudar en festivales, pues oigan, también lo merece.

Ya sabéis que por mi parte la inmersión siempre es completa y partiendo desde la lírica, primordial para dar su justo valor a toda expresión artística musical que se precie, y que en este disco tiene en la post-guerra el telón de fondo, no la post-guerra de una manera literal, hay muchos tipos de post guerra, como por ejemplo las post-guerras de una larga relación, de una buena amistad, familiares... eso si, no hay ninguna buena. La propia idea de la post guerra es jodida, y aunque resulta menos directa que la propia guerra es igual de cruel en su fatal transcurrir.

Permanecen fuertes recuerdos que se anteponen a la realidad como una pesadilla en horas de vigilia, son las heridas por cauterizar, algunas más profundas que otras, sobretodo las mentales, y la sensación de haberlo tenido todo y no tener nada. Momentos de tocar fondo y con el tiempo como único aliado capaz de cumplir su papel, aunque en ocasiones un pequeño detalle o un hecho intrascendente induzce el despertar. Un día levantas la cabeza y relajas la materia gris, respiras aire fresco y todo es diferente. Este disco atrapa esa fantástica facultad de la palabra justa en el momento justo, parece grabado para ese instante preciso después del lloro en el hombro, como una escoba que recoge los trozos que quedaron al final de la batalla. Ahí posiciona Post War su grandeza, en sus propiedades curativas.

En lo musical M.Ward arrastra con oficio la música popular americana y hace predominar sus referencias pre-sixties imaginando un sonido radiofónico idílico donde las épocas pasadas se dan la mano con el presente de la manera más gracil y espontánea, es pura magia. Con Poison Cup abre el disco con tres acordes, la mullida almohada de un teclado y Ward susurrando, pidiendo todo nuestro amor y dando todo su amor a quien le escuche. Un tracklist donde es capaz de absorver todo el poderío de John Fahey en Chinese Translation, sonar surf en Neptune's Net, al glam de Marc Bolan en Magic Trick, esa manera de ganarnos con tan poco en su Requiem como hacían los viejos reverendos del rock, como el country-blues lánguido de Rollercoaster, o un crooner sentado junto a Hawley en la barra de un bar a punto de cerrar en Today's Undertaking, balada de derretirse Eyes On The Prize, y se trae a su terreno To Go Home, la canción de Daniel Johnston con la ayuda de Neko Case, que colaboraciones de lujo que no protagonistas no faltan, también tenemos a Jim James, el batería de The Decemberists y al de los Thermals, el fenomenal multi-instrumentista Mike Moggis, garantía de encontrar en su sitio instrumentos tal que mandolinas, timbales, campanillas y diferentes aparatitos tal que el omnichord, como siempre, una alineación de lujo.

Sus letras son simples, puede, pero son seductoras, lo dicen todo diciendo poco, dando unas pinceladas, para ello el timbre de su voz, suave y rasgado, es perfecto, parece hablar y no cantar, tranquiliza, no es solo lo que te dice, sino como, y aunque no quieras sonreir, ésta se escapa y entonces cada verso suena como un remedio que no sabe amargo. ¿Quien no puede beberse de un trago la copa de veneno que nos ofrece Ward? yo repito cada vez hasta caer ebrio. Una joya de vinilo, y un tesoro de tracklist. Un disco muy recomendable.

Foolin' es el nuevo single de Andrew Combs.

enero 10, 2015 Comentar
Andrew Combs sacó un disco de debut muy recomendable que a finales de Enero tendrá su continuación con All These Dreams, de momento tenemos su primer single Foolin'. Una canción inspirada en la era de las redes sociales, como el mismo cuenta:

“La canción está inspirada en la era digital en la que vivimos, las plataformas sociales como Facebook, Twitter e Instagram que nos proporciona la versión más molona de nosotros mismos en un perfil público, donde lo que se presenta no tienen porque corresponderse con quienes somos realmente. Escribí esta tonada con mi colega Ian Fitchuk, quien además toca la batería en el disco. Tenía la idea de un coro en aquel momento pero no quería que se tranformara en la típica canción de "relación que ha ido mal", que fácilmente podría haber sido así con semejante coro. Hablamos sobre que ángulo queríamos darle, y terminó así. Definitivamente siento una conexión muy personal con el narrador de la canción, al igual que muchas personas, eso creo".

Que mejor que sus palabras para destripar Foolin', muy apropiada por otra parte, pués seguro que si alguien llega hasta aqui, seguro que ha sido a través de alguna de esas plataformas, valga la redundancia. El caso es que esta canción me suena muy muy bien, pero no os hagáis ilusiones, es la más rock por decirlo de alguna manera, y os lo digo escuchando la filtración de promo de turno que ya os aviso que el resto será mellow mellow, lo que es un plastautor de los que me gustan.


Primrose Green, la canción adelanto de Ryley Walker

enero 09, 2015 2 Comentarios
Debe ser que va llegando la hora que abandonemos los tumultos a su impasse y que volvamos a los campos y a los pastos, porque si el año pasado con la banda sonora que nos regaló Steve Gunn ya me dieron ganas, este tiene toda la pinta que vaya a ser Ryley Walker y el disco Plimrose Green que saldrá el 31 de Marzo entrada la primavera en su nuevo sello Dead Oceans

El joven cantautor nos pilló el año pasado a casi todos a contrapie, aunque con solo una escucha rápida de su puesta de largo All kinds of you hay suficiente para darle crédito e intuir que este chaval tiene mucho que decir, un disco que tendré sonando en loop hastael próximo equinoccio.

Siempre es grato que surjan artistas como Ryley Walker, procedente de la escena free-noise de Chicago, y ahora convertido al folk por los derroteros de sus heroes, Tim Hardin, Tim Buckley, Bert Jansch... con una técnica refinada que cimenta la calidad de su propuesta. Acaba de presentar video nuevo de Plimrose Green, canción que además da título al disco. He enlazado el video oficial, aunque prefiero dejaros a la vista esta versión en directo stripped down by the river, pura campiña inglesa, Anne Briggs, Fairport Convention, Roy Harper... buen aroma campestre... muy bueno.


Tracklist:
01 Primrose Green
02 Summer Dress
03 Same Minds
04 Griffiths Bucks Blues
05 Love Can Be Cruel
06 On The Banks Of The Hold Kishwaukee
07 Sweet Satisfaction
08 The High Road
09 All Kinds Of You
10 Hide In The Roses

Los Penúltimos - Pequeñas victorias (2014)

enero 08, 2015 Comentar
Somos hijos de la Gran Derrota,
comimos de su pan y crecimos bajo su techo,
criados para una guerra perdida de antemano,
saqueados y deshonrados el dia de la rendición.
En nuestros bolsillos ya solo nos quedan
pequeñas victorias.
Éste alegato aparece en la contraportada de la edición física de Pequeñas victorias, el tercer trabajo autoproducido y autoeditado de Los Penúltimos. Me contaba Ernesto Ulibarri, para más señas y situar al lector, que si existe un dios del Pop ese es Nick Lowe, y si además tiene en Wilko Johnson a uno de sus guitarristas y compositores imprescindibles, pues no hacen falta más presentaciones.

Lo del Pub-Rock es evidente, puede que no buscado premeditadamente como me contaba el propio Ernesto, pero el resultado ahí está, pues de primeras se les puede fácilmente encasillar en la Inglaterra pre-punk por su actitud y sonido, pero a veces se tiene que huir un poco de la clasificación tan compartimentada que exite en el rock y dejar hablar a las propias canciones, en el caso de Los penúltimos además de unas influencias perfectamente absorvidas, veo fundamental las letras para adentrarse en el disco, simples pero efectivas, tienen mucho de supervivencia a la contidianidad, con ironía unas veces, otras con sorna, con los pies en el mismo suelo que pisamos todos y siempre llevando a primera línea la actitud de quien no se quiere dejar tragar por los códigos ordinarios de conducta de una sociedad en pleno derrumbe, eso sí, aunque sin poder escapar de ella, y como debe ser, con el rock por bandera.

También hay aquí además de trazas de rythm and blues blanco y blues-rock de muchos kilates, influencias del reggae, siempre desde un prisma más británico y con mucho del descaro de los (buenos) años ochenta, aquellos años en los que el rock subsistió bajo la capa mainstream de caja de ritmos y sintetizador. Estas pequeñas victorias abren fuego con Al llegar la madrugada, un medio tiempo agridulce con mucho gancho, mirada cabizbaja hacia la tierra prometida que muestra de entrada el desencanto inherente a la working class.

Puede que por la voz y la actitud de sus letras, más de uno tire del hilo directamente hacia los Enemigos, escuchad sino No me ves, también hacia los Deltonos en el country de carretera No tengo prisa, canción que más que un alegato inmovilista me resulta la crónica del hombre a pie de calle. Pero me da por ver detalles que me llevan incluso hacia grupos más clásicos, el Blues del calamar me recuerda en el sonido a John Mayall/Clapton, con un solo de guitarra antológico, y una letra socarrona y graciosa. Frío es puro british invasion y Yardbirds, y También tienen un regusto a los Specials en Un nuevo día, un nuevo amor y en Cuchará, con un bajo y una rítmica de enciclopedia jamaicana. Y hablando de grupos clásicos del rock de este país no puede faltar la referencia a Los Ilegales con la gamberra y guitarrera Furor uterino

Pesa en su música su condición de autoproducción, pero sólo hasta cierto punto, a mi particularmente su halo de 'obra menor de gran grupo' me seduce sobremanera, y más porque transpira autenticidad y mucho arrojo, y con este tercer disco, el primero que escucho de ellos, me queda la sensación de que esta banda está muy rodada, riffs de harmónica bluesera perfectamente encastados en cada canción y con un gran trabajo de guitarras, mucho oficio. Ahora viene la parte en la que os digo que me gustaría verles en directo, y viene también la pregunta ¿hay alguien que ve como yo que estas canciones en directo pueden propiciar una gran velada de buen rock'n'roll?. Muy recomendable. Sí... es extraño como Los Penúltimos con su rock de bar pueden llegar a sonar tan auténticos y diferentes en esta actualidad tan amplia y diversa.



Os enlazo hacia su música: Bandcamp, aunque ya os aviso que Pequeñas victorias suena a rock de carretera, perfecta para la road-movie que tenemos que afrontar cada día, y además en el coche a todo volúmen suena muy bien. 


"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie