Ryan Adams - Heartbreaker (2002)

octubre 31, 2014 Comentar

"...disco de despecho, de suplicar otra oportunidad, de desolación ante el abandono, está hecho para coger la botella de whisky y bebérsela de una sentada, no para olvidar, más bien para recordar y revolcarse en el fango, así es, la banda sonora perfecta para el broken hearted..."


Una costumbre que no me gusta nada en las reseñas musicales, que seguro que alguna vez yo he hecho, es afirmar a destajo frases del tipo 'Es el nuevo... '. A Ryan Adams le pasó con Heartbreaker, más de uno le proclamó al instante como el nuevo Dylan, tiene detalles muy bien aprendidos, pero no, no se puede sacar certificado al primer songwritter que se cuelga una guitarra acústica y tiene cierta fluidez en los textos, le pasó a Springsteen en los 70, le pasó a Tom Petty en los 80, casi todos los años pueden oirse adjetivos similares aunque el bardo está vivo y a cada disco es nuevo. De acuerdo que Ryan Adams recibe una notable influencia de Dylan en algunas de las canciones, pero también de los Rolling Stones, y de los Beatles.

Decidme ¿a quien no le gustaría tener el corazón roto con la compañía que trae el de Jacksonville?: Gillian Welch, Emmylou Harris, Kim Richey, Allison Pierce, una buena corte de acompañantes, podría ser un perfecto harén country, donde bulkas y turbantes se sustituyen por botas camperas, chorreras y gorros de cowboy, además de la inestimable ayuda de un muy buen grupo de instrumentistas, Ethan Johns, quien además se encarga de la producción, a destacar Dave Rawlings, excelente músico a reivindicar por donde quiera que pise y con quien comparte la autoría de To Be Young. También le acompañan Pat Sansone, ahora en Wilco, y  por supuesto, remarcando a Gillian Welch que aporta su buen hacer en las cuerdas y su inlfuencia del folk de los Apalaches. Heartbreaker es más que un disco en solitario, para mí es una excelente colaboración donde Welch y Rawlings confiere profundidad y solidez al pastel, en este caso con un toque de azúcar glassé por parte de Ethan Johns, una retaguardia que marca la diferencia.

La garantía de calidad: Gillian Welch y Dave Rawlings, grandes.
Su proximidad a las listas de éxitos volvió a traer a primera línea la música más tradicional de raíces americanas que ya contaba con notables valores como quienes le acompañan, Welch y Rawlings. Pero esa pose de niño malo, ese aspecto grunge-country hizo siempre más atractiva su propuesta, un reclamo que le valió una legión de fans quinceañeras con las paredes de su cuarto listas para el poster de turno. Aun así no deja de ser un disco perfectamente disfrutable, para mí es su mejor disco desde el primero hasta el último minuto, y a pesar de no ser el pionero en estas lides de balada acústico-intimistas, en absoluto..., si podría considerarse un Blood On The Tracks adolescente que además creó escuela en los jóvenes que durante el siguiente lustro llenaron las discográficas de nuevos singer-songwritters con el corazón roto en pedazos, aunque más descabellado fueron algunos periodistas que en vez de "nuevo Dylan", empezaron con el cuño de nuevo Ryan Adams, aún sucede.

La cuarta pata de la mesa: Ethan Johns, el hijo de Glyn,
herencia familiar.
Lo primero que asoma en el disco es una conversación jocosa con Rawlings discutiendo sobre qué LP de Morrisey contiene la canción Suedehead, si Bona Drag o Viva Hate, Adams bromea con acento inglés, se descojona, le encantan los Smiths y se explaya con To Be Young, un cruce honky-tonk con rockabilly de ritmo trotón y guitarra limpia que recuerda por igual a los primeros Stones y al "Bring it all back home" de Dylan. En esa línea Exile más rockabilly se encuentra también Shakedown on 9th Street con Gillian en el papel de Lucy. Dos canciones que en lo musical marcan la diferencia con el resto. My Winding Wheel tiene ese toque folk-rock que tanto ha exprimido y que tan bien le sale, e incluso podría afirmar que casi la totalidad de sus canciones salieron de aquí, una especie de Dylan-pop.

Pero no todo es influencia Dylan, canciones como Amy tienen un toque Beatle delicioso, ese dulzor especial tan familiar de las baladas Lennon/McCartney de su etapa post She Loves You, en una balada dedicada a la chica que le aplastó el corazón, inspirándole a su vez este magnífico disco. Y oh! Oh My Sweet Carolina es uno de los puntos álgidos con Emmylou Harris, Ryan Adams no es Gram Parsons, pero su interpretación es sublime y que decir de la intervención de la Harris, buf, hace subir los enteros como la espuma, ésto es auténtica morriña, perfecta melancolía de sus raíces.

La evidente influencia del folk de los Apalaches la aporta Gillian Welch en Bartering Lines, fenomenal, Ryan Adams no ha vuelto a rozar tal perfección folky en su carrera posterior. Call me On Your Way Back Home, es brillante, es dulce y es triste a partes iguales, bendita tristeza la de esta balada para hacerle más difícil a Amy su partida, Ryan se arrastra con clase y se resiste a dejarla ir, pero ni esa harmónica que corta el aire la hace cambiar de opinión, ya no volverá. Damn, Sam (I Love a Woman that rains) posiblemente mi canción preferida de Ryan Adams, eso soltado puede resultar descabellado, pero todo, letra y música, se conjugan a la perfección en una canción que juega con la caída de los versos de Dylan, tema con cierto sarcasmo sospecho, supongo que entendió hasta que punto su ex ejercía algún tipo de control sobre él, es consciente y se deja 'maldita sea Sam, estoy enmorado de una chica que llueve'.

Otra de sus grandes canciones es Come Pick me Up tiene la harmónica que te corta en dos, y fijaros en la utilización tan poco country del banjo (y copiado hasta la saciedad), transforma un mala experiencia en algo realmente poético, 'desearía que lo hicieras, ven a recogerme, sácame por ahí, fóllame, roba mis discos, tírate a todos mis amigos que son todos unos mierdas con una sonrisa en la cara, y hazlo de nuevo' bueno, bueno... la chica debió ser de armas tomar, el chaval está echo un trapo listo para tirar. To Be The One y Why Do They Leave, la botella de whisky vacía, el recuerdo que mata, y las pastillas lo aplacan momentaneamente pero no consiguen hacer olvidar, esto anda mal. Don't Ask for the Water, versos de ida y vuelta de los que clava Lucinda, como ella, sabe sacarle partido a los acordes y no dejarlos escapar con ese riff de armónica final cogida directamente de Nebraska.


Y si alguien aún duda del valor lírico de sus letras que se repase In My Time of Need, esta canción me mataguitarra y voz, el buen hacer de Welch en la segunda voz y el banjo, no hace falta más, Ryan Adams es un intérprete como la copa de un pino, sabe como encarar el tono y timbre para meterte en la historia, hasta Joan Baez ha cantado una versión en sus conciertos y no me extraña, como en Bartering Lines, los personajes llegan al límite de sus posibilidades donde el consuelo juega un papel primordial. y llega el momento de la cura, pero con algo más que sustancias legales, llega el final del disco que podríamos considerar el principio de lo que vendrá después, en Sweet Lil Gal hace de Lennon, piano y voz, observa desde el Chelsea Hotel la esquina de la veintetrés con la primera, ¿espera a su dealer? es su I'm waitng for my man, a la espera de probar otra sustancia que le haga olvidar, o quizas una prostituta que le acompañe un rato, empieza el descenso a los bajos fondos y empieza el olvido.

Ya... lo sé... sólo habrá por siempre un rey de los corazones solitarios, aunque Ryan se acerca bastante a Roy Orbison en estos menesteres de loneliness y abarca muy bien en estas quince canciones todos los sentimientos y emociones que soporta un corazón roto y abandonado. Y al de Jacksonville que le quedaba lejos Soria, encontró en el Chelsea Hotel un buen lugar para irse a olvidar y dejar que el tiempo hiciera su función en este volcado de despecho, de suplicar otra oportunidad, de desolación ante el abandono, un disco hecho para coger la botella de whisky y bebérsela de una sentada, no para olvidar, más bien para recordar y revolcarse en el fango, así es, la banda sonora perfecta para el broken hearted. Su mejor disco.


Escrito para el Exile SH Magazine

Nina Simone - Nina Simone Sings The Blues (1967)

octubre 29, 2014 14 Comentarios

...el blues ya tenía sus "reyes" y "mamas", y el jazz sus "duques" y "ladies", a Nina Simone le tocó el título de "Sarcerdotisa del Soul", aunque a ella nunca le gustó tal condición, limitante e injusta, en su música se superponían soul, jazz, blues, pop...

Aún recuerdo la primera vez que escuché a Nina Simone, fue con su último éxito comercial "My Baby Just Care For Me"que aunque incluida en su disco "Little Girl Blue" del 57, un anuncio publicitario, de cuyo nombre no quiero acordarme, la recuperó a finales de los 80 para las nuevas generaciones, la cobertura comercial propició un aluvión de recopilatorios y reediciones. Parece mentira, ahora cuando escucho una canción que me gusta en un anuncio hasta me molesta, y es que entonces, cuando la red aún no era nuestra más fiel fuente de decubrimientos, la televisión jugaba un papel primordial. Desde luego ese video de los gatos rodó durante mucho tiempo, era imposible no escucharla.

Nina Simone suele ser pasto de recopilatorios, algo lógico y comprensible, en su repertorio hay tantas canciones que en si mismas son obras maestras que tenerlas todas juntas es muy tentador, "Wild Is The Wind", "I Put A Spell On You", "Don't Let Me Be Misundertood", "Mississippi Goddam"... son imbatibles. Podríamos considerar a Nina Simone sólo una artista de singles y aún así estaría muy por encima de la gran mayoría, en lo más alto, aunque sería una lástima no sobrepasar esa barrera, porque dejando a parte la re-interpretación de piezas archiconocidas y el hecho de que reinventó algunos standards a lo largo de su carrera, cumple con creces el papel de songwritter ya que compuso muchas canciones de una gran calidad,para recordar y tener cerca.

Así que la siguiente pregunta lógica sería... ¿que hay de los larga duraciones? aquí hay que andarse con pies de plomo, y no porque podáis equivocaros en la elección, es más porque aunque leáis críticas no muy favorables de algunos LPs, no tenéis que hacer demasiado caso, "Pastel Blues", "Wild is The Wind", hasta "Nina Simone and Piano!", discos considerados erráticos, difusos y/o de un sólo éxito, pero que el tiempo los ha enaltecido, esconden oro puro. Y por supuesto esos discos que hay que tener si o si (a ser posible en vinilo). "Little Girl Blue", "The Amazing Nina Simone", "High Priestess of Soul", sencillamente imprescindibles. Así que a diez años de su muerte me parece primordial reivindicarla como una de las más grandes artistas de nuestro tiempo.

Y es que el blues ya tenía sus "reyes" y "mamas", y el jazz sus "duques" y "ladies", a Nina Simone le tocó el título de "Sarcerdotisa del Soul", aunque a ella nunca le gustó tal condición, limitante e injusta, en su música se superponían soul, jazz, blues, pop... así que hoy me he traído a la Route el disco "Nina Simone Sings The Blues", siguiente al "High Priestess of Soul" (1966) que le dió tal título y también excelente, sólo por la versión de "Work Song" y su "Come Ye" merecen atención, pero en contraposición a todo el colorido de su anterior disco, y supongo yo, que huyendo de aquel título eclesiástico, Nina se decantó por demostrar en su siguiente referencia que su música no podía encasillarse en pro del mercantilismo musical, ella era Nina Simone y punto.

Y al igual que los maestros del jazz tenían por norma en su época dorada terminar los conciertos con un blues, también casi todas las chanteuse, por no decir todas, tenían sus "Sings The Blues" en sus discografías, pués los afroamericanos tienen muy claro su origen cultural y lo reverencian siempre que pueden. Ahí estoy de acuerdo con Jack White, pasa cualquier canción al blues, y si aguanta, será una gran canción, el blues siempre ha sido la pasta sobre la que se construyó todo lo demás, virtuosismos a parte, la simpleza de su estructura deja al descubierto al intérprete, y en ese aspecto Nina Simone es blues, ella, su voz y unos cuantos acordes de piano, ella podría ser los "three chords and the truth" llevados al piano-blues.

Además me decanto por este disco como representativo, cruzada ya la barrera de los grandes éxitos, porque sin contener ninguno de sus temas conocidos se vale por si sólo, con gran parte de las canciones compuestas por la propia Nina Simone, y donde los arreglos complejos dan paso a la austeridad propia del blues, lineas de guitarra básicas y exquisitas, harmónicas, contrabajo, batería y piano, algún saxo, y por supuesto una Nina que borda, como siempre, su interpretación.

Pero este disco no trata sólamente de una intérprete haciendo un buen disco de estilo, Simone tiene los pies en el suelo y no olvida de donde viene y el sufrimiento y los problemas que la comunidad afroamericana continuaba padeciendo más allá de los logros del sueño del Dr.Luther King. De eso trata el disco, de su propia esencia como persona, sus raices y su compromiso con la música, de su pasado, su presente y su futuro. El tratamiento es blues, pero aquí hay mucho soul, hay cantos espirituales, es música racial, honesta y con mucha fuerza, algo que la diferenciaba en una época donde las formas y apariencias empezaba a romper el equilibrio sobre la misma esencia, y que la conecta con artistas que parecen lejanas como Bessie Smith, como si Nina Simone recorriera el camino inverso a su anterior LP.

Do I Move You? es el blues que introduce la guitarra y la harmónica, puro Chess, tras la estela de esos encuentros entre Willie Dixon y Memphis Slim, nos sitúa en la catársis de las sesión, el grupo se vuelca arrastrado por el sentimiento y se oyen los gruñidos de emoción de algunos de los músicos, el blues y la actitud socarrona de Nina simplemente nos pone en situación, nos dice que aquí no se andará por las ramas. Los sonidos amables que mezclan su amalgama de influencias se presenta en Day and Night, una delicia casi pop, esto en Nina nunca supone obviedad, más bien frescura. Y vuelve al blues añejo de los años cuarenta, In The Dark que me recuerda a Ray Charles baladista, Real Real  basado en el espiritual He's So Real To Me, de nuevo, como Charles, se trae el gospel de la iglesia a la cama, fenomenal muestra de maestría, y como siempre que puede Simone referencia a la opera negra por excelencia, el Porgy and Bess de Gershwin en My Man's Gone Now, estremecedor lamento que le une con sus antepasado, pelos de punta. De vuelta a Chess con Backlash Blues, fantástica, mi preferida, junto a la primera, ambas de su puño y letra, gran compositora a reivindicar, don't forget Nina!.

Otra de sus composiciones es I Want a Little Sugar in My Bowl, una delicia, ese saxo noctámbulo, melancólica y desencantada, reinventado la canción de Bessi Smith, en estos momentos ya llevo puesta mi sotana y estoy en el púlpito repartiendo azúcar, genial. Y reiros de las canciones sexys de las divas del R&B con "Buck", que ritmo y que ganas de chasquear los dedos caminando por Harlem, para pasar a derretirse con la balada blues "Since I Fell For You", guitarra y harmónica se enroscan con el desencanto del amor no correspondido, y fijaros la reinvención de The House of The Rising Sun, otro contrapunto a la famosa versión de los Animals y a la acústica de Dylan, Nina la devuelve a New Orleans y al éxtasis con un ritmo frenético. Blues For Mama es su sentido homenaje a Big Mama Thornton. Y puede que sin saberlo la propia Nina después de un disco como éste sobrepasara el título de Sacerdotisa del Soul al de Big Mama Simone.

Un disco esencial para todos los amantes de la buena música, ya sea blues, soul o jazz, exquisitez por allá donde se mire, y una Nina Simone en un espléndido estado de forma. Nina's got the blues.


Publicada para Exile SH Magazine

The Fakeband en Loco Club, Valencia 25 de Octubre

octubre 28, 2014 8 Comentarios

Por fin el sábado pasaba por la piedra de los de Getxo en una noche para el recuerdo cargada de emoción tanto en el plano musical, como en el personal, encuentro excepcional con algunos de los más ilustres señores del rock de cuantos conozco. Siempre gracias a Johnny JJ que desde hace unos años viene siendo mi enlace con el mundo exterior, sé a ciencia cierta que sin my mestre friend, un fin de semana como el pasado no hubiera sido posible, y por otra parte el emocionante encuentro con Joserra, imposible no quererle desde el minuto cero, me dejó una agridulce sensación de lejanía geográfica, ahora más amplia, que lástima no poder plegar este mapa de norte a sur más de vez en cuando, su pasión por el rock impregnó cada momento de aquella noche/fin de semana ya mítico en mi historia particular. También nos dimos cita en el Loco Club toda una troupe levantina de gourmets del rock, que estuvieron donde tenían que estar la noche del sábado, el master-mod Alex Revolver, el maestro de la guitarra Evander, mr.Bass Perrín Muchacho, el gran Cisco Fran, y los irreductibles del III Batallón Concertero, Bronco Farelli, Teresa y Víctor, esenciales.

Vamos a los Fakeband. Ya son dos discos en su haber, Too Late, Too Bad, o su cara más setentera, The Band, CSN&Y, y Shining On Everyone, más moderno, Wilco, The Jayhawks... ambos repertorios se conjugaron a la perfección en este concierto, como si la t-shirt de los Teeange Fanclub de my mestre friend baticinaran un barniz de guitarra power-popera que no hizo, ni por asomo, que echáramos de menos los arreglos detallistas de sus producciones discográficas, bonita combinación, sonaron con músculo y sin esconder su gracia con la harmonías vocales, única en este país, evocando la grandeza de los setenta en desarrollos a la Allman Brothers y todo sin dejar de lado su punto de inmediatez y el gancho de unos sesenta Beatles.

Fool Me se metió a todo el aforo en el bolsillo, todo un hit single como podría serlo en un mundo normal el Top Of The World que en directo es una auténtica gozada power-popera, y Don't Save My Life que es todo un clásico tenga el arreglo que tenga y harmonías mediante, en directo logró que todas las neuronas me recorrieran la espina dorsal desde los odios hasta las piernas, un portento, el hecho de que todos los componentes de Fakeband canten bien les hace ser muy especiales. Y no voy a negar que ese punto al Bruce Springsteen romántico de los setenta me lleva siempre por delante cuando hace acto de presencia, I Was Wrong tiene ese puntito luminoso de la costa de Asbury Park, como también lo tiene Kate, posiblemente dos de mis canciones preferidas de la banda, el que vayan juntas supongo que no es casualidad. Pero ojo, Evander me toco el hombro y arqueó las cejas, solo me dijo, "Chals, atento al solo", y mirad que Someone ya de por sí sola es un temazo a recalcar del Shining, pero es que Pit se sale de la norma con su solo, parece poseido por Duane Allman en esos minutos de ascensión guitarrera, sentimiento y blues, hasta los Rolling Stones via sticky hicieron acto de presencia en Something About You, y un detalle que veo importante recalcar y que esta canción lleva a la excelencia es el hecho de doblar las guitarras a ese nivel de maestría, algo que muchos hacen en estudio pero que en directo marca la diferencia, y el sábado lo hicieron también con Kate y Fool Me a un nivel muy alto.


El bis fue la guinda a un gran pastel de rock clásico, Joserra me avisó que tenía una sorpresa para mí y llegó The Weight que cantada por fakeband hiela la sangre, pocos privilegiados existen que puedan lograr semejante catársis campestre de harmonías y soul, y para cuando creía que esa era la sorpresa arrancaron con el rasgar mítico de American Girl y ya el mundo se paró, imaginad, con los colegas saltando alrededor, con Fakeband y con una canción tocada y cantada de manera tan perfeta que os juro que pensé en aquel momento que Petty ya podía quedarse en su casa si es que no piensa venir.

La noche la remataron con rock'n'roll de la vieja escuela, Alfredo se marcó un Suspicious Mind de Elvis Presley antológico, una canción difícil y que si no dominas a la perfección te puede hacer quedar como la orquesta de una boda, pero no señores, una de las revelaciones de la noche fue Alfredo, el más Lennon de los Fakeband haciendo de Elvis, alucinante, pero es que además Txomín tiene a Little Richard metido en la garganta, y se marcó I'm Down y Twist And Shout de los Beatles ya con todo el respetable subiendose por las paredes, go-go bailando a la sixty en el bafle de los graves y The Fakeband al completo disfrutando de la noche, momento mod total, y mi amigo Alex Revolver con una cara de felicidad absoluta, que momento y que final de concierto.

Txomin tiene el feeling del Bruce jovencito, pero dulce como Gary Louris, y Alfredo remata los arreglos en un segundo plano con la acústica, algo que no pasa desapercibido, es tan bueno como Pit con la fender, y no digamos Iñigo y Juan, una sección rítmica con el R&B corriendo por las venas, contundentes y con mucha clase. Además de la fraternidad que siempre otorga el rock a quienes presenciamos espectáculos de este nivel, con la noche finiquitada se confirmó lo que desde hace mucho va de boca en boca y ya no es un secreto, al menos entre los mejores sibaritas del buen rock, la certeza de que The Fakeband es posiblemente una de las mejores bandas de cuantas hay encima de los escenarios en este país.

La prueba este concierto apoteósico donde sonaron como profesionales de técnica exquisita pero disfrutando a la vez cada momento con soltura y en perfecta comunión con el público que allí nos dimos cita, por momentos transfiguraron el Loco Club en algunos de los míticos palacios dorados del rock, desde Big Pink al Fillmore East, pasando por la Cavern, incluso con momento de auténtica lujuria nostálgica vía época dorada en los casinos de Las Vegas. Hubo magia en la noche.


Fotos cedidas desde el Espacio Woodyjaggeriano.

Back To Vinyl: The Fakeband a vinilo!

octubre 24, 2014 13 Comentarios
"...por el tipo de música que hacen, muy enrraizada en el rock clásico de los setenta y sesenta, de armonías vocales, voces y trenzados de guitarras soleadas, los que amamos el vinilo o álbum 33 rpm, vemos que es el formato natural para presentar y escuchar dichas colecciones de preciosas canciones..." Joserra
Es eso, puro romanticismo de rock'n'roll, por eso este proyecto tiene que salir adelante, porque la música es nuestra vida y nos gusta abrazarla sin cortapisas con los brazos abiertos, además seguiría a Joserra a donde me digera, eso de primeras, de yo haber sido un buen músico elegiría a Joserra de manager y productor con los ojos vendados. 

Pero no se trata sólo de eso, se trata de la ilusión que tengo de escuchar estas canciones con las portadas en cartón delante de mi y ser testigo directo de la teoría sobre el orden del tracklist del Shining On Everyone. Coincido en que el orden es muy importante, cosa que puede tender, por lo general, a posicionar de primeras las grandes bazas y las canciones con más pegada cuando se pretende llegar a mucha gente, es algo normal y respetable, todo grupo que empieza desea a toda costa que le escuche cuanta más gente mejor. Pero cuando se habla desde un punto de vista puramente de pasión musical y melómana, las cosas se ven desde otra perspectiva, oxigenar con las subidas y las bajadas convierte discos muy buenos en excelentes, eso es así y ejemplos en el rock tenemos muchísimos, y por eso veo esta edición vinilera como un tesoro para quienes aun creemos que el rock sigue vivo aunque no forme parte de la estandarización cultural de nuestros días. 

Por otra parte tengo ganas del Too Late Too Bad que quiero disfrutar en el formato rey, un disco es especial, campestre, setentero, es The Band y es CSN&Y, algo tan difícil y que los Fakeband hacen tan fácil. Por supuesto no nos olvidemos del directo en el Kafe Antzokia con nueves canciones del The Last Waltz. Sólo desde un amor incondicional hacia la música y el rock puede surgir un proyecto de tal embergadura, y yo quiero estar en él con mi granito de arena. Ojo, no os vayáis a descuidar, estos dos vinilos tienen pinta de que se agotarán en poco tiempo. Shine On.



Tom Petty - Wildflowers (1994)

octubre 20, 2014 7 Comentarios

"Cuando sea mayor yo quiero ser como Tom Petty es ahora, que mis arrugas se desparramen como las suyas, que se noten, pero que nunca me impidan sostener una guitarra eléctrica."

Nunca suele haber consenso con respecto a que época fue mejor o cuales son sus obras maestras, muchos se inclinan por el flechazo de los primeros discos, otros por sus discos de los 90, incluso quien de Full Moon Fever no sale. Sería perder el tiempo debatir sobre la solidez de su carrera, solo un pinchazo en los ochenta, bajo mi punto de vista, cosa lógica si tenemos en cuenta que la llamada Dylan bien valía el descuido en el estudio, a los bootlegs pongo por testigo.
Puede que Wildflowers sea el único disco que consigue unanimidad, el que hay que tener junto con el que te lo descubrió. Para muchos su obra maestra y el disco que contiene todas las facetas de Tom Petty, discrepo respecto a que sea Rick Rubin quien reflotó su carrera, afirmación que si puede aplicarse a las American Recordings de Cash donde si que reflotaba a un músico que en teoría lo había dicho todo, en todo caso la reflotó en cierta menera Jeff Lynne con Full Moon Fever, incluso en el siguiente con los Heartbreakers abrieron una magnífica ventana convirtiendo en ventaja el ochenterismo típico del productor, si a caso Rubin le insufló cierto aire auténtico a su sonido, le entendió y acentuó su personal discurso rebajando la producción.

Pero este jardín tuvo desde el princpio un sólo jardinero, y sus flores salvajes ya eran de corte clásico y atemporal desde el mismo momento que Petty las compuso, que aunque optó por firmar en solitario por el tono de las historias y el carácter pausado de gran parte de los temas, en el disco participaron casi todos los Rompecorazones con la excepción del batería, cosa que infirió a la obra todas las bonanzas propias de un disco de banda de rock.


Y vaya que sí. Tom Petty es el único licenciado Honoris Causa por la Universidad de las True Confessions en curso presencial a cargo de su Dylanísima, y el único que puede ser, cuando se lo propone, más Dylan que el propio Dylan. Capaz de mostrar que todas las dudas existenciales y emocionales suenan a sabiduría cuando maduran, y que entrar en ciertas edades no significa tener que recurrir al lifting, ni sonoro, ni facial, que tampoco es necesario interpretar el papel de ningún super heroe americano que nos salvará de las garras del mal, Petty es humilde, casi del montón en su discurrir, pero del montón bueno, nadie le gritará por las calles "Tom te necesitamos", por que puede que nos necesite tanto como nosotros a él, porque podría ser cualquiera de nosotros, por eso te confiesa "tu no sabes como me siento", mientras coge otro papel y va liando otro cigarrillo, y al tiempo dignifica como pocos los deseos y sueños de quienes ya no somos tan jóvenes pero creemos en el rock'n'roll y en las flores salvajes que aún nos quedan por recoger.

Cuando sea mayor yo quiero ser como Tom Petty es ahora, que mis arrugas se desparramen como las suyas, que se noten, pero que nunca me impidan sostener una guitarra eléctrica. Y recomiendo Wildflowers para el día de hoy, porque suena grande y clásico, y porque es una obra maestra que no salió ni en los 60 ni en los 70, salió en los 90. Si no lo has escuchado, hazlo ya.




Déjame correr contigo esta noche
Te llevaré a dar un paseo por el claro de luna
Yo solía salir con alguien
Pero a ella no le importé un comino

Pero déjame ir al grano,
Vamos a liar otro porro
Y sube el volumen a la radio,
Estoy demasiado solo para ser orgulloso
Tu no sabes como es sentirse
Tu no sabes es sentirse como yo

La gente viene y se va
Algunos rejuvenecen, algunos se enfrían
Despierto en medio de
Un recuerdo y un sueño

Así que vamos a ir al grano,
Vamos a liar otro porro
Vamos a ponernos en camino
Hay un lugar al que tengo que ir
Tu no sabes como es sentirse
Tu no sabes es sentirse como yo

Mi viejo nació para tocar rock and roll
El sigue intentando vencer al reloj
Piensa de mi lo que quieras
Tengo un poco de espacio que llenar

Así que vamos a ir al grano,
Vamos a liar otro porro
Vamos a ponernos en camino
Hay un lugar al que tengo que ir
Tu no sabes como es sentirse
Tu no sabes es sentirse como yo

PD: felicidades rubio, y que se sepas que te entiendo cuando dices que no quieres venir aquí, yo si fuera tú, me costaría bastante, I know how you feel.

Dropkick - Homeward (2014)

octubre 17, 2014 3 Comentarios

"hay melodías que te abrazan y guitarras por doquier, power-pop de muchos kilates con el deje country del que es imposible huir cuando estás rodeado de esos parajes tan verdes, y todo con la alegre melancolía de quien vive abrazando la lluvia constante."


Poca gente habrá que haya visto a Dropkick estos días en directo por nuestro país y no haya recomendado el grupo a familiares y amigos con ferviente emoción, todo el mundo coincide, los "son brutales en directo" van acompañados de los "son los Wilco escoceses". Finalmente después de su más directa recomendación al hilo de una conversación sobre los Teenage Fanclub, me decidí a buscar alguna de sus últimas referencias.
Y ah! sorpresa, una maravilla, y ojo, aquí también encontraréis la cadencia suave que tanto nos gusta de The Jayhawks y la dulce dejadez de los hermanos Pernice, con unas harmonías vocales que no sabes si recuerdan a los siempre recurrentes CSN&Y, o mejor a los hermanos Everly, en cualquier caso sus voces son gloria bendita. Y vale que este año anda cargado de buenas vibraciones a nivel musical, pero no os quedéis sin al menos pinchar alguna de sus canciones antes de desestimar su escucha, hay melodías que te abrazan y guitarras por doquier, power-pop de muchos kilates con el deje country del que es imposible huir cuando estás rodeado de esos parajes tan verdes, y todo con la alegre melancolía de quien vive abrazando la lluvia constante.

Para mi sorpresa esta banda lleva en activo más de una década, 2001 para ser exactos, o sea, no acaban de llegar, están rodados y se nota, la gente del lugar ya les apostilla como el secreto mejor guardado de tierras escocesas. Al frente los hermanos Andrew y Alastair Taylor, entre hermanos anda el juego, da la impresión de que están ahora mismo en un momento dulce, tienen un puñado de buenas canciones y empiezan a ser más conocidos. Su último disco Good Vibes Vol.1, es una colección de canciones de su primer periodo (2001-2008) regrabadas con más nervio por la formación actual, la más estable, se notan seguros y conscientes de un repertorio al que puede sacarse mucho jugo.


Hay muchas joyas en este disco que te llevan a pincharlas en autorreverse. Como el rascar de acústica, la hamonía vocal y la pedal steel trazando la linea en el horizonte de Come Home, puedes llegar a preguntarte si estos hermanos están en Escocia lluviosa o al sol de la media tarde en California, preciosa combinación en esta canción que irremediablemente nos llevará a CSN&Y pasando por los Teenage Fanclub, y su pasado es punk, pero fueron jóvenes que recibieron su epifanía americana escuchando Wilco y los Jayhawks, en When It Starts descubren con gracia el pastizal, un Sunken Treasure en pleno 2014, con su particular muralla destartalada intercalada con el pop acústico. Maravilla acústica en Some People, con la magia de la melodía familiar ya escuchada, pero que no cansa, la muy pernice Jump Start da protagonismo al órgano, sobresale también la guitarra y se marcan otra de media tarde. Perfecta la balada Butterfly con intro a piano y explosión de guitarra. Las hay también como Halway Round Again y Style, pop luminoso de cuando "indie" aun no era etiqueta común entre estilos. Y ojo con Rainbows que afianza su lado folkie y campestre con una harmónica dylan de pelos de punta que avanza con el órgano e intercala golpes secos de electricidad, Big Star jugando a ser The Band un día gris, y con It's My Life hacen lo mismo que los Fanclub con la música de Neil "Jung", delicia powerpopera mediante. Carry Me Home cierra este disco con una balada de auténtico gozo, pedal steel y esas harmonías tan dulces.

Once canciones hechas con mucho gusto, dominan las melodías y harmonías vocales, y yo que echaba de menos a los Wilco de Being There, pero también echo de menos un poco menos a los Teenage Fanclub con Homeward, aquí se halla ese equilibrio perfecto y navegan graciles con el timón de la pedal steel unas veces, otras órganos que acolchan los rincones, cuando no te derrotan con la harmónica y esas líneas de guitarra eléctrica tan Neil 'Jung'. Un disco diverso dentro de un universo propiamente power-pop, sin caer en la tristeza, luminoso y tan familiar como una de esas mantas de felpa a cuadros para cubrirte en invierno en el sofa los días de lluvia y frío, un disco especial.


Lou Reed - Berlin (1973)

octubre 09, 2014 20 Comentarios

"...llevó la expresión artística a niveles de realismo pocas veces visto, arriesgó y se dió de bruces contra la incomprensión de unos años 70 que asomaban desinhibidos y trufados de excelsos trabajos de rock..."

Con la marcha de Lou Reed surge la fuerte necesidad de ordenar mentalmente sus discos, encontrarse con el nycman cara a cara y en sus diferentes facetas. No podría decidir la primera posición y ya sé e imagino que disco copa el primer puesto en toda lista que se precie, aún así considero Berlin su disco más trabajado y el más compacto, artísticamente valiente y diferente a cualquier cosa que pudiera esperarse de él teniendo en cuenta su bagaje, tanto en la Velvet, como por el precedente tan pontente a nivel comercial como fue y sigue siendo Transformer.
Que le voy a hacer si me fascinan sobremanera los discos de intensidad lírica descomunal, discos difíciles que miran hacia lugares donde no es nada fácil mirar, a nadie le gusta sentirse mal pero en ocasiones estos ejercicios de espeleología emocional pueden conseguir que nos enfrentemos a ciertos miedos que aunque sólo parecen existir en el contexto de los versos, descubren los rincones oscuros de cada cuál y nos acerca a nuestros propios límites, y Lou Reed en eso siempre fue un maestro de maestros, entendió el rock como un vehículo lírico muy potente con posibilidades expresivas infinitas, hizo algo similar a lo que hizo Dylan dando otra dimensión al rock, e introdujo sentimientos y emociones que hasta ese momento eran ciertamente tabú. Además superó con creces el estigma juvenil y musico-festivo al que siempre se había adscrito la música en los 60. Odió en sus canciones, intensificó la angustia existencial y la desesperación hasta niveles nunca vistos, nos hizo sentir la violencia de las calles, también la de género antes que nadie se atreviera, el amor nunca entendió de sexos, ni tuvo barreras de ninguna clase, hizo de la marginación un espacio vital tan digno como la normalidad, y habló de la droga sin complejos más como un acto de expresionismo realista que por simple apología, lástima que muchos jóvenes de la movida no lo entedieran así.

El plantel en este disco es de auténtico lujo, tenemos a Steve Hunter, a Jack Bruce, a Steve Winwood y al gran Aynsley Dunbar, hasta los hermanos Brecker aportando ese punto de calidad a los vientos, saber hacer por donde quiera que miréis, y con la inestimable mano en los arreglos Bob Ezrin, quien supo canalizar el estado anímico después de su desastrosa relación con Bettye Kronstadt. Lou Reed aportó sus canciones y su guitarra acústica, y centró su labor en la interpretación vocal con un resultado excelente en cuanto a la expresividad que el concepto requirió desde un primer momento.

Apuntar que muchas de las canciones datan de la época con la Velvet Underground, desde Berlin, la canción que da título al disco y que ya apareció en su debut en solitario, aquí con un simple arreglo para piano, perfecta para introducirte en la historia, partiendo de una fiesta de aniversario y mostrando la verdad puertas a dentro, Lady Day tiene unos arreglos exquisitos, orquestada al detalle, perfectamente podría pertenecer a su anterior disco, y Men of Good Fortune muestra el camino futuro del Reed más básico y reflexivo, según parece fue de las primeras canciones que tocó la Velvet en directo hacia 1966, algo que sólo los archivos de Warhol pueden atestiguar, al igual que Oh Jim, aires siniestros que se adelantaban a su época, armada a partir de la demo Oh Gin. Caroline Says(II) reescrita a partir Stephanie Says, aparecida en bootlegs y algún recopilatorio, y Sad Song procedente de otra demo de la Velvet, aquí con las lyrics modificadas en casi su totalidad. Es evidente que esta obra conceptual se alimenta de su etapa clásica, algo perfectamente respetable y que no resta ni un ápice de interés a cada una de las canciones.

Pero no todo son arreglos orquestales, aquí hay espacio para momentos de pura delicia rock y glammer como How Do You Think It Feels, el solo de guitarra es para enmarcar, probablemente ésta la metería en mi top ten de canciones de Reed, la primera parte de Caroline Says(I) no se queda atrás. Podría decirse que la parte central del disco, junto a Oh Jim, es la parte más guitarrera, Steve Hunter brutal acompañado por la sección de vientos, canción con cambio de ritmo hacia una parte más acústica y que da paso a la segunda cara, las últimas cuatro canciones, la archiconocida Caroline Says (II), la devastadora The Kids, con un punto de emotividad añadida con el llanto de un niño, da paso al climax de The Bed, desenlace fatal, el colmo del optimismo "That it'd end this way but funny thing I'm not at all sad", no lo digo a modo cínico, más como mi admiración hacia Reed demostrando una empatía total con alguien atrapado que sólo es capaz de ver una única salida, y finalizada con la voz espectral del espíritu que se aleja, quien sabe si liberada, hiela la sangre. Cierra Sad Song con orquestaciones con cierta cadencia optimista, pese a su título, en estos versos uno puede hallar cierta esperanza.

En su búsqueda y a través de sus discos Lou Reed dió siempre voz a los desesperados, a las últimas oportunidades y a la soledad profunda, en Berlin especialmente como nunca antes lo había hecho, no dejó que los trapos sucios de nuestra sociedad fueran barreras que le impideran expresar ese punto de vista que la mayor parte de las veces nos resulta tan lejano y diferente a lo que nos encontramos en nuestro día a día. En esta obra de gran calado logró dar con la esperanza después de la desesperación y más allá de la muerte entendida como un nuevo y luminoso principio.

Berlin fue en su momento un gran agujero negro que a punto estuvo de engullir a Lou Reed, arriesgó en su afán por llevar la expresión artística y lírica a niveles pocas veces visto en la historia del rock,  pasó de la nueva propuesta de Bowie y del maquillaje glam que hubiera supuesto uno nuevo éxito, y se dió de bruces contra la incomprensión de unos años 70 que asomaban desinhibidos y trufados de excelsos trabajos de rock, cosa que truncó la presentación del mismo en uno de los ejemplos más claros de que las reseñas "de los entendidos" hay que cogerlas muchas veces con pinzas, fue además vilipendiado por propios y extraños, estas canciones incluso llegaron a ser prueba circunstancial en un litigio en el cual se pretendía quitar su potestad sobre su obra presente y futura. Pero el tiempo le dió la razón, incluso orquestó la mejor de las venganzas con la edición en 2008 de Berlin: Live at St. Ann's Warehouse y su consiguiente gira, reuniendo de nuevo para la ocasión a Steve Hunter y Bob Ezrin en la fiesta definitiva que reconcilió al mundo con uno de tantos discos malditos de su discografía. Magistral.

The Waterboys - Modern Blues (2015)

octubre 07, 2014 5 Comentarios
"... si a estas alturas alguien esperaba un disco cercano a las sonoridades acústicas de su última gira, que se vaya olvidando, Mike Scott como suele demostrar habitualmente, es un culo de mal asiento, ahora se reinventa al rock y abre así un nuevo ciclo."
(ansia que es uno). El próximo disco de los Waterboys saldrá el 19 de Enero de 2015. Grabado en Nashville, producido por Mike Scott y mezclado por Bob Clearmountain. Modern Blues, según su web, será eléctrico, soulful, atrevido y despreocupado rock'n'roll con un puñado de nuevas y punzantes canciones que ya ha ido probando en directo a lo largo de los últimos años.

Con su ahora inseparable batería Ralph Salmins y junto al carismático Steve Wickham que teje sus líneas de violín en fuzz vertiginoso en varias canciones. A la nueva banda formada para la ocasión se unen el pianista de Memphis "Brother" Paul Brown y David Hood, el legendario bajista de Muscle Shoals. En las guitarras desfilará su apoyo en la gira estadounidense de 2013, Jay Barclay y Zach Ernst, guitarrista soul de Austin. Y atención, en los coros aparecerá la leyenda del soul Don Bryant. La portada del álbum lleva el título The King Of Weeds, de los fotógrafos de Nueva York Kahn y Selesnick.

De momento podemos escuchar el nuevo adelanto Destinies Entwined, con un sonido que recuerda a la producción de An Appointment With Mr Yeats, reconozco que me han hecho falta unas cuantas escuchas para llegar a apreciar su calidad debido, digo yo, a una sobre-producción que descoloca de primeras, eso sí, buen trabajo de guitarras, excelente solo, espléndido Steve Wickham en su parte de violín distorsionado, y un Mike Scott que cada vez canta mejor, me gusta como saborea cada sílaba con su lírica siempre evocadora, esta vez parece más rompodera y humanista respecto a su misticismo habitual.

Por lo que a mi respecta y con esta canción como única coartada, sólo puedo afirmar que si a estas alturas alguien esperaba un disco cercano a las sonoridades acústicas de su última gira, que se vaya olvidando, Mike Scott como suele demostrar habitualmente, es un culo de mal asiento, ahora se reinventa al rock y abre así un nuevo ciclo. Vuelve el sonic rock, esperemos que se traiga algo más de Nashville. Lo espero ya.


Tracklisting
Destinies Entwined
November Tale
Still A Freak
I Can See Elvis
The Girl Who Slept For Scotland
Rosalind (You Married The Wrong Guy)
Beautiful Now
Nearest Thing To Hip
Long Strange Golden Road

Lou Reed, un corazón legendario.

octubre 04, 2014 12 Comentarios

Que palo ha sido perder a Lou Reed, a veces se me olvida que ya no está y cuando lo vuelvo a recordar me continúa conmoviendo su pérdida. Ahora sus discos toman la dimensión eterna, suena legendario, Lou Reed es legendario y ya ancestral en su modernidad del s.XX.

Òscar Briz - Youth (2013)

octubre 02, 2014 1 Comentario
"Youth plantéa la juventud desprovista de la nostalgia y donde no cabe el argumento pueril e ingenuo [...] Esta calidad lograda tanto a nivel musical, como lírico, y por supuesto en el proceso de grabación debería consolidar la propuesta más allá de sus 30 años de trayectoria"

Estar cerca de los artistas locales lo veo tan importante como adorar a los clásicos que nos salvaron la vida. Tampoco quiero inducir a la masa a un acto de contricción, no es para nada mi intención, pero si que en cierta manera tengo la necesidad de dar salida a cierta rabia contenida cuando algo tan normal como expresarse en tu lengua vernacular se convierte en ocasiones en un gran handicap para rodar.

Pero no quiero matizar los comos y porques del ámbito socio-cultural, una porque me quemaría por combustión espontánea, y otra porque no sería justo basar esta reseña en ese aspecto extramusical. Si que no quería dejar pasar la oportunidad de dar razón de ser al desconocimiento que seguramente el lector, fuera del ámbito local, pueda tener de un artista de tal trayectoria, algo que podría hacerse extensible a tantos y tan buenos artistas de Valencia. En el caso de Òscar Briz son 30 años en diferentes formaciones con un total de 13 discos editados, se dice pronto y rápido, pero es suficiente como para ir pensando en adherir la etiqueta 'clásico' en su carné.

Haciendo un poco de historia. Con Banderas de Mayo llegó a tener cierta repercusión llegando en su zenit a abrir concierto para los Godfathers, el destino lo llevó a Australia y formó parte de The Whitlams con quienes logró un hito del rock independiente aussie con el disco Eternal Nightcap (pinchad y escuchad), a su vuelta de aquel periplo se traía bajo al brazo un disco integramente en inglés, pero en el último momento decide grabar aquellas canciones en su idioma viendo que así su interpretación ganaba en expresividad, nacen Òscar Briz i Els Cor d'Aram catalogado como uno de los mejores discos valencianos en veinte años, tiempo después lograría un buen disco de power-pop con la formación The Beat Dealers (pinchad, escuchad), aunque por desgracia sin mayor repercusión. A partir de entonces consolida su carrera en solitario con discos aclamados por la crítica pero en segundo plano de la actualidad musical, el mejor recibido L'estiu tuvo mejor suerte y sonó en radio 3, un disco con aromas al mejor soft-rock de los setenta y con James Taylor como santo patrón (canción homenaje jt). Sus dos últimos proyectos paralelos a su carrera en solitario son El Cartero Rockero, grupo con el que de manera sublime repasa la historia del rock con versiones de clásicos, Clash, Sex Pistols, Ramones, Ian Dury, The Jam, The Velvet Underground... y con su mujer como vocalista, que oigan, canta muy bien, rememoran los cócteles sixties con Betty Fish and the Sharks, formación que como dicen ellos tiene un sonido de sixties groove with a twist of bossa, geniales.

El año pasado editó Youth, su séptimo disco en solitario, y no voy a negar que mi entusiasmo a cada nuevo disco de Òscar Briz viene dado por los fuertes lazos que me unen a su música y a su persona, presente a lo largo de los años y desde mi juventud hasta la actualidad, además puedo afirmar sin pisarme los dedos que a estas alturas el cantautor valenciano ha alcanzado un nivel en su composiciones realmente alto, por su técnica y por sus conocimientos e influencias musicales, muy diversas y ricas, con las que ha logrado consolidar un estilo propio donde pueden verse reflejados nombres de peso como Dylan, Lou Reed, Marvin Gaye, Leonard Cohen, y otros más actuales como Radiohead, Ryan Adams, Ray LaMontagne, se entremezclan a la perfección con los aires mediterraneos que le dan su especial denominación de origen y logrando además que el idioma adquiera una plasticidad y una expresividad pocas veces vista en el rock de habla valenciana.

Los caminos del rock'n'roll son inescrutables, y los directos de Òscar Briz son superiores cada año que pasa, ante su presencia encima de las tablas no puede quedarse nadie indiferente, la voz, la guitarra, las canciones, domina el arte del escenario que en definitiva debería ser el objetivo principal y central del rock. Òscar Briz ya es un maestro focalizando y concretando las ideas, dejando ver claramente sus fuentes cuando quiere. No he conocido ningún músico capaz de hacer el Hurricane de Dylan, en el mismo concierto hacer sonar la Venus In Furs de la Velvet, con violín incluido, y No Exit de los Radiohead, empastadas perfectamente en su repertorio y sin errar en el intento, donde puede intuirse el rastro de sus héroes más como una absorción de la influencia que como un "copy and paste", lo que otros les gusta llamar "tener estilo propio".

Durante toda la temporada pasada Youth no ha dejado de estar presente en mi dieta musical, un disco sencillo y directo que contiene los mismos rasgos folkies que el anterior disco, pero esta vez con un toque más británico que americano respecto a L'estiu.

Muchos pagarían por haber hecho una delicia de fingerpicking folk como Quinze, dedicada a su hija, la querencia Dylan se descubre con Cant de Vicent y me recuerda que estaba cuando aún no había escena valenciana y ya destilaba carisma con su estilo roots-rock en el "Hombre Serpiente", todo un referente para el que aquí os escribe. Con la delicada Les Odes hace del poeta Vicent Andrés Estellés su Kerouac particular, o Ginsberg si prefiere, mostrando que como Yeats con Mike Scott, la literatura valenciana tiene una entidad propia fuera de serie. València Tensa es su three chords and the truth, donde parece rearmar un etéreo Dirty Boulevard en crescendo intenso llegando a la tensión sonora de unos Radiohead acústicos, aquí dedicada a la polarizada capital del Turia. Y si hubiera una lista de ventas que escalar, el pop pegadizo de No digues que no pot ser sería perfecto, como Desperta el dolor podría hacer lo propio en un festival veraniego junto al mar ante el gentío guiri. Además, cada vez más queda patente su querencia hacia el soul aquí en Lleugers, más factible en la sinceridad de los directos todo sea dicho. El caminant se convierte en crónica de su experiencia vital y sus aventuras a ritmo de muy buen rock, como es el canto a la incomunicación de nuestra sociedad, pantallas, pads y demás de En el tren. Y por favor!, cualquier amante de la buena música tiene que escuchar El rastre dels meus herois, un relato plagado de algunos de los personajes míticos del rock (Sugarplum Fairy, Kid Charlemagne, Suzzane, Ziggy, Bobby McGee), para mi fue la canción del año pasado.

La temática es importante y que las palabras empasten y suenen bien es genial, pero si además detrás hay un perfecta argumentación sin fisuras ya son palabras mayores, y así como los versos de L'estiu pintaban retratos color sepia con la luz rojiza de la tarde como punto de fuga, aquí es la juventud desprovista de la nostalgia y donde no cabe el argumento pueril e ingenuo el que queda perfectamente perfilado con un rock acústico de querencias americanas con clase british. Si en algún momento tuviera que hablarle a mi hijo en su juventud, posiblemente lo haría desde este punto de vista, de tú a tú, sin despreciar ni ensalzar los excesos inherentes de juventud, comprendiendo los mismos y dejándolos fluir, discurso perfecto, donde como no, se filtra la mirada crítica justa y personal de la actualidad.

Me fascina además, siempre lo hace, el proceso de grabación y más en estos tiempos de rápida grabación y edición, para mí el proceso marca la diferencia, y en este caso Òscar Briz, junto a un equipo sin fisuras, LaCasaCalba Ed. (Francesc Burgos) y Onanua (José Pérez), completan el disco sin emplear ningún programación digital, ni afinación artificial, utilizando los procesos clásicos de grabación, os parecerá una chorrada, pero yo veo primordial este amor por el sonido perfecto y cálido conseguido básicamente con bajo, batería y guitarra acústica, escuchando el excelente resultado hasta es una gran hazaña a tener en cuenta y muy buen ejemplo para la actualidad.

La calidad lograda en Youth tanto a nivel musical, como lírico, y por supuesto en el proceso de grabación, es suficiente para consolidar la propuesta más allá de sus 30 años de trayectoria. Finalmente este año pasado logró su primera portada en la prensa valenciana, algo que si se piensa llega un poco tarde, pero que oigan, es bienvenida, lo merece como el que más. Youth es un disco muy recomendable.

Bruce Springsteen - Born to Run: 30th Anniversary Edition (2005)

octubre 01, 2014 1 Comentario

"Admitamos que nos están sacando los cuartos a chorro, también, pues respecto a la versión del audio de Born To Run, pués oigan, a mi ya me sonaba fenomenal hace bastantes años, mejor en vinilo, pero vamos a aceptar la excusa por los bonus que se trae."


Después de explayarme en mi reseña anterior con las canciones de Born To Run tocaba entrar al trapo con esta 30th Anniversary Edition que se editó hace casi diez años. Pero antes de entrar en una hipérbole de razonamientos personales y recalentamientos sobre la, a veces, vacuidad de las ediciones deluxe, legacy, aniversary...etc. Os digo de entrada que este box-set hay que tenerlo, eso lo primero, es un crimen no hacerlo y más ahora que vale menos de la mitad del precio inicial. Admitamos que nos están sacando los cuartos a chorro, también, pues respecto a la versión del audio de Born To Run, pués oigan, a mi ya me sonaba fenomenal hace bastantes años, mejor en vinilo, pero vamos a aceptar la excusa por los bonus que se trae.

Esta edición 30 aniversario tiene a favor unas cuantas cosas. Por ejemplo, el famoso concierto en el Hammersmith Odeon principalmente, aquel en el que Mike Appel forró Londres de carteles diciendo aquella famosa frase que tanto cabreó al Boss: "Finalmente Londres está preparado para Bruce Springsteen". Documento visual que no tiene precio, la banda está apoteósica, las interpretaciones suenan grandiosas, y además el repertorio no se limita a Born To Run, interpretan algunas del cancionero de sus dos primeros discos, si alguien duda de si había o no magia en la noche solo tiene que ver y escuchar la catarsis de Spirit In The Night, la desgarradora Lost In The Flood, la grandeza instrumental desplegada en Kitty's Back con intro del Moondance de Van Morrison, o el fantástico homenaje al sonido mítico de una ciudad en Detroit Medley, por poner unos ejemplos. Y no es de diez porque no mete ni New York City Serenade, ni Incident In 57th Street, maldita la gracia. Aún así el repertorio es infranqueable y con tan solo tres discos editados hasta esa fecha. Este concierto también fue editado por separado en cd, pero sería como tener The Last Waltz sólo en audio, estas cosas hay que disfrutarlas con todos sentidos posibles.


Segundo punto a favor es el documental Wings for Wheels: The Making Of Born To Run, trabajado con minuciosidad y con las intervenciones de todos sus protagonistas, importante la presencia de David Sancious, también Mike Appel en tono conciliador con el propio Springsteen y viceversa, no faltan todo el clan de los streeters, mucha información, de donde mayormente he sacado algunos de los datos de la reseña de Born To Run, transparencia ante todo, aunque se deja el tema del puñetazo que Vini López le propino al tirano de Steve Appel, hermanísimo del manager, y que supuso la expulsión de la banda, cosas de la corrección pero aceptamos barco. Y ojo, este rockumental trae consigo una de las joyas de la corona, un bonus documento visual único grabado en directo en 1973 en el Ahmanson Theater de L.A., entonces sí, con Viny López y David Sancious, son solo tres canciones, Spirit In The Night, con un Springsteen más estático de lo habitual sentado al piano, la canción Wild Billy's Circus Story más fluida que en album, y con la que se entiende aquello de nuevo Dylan, y la inédita Thundercrack que suena apoteósica. 

En contra: El texto del libreto está sacado del libro Songs, narración en primera persona del propio Springsteen, pero que tratándose de una edición aniversario hubiera estado bien algo más, hasta la edición del coleccionable que El País editó trae más información, lo digo por si lo véis algún día en un rastrillo para que lo compréis sin dudar aunque la portada elegida rechine mayormente. El libreto fotográfico está bien a secas, muchas fotos inéditas que nunca había visto, aunque podrían haber incluido más postales de las sesiones fotográficas de Eric Meola, y además haber aprovechado el formato box-set para ampliar las fotos. Por último y punto a criticar por encima de todos, es la falta del cd correspondiente de tomas alternativas y canciones inéditas, un fallo que parece responder más a una futura reedición y consiguiente sangrado a los fans ¿en 2015? Si aún queda mundo... así será. 

Para quien no pueda esperar, para esto también estoy aquí, los mejores bootlegs de outtakes de estas sesiones son War and Roses y Born in the Studio. Ambas también fáciles de encontrar digitalmente, en formato físico ya saben, prohibitivo. Ya sabéis, ponedle un par de alas a vuestro vehículo.


Publicado originalmente para Exile SH Magazine


"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie