Bruce Springsteen - Born To Run (1975)

septiembre 30, 2014 1 Comentario

"Todo es posible si lo haces con pasión y determinación, una afirmación a tener en cuenta en estos tiempos convulsos, es necesario no dejarse amedrentar, y preciso no perder nunca el empuje que esta obra magna del rock'n'roll tiene impresa en cada verso"


"Con Born To Run establecí una serie de valores. Una serie de ideas intangibles como la fe y la esperanza, la creencia en la amistad y un día mejor. Pero no conoces el valor de esas ideas hasta que las pones a prueba. Me pasaron tantas cosas de golpe que me tuve que concentrar en mi música y no hacer caso a la prensa y el juicio con mi manager. Siempre creí que si la música era buena, conseguiría sobrevivir. Pero si me salía mal, sería el fin de todo." Bruce Springsteen 1984, People Magazine.

George Harrison - Brainwashed (2002)

septiembre 28, 2014 4 Comentarios

"...estas canciones muestran a un Harrison inspirado, el que cabría esperar de un artista de su talla"

George Harrison y su disco póstumo Brainwashed, un gran disco para la escucha y disfrute que ciertamente pasó en su momento de puntillas, y ya de paso me marco un homenaje a uno de los músicos que ha marcado la música del s.XX junto a sus compañeros Fab-four, añadamos Everything Must Pass.
Podría decirse que George Harrison no ha sido un artista prolífico, su carrera en solitario ha sido más bien irregular, siempre que ha podido se ha zafado del mundo de la farándula. Pero decir que Harrison es mi beatle favorito no sería del todo cierto, pero si es verdad que siempre me ha despertado una gran simpatía, lo considero el musico más coherente y humano, es una apreciación muy personal, siempre me transmitió su buen rollo, que luego fuera un tipo esquivo es algo que pertenece a su intimidad.

Le dejaron poco espacio en el grupo y lo supo llevar con entereza y agradecimiento, supo cual era su sitio y lo aceptó. En solitario demostró su verdadera grandeza en discos históricos, y no tiene más LP's reconocidos, más que por falta de talento que tenía a raudales, por su manera de desentenderse de la industria discográfica.


Harrison llevaba fuera del negocio mucho tiempo, casi desde finales de los años 80, década en la que cosechó algún que otro disco considerado fallido por los entendidos. A la altura de las sesiones para Brainwashed estaba retirado y componiendo canciones a su ritmo, sin presiones discográficas y sin ningún afán de relevancia.

Entonces se le diagnosticó un cáncer a finales de los 90, y decide ponerse manos a la obra, no sé si motivado por aprovechar el "posible" poco tiempo al máximo, recopiló algunas canciones que tenía en la reserva, algunas grabadas ya como Any Road de los años de Cloud Nine, y Run So Far recuperada de las sesiones del Journeyman de Clapton, mayormente muchas nuevas. En 2001 la enfermedad pudo con él. Sus dos apoyos en la grabación, Jeff Lynne y su hijo Dhani, ya tenían para entonces las directrices de George Harrison para terminarlo tal y como diseñó. Y pese a que Harrison quería un disco que sonase austero con un sonido casi de demo, a Lynne se le fue un poco la mano, no lo puede evitar, Lynne ve unas teclas y se le va la mano, pero la verdad es que no importa demasiado visto el resultado. En nómina Sam Brown, Jon Lord y Jools Holland, por nombrar algún conocido más.


No sé si puede considerarse éste uno de sus mejores discos, el tiempo dará la perspectiva necesaria, lo que si tengo claro es que está por encima de la media, estas canciones muestran a un Harrison inspirado, el que cabría esperar de un artista de su talla, con los tics propios de las producciones de Lynne, esos coros y arreglos, a veces esos ritmos marcados que rozan casi la caja de ritmos, el tratamiento de las guitarras, con el característico estilo de Harrison, además un disco que refleja muy bien su misma idiosincrasia, su manera de ser, ese halo de esperanza y positivismo sobrevolando cada uno de los temas hasta en las tristes baladas de amor que tan emotivas y sinceras suelen salirle. 

Pese a los excesos de Lynne, canciones como Never Get Over You conservan el encanto del Harrison de Everything Must Pass, otra de mis preferidas es Between the Devil and the Deep Blue Sea original de Cab Calloway (a repasar la versión de Ella Fritzgerald) donde armado con un ukelele recuerda a los beatles cuando se ponían en plan swing, una joya de canción. No falta su particular mística a contraponer a las convenciones occidentales P2 Vatican Blues (Last Saturday Night), y su mensaje cabal, naturista y vital Pisces Fish, Harrison como yo es un Piscis, una de mis preferidas, Looking for my life es una de esas canciones con el espíritu de quien sabe que se acerca su hora y echa la vista atrás sin acritud y una mirada positiva, no podía faltar su hachazo contra del capitalismo Brainwahsed. El track nº 7 (su número) siempre se reservó para su canción preferida en todos sus discos, en este caso Dhani, su hijo puso Stuck Inside a Cloud, simplemente pone los pelos de punta y con el tiempo esta cadencia tan beatle y tan Harrison emociona simplemente porque además de genial en su musicalidad recoge algunas de sus últimas reflexiones, sabedor de su final. En definitiva un buen epitafio para un artista muy querido.

Valía la pena reivindicarle aprovechando uno de los discos que más ha ido ganando con el tiempo entre mis favoritos de la saga beatle, en su día obtuvo un éxito más bien discreto, siempre comparado con su obra magna en solitario, aunque hoy por hoy puedo decir que es uno de mis preferidos, el Harrison de este disco habla de tú a tú al oyente mostrando sus inquietudes al final del trayecto con una mirada positiva y valiente. Brainwashed merece buena atención, es un gran disco. 



Led Zeppelin - IV (1971)

septiembre 27, 2014 4 Comentarios

"... siempre uno se ve minúsculo bajo la sombra del zepelín, pirámide que logrará por los siglos de los siglos escapar a la corrosión del tiempo, señalando como siempre ha hecho desde su impertérrita posición el mapa astral del rock de los 70 y de todo lo que vino después..."


Puestos a dar testimonio de POM's imprescindibles en la estantería de cualquiera, seas melómano o no lo seas, no puede faltar el cuarto de Led Zeppelin. La verdad es que no vengo a decir nada nuevo si es que a estas alturas puede decirse alguna cosa más de este disco, además estoy seguro que leeréis muchas más veces y mejor sobre este disco inmenso. Pero mirad, cuando llega el Zepelín no existe ningún otro sonido que me llegue del exterior, y simplemente me produce congoja y placer tener esta ilustre portada luciendo y escribir cuatro líneas como sentido homenaje.
Fíjate tú, ayer escarbando entre imágenes inconexas mientras escuchaba este disco, ensimismamiento suelen llamarlo, recordé que mi abuelo solía decirme que quien suele sacar mayor partido de las ideas más originales no tiene porque ser quien las inventa, algo que no entendíen su momento y hasta bien entrada la madurez, y me lo decía por otros aspectos de la vida moderna, yo ahí pragmático no soy ni pizca, supongo que si lo hubiera aplicado en una línea más comercial incluso podría haber llegado a ser un encorbatado hombre de traje gris, falto de empatía con la raza humana y con pasta hasta las orejas. Por suerte, como oveja negra de la familia que soy y loco por los discos además, vine a entenderlo con el rock. Y Led Zeppelin es uno de los casos a tener como ejemplo en ese aspecto, para empezar, creo que no existe grupo en el planeta tierra que tenga en su historial tal número de acusaciones de plagio y apropiaciones ilegales de canciones ajenas, una discografía que en sus cuatro primeros discos expolió el rock hecho hasta el momento con descaro y sin miramientos, desde riffs, partes vocales, intros, instrumentación, arreglos, incluso textos de Tolkien. A esto le sigue una la leyenda negra que supera la ficción, con sus borracheras interminables, y su afamadas y brutales orgías que bien les valdría una asociación de mujeres víctimas de sus tropelías, y excentricidades variopintas como la obsesión de Page por Aliester Crowley y sus neófitas prácticas de magia negra, todo con un vestuario entre la Swinging London y la mafia, y donde no faltaron muertes misteriosas de familiares directos y huidas a la campiña inglesa, toda una serie de capítulos que explicados al detalle podrían lograr que el más pintado rockero se hiciera pipi y caca encima. Los adjetivos podrían ser salvaje, peligroso, a tope...


Por mi parte no supe de todas estas mandangas extra-musicales hasta bien entrada la juventud a base de artículos de aquí y de allá, el más sonado que recuerdo leer fue en la mítica sección "No me judas satanás" de la Popular, aquellas líneas me dejaron cartón-piedra, e incluso me hicieron dudar (sólo unos segundos hasta presionar el play del cassette) ante el hijodeputismo de los cuatro músicos. Algo habría de cierto en todo aquello, y algo habría de leyenda urbana. Y pese a todo, nadie puede discutir su grandeza... y aquí una suelta eso de... it makes me wonder y/o el todo está inventado que puede ser un buen recurso para explicarlo, aunque realmente me quedo con el título de esa canción de los Rolling Stones que dice The Singer Not The Song, un título que llevo escrito en el apartado refranero justo antes de otro de igual calaña como The Song Remains The Same. Es el cantante no la canción, porque la canción es siempre la misma, desde el blues de Willie Dixon, Howlin' Wolf..., el soul y el rock and roll a través de los grupos sixties tal que Small Faces, Rolling Stones..., el folk de los pioneros del revival yanqui y británico, Joan Baez, Joni Mitchell (también), Bert Janchs, Roy Harper, Fairport Convention..., todo llevado al extremo en una especie de mezcla inestable a punto de estallar, el caso es que después de tantos años los discos de este grupo continúan sonando igual de frescos, únicos y desbocados, atractivos, placenteros, influyentes, místicos y míticos, únicos.

Dicho esto, ojo, el grupo estaba formado de grandes músicos incluso antes de debutar como Led Zeppelin, porque además de sus grupos seminales, pertenecían a una de las últimas grandes generaciones de currantes de segunda fila, músicos de sesión y arreglistas que en los 60 pululaban por los estudios de grabación detrás de los nombres más grandes del cartel, y dejando en muchas ocasiones una huella imborrable cobrada solo a precio hora y muchas veces sin acreditar, dígase que ya llevaban tiempo allí cuando en el 69 volvieron del revés el rock. Y todo el mundo tendrá su disco preferido de Led Zeppelin, el mío va oscilando con el III como estampa principal, pero es innegable que puestos a dar un sello unánime puede que este IV tenga todas las papeletas, este tracklist es posiblemente el más equilibrado de su carrera, el que contiene todos los elementos que les han hecho grandes, la canción de la escalera incluida.

Imposible para mí detenerme como debe en cada canción, cada una merecería un post en el que explayarse de lo lindo disfrutando con la referencia a plagios varios, anécdotas sangrantes, influencias obvias y otras que no tanto... etc. Yo sólo os diré que Black Dog me parece ya de entrada acojonante, literal y metafóricamente hablando, el grupo lleva el riff blues plagiado de Dixon/Wolf a otra dimensión donde ni sus propios autores nunca habrían imaginado, con Rock'n'Roll dan cera como quien no quiere la cosa al propio rock'n'roll y al riff-shuffle pentatónico de sobras conocido y que nunca volvería a ser el mismo desde entonces, abriendo de paso una nueva brecha dimensional para el rock de pelaje más rudo, y sin dejar la tradición que tan bien supieron aprendeher (con h) en su tercer disco, sellan con matrícula de honor el buen momento del brit-folk con The Battle Of Evermore, ratificado además con la presencia de la siempre portentosa y nunca suficientemente homenajeada Sandy Denny, y tomando prestados los textos de Tolkien para esta batalla a la eternidad. Cierra la cara A, y por todo lo alto, la canción de las canciones, Stairway To Heaven es mítica y a enumerar junto al Like A Rolling Stone, Gimme Shelter y A Day In The Life, tantas veces escuchada y nunca cansa, ni cansará, el punto más alto que conocerá el pensamiento pagano y agnóstico, un carpe diem llevado al misticismo ante la estupefacción y en las narices de la misma reina de mayo.


La Cara B vuelve al misticismo épico de Tolkien en la rítmica y portentosa Misty Mountain Hop ejerciendo de reclamo y vuelta a la tensión instrumental entre sección rítmica y melodía, para ya de paso escenificar las tardes de fumata en el parque, inmensa tonada. Y vale que Four Sticks no será de sus canciones más nombradas posiblemente por compartir espacio con otras más conocidas, pero no deja de ser un portento arrollador y prueba de la apisonadora instrumental que fueron. Vuelven por los fueros del Brit-folk con Going To California señalando a Joni Mitchell como catalizadora, o mejor, víctima del plagio correspondiente, aunque sarna con gusto no pica nada, cierra la cara B y el disco When The Leeve Breaks, blues del Delta esta vez sí, acreditada como debe a sus autores Kansas Joe McCoy y Memphis Minnie, y como tan bien sabían hacer los Small Faces, improvisando libremente sobre un motivo principal, con la batería potente en primer plano y sonido trabajado al detalle, un portento en cuanto a producción y regristros se refiere, única, una de esas joyas últimacanción que reinan sobre el resto del tracklist desde su cómoda posición de cierre del disco, grande, colosal sería un buen adjetivo.

Se me hacía cuesta arriba en primera instancia hablar de tal magna obra del rock de nuestra civilización, pues siempre uno se ve minúsculo bajo la sombra del zepelín, pirámide que logrará por los siglos de los siglos escapar a la corrosión del tiempo, señalando como siempre ha hecho desde su impertérrita posición el mapa astral del rock de los 70 y de todo lo que vino después, ya sea de ascendencia por la Casa del Sol Naciente, sita en la ancestral New Orleans o por la recóndita gracia de Bron-Yr-Aur allá por Gales. El cuarto disco de Led Zeppelin, que empiece la misa pagana.


Oscar Avendaño y Los Profesionales - Demasiado Oro (2014)

septiembre 27, 2014 10 Comentarios

"... con la sonoridad del mejor rock americano, aunque en su caso más que la influencia de Dylan, pesa mayormente su querencia hacia los Rolling Stones y los Faces [...] todo esto no serviría de nada si detrás no hubieran unas buenas letras y una buena interpretación vocal donde encajan de manera perfecta los versos en la música"

Demasiado Oro es el segundo L.P. de Oscar Avendaño y Los Profesionales. Para quien no les conozca anotar que Oscar Avendaño es componente de Siniestro Total desde 2001 y ex-componente de bandas como Casanovas, Brandell Mosca o Trem Fantasma, le acompañan Los Profesionales formados por músicos curtidos en bandas conocidas mayormente en el norte, Transilvanians, Pedrito Diablo y Los Cadáveras, The Soul Jacket, Los High Sierras, Creole Kings, supongo yo que se han ganado ha pulso su nombre, pera más allá de sonar a músicos a sueldo como su nombre pueda hacer pensar desprenden una calidez sonora encomiable.
Podrían perfectamente compartir cartel con algunos de los cantautores del rock actuales que aun creen en el poder sanador de la canción, pongamos Quique González y Lapido. Los Profesionales destilan un rock de corte clásico con las miras puestas en los 70, con la sonoridad del mejor rock americano, pero en su caso más que la influencia de Dylan pesa mayormente su querencia hacia los Rolling Stones y los Faces, cosa que les acerca más a los clásicos Burning. Me encanta el regustillo al Exile y la esencia sutil de Ronnie Lane, y ahí ya sabéis que me ha ganado porque Plonk es el santo patrón de los unsung-heros en esta Route.

Pero todo esto no serviría de nada si detrás no hubieran unas buenas letras y una buena interpretación vocal que encaja de manera perfecta los versos con la música, para nada forzadas y llevadas sin que el peso sonoro impida empaparse de las historias. Las canciones de Oscar Avendaño son de superviviente, muestran el desencanto de quien quizás ha visto demasiado en el showbiz y se ha levantado una y otra vez,  reflexiones  que superan de manera plana el ombliguismo que demasiadas veces vemos en la canción de autor, y donde también deja entrever un corazón roto que nunca pierde la ilusión del amor sin cortapisas, claro y sincero.


Un tracklist completo y equilibrado, con El suelo, otra vez nos encontramos con el grupo a pleno rendimiento mostrando todas sus bazas, muy buena presentación en este medio tiempo elástico que va de más a menos, muy Faces, excelente el trabajo de Los Profesionales con una explosión instrumental en la coda digna de los grandes, estribillo impecable, continúa el deje Faces en Poster central sin bajar en ningún momento el listón, y los Rolling Stones se ponen también de manifiesto en La primera en la frente, como en La pecera que desde ya es una de mis baladas preferidas y no sólo por evocar a los caballos salvajes del sticky, también por la expresividad tan Neil Young de la harmónica, y ojo con el trabajo detrás, de nuevo el grupo está impecable, guitarras lejanas, piano evocador, aparentemente tan sencillo y de una exquisitez que emociona. 

El rock rompe con el tono reflexivo en Siéntate y mira que imagino en directo poniendo al respetable en pie, un muy buen rock de guitarras. La instrumental Los fortunas tiene un deje western y fronterizo que ni los Calexico, excelente en todo el disco la guitarra solista, aquí protagonista junto a la trompeta a falta de la parte vocal. Puede que El viento sea la canción más diferente en todo el disco por su mirada puesta en la psicodelia de la época dorada en la costa californiana, el ritmo recuerda enormemente a Love sin caer en los excesos de la época y logrando que encaste bien con el resto, asoma el Neil Young reflexivo en Las Ruinas, una gran canción de reafirmación. Y de nuevo rompe la tranquilidad sonora con un boogie festivo con letra en bucle, divertida, perfecta para romper el hielo en directo. Y cierra Todas las canciones, mi canción en este disco, una intro en crescendo que rompe con ese rascar de guitarra acústica que hace sonreir y levantar la cabeza del barro, por favor, cualquier cosa que tenga a Lane tan presente siempre funcionará como el mejor antidepresivo posible, perfecta.

Una agradable sorpresa Demasiado oro, uno de los discos que tendré bien presente a final de año cuando a todos nos dé por enlistar los LP's de la temporada, aunque tengo la sensación que este disco nos traerá una continuación, espero que se consolide su propuesta y que todos los proyectos donde participan no dejen demasiado tiempo en stand by a Los Profesionales, siempre serán una buena noticia para el rock si lo consiguen, porque hay mucha profesionalidad pero también una mirada cálida y cercana, tan humana que resulta fácil calzarse en la piel de estas letras, que si vienen acompañadas de estas sonoridades pretéritas que tanto nos gustan y tan bien llevan, pues siempre tendrá las puertas abiertas de par en par. De momento se ha agotado la tirada de 200 vinilos, esperaré la siguiente edición si la hay. Gran trabajo.

Tom Petty & The Heartbreakers - Hypnotic Eye (2014)

septiembre 26, 2014 8 Comentarios

"... una bandera que hipnotiza, confusión, gente gris y cabreo, Hypnotic Eye nos trae a un Petty crítico y guitarrero."

Siempre ha planeado sobre la carrera de Tom Petty la idea de que no tiene ninguna obra maestra a considerar en la historia del rock, junto a los Blonde On Blonde/Revolver/Sticky Fingers, para que nos entendamos. No es algo que diga yo, es una idea muy recurrente que he leído en muchas ocasiones a sibaritas de lo musical, se suele nombrar Damn The Torpedoes y no de una manera unánime, quedando Wildflowers y Echo como su obra a tener en cuenta de los últimos años. (por mi parte invito al personal a que revisen The Last Dj y Mojo). Y es que en cierta manera Tom Petty no ha revolucionado ninguna escena, ni ha sido pionero de ningún estilo, y si hablamos de ventas (cuando aún eran significativas en el rock) obtuvo muchos dividendos pero tampoco despuntó respecto a sus contemporáneos.

En cambio a cada disco que escucho de Tom Petty siempre llego a la conclusión de que realmente es "Él" la obra maestra en sí, Tom Petty y los Heartbreakers y su misma existencia son de por si un milagro, su música se extiende hasta nuestros días como la prolongación de la edad clásica del rock, son los 60/70 hechos dosmiles, el principio básico it's only rock'n'roll but I like it, solo que ahora le quitamos ese "only", es rock'n'roll y nos gusta a rabiar, son canciones de guitarras gloriosas, la dicción dylanosa y la luminosidad byrdiana. Además en su música pueden escucharse perfectamente ensambladas las ramificaciones básicas del rock, como si Orbison, Harrison y Dylan hubiesen otorgado al rubio la potestad formal para desarrollarlo a su antojo en aquel lejano encuentro a finales de los 80. Tom Petty bebió/bebe de la fuente y no del inmenso mar y puede que sea eso lo desconcertante entre una oferta tan diversa y plagada de revivals, o para quienes esperan una nueva biblia. Na na na, Tom Petty es el milagro.

Todo esto viene porque el adelanto de Hypnotic Eye, American Dream Plan B, no me engatusó de primeras, la impresión que tuve fue la de una canción asequible que sonaba a demasiadas cosas ya escuchadas, tracé de inmediato un paralelismo, Le Noise es a Psychedellic Pill, lo que Mojo a Hypnotic Eye, el primero se arriesga y recibe menos honores, el segundo juega sobre seguro y gana. Sí, había muchas ganas de Tom Petty y él ha querido ponernos en bandeja de plata que le queramos y que lamentemos cada día que pasa sin que venga a un país que antes prefirió volcarse en Human Touch que en Into The Wide Great Open.

Así que siendo yo consciente desde hace mucho tiempo de su magnitud como artista de gran recorrido, tenía claro desde el principio que le iba a dar las oportunidades que hicieran falta, dejando que repose como la masa, pués en el fondo sé que la idea de un nuevo disco de Petty no debe fermentar en la cabeza y de manera cabal y medida, tiene que producir un shock, debe hacerlo en el corazón como en su día me sucedió con Hard Promises, incluso con The Last DJ que pese a su baja puntuación en todos los rankins habidos y por haber siempre lo tuve en gran estima.


Y la verdad es que relajando ya la neurona de la novedad veo este ojo hipnótico como una celebración del rock en toda su grandeza, desde el principio con el riff de hard setentero de American Dream Plan B, el mismo feeling tienen otras como All You Can Carry y U Get me High, riffs concisos, simples y de un poderío inmenso al servicio del estribillo, el R&B trepidante de Fault Lines sabe a gloria en sus manos, grandísima canción, otras colarían a la perfección en discos nunca reivindicados, hablando del Dj de nuevo, y Red River que es la arquetípica cadencia de Tom Petty, el rock americano por antonomasia. Sorprende gratamente con el toque jazz-manoush a la Dyango Reinhart en Full Grown Boy aparentemente sencilla en su desarrollo pero llena de detalles muy cuidados, trenzado de guitarras sutiles, teclados en su punto, escobillas, letra evocadora, canciones como estas no son tan fáciles de hacer a no ser que tengas de tu lado a músicos de la talla de los Heartbreakers, encomiable la labor de Benmont Tench en todo el disco, ya sea con piano eléctrico, mellotron o cualquier cosa que tenga teclas. Una de mis preferidas es Power Drunk por ese riff arenoso y por su letra explícita contra el atontamiento que provoca la religión, afirmación valiente para ser yanqui (esperemos que no quemen sus discos), canción que puede enlazarse con Mojo, se prodiga el disco con riffs poderosos y Mike Campbell que se sale como siempre es habitual en él. 

Continúa la fiesta con Forgotten Man que nos lleva directamente al Mona de Bo Didley, es este un disco que no esconde sus influencias y tampoco las mancilla, para nada, al contrario, las enaltece. Pero reconozco que cuando se aleja del esquema riff-solo-riff consigue las canciones que más calan, y ahí con Sins Of My Mouth y su descarnada declaración me gana y me produce congoja, es de las pocas que he repetido hasta más de tres veces en ristre, que bien, es una balada, pero también los Heartbreakers son geniales cuando bajan las revoluciones, me muero por ver un disco con una visión más como esta canción. Se referencia a John Lee Hooker con Burnt Out Town, pedazo de blues para enmarcar, e invito a escuchar Saving Grace, la que abre Highway Companion, y plantear si sería necesaria la revisión de aquel disco considerado flojo. Cierra el disco otra de mis preferidas, Shadow People me pone, es incisiva en su letra, su riff ya escuchado anteriormente no empaña para nada, como en todo el disco, el territorio que pisa con firmeza. Aquí Tom Petty lo hace como nadie, maestro de maestros.

Hypnotic Eye tiene el vigor sonoro y el músculo guitarrero, razones que llevan a las comparaciones con sus obras pretéritas, a mi me da más bien por ver al mismo grupo que ya estaba en Mojo, un disco para que los Heartbreakers se explayen a su gusto disfrutando de su estatus, aquí más directo cambiando su mostrario de canción-jam a canción directa y más clásica. Además estamos hablando de unas letras abrasivas y con crítica fina, Petty crece haciendo letras, y en ese aspecto veo la lucidez de Dylan cuando mira por la ventana, como el Political World hecho disco y mostrando los matices propios de una sociedad que te fuerza constantemente a que te posiciones en algún bando, y todo ello situándose a sí mismo en primer persona en medio de todo el berengenal con cierto tono de desencanto por los constantes mensajes negativos que recibimos por doquier pero nunca perdiendo el norte ni dejándose avasallar.

Tom Petty y los Heartbreakers han logrado un buen disco, el sonido es perfecto y equilibrado, y las estructuras, riffs y melodías evocan el rock en toda su grandeza, pero si hay algo que me ha enganchado realmente a este disco es que no vive de la nostalgia y se empapa de todo lo que nos rodea, se moja sin aleccionar con una visión muy de andar por casa con la que me siento muy identificado, nos enseña una bandera que hipnotiza, la confusión reinante, gente gris y cabreo, Hypnotic Eye nos trae a un Petty crítico y guitarrero. Un gran disco, ¿el mejor de los últimos años? quien sabe, es simplemente Tom Petty, un milagro de nuestros días.


The Clash - The Clash (1977)

septiembre 25, 2014 16 Comentarios

Este debut es la crónica perfecta de la Inglaterra de finales de los 70 y sirve de testimonio de una sociedad en constante cambio hacia la desintegración social.

Si tuviera que elegir uno de mis discos preferidos de debut de la historia del rock, seguramente el primer disco de los Clash estaría entre los primeros. Aunque emparentados desde el principio con los Sex Pistols en el año cero del punk, por su sonido crudo y ayudado por su primera aparición junto a éstos, fueron con el tiempo reconocidos como la cara inteligente de su generación. Gran hito inicial de una de las bandas más importantes y admiradas de la historia del rock. Palabras mayores.
Por supuesto, cita obligada en este espacio y que no podía eludir por más tiempo, que aunque London Calling quede para las nuevas generaciones como el disco a escuchar del grupo londinense, obviamente su obra maestra, hay que tener en cuenta el impacto de su debut, menos estilizado que aquel, pero más cargado de adrenalina, juventud y razones. El precedente inmediato lo encontramos con The 101'ers, liderados por un tal Woody Mellor, nombre que dejaba patente su admiración por Woody Guthrie, pero aunque ya eran conocidos por los circuitos del rock underground de Londres por su pub-rock, incluso llenando salas, aquella formación no acababa de cuajar con las pretensiones del sr.Mellor, ni con el lirismo redentor por los perdidos y los desahuciados del que hacía gala su querido Guthrie, el documental "The future is unwritten" es bastante esclarecedor al respecto.

Se escuchaba entonces el rumor de los Ramones cruzando el océano y exclamando con descaro a una nueva juventud que no había que ser Pink Floyd para expresar tus frustraciones y sufrimientos, entonces los Sex Pistols encendieron la mecha que haría estallar definitivamente esta nueva resurrección del rock'n'roll empujado por el descontento general de la sociedad británica, el signo de aquellos tiempos, pero donde los chicos de McLaren fallaban en su discurso anárquico, The Clash aportaron un punto de solidez.



Los Clash fueron únicos desde el principio, supongo yo que vivir en el oeste de la capital inglesa donde tenían su base de operaciones fue determinante para los Clash, un ámbito multicultural donde el rock, el reggae y el ska jugaban en igualdad de condiciones. Las letras de Strummer con clara influencia de la lucha de clases que prodigaba Guthrie con su ritmo rocker, la educación rolling stone de Mick Jones, y el reggae que Paul Simonon  no podía evitar respirar, marcaba un eclecticismo atractivo que dió más carga a un discurso de profundidad mayor que sus compañeros generacionales y donde Joe Strummer jugó un papel diferencial, supo lo que se hacía, que tenía que decir y cómo.

Este debut es la crónica perfecta de la Inglaterra de finales de los 70 y sirve de testimonio de una sociedad en constante cambio hacia la desintegración social. Las disputas entre blancos y negros y la llamada a la insurrección de White riot, los enfrentamientos con la policía en la fantástica versión deSonny Curtis I faught the law, la apatía generalizada y el descontento en London's burning, los trabajos de mierda y el mal vivir de las prestaciones como única salida en Career Opportunities, estos jóvenes alzaban el grito en el cielo con gracia, hicieron atractiva la la llamada a ocupar las calles.

Su consolidación a un nivel más amplio vino marcado por el retraso de dos años en editar su música en Estados Unidos por el miedo del sello a los recelos que pudiera despertar I'm so bored with the USA, y curiosamente cuando su gira pisó territorio yanqui se convirtió en todo un himno con el que abrían cada concierto para más congoja de los jóvenes americanos. También repartieron turrón para la prensa del momento en Complete Control, por cierto los NME los tildaron de panfletarios entre otras cosas, aunque en poco tiempo se hicieron dueños de la poca coherencia que habitaba las portadas del rock de aquellos años.

Ahora escucho este disco con cierto sentimiento de nostalgia de un tiempo que no he vivido, quizás el rock procedente de Seattle a principios de los 90 es lo más parecido, sólo que aquella angustia existencial no encontró el objetivo sólido y tangible que si tenían los jóvenes londinenses de finales de los 70. La situación suena muy cercana y el descontento es tal que puede afirmarse abiertamente que el caldo ya está calentito y preparado para la insurrección a todos los niveles, y veo este disco como el ejemplo que me gustaría que se reflejara en el rock actual demasiado medido y previsible, que  suena a décadas pasadas y con mucho oficio pero que deja que las formas tapen en cierto modo la actitud que pienso hace falta ahora mismo.

Está bien repartir florecillas y buenos deseos, las intenciones son muy importantes, también hacer eco por las redes sociales de las noticias que no llegan a los medios principales, pero me faltan más gritos de incitación al activismo encima de los escenarios y de manera más contundente, que los hay, pero puede ser que no a los niveles que la situación actual pueda requerir si comparamos los escenarios y salvando todas las distancias culturales y contractuales, o puede que se nos haya estirpado sin nosotros saberlo esa capacidad para decir las cosas como son. Escuchar este disco me hace pensar en todo esto, y mientras pensamos si el rock debe ser o no un vehículo para la expresión de estos sentimientos de desacuerdo, algo muy humano por otra parte, estos impresentables que tenemos enquistados van modelando la realidad a su antojo. Desde luego, hacen falta rocanroles de ahora.

Gabinete Caligari - Camino Soria (1987)

septiembre 24, 2014 3 Comentarios

"Soria dejó de ser sólo una punto geográfico y se transformó en un rincón dentro de los corazones rotos, un buen destino donde poder ir cuando ya todo está perdido, donde el Cierzo es levemente fresco y sopla suave, te habla y te mece, a la ribera del Duero"

Mis compañeros del Exile recuperaron hace poco la figura de Antonio Vega, Johnny, y de Nacha Pop, Joserra, reivindicaciones necesarias aprovechando la salida del controvertido documental 'Tu voz entre otras mil'. hay que ver la de clásicos que nos ha dado el rock de este país. Con las palabras de mis amigos me he venido arriba recordando uno de los discos que más me han marcado en la vida y desde que empecé a descubrir la música, y es que al disco Camino Soria lo guardo en muy alta estima, tanto como a Gabinete Caligari, uno de los grupos más grandes del rock en este país.

Paul McCartney - Flowers In The Dirt (1989)

septiembre 22, 2014 10 Comentarios

"Enésimo resurgir del eterno ex-beatle. Flowers in the Dirt es una digno regreso a primera línea, octavo disco con los tics de las producciones de los ochenta, bien entendidos y cuidados, y también con su facilidad para la melodía, azúcar que no engorda"

Aunque pertenezco a la parroquia donde redoblan las campanas en el Mother de Lennon, siempre reconocí a Paul McCartney como a un gran artista en todas las acepciones posibles de la palabra, no sólo por el tándem que cambió la música, también por su gran trayectoria en solitario. Puede que se le trate a niveles masivos con cierta condescendencia, como si lo hecho después de los Beatles no tuviera importancia, pero escuchad ésto, el día que Macca no esté se le llorará tanto o más que a Lennon, las cosas como son, porque su legado en solitario es de una gran consistencia y tiene en su haber discos de un hondo calado.

Soy del 75, y eso conlleva un matiz circunstancial insalvable, más que nada porque mi adolescencia transcurrió entre finales de los 80 y principios de los 90, como entre dos aguas. Al tiempo que absorvía todos los clásicos de obligado conocimiento, los artista de aquellos años entregaban algunos de sus discos de bajada o/y se encontraban en un momento decisivo de su carrera, U2 con The Joshua Tree, imposible no haberse empapado con ese disco en esa época, Tunnel Of Love de Springsteen, disco con el que le conocí y punto en el que todo el mundo coincide que terminó la magia (aunque nunca me cansaré de reivindicarlo), Queen y The Miracle en su día lo machaqué bastante, también el último renacimiento de Roy Orbison... Una época difícil de encuadrar en algún movimiento generacional, muerto el punk, y ya lejos la intensidad new wave y post punk, el laca'n'roll ya daba risa y el nuevo rock americano era cosa de iluminados, en aquel momento solo Guns n'Roses mostraron un breve e intenso fogonazo. En esa tesitura encontré Flowers In The Dirt y me acompañó.

Y mirad que podría haber presentado a Macca por primera vez aquí y de largo con RAM, London Town o Tug Of War, sería lo propio para dar consistencia a tal reivindicación artística y yo quedaría de molón resabido, pero no, andaba flipándolo en aquellos años con los Beatles, descubriendo de manera consciente su importancia en el rock al tiempo que Paul McCartney entregaba este Flowers In The Dirt, del que cuentan los cronistas que fue el regreso a un buen estado de forma y a las giras después de demasiados años, yo solo sé que sonaba mucho por la radio, por tanto cogí el disco como una verdad absoluta y con mucho entusiasmo, para mí con ese plus de los discos compañeros que ponen banda sonora a una época determinada, en mi caso a la edad de la ingenuidad.


Lo alternaba con el Tunnel Of Love por las noches en una radio-cassette doble pletina que colocaba entre el cojín y el cabezal, entonces escuchaba el pitido del tren sonando allá a lo lejos, me servía de interruptor mental, recuerdo el alivio del frescor que entraba por el patio de luces, estaba en casa, estaba a salvo, daba al play con aquel fuerte click y dulcemente me acompañaba en la duermevela. Cosas de la tontería juvenil, con el tiempo incluso lo dejé olvidado a propósito como si ese sonido acomodado de producción a la 80 supusiera un punto negro a cierta integridad de chupa de cuero. Pero el tiempo además de curarlo (casi)todo te devuelve ciertas cosas con agrado, como este disco. Ayer me vino a la cabeza por otros motivos extra-musicales y lo pinché mientras andaba ordenando mis discos, al instante con My Brave Face paré mis labores y me senté frente a los altavoces, disculpen la nostalgia, pero es que me ha sabido a gloria, ni tan solo los tics propios de los arreglos de esa época han podido restarle encanto a las melodías que solo un beatle podría haber hecho. En cierta manera ha conservado ese encanto de ensoñación a través de los años, percepción muy personal.

Fijaros, entonces no tenía ni idea de quien era Costello, ni David Gilmour, para que os hagáis una idea. Los hilos estan para tirar de ellos, algunos cuajaron y otros no. El gancho de los singles de marras es indudable, My Brave Face funciona de llamada de atención, siendo la primera y la más escuchada me continúa dando el chispazo, como This One, la otra canción que radiaron bastante, buena elección de ambas como singles, son las que tienen más pegada, motivos suficientes para que me dejara seducir. Y es que Paul tiene una gran habilidad para sacarse melodias de una facilidad de absorción increible, sus canciones son como ir en bici, nunca se olvidan. Y este disco tiene una sobreproducción considerable, vale, pero a su vez encasta muy bien los excesos, y son esas canciones que suenan especiales las que al final dan personalidad al disco, Rough Ride por ejemplo y también fenomenal You Want Her Too con Costello de partener, al que querían entonces los medios en el papel de Lennon, pero a decir verdad, y con lo poco escuchado de Costello, es puro Costello, en We Got Married es David Gilmour quien deja su huella, una mezcla de Dire Straits (The Man's Too Strong exactamente minuto 1:22, muy similar, ochentas everywhere) y Pink Floyd, muy buena, me encanta. Y como no, las baladas, su gran baza, Distractions es preciosa, obra maestra que no sé porque me suena a Cole Porter, algo que sólo él sabe hacer, y Put It There que es una obra maestra en sí, huele a RAM, huele a campo y a fajo de paja, es tan Ronnie Lane que casi podría deciros que es mi preferida, y ese toque gospel a la Macca de The Day is Done. También tiene alguna concesión a la radiofórmula, que no mala, Figure Eight, y el reggae de How Many People con unos arreglos de vientos muy bueno, los arreglos en este disco son de lujo. hasta la canción ligera y edulcorada de Motor Of Love me gusta, seguro que me dejo alguna. 

Me acordé de él, disculpen de nuevo la nostalgia, cosas de humanos y tal. Hubo una época en que mi particular cruzada contra lo que solía llamar "musica comercial" me apartó y dejó en el olvido discos como este, y ahora firmaría porque la música comercial sonase como este enésimo resurgir del eterno ex-beatle. Flowers in the Dirt es un muy digno regreso a primera línea, octavo disco con los tics de las producciones de los ochenta, bien entendidos y cuidados. Y Paul McCartney, un artista como la copa de un pino que hay que venerar por los siglos de los siglos, por lo que ha hecho y por lo que hace. En este disco queda patente su facilidad para las melodías que nunca se olvidan, azúcar que no engorda. Of my own.



The Delines - Colfax (2014)

septiembre 18, 2014 Comentar

Country-soul desde el centro neurálgico de la desazón

Colfax es la celebración de las canciones y la trayectoria de Willy Vlautin, tratado de terciopelo down-tempo con tintes country y alma soul, caramelo sonoro que confirma su maestría haciendo canciones.

The Delines es una nueva formación, aunque en la práctica se trata de las canciones del ya veterano Willy Vlautin, unsung-hero por excelencia del alt-country de las últimas dos décadas, alma matter de Richmond Fontaine, grupo que nació en los 90 a la sombra de la no depression, amante por igual de los Replacements y Uncle Tupelo, y de la literatura realista de Raymond Carver. Su trayectoria transcurre en paralelo y con menor popularidad que Wilco, cosa que se entiende y respeta, pues su música en todas sus vertientes no está hecha para todos los paladares, en sus historias campan a sus anchas perdedores en mitad de encrucijadas vitales, y ya se sabe que este tipo de querencia sombría y oscura entraña el enorme riesgo de la no aceptación general, cosa que Vlautin siempre aceptó con filosofía. Apuntar para más gloria del protagonista que lleva cuatro novelas escritas y con cierto éxito entre los plumillas resabidos, alguna de ellas con intento de llevar al cine. Puede afirmarse sin que el pulso tiemble que a día de hoy es uno de los más grandes en su género, el songwritter más cultivado de su generación. 

Siento un gran afecto hacia este artista, mi relación con su música se remonta a casi una década en un directo de Richmond Fontaine en formato dúo y como telonero de unos Marah entonces en la cresta de la ola. Venían a presentar el fantástico "Thirteen Cities". El concierto fue muy bueno, con parquedad instrumental pero con intensidad, yo diría incluso que con cierta urgencia ya que todos los que se dieron cita allí esperaban a los cabezas de cartel con ansiedad, y esto el artista lo nota, mayormente el aforo pasó bastante de Vlautin y de sus canciones. Pero en el silencio de la noche fue el poso de aquel intenso repertorio a dos guitarras lo que me cautivó, entonces entendí la dura realidad de artistas que continuamente caminan por la cuerda floja a pesar de su larga y sin mácula trayectoria. Todo tiene su parte positiva, pues el hecho de complacer sus propias inquietudes artísticas más allá de la popularidad siempre le ha dado cierta tranquilidad a la hora de encarar cada nuevo disco. Para muestra un botón, los Marah se han desinflado con el transcurso de los años y en cambio Vlautin continúa en la brecha con un catálogo excelso y lleno de joyas a descubrir, a recomendar un cinco estrellas como es "The Fitzgerald", y el imprescindible "Post To Wire", el disco que los sacó de la sombra editado en un momento decisivo en el que cambió el piano por la pedal steel.


Podríamos considerar The Delines como una superbanda, si me permiten, más por el gran oficio de los componentes que por su popularidad, en la práctica el grupo gira en torno a Willy Vlautin y, a remarcar, la voz de Amy Boone de The Damnations, en nómina además de su inseparable compañero en Richmond Fontaine, Sean Oldham, se encuentran Jenny Conlee de The Decemberists y Tucker Jackson de los Minus 5. Presentaciones a parte, las música se nutre de los renovadores de la tradición que tienen en Gram Parsons su santo patrón, pedal steel por doquier, esta vez sin la aridez y tensión de los 90, un tratado alt.country down-tempo con alma soul.

Se sirve el cantautor de Reno del paisaje cosmopolita de una de las grandes avenidas de Denver (Colfax Avenue), señal de identidad de América moderna contrapuesta a su decadencia, con todos los elementos propios de un ecosistema tal, gente humilde ante decisiones drásticas, gritos en el patio de luces, trifulca en la madrugada, fauna nocturna a la luz de los fluorescentes publicitarios, putas y yonquis, juegos en las sombras de la jungla de asfalto ... unos protagonistas personificados en la voz de Amy Boone que se mete en cada historia con una dicción perfecta que te hace saborear cada verso sin esfuerzo, y entiendo entonces que Vlautin haga un nuevo grupo en torno a esta voz que lleva inherente un tono triste a la vez que dulce, una interpretación que convierte la oscuridad en terciopelo sonoro, perfecta para unos personajes casi en las últimas que acaban encontrando resquicios de esperanza en su propia miseria.

Esta colección de canciones no tiene fisuras desde su apertura, pedal steel, rascado gentil de eléctrica y escobillas en Calling In, miles de voces de soul etéreas nos vienen a la cabeza en Colfax Avenue abriendo el ángulo por el escenario elegido en un traveling con mucho gancho, la melodía más pop viene con la deliciosa Wichita Ain’t So Far Away, alt.country al detalle quasi-jazzy, pedal steel por doquier, I Won't Slip Up y State Line son buenos ejemplos de la balada contemporánea para derretirse, excelente la versión a piano de Sandsman's Coming de Randy Newman, un gran letrista reverenciando a uno de los más grandes letristas de todos los tiempos, también está presente el soul en todo el tracklist, sobretodo y con profundidad, en modo deep, en Flight 31, una canción que te remueve las entrañas, y hasta el final, introspección extrema en I Got My Shadows, cierra el disco con uno de sus highlights, un retrato en punto de fuga hacia la esperanza en una de las canciones que más me han gustado en lo que llevamos de temporada, 82nd Street, grandiosa, canción que Mazzy Star soñaría tener en su repertorio.

Colfax es la celebración de las canciones y la trayectoria de Willy Vlautin, un caramelo sonoro que confirma su maestría haciendo canciones. Apto, si se acepta el consejo, para cuando el ritmo diario os deje un momento para la contemplación sonora, sin autobuses, ni trayectos, a ser posible en Hi-Fi pues los matices son de un preciosismo sin parangón. Tomadlo si se prefiere como un acontecimiento único nunca antes la calidad lírica de Willy Vlautin habían tenido alma de una mujer. Pongo la mano en el fuego esta vez ante una novedad del presente año, con la brillantez mostrada sólo cabe calificar Colfax con un sobresaliente.



Escrito originalmente para Exile SH Magazine

John Lennon - Plastic Ono Band (1970)

septiembre 16, 2014 10 Comentarios

... no hay disco que equilibre mejor la balanza en favor de Lennon a todos los niveles como Plastic Ono Band, uno de los mejores discos confesionales de la historia del rock ...


Me doy por enterado. A un disco como éste no le hace falta reivindicación alguna, eso sí, como suele ser habitual en este espacio veo necesario mi más sentido homenaje. ¿Os había dicho que adoro a John Lennon? Pues en principio os puede resultar un pecado musical digno de la más radical de las excomuniones, pero tengo a Lennon en solitario y aceptando por supuesto que los beatles son insuperables, a un nivel de estima casi tan alto, Lennon me resulta un artista genial, que no infalible, a veces demasiado obvio en su beatlelanísima, pero sobretodo siempre me costó muchísimo menos acercarme a su música puede que por empatía, es más, de haber estado en su piel seguramente también hubiera sucumbido a las prácticas del Dr.Janov.

Lennon ya ha sido imaginado aquí, aunque creo que casi todo el mundo coincidirá conmigo en que su mejor disco es su debut de 1970. Entonces Lennon ya andaba con la Plastic Ono Band huyendo de su status a golpe de vanguardia ruidista, afirmaría que de manera premeditada, pero precedido por tres singles de éxito y entre las mejores de su repertorio. Un camino el suyo repleto de claroscuros y digamos que irregular que empezaba con una intensa declaración de intenciones en este primer disco en solitario. Este primer paso desde luego que descolocó a más de uno según cuentan las crónicas, y más teniendo en cuenta la reciente desbandada de los escarabajos con la consiguiente incertidumbre general pues muchos aun albergaban la esperanza de una reunión de los fab4, cosa que a juzgar por el libro de Ignaci Julià, creo que John Lennon ya lo tenía claro incluso cuando los beatles andaban cabalgando la cresta de la ola. Pero poco importa ahora en que contexto apareció este disco, lo bien cierto es que me continúa emocionando como el primer día que lo escuché.

Las campanadas de apertura no hielan tanto la sangre como Mother, descarnado lamento que me pone el alma en vilo cada vez, un lloro primal más liberador que lastimero, la aceptación del yo más profundo desde la misma infancia, y si no me equivoco (que alguien me rectifique) pocas canciones existen en la historia del rock que alcancen tales cotas de sinceridad, tremenda la catársis final a voz en grito en plena liberación del dolor más profundo. De tal guisa empieza un disco que pudiera parecer más parte de la terapia del doctor que la obra de un ex-beatle, a no ser por Hold On que irrumpe aún con ese aire confesional pero dándose cancha a si mismo, a Yoko y al mundo entero, con un sentido del humor sufiente como para meter al monstruo de las galletas de por medias, a cada verso marcaba la diferencia con su pasado inmediato en este viaje hacia no se sabe donde y resistiéndose a abandonar pese a que las heridas parecían sangrar como el primer día. Un tipo complicado, me dirán, pero decidme ¿quien no lo es?, sus lamentos lo hacen tan humano como sus arranques de ira, con la garagera I Found Out arremete con todo lo que se le pone por delante, digo yo, que harto de los pirados en su jardín, de ser tratado como una deidad por los melómanos, y de todas las martingalas vividas hasta la fecha, drogas, religiones varias..etc.


Working Class Hero es la otra joya a recordar, que aunque a John Lennon le molestaba la comparación por aquello de que no todo cantautor con guitarra no tiene porque sonar a Dylan, tenía que reconocer que tiene mucho del bardo empezando por la sonoridad arty universitaria del Village, cosa que me gusta tanto como la manera sencilla y magistral que tiene para denunciar las bases sobre las que todo el meollo se cimenta, como un The Wall (Pink Floyd) en una sola canción teñida de la amargura y desolación de quienes nacen sin ninguna otra posibilidad, se le criticó por falso y porque nunca fue hijo de la clase obrera, tonterías, la canción es igual de grande.  Una de las menos conocidas o reconocidas es Isolation, obra maestra escondida de John Lennon, una confesión de tal calado para mi es suficiente como para saber que su actitud y compromiso con la vida y con el mundo no es para nada frívolo y oportunista, aunque el precio a pagar siempre fue alto para John Lennon: el aislamiento, y bien sabéis que a John le llovieron de todas direcciones, su final dice mucho.

Remember, inévitable que a estos niveles un tipo como John le diera la vuelta a el mito de Guy Fawkes, culturalmente tan arraigado en UK, con explosión final incluida, supongo que con esta canción hoy en día, más de un soplagaitas le hubiera acusado de terrorista. Que todos sabemos de su actitud, pero en el fondo hay un mensaje en la música de Lennon que creo primordial, y es Love una de las claves, con una sencillez abrumadora plantea el amor como respuesta a todo, tan ñoño y a la vez reaccionario si se piensa bien, el amor real nos salvaría de todo, el amor por los demás, el amor por la política, el amor por el mundo, por la libertad, llegados a este punto de convicción puede ser incluso normal tornarse taciturno teniendo en el amor la respuesta a todo y presenciando diariamente como se ultraja constantemente a todos los niveles. Vuelve el garage y los gritos primarios en Well Well Well, y sigue otra de las canciones peor interpretadas de Lennon, pues tomar God como una canción con intenciones ateas sería quedarse en la superficie, en el fondo veo más la intención de reafirmarse en uno mismo, de resistencia a dejarse llevar por mil y una religiones/terapias/ideologia, es más agnosticismo consumado. Cierra el disco oficial My Mummy's Death, una joya de menos de un minuto, una nana espectral que posiblemente nos lleva al mismo epicentro de su psyche, a la fuente de todos los males.

La figura de John Lennon arrastra multitud de clichés e imágenes preconcebidas, su imagen ha sido utilizada hasta la saciedad, ya sea detrás de una pancarta esgrimiendo eslóganes anti-militaristas, como en la banda sonora publicitaria de turno (post-mortem, claro), se le ha dibujado de juerga tremenda con sus amigos de correrías, igual que de concienciado con la causa de clase, de padre cuestionable a hijo maltradado e incomprendido, a veces es difícil dilucidar entre personaje, artista y persona, en ese aspecto creo que no hay disco que equilibre mejor la balanza en favor de Lennon a todos los niveles como Plastic Ono Band, uno de los mejores discos confesionales de la historia del rock, un imprescindible en mi día a día, amo la música de John Lennon.

Can't Stop The Sun by Tom Petty & The Heartbreakers

septiembre 14, 2014 1 Comentario
Don erre que erre vuelve al ataque con el último dj, y es que señores, el sr. Petty venía de dos discos como Wildflowers y Echo, grandísimos, pero un artista de fondo como Tom Petty no debería subyugarse totalmente a su obra pasada, es algo que la historia del rock ha demostrado por los siglos de los siglos, y pasados doce años, este disco ha envejecido la mar de bien. Haced una prueba, enchufaros al tubo y pescad al azar una canción del disco, y es así, no miréis la etiqueta "The Last Dj", sin los prejuicios que arrastra, o que hemos dejado que arrastre, estas canciones son muy buenas.

Tom Petty & The Heartbreakers - The Last Dj (2002)

septiembre 12, 2014 9 Comentarios

"The Last Dj tiene suficientes buenas canciones calificables de "gloria bendita" como para no dejar que quede suspendido en el espacio-tiempo como una nota a pie de página..."

No pretendo meterme en camisa de once varas, respeto todos los gustos y opiniones, es más, amo la música de Petty en todas sus formas y colores, guitarrero y baladista, cercano al pop o en plan jam. El caso es que de un tiempo a esta parte hay cierta percepción que vengo sufriendo en silencio (cual almorrana), me viene con más intensidad a cada nueva referencia de Tom Petty. Con Hypnotic Eye se repite, disco que no me ha engatusado con las primeras escuchas y que me produce la misma impresión que tuve en su día con The Last Dj, el disco que hoy presento, un disco que no es para nada malo, pero que con las primeras escuchas sientes la necesida de saltar de canción en canción en busca de un "Swinging", ya pasada la ansiedad de la novedad, la cosa cambia, crece.

Jenny Lewis - The Voyager (2014)

septiembre 09, 2014 6 Comentarios

"Después de un lustro de inactividad vuelve Jenny Lewis en plena forma y con un disco muy atractivo. The Voyager directamente me produce cosquilleos y disfrute, entre otros síntomas de patología musical. Exhuberante y adictivo pop de guitarras. Ryan Adams es a Tom Petty lo que Jenny Lewis a Stevie Nicks" 


Jenny Lewis en su momento ocupó gran parte de mi interés con Rabbit Fur Coat, debut que canalizó cierta atención por tener como escuderos algunos de los renovadores de las sonoridades americanas del momento (M. Ward, Conor Oberst, Jonathan Rice, Mike Moggis...), no se quedó atrás un par de años después con el muy notable Acid Tongue, inspirado en las largas noches de juerga y jam sessions en la mansion de Jonathan Wilson, quien además participa en el disco, repetía Ward, pero también están presentes Elvis Costello y Chris Robinson (entre muchos otros, vaya tela), os podéis imaginar el resultado, más que un disco parecía una reunión de amigos pasándolo bien.

J.J. Cale - Really (1972)

septiembre 08, 2014 4 Comentarios

"...pasemos del obituario y empecemos a hacer justicia a su legado. Really es una joya a recuperar..."


Pese a las escasas valoraciones que se le otorgaron en su momento, la mayor parte de los discos de J.J. Cale no bajan del notable, me alivió saber, hablando con algunos exiliados, que no estoy sólo en esta apreciación. Por tanto urgía por mi parte exiliar a este artista y traerlo a este espacio de puro amor por la buena música, que aunque lleva el unsung grabado a fuego casi desde el principio de su carrera, su música nunca sonará pasada y permanece viva, lista para ser explorada cuantas veces haga falta.

Hace casi un año que J.J. Cale nos dejó, una temporada digamos fatídica para el rock, también Lou Reed y Jason Molina se nos fueron (entre muchos otros), los tres conocidos aunque en mayor o menor grado sus obras no lo son tanto como se piensa o al menos con la profundidad que merecen. Pero no querría detenerme haciéndoles una simple y bonita esquela mucho más allá de todo aquello que podrían haber hecho y que la parca nos quitó, una auténtica lástima. La verdad es que continúa clamando al cielo lo desconocido de su obra, que sin ser yo un entendido de la vida y milagros de J.J. Cale, al menos tengo la mínima decencia melómana de no tomar como verdad las reseñas infames que sobre la obra de Cale se han vertido en este disperso mundo digital, y en su día al papel, y eso que me dejo de lado el hecho de que los principales tabloides y ganapanes varios que en teoría deben contarnos la verdad dentro de cierta actualidad, se limitaron en mayor medida al obituario de rigor y a las frases aprovenchando títulos de canciones conocidas para el juego de palabras de turno, medianoche, brisa... etc.

El sr.Cale venía de patearse toda una década sixtie con la guitarra a cuestas, no era un inexperto cuando empezó y considero, empero, que sus discos bien merecen una revisión más allá de su debut Naturally, conocido por el After Midnight que popularizó Eric Clapton, incluso por la preciosa Call Me The Breeze, y de su reconocido Trobadour, disco donde mayormente coincide crítica, público y todo el mundo. Pero señores, discos como Okie y el #8 a mi me suenan a gloria bendita, aunque hoy me detengo con este back to vinyl en este Really que guardo en formato sagrado como una joya, además joya escondida de su discografía, ya difícil lo tenía Cale ante la actualidad reinante a principios de los 70. Y no, no me voy a meter con el sr.Clapton que es otro señor artista que merece un respeto porque en su haber se encuentran algunas obras de quitarse el sombrero, y porque él mismo nunca ocultó el hecho de que J.J.Cale fue un bote salvavidas en determinadas ocasiones/canciones, y si se ha terciado hechar un cable, el homenaje o el tributo allí ha estado él. Aunque si Clapton en algún momento fue Dios, aquí el sr.J.J.Cale al menos debería otorgársele el título de Espíritu Santo.

Y es que el espíritu de J.J.Cale permanecerá siempre sentado en el porche trasero con su guitarra, con su característico sonido tranquilo, perfecto chill out orgánico de new orleans con el que supo vestir de gala el blues y el folk con detalle jazzy, que ojo, hay porche trasero, pero también hay trenes, carreteras, añoranza del hogar, calles de la gran ciudad, en definitiva, blue-eyed blues de mucha verdad... Lo suyo puede que no fuera desgarrarse las vestiduras, ni plantarse a voz en grito en las tablas, cosa que no debiera quitar ni un ápice de interés a su discurso, lo suyo era recrearse en el sonido de su guitarra, sacar portentosos riffs de estilismo casi zen. Para ejemplo este disco. Todo en Really está en su sitio, suena perfecto, con la sensación muchas veces, y permitidme la licencia, de esa aparente libertad de los versos de un Coney Island Baby pero de campo, discurso llano que más que contar sugiere haciéndose flexible a cada cuál, y un plantel en nómina  de órdago, Cale sabía lo que se hacía, además el hecho de que se grabara parte en Muscle Shoals, y parte en Nashville prácticamente describe la verdadera grandeza de J.J. Cale y de este disco. 

No os fiéis de lo que leáis por ahí, como dice la primera canción: lies lies lies, mentiras, aquí ya de entrada en Lies encontraréis la maestría de After Midnight, donde no se trata sólo de servir al ego del artista titular con canciones centradas en la guitarra, hay mucho detalle donde los teclados son básicos, cosa que queda patente en la fabulosa Everything Will Be Alright, y el órgano de Right Down Here, sin faltar esos punteados tipo Changes soltados como quien no quiere la cosa y de los que Knopfler, con todo el respeto, ha sacado tanto rendimiento económico. Y del country en If You're Ever In Oklahoma, al delicioso toque swing en Ridin' Home, aquí la harmónica del sr.McCoy lleva la tonada al podio de gran canción pom, no se quedan atrás otras como Soulin' que sin ser la panacéa de la modernidad parecen grabadas ayer, más por un sonido y una producción más allá de modas, percusiones a ritmo urbano en Playin' In The Street, excelente la revisión del blues clásico popularizado por Muddy Waters en Mo Jo y cierre con vuelta a Tennessee en la también formidable Louisiana Women.

En Really se encuentra el placer de las cadencias suaves y bien tocadas, banda sonora que considero perfecta junto a mis jazzmen  noctámbulos del alma para que me acompañe en los atardeceres de color anaranjado al compás de los sonidos de la noche, con sus grillos y el primer aire fresco nocturno que viene a aliviar el calor sofocante, Cale yace sentado junto a mi en el banco de madera, en la penumbra, cerveza fría, un cigarro y la aguja libera Really, mantras para dejarse llevar, cerrar los ojos y balancear la cabeza al ritmo de su slow boogie y sus historias de perdedores, trenes y vueltas a casa, crónicas perfectas para recapitular las andanzas diarias y dejar correr las asperezas abrazando la noche. 

Si la eternidad se trata de permanecer vivo a través de la belleza creada en vida, J.J. Cale dejó en en este Really y en poco más de media hora una inmensidad eterna de buena musica que pasa en un suspiro y te invita a repetir, adictivo y de sonido cuidado al detalle, pasemos del obituario y empecemos a hacer justicia a su legado. Really es una joya a recuperar.



Escrito originalmente para Exile SH Magazine

Mad About Mountains - Harlaz (2014)

septiembre 03, 2014 10 Comentarios

Amantes del buen folk/country-rock, antes de las presentaciones, apunto rápidamente que este disco está realmente bien, si tienes prisa al menos dale al video del final de la reseña y deja correr la canción, dicho esto...


Pasemos a las formalidades. Mad About Mountains no es un grupo aunque su sonido pueda sugerir lo contrario, tampoco es conocido y ni tan siquiera a mi me sonaba demasiado el nombre de Piet De Pessemier, belga detrás del pseudónimo que según mis investigaciones ha militado por algunas bandas populares de su país, primera formación de Monza, aunque mayormente con la banda de slowcore Krakow. Hasta 2012 que debuta con este proyecto con un disco de tono confesional, ya entonces se le califica en Bélgica del mejor artista de tintes alt.country, y con razón, con pocas escuchas ya os digo que su primer disco es para recuperar del olvido.

Piet De Pessemier (el doble de Mark Linkous)
Así que con la ayuda de la casualidad ha llegado a mis manos Harlaz, que partiendo del video de su segundo single If You See Her, con guitarra brillante y tan Neil Young, me ha llevado hacia un disco donde hay canciones que simplemente me enamoran, con todos los ingredientes que le pido a las canciones de querencias country y confesionales, listo para dejar atrás el calor sofocante del verano y abrazar el invierno, unas veces etéreo como un pensamiento, On Our Way Back Home, otras con el gozo tranquilo de la vida contemplativa en alta montaña Where The Man Waits, preciosa Little Lady tan solo con acústica y harmónica, de postal, sentida y emotiva Hurts, a piano y harmónica y dedicada a un amigo fallecido, un disco que gana cuando la pedal steel se cruza con la eléctrica, pongo por caso la que da título al LP Harlaz.


Mad About Mountains recurre de nuevo a la fórmula mágica que aunque muy manida a estas alturas, produce placer sonoro cuando se conjuga en su justa medida, con oficio y con mucha verdad detrás, como es el caso de Piet De Pessemier, bajo mi punto de vista. Los ingredientes a la vista están, un sonido en punto de fuga hacia el country-rock de los 70, CS&N, Neil Young sobretodo...(Harvest, Prairie Wind...) y que para nada desmerecería junto a nombres principales en estas materias, entre el Ryan Adams cabizbajo y los Band of Horses contemplativos, en algunos momentos toca la genialidad Jayhawks otras digo My Morning Jacket pensando en los primeros pasos. Un disco para hibernar calentitos al fuego de la chimenea. Excelente.




"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie