Ronnie Lane's Slim Chance - Ooh La La: An Island Harvest (2014)

abril 30, 2014 1 Comentario

"...An Island Harvest hace incapié en sus querencias pre-beatles, Dixie, Jazz primitivo, New Orleans, trazas de funky, cajún y soul, todo con el mismo halo que las Basements Tapes [...] una buena hoja de ruta para quienes tengan en mente emigrar a la campiña"

Sí, lo sé. ¿Que más puedo decir de Ronnie Lane que no haya dicho ya?. Dejad que me recree, ya sabéis que para mí este artista no está de paso, más bien es uno de los ilustres santos que glorifico/alabo con capilla y velas entre fardos de paja y alfalfa. Os juro que a veces oigo sus canciones y visualizo su cara sonriendo, burlándose del mundo y de sus problemas, orgulloso de ser un loser, pero un loser contento por serlo.

Y es que los parroquianos de Sant Plonk de Fishpool estamos de enhorabuena, esta recopilación puede que no descubra nada que no supiéramos de la carrera en solitario de Ronnie Lane, eso si, el artefacto está cuidado con mimo, además Ooh La La: An Island Harvest tiene entidad propia suficiente como para que funcione integrada entre su discografía oficial como una Basement Tapes de la campiña inglesa y a la que sólo le falta ir envuelta en paja.
Y me alegra, me alegra mucho y quiero pensar, ingenuamente puede que a la Lane, que significa que en algún momento se reeditará su obra en condiciones mínimamente aceptables, ya sabéis... booklets, boxsets, extras, tanto sus discos oficiales como toda clase de grabaciones desconocidas y aún inéditas, cosa que suelto con más imaginación que esperanza real, pués su obra en solitario nunca fue abiertamente rentable por desgracia. Ya notará el neófito de turno el carácter minoritario de la obra en solitario de Ronnie Lane cuando intente encontrar su preciado objeto de cata digital a través de la red y se de cuenta que el material disponible y con un mínimo de calidad es escaso e insuficiente, y ya se sabe que aquello que no está en internet y además no está disponible en formato físico, pués parece que nunca existió o al menos es difícil reivindicarlo de manera viral. 

Si que hay que apuntar que de lo poco que ha llegado a nuestros días, además de por la inercia de los Faces en su condición de ilustre ex-componente, faltaría más, habría que agradecer a que en los 90 Paul Weller junto a Ocean Colour Scene, Billy Bragg y algunos otros, hicieran referencia a su legado, cosa que reactivó cierto interés mercantil, digo yo que debe existir un mercado de freakys potencial, adoradores de San Plonk de Fishpool (del que aquí servidor va para presidente honorífico) dispuestos a comer cualquier cosa que nos echen en el pesebre.


Tenemos unos cuantos ejemplos de ediciones y reediciones de discos que curiosamente fueron apareciendo a partir de los 90 intentando aprovechar este mínimo tirón gracias a las rockstars del brit-pop, como las sesiones en la BBC editadas en el '97 bajo el título You Never Can Tell, también excelente el recopilatorio April Fool del '99 que incluye canciones desde los Small Faces. Para completistas exiten otras rarezas difíciles de encontrar como The Legendary Magik Mijits editado en el '00 pero grabado a principios de los 80 a medias con Steve Marriott, un grabación interesante como lo es Lucky Seven esta vez a medias con Eric Clapton grabado en el '77 y editado en 2002. Más apetitosa fue la edición que en 2003 apareció de Anymore For Anymore con un segundo disco de descartes, edición ya muy difícil de encontrar si obviamos el desfase de algún revendedor sin escrúpulos. Ya lo más en conmemoraciones vino en 2004 con el Ronnie Lane Memorial Concert at London's Royal Albert Hall, del que existe grabación audiovisual, el desfile de ilustres artistas es apabullante. Lo último interesante que apareció si no me equivoco fue una reedición remasterizada del 2007 del Rough Mix junto a Pete Townshend, por cierto imprescindible.

Llega Ooh La La: An Island Harvest bajo el arropo del rollo R'n'R Hall Of Fame a los Small Faces/Faces, tendrá algo que ver, aunque ya hace tiempo que algún allegado va moviendo su recuerdo en la red social, donde por supuesto mi nariz está olisqueando día sí, día también. Este doble se centra en su segunda etapa después de Anymore For Anymore cuando fichó con Island Records, una época tan interesante como desconocida. Entonces Lane tuvo la suerte de fichar por el sello cuando más lo necesitaba. Su segundo disco fue ninguneado, Lane ya no interesaba en titulares, demasiado fuera de onda, además la formación sufrió dos de las bajas más importantes para su sonido acústico y detallista, los multi-instrumentistas Graham Lyle y Benny Gallagher, procedentes de McGuinness Flint, aprovecharon el trampolín y se unieron como dúo llegando a tener cierto renombre. La desbandada fue tremenda, algo que no es de extrañar después del desaguisado económico de la caravana circense, puestos a no cobrar sus royaltis de Decca e Inmediate, maldita la suerte, su crédito fue en su momento finito. Entonces Ronnie Lane formó una nueva banda, él mismo bromeaba diciendo que había encontrado a sus músicos en las páginas de una publicación de artículos usados (Exchange and Mart), también he leído en diversas ocasiones que encontró en el circuito de pubs una banda llamada St James Gate a la que añadió algunos conocidos más, cambió algún miembro en poco tiempo pero pasarían a ser la formación más estable de cuantas tuvo Slim Chance, o sea, la presentada en dos discos, Ronnie Lane's Slim Chance y One For The Road, más las grabaciones de la BBC.


Se añaden algunes versiones de los Faces, Stone (también en su segundo disco), Oh La La, Debris, Flaggs and Banners... fantásticas canciones y versiones, eso sí, que de alguna manera pueden servir de gancho, nunca vienen mal se pongan donde se pongan, las escribió Lane y son obras maestras las cante como las cante, pero advierto indispensable no centralizar la escucha en estas canciones más populares si es que se pretende llegar saborear la magnificencia de este carpe-diem hecho disco, estamos hablando de una recopilación de dos cd's, un song by song sería una locura absoluta. Eso sí unos pequeños apuntes a modo de pista no vienen mal.

Del debut sólo tenemos una versión alternativa de The Poacher y varias más en versión directo de la BBC, su primer single How Come y la cara B Done This One Before, por tanto esta primera etapa se salva por los pelos, además. Pero si algo hace bien este recopilatorio es recuperar algunas de sus canciones más desconocidas y bastante buenas, Don't Try and Change My Mind, One For The Road, Harvest Home, Anniversary, Tin and Tambourine, Little Piece Of Nothing... junto a sus versiones de clásicos añejos, I'm Gonna Sit Right Down (and Write Myself a Letter), Single Saddle, al pionero Chuck Berry, You Never Can Tell, y no puede faltar su pasión por la música de Fats Domino, a reverenciar como un pionero del rock'n'roll siempre que se tercie, con la versión Blue Monday. Pero ya digo que son sólo unos pequeños apuntes para el liberado del ansia del día a día y la novedad que pretenda adentrarse en este mundo de despreocupación y felicidad.

Así pues llegamos a la pregunta clave para el indeciso que no sabe si gastarse los cuartos en esta recopilación o si mejor esperar otro sacacuartos más apropiado para el desembolso a principios de mes, ya sabéis de que pie cojéo pero me esfuerzo en sacar toda la objetividad pa' fuera, sentencia: este disco no cumple las premisas necesarias para ser considerado excelente como greatest hits para el dominguero musical venido de picnic a esta granja en algún lugar perdido entre Gales e Inglaterra, a tal efecto existe otro artefacto llamado How Come, con buen sonido y que si cumple con su función de recopilación de mejores canciones, más extenso es Kuschty Rye - the singles 1973 - 1980. Eso sí, si el lector ya conoce a Ronnie Lane y considera su obra un tesoro, yo no dudaría en agenciarme este disco, una de las joyas más bonitas del cofre, el tracklist guarda cierta lógica argumental con un sonido que hace incapié en sus querencias pre-beatles, Dixie, Jazz primitivo, New Orleans, trazas de funky, cajún y soul, todo con el mismo halo que las Basements Tapes, esencia work in progress con falsas intros y comentarios antes de las canciones y con momentos de auténtica química pillada in-fraganti, en ese aspecto nada tiene que envidiar como entidad propia a su debut, que por cierto ahora veo más New Morning que Basement, también por momentos su timbre vocal es totalmente Skyline.

Lo dicho, un extenso tracklist con muchos recobecos y que no funciona como recopilatorio al uso, pero llegados a este punto, con rapidez echaría mano al monedero porque puede que al año que viene desaparezca de los estantes de los comercios como ya ocurrió en su momento con toda esta caterva de títulos soltados sin compasión en este post, muchos de ellos por caer en la descatalogación más que por lograr buenas ventas. En definitiva, An Island Harvest es más que una recopilación, es una buena hoja de ruta para quienes tengan en mente emigrar a la campiña.


Ben Watt - Hendra (Caroline, 2014)

abril 28, 2014 14 Comentarios

Ben Watt es más conocido por su periplo junto a Everything But The Girl, además de reconocido DJ, acaba de escribir un libro y ha consagrado parte de sus esfuerzos al business como alma matter de su propio sello Buzzin' Fly.
Han pasado más de treinta años desde su primer disco en solitario North Marine Drive, otro disco a recuperar y reivindicar, donde Ben Watt ya demostraba las capacidades compositivas en un ambiente puramente acústico con aportes de piano y saxo, en su día se valoró bastante, en él colaboró Robert Wyatt, ahí es nada. 

De Ben Watt poco más podría decir, menos aún de Everything But The Girl puesto que nunca fue un grupo que me llamara la atención, seguro que pueden trazarse mil y un paralelismos con su obra pasada, pero no es mi intención hacer gala hoy de mi soberana ignorancia al respecto, más bien es el típico disco al que no habría prestado atención de no haber participado Bernard Butler, ilustre ex-Suede, el que me empujó primero a detenerme en el videoclip de adelanto que me noqueó desde el primer momento y sirvió de gancho hacia el disco.

Hendra crece con las escuchas, estamos ante un gran disco, una de esas obras que aparecen sin más y que sin portadas y aseveraciones sobre la genialidad que atesora, poco a poco te va atrapando. Situado en esa delgada línea al borde del desmorone, con la muerte pululando por alguno de sus tracks, un disco de folk con todo lo que conlleva y arrastra nuestro protagonista curtido en mil batallas electrónicas, género presente aquí en los teclados y de manera tagencial, producción preciosista y armado sobre dos pilares, Bernard Butler y Ewan Pearson, o lo que es lo mismo, un toque nude/dogmanstar con producción milimétrica pero falta de grandilocuencia. Atención a David Gilmour, colaborador de lujo en este disco y que contribuye con su voz y la slide.

Hendra está inspirado en parte por la repentina muerte de su hermana, fallecida durante la grabación, hecho de calado inevitable en cada surco, pero sobretodo por el deseo de Ben Watt por dejar un tiempo el business y su buen hacer al servicio de los demás para centrarse en dar forma a todas esas cosas que quería decir, encontrar su lirismo personal sobre las palabras que tan bien domina y en un contexto musical. Nostálgia, desilusión y pérdida son las acompañantes de Watt, compañeras difíciles de soportar y más en estos tiempos de falta de calidez en el mundo si no fuera por el elemento catártico que ofrece con su fuerte carga emocional y paisajista, y con esa lluvia tan british que cala hasta el alma e invita a refugiarse armados de resignación ante las circunstancias fatales que se nos escapan y no podemos manejar en nuestras vidas.


Abre este tracklist la canción que da título, Hendra te atrapa en su languidez y preciosismo sónico, hay que admitir además las capacidades vocales de Watt, interiorismo acompañado del fingerpicking maestro de Butler con solo breve pero acertado, para partir por la mitad cualquier piedra. No todo son baladas, con un tempo más animado en Forget, Watt parece querer dar un paso al frente no sin antes dejar atrás todo aquello que tanto pesa en la mochila. Spring abre con piano en primer plano, guitarra apuntalando y Ben Watt que resultará empalagoso a quien a estas alturas espere un disco de rock, una delicia. Golden Ratio pasa desapercibida de primeras, su falta de gancho y languidez casi-lounge entra con las escuchas y a base de pillar los detalles.

Matthew Arnold's Field es de las canciones hechas para llorar, folk pastoral y paisajista que dibuja el escenario bucólico allá donde Watt esparció las cenizas de su hermana, pelos de punta. The Gun es de instrumentación preciosista, una de las grandes bazas de este disco, todos los elementos casan a la perfección en este trabajo de producción exquisita, desde la guitarra, pasando por la percusión y teclados. A la altura de Nathaniel ya es innegable la presencia de Butler, quien parece haber esperado durante tantos años a este disco para aportar esos riffs crugientes y tan característicos, aquí a sus anchas en la más rockera del disco, un acierto. The Levels es junto a la primera el highlight del disco, apoyada sobre los coros y la slide de Dabid Gilmour, una colaboración de lujo que no está aquí para lucirse, más bien rendido y totalmente al servicio de esta canción. Eso sí, a quienes esperen un folk-rock americana más típico tendrán en Young Man's Game lo más parecido a Ryan Adams, un cantó a la inseguridades de los cuarenta. Y cierra de manera correcta la balada contemplativa The Heart Is A Mirror.

Hendra me descubre a un gran songwritter que de no ser por Butler aún desconocería, incluso me invita a dar otra oportunidad al grupo que le dió éxito al menos en los discos más cercanos a este interiorismo nostálgico. No es un disco hecho para el fragor de la novedad, ni para ninguna lista anual. Su languidez no apta para rockeros puede que no te pille en el momento y te aburra, o puede hablarte como quien te mira a los ojos en la tranquilidad nocturna. Admito que es irregular en cuanto a que tiene momentos sublimes como Hendra, la que da título al disco, y The Levels, y otros momentos donde puede bajar el interés en canciones como The Gun y Golden Ratio, salvadas por el gancho de la guitarra de Butler y unos arreglos muy bien construidos, desde luego son grandes canciones a tener en cuenta, de eso no hay duda. A mi esta colección de canciones me tiene ganado. Muy buen disco.

King Gizzard & the Lizard Wizard - "Float Along - Fill Your Lungs" (2013)

abril 27, 2014 4 Comentarios
Los australianos King Gizzard & the Lizard Wizard vienen pisando fuerte, en la recta final del año pasado editaron esta maravilla que pasó ciertamente desapercibida y que llega a mis manos con retraso pero aportando una frescura asombrosa.

Small Faces - "The Universal" (1968)

abril 22, 2014 10 Comentarios
Continúo mi recorrido por el universo Marriott/Lane, esta vez con una de las grandes joyas olvidadas del cancionero de los Small Faces, lo que hubiera podido ser y no fue, un single que en su día se criticó y tachó de error, incluso la discográfica quiso imponer para la posteridad Aferglow como el último single de la banda, aunque fue Hello The Universal a efectos de registro su última canción, que por cierto perdió el "Hello" en el proceso de prensaje.

Small Faces - Small Faces (1966)

abril 17, 2014 10 Comentarios

Yo se que a muchos les hubiera gustado vivir el estallido hippie americano con una guirnalda de flores, pasado de tripi y corriendo desnudo al ritmo de la psicodelia, menuda época, firmaba ahora mismo sólo por pasar un fin de semana de vacaciones en el Verano del Amor. Pero ojo que no lo cambiaría por el verano anterior en Londres, la Swigin London también tiene un gran encanto, aunque por mi vestuario posiblemente me devolvieran a mi época del tirón. En aquellos años se vivía un optimismo desbordante por todas partes, llegaban buenos tiempos y la economía andaba viento en popa, con ella la working class que tenía ya cierto poder adquisitivo adquiría cierta entidad. En ese aspecto, estos años representan muy bien nuestra esencia de clase media, el orgullo de pertenecer a ella, poder elegir que ser/hacer, y sobretodo y tratándose de Carnaby Street, elegir que ponerse.

En esto de las poltronas y vitrinas de los clásicos del rock, a Small Faces los tengo en los primeros puestos pese a que no suelen reivindicarse con tanta claridad como otros contemporáneos, puede que por su corta duración, o puede que el simple hecho de no haber consumado su éxito en EEUU les dejara a mitad de camino, algo primordial por aquel entonces. Para más inri, normalmente han sido referidos como el precedente al grupo de Rod Stewart y Ronnie Wood, nombres más populares en los 70 con los Faces, o como el grupo de Steve Marriott antes de los Humple Pie, cuando no, y por lo general, dentro de un marco exclusivamente Mod, un gran error al menos para alguien como yo, de la parroquia mística de San Plonk de Fishpool, que soy lo más alejado al mod medio empezando por mis camisas a cuadros, y más ahora con la ventaja y la cómoda posición que confiere el paso del tiempo, pues ahora percibo en la música de los Small Faces algunos detalles fuera de serie y pocas veces superado por cualquiera de los grupos de entonces y formaciones posteriores. Vamos a la disyuntiva para dejar claro que no me hagáis elegir nunca entre este debut y el de los Who, los dos van de la mano independientemente de quien fue primero, aunque como grupo y en el cómputo global siempre tuve mayor debilidad por los Small Faces, puede que, digamos que frente a toda la sofisticación rockera que desarrollarían los quadrophénicos a posteriori y que no hay manera de que me engatuse.


Tenemos claro que Elvis Presley sacudió primero con sus caderas la pantalla del Ed Sullivan Show, y que los Beatles y los Rolling Stones pusieron a la juventud en pie de guerra, aún andaban demostrando su putoamismo (ambos grupos son los reyes indiscutibles) cuando por las calles de Londres, a la potencia viril de los Who desde el oeste de Londres, y a la mordacidad de los Kinks desde el norte, se unían cuatro jóvenes del East End desde Pimlico que se adueñaron de todo el 66, fueron la banda que mejor representó la Swinging London, denominación que les acompañó desde su estreno largo aquella misma primavera cuando la radio pirata más fashion dió nombre a tal movimiento cultural. Aunque no hay que olvidar que estuvieron todo el año anterior recorriendo los bares y clubes más cutres del extraradio londinense hasta que sacaron single, Don Arden, capo de la Decca, apostó por ellos y les colocó en los charts a golpe de talonario, y con Whatcha Gonna Do About It estuvieron catorce semanas en lo alto, entonces les llevó de compras por Carnaby Street, y para rematar la faena plasmaron su repertorio de directo sin a penas rodeos y con gran oficio, pués lo tenían más que sabido, más algunas nuevas canciones del nuevo tandem Lane/Marriott, a partir de ahí estuvieron presentes en TV, portadas, radios, prensa amarilla y musical, no existía nada más cool en el rock, unos dedicated follower of fashion (que cantarían los Kinks ese mismo año).

En este primer disco hay canciones que son un auténtico cañón, que me perdone Sam Cooke que está en los cielos de Harlem y es un intocable y yo que no quiero ponerlo en duda en absoluto, pero su gran éxito Shake no lo cambio por la versión que aquí quedó para las posteridad, hard-soul que le quita a la original su semblante de gingle publicitario. Y Come Children, que vale, Keith Moon era un cafre y en directo el sólo valía la entrada, pero ojo con Kenney Jones que no se queda atrás, además que despiporre eléctrico partiendo de un motivo principal para a continuación dejarse llevar para más éxtasis gospel-rockero, y no es que Ronnie Lane cantara mal, es que Steve Marriott se comía a cualquiera que estuviera a su lado, impresionante. Y por favor... You Better Believe It, otra versión del  disco, sin palabras, aquí se desparrama todo el poderío adquirido el año anterior rodando con versiones de Ray Charles, Booker T y James Brown en su particular visión del R&B americano, matizando la grandeza que dos años antes los Rolling Stones destaparían, una versión del poco valorado Kenny Lynch y el siempre recurrente Ragovoy (Time Is On My Side, Piece Of My Heart...) soltada con crudeza, desbocada y hormonal, y It's Too Late de la que no podemos obviar The Good's Are Gone de los Who de un año antes como precedente inmediato, aunque ojo con la guitarra de Marriott, y Jimmy Page ojiplático que quería ser mod cuando acudía a Birmingham. Normal que ya a esas alturas fueran los dioses Mod por excelencia, no se puede ser más cool ante canciones como One Night Stand, incluso cuando bajan las revoluciones y la intensidad. Siguen con paso chulesco por Carnaby Street con el punch del Everybody Needs Somebody To Love en ese Whatcha Gonna Do About It y un riff cogido prestado a Pete Townshend con Marriott dejándose la garganta.

Y atención a Sorry She's Mine, la primera canción del verano de la historia de la música, de nuevo escrita por el poco valorado Kenny Lynch (uno de los cantantes más pop del pop inglés), sus canciones encuentran en los Small Faces unos perfectos aliados. Estos jóvenes green onions continúan su hard-soul de power-chords en Own Up Time con Ian McLagan estampando con cada riff de su teclado de colorido estilo Booker T inconfundible. Y no es un secreto, que al igual que You Need Loving es Willie Dixon reinventado, también es piedra angular del posterior sonido Led Zeppelin, en el fraseo vocal y guitarrero, cosa que admitieron a posteriori Plant/Page, y da que pensar con respecto a la importancia del grupo aunque sólo sea como sonido seminal de todo el hard-rock de la década posterior, y de ahí y a su vez, meter a Humple Pie entre los elegidos junto a los Zepps. Don't Stop What You're Doing es lo más del sonido británico más moderno de la época, continúa el feeling de jam session con la fantástica E Too D lanzando riffs, con un Marriott en estado de gracia, y con el tandem Lane/Marriott engrasado como nunca en la composición. Cierra el disco Sha-La-La-La-Lee, canción de Kenny Lynch grabada por imposición de Don Arden en su particular empeño por conseguir cuanta más popularidad posible, la más pop e inofensiva, con mucho encanto escuchado ahora en la distancia, aunque al grupo nunca le gustó. Comentar que el sr.Arden era un mafioso de tomo y lomo que por una paga mísera y unos cuantos trajes tenía al grupo más cool del momento, la banda no vió ni un duro de los beneficios obtenidos, injusticia contractual que se solucionó entrados los 90, ya sin Marriott, ni Lane, ya véis, mafiosos hay en todas partes. En su día provocó la salida de la banda del sello Decca y su consiguiente fichaje por el nuevo sello independiente Inmediate.

La música de los Small Faces era la más negra de entre todos los blancos (no olvidemos nunca a Eric Burdon), sin concesiones, querían emular a sus ídolos y consiguieron con una formación típica de rock un estilo único y potente. Además las canciones originales son perfectas, algunas adaptadas con gracia de los clásicos soul. Aún estaba por llegar el punto más alto del grupo, artísticamente hablando, empezando unos meses más tarde cuando desplazaron del número 1 a los intocables Beatles con el single All Or Nothing, y más tarde regando  su breve (si no contamos etapa Faces por los evidentes cambios de formación) pero impoluto legado con otros singles redondos como Itchycoo Park, Tin Soldier y Lazy Sunday, esta última incluida en la su obra maestra Ogdens' Nut Gone Flake (imprescindible leer la reseña nikochiana en Exile)

Un grupo donde cada miembro fue primordial, ya con Ian McLagan sustituyendo a Jimmy Winston desde unos meses antes y que dió mayor consistencia al discurso soul de vertiente green onions, un Kenney Jones que imprimía clase y fuerza por igual, y Ronnie Lane que fue ingenioso en las composiciones y perfecto partener del tandem con Steve Marriott. Y a Marriott habría que meterlo entre Roger Daltrey y Robert Plant cuando se habla de mejores vocalistas, fue un frontman absoluto, guitar-hero y auténtico showman en las tablas, el mejor de su generación con diferencia.

Este primer disco nada tiene que envidiar al debut de los Rolling Stones, ni al de los Who, a un mismo nivel como mínimo, plasma a la perfección el mejor verano, junto al del amor, que se recuerda de los años 60, Riffs de guitarra potentes, hard-soul de muchos kilates, melodías con gancho y cuatro tipos que disfrutaban con lo que hacían. Una de mis debilidades, un grandísimo disco.


Back To Vinyl: Elliott Murphy - "Just A Story From America" (1977)

abril 15, 2014 12 Comentarios

"Just A Story From America" es el cuarto disco de Elliott Murphy, cuarto intento por conseguir llevarse su pequeña parte del tarro de las mieles del éxito, cuarto disco que le confirma como autor maldito del rock.


No hay cosa más bonita en esta vida que alguien se acuerde de tí, aunque si que hay algo que puede convertirlo en más grande cuando un día de improvisto recibes vía correo ordinario, que en esta ocasión fue extraordianrio, un paquete con dimensiones vinílicas y dentro esta maravilla de los setenta firmada por Elliott Murphy, su cuarto disco Just A Story From America del 77.

Art Blakey & The Jazz Messengers - "Buhaina's Delight" (1963)

abril 14, 2014 Comentar
Art Blakey ya tenía una carrera considerable a sus espaldas a la altura de "Buhaina's Delight", consagrado y respetado, y en este disco con una de las mejores formaciones de los Messengers.

Songs: Ohia - Magnolia Electric Co. (2003)

abril 12, 2014 5 Comentarios

Último disco de Songs: Ohia, o primero de Magnolia Electric Co., realmente poco importa la formación que firme, ambos esconden detrás a uno de los últimos grandes genios de la música americana, Jason Molina, con el disco que le dió a conocer al gran público.

El adelanto de Chissie Hynde: Dark Sunglasses

abril 07, 2014 5 Comentarios

Si si, Chrissie Hynde es una de las grandes rockeras, y que bien suena este adelanto, Dark Sunglasses, esperaré impaciente este disco. La Hynde no es que envejezca bien, es que siempre ha sido joven (para más muestra la reseña guzzera de Break Up The Concrete)

En esta canción cuestiona la vida doméstica y banal, planes de pensiones, seguros de coches... ah Chrissie! cuanta razón tienes joer. Nos hace falta un poco de acción. Esperad, voy a por mis gafas de sol... ahora sí: Dark Sunglasses (más abajo enlace al video-clip el resto de mortales de momento a insertar este audio-video).



Video premiere exclusivo en The Guardian,

Petrucciani NHOP (1994)

abril 06, 2014 6 Comentarios
Este directo es como un encuentro entre amigos a la luz de la media mañana de un domingo.  En "Petrucciani NHOP" se dan cita dos magníficos artistas del jazz, curtidos en mil y una colaboraciones, y con una carrera a sus espaldas considerable. Grabado en el Jazzhouse de Copenhagen en el 1994.

Ronnie Lane's Slim Chance - Anymore For Anymore (1974)

abril 05, 2014 12 Comentarios

Anymore For Anymore no podía faltar en esta Route, además creo que no somos pocos los que a estas alturas estamos completamente convencidos de que los Small Faces eran mucho más que el grupo de Steve Marriott, y que de la misma manera los Faces eran mucho más que la voz rasgada y atractiva de Rod Stewart. Puede que Ronnie Lane no resultara tan cool como cualquiera de los dos, pero hay que admitir que su contrapunto folkie y tranquilo dejó para la posteridad canciones memorables. Sin él ninguna de las dos formaciones hubiera alcanzado los logros artísticos que relucen en sus vitrinas. Puestos a reivindicar artistas lejos de la popularidad y los focos de su tiempo, Ronnie Lane es uno a rescatar de los 70.

A veces, pensándolo, da la sensación de que su cumpleaños no podía ser otro día que el 1 de abril, el April Fools' Day (el equivalente al día de los inocentes), pués Lane siempre fue un tipo risueño tirando a bromista y cachondo mental, pero es que además resulta casi de chiste el hecho de que dejara a una banda en la cresta de la ola de los primeros 70, con conciertos para aburrir y casi tan populares como los Rolling Stones, además de rentables.

Incluso el tema estravagante sobre su misticismo vía Meher Baba (si, el de Baba O'Riley), es insignificante con lo que vino después. Se montó un estudio móvil, el LMS (Lane's Mobile Studio), con el que por cierto se grabaron obras maestras del rock, se marchó a Fishpool, una granja perdida en la campiña (su Big Pink), busco su banda por los bares y pubs, ni artistas consagrados, ni virtuosos, más bien una actitud concreta ante la vida, incluso hizo broma con el nombre del grupo ante quienes cuestionaron su decisión y adelantaban que no lograría nada, Slim Chance (oportunidad remota/escasa). Fichó entre otros al dúo escocés Gallagher and Lyle, ambos componentes del grupo McGuinness Flint, grandes instrumentistas, quienes dan consistencia a su discurso. Pero no sólo de country y folk vivía Lane, además era un gran amante de la música soul, de Smokey Robinson y Booker T, y no dudó en recoger al bajista de The Foundations, grupo británico que tenía su mayor influencia en la Motown, algún éxito tuvo en la época, Build Me Up Buttercup os sonará si o si. Todos juntos fraguaron su repertorio en el granero de Fishpool.

Pero no queda todo ahí, para rizar el rizo montó The Passing Show, un circo con músicos, domadores y payasos, su intención era conectar la música con la esencia bucólica y romántica de la farándula circense, vivirla como una aventura sin más. Además el espectáculo era de carácter itinerante, iban por los pequeños pueblos y ciudades de la campiña inglesa como si de una caravana gitana se tratara e invitando a todo aquel artista que quisiera unirse a la fiesta, imaginad el desfile entrando en un pequeño pueblo de la Inglaterra profunda. Es de locos. La idea era original y la llevó con entusiasmo, aunque pasó lo que tenía que pasar y el espectáculo fue un auténtico fracaso económico, por contra Ronnie Lane disfrutaba de su anonimato integrado completamente en la vida de campo para más sorpresa de los compañeros de profesión que le visitaban, y aceptado por los lugareños como un igual, además Fishpool, su granja, su Big Pink, se había convertido en poco tiempo en el centro de una escena cultural viva, algo impensable, la utopía hecha realidad.

Ronnie Lane tenía los bolsillos vacíos y un single metido en los charts ingleses, How Come, con dos canciones en la cara B de las que recomiendo encarecidamente la desconocida Done This One Before, una joya escondida, blue eyed soul del bueno. El siguiente single fue The Poacher, menos popular, y entonces lanzó Anymore For Anymore, su primer disco firmado como Ronnie Lane's Slim Chance, obra que pertenece a ese reducido grupo de discos de sabor rural y aura de retiro espiritual, ejemplos en el rock tenemos unos cuantos, algunos marcados por las circunstancias como The Basement Tapes de Dylan y The Band, otros de manera premeditada a modo de retiro vacacional como el RAM de los McCartney, no puede faltar Neil Young con su Comes A Time, también los hay con carácter conceptual como los Kinks y The Village Green Preservation Society... Discos hechos para dar esquinazo a los focos y neones de la gran ciudad, que dan la espalda al éxito, prensa, proyección comercial y demás. Anymore For Anymore no sólo pertenece a este grupo de discos, además Ronnie Lane lo llevó mucho más allá de una etapa artística o una estación por la que pasar, convirtió esta elección en su filosofía de vida.


El disco abre con Careless Love, su rendición total a New Orleans y a la música negra, a su manera Ronnie Lane se situaba junto a los básicos americanos que también hicieron su versión, desde Elvis Presley, pasando por Leadbelly, Ray Charles, Bob Dylan, Cash... Y es que lo de Ronnie Lane en Don't You Cry For Me son los tres acordes y la felicidad, con un magnífico solo de saxo de Jimmy Jewel que me recuerda que solo Mike Scott junto a Anto eran capaces de similar feeling de ruptura con el mundo, con una auténtica declaración de intenciones en uno de mis versos preferidos ever "I hoped that time would send all the love I feel away now and free me like a bird from this cage that I've been making", Lane rompía con su pasado y con todo aquello en lo que no se quería convertir. (Bye and Bye) Gonna See The King hubiera quedado muy bien en el repertorio de los Faces, una delicia acústica que conecta con la troncal del gospel, y es llevada por la slide y los licks piano-blues hacia un final que te hace estar presente en el granero en directo. Silk Stockings es una de esas delicias breves y simpáticas como sólo los Kinks eran capaces de hacer, music-hall campestre.

Y llega The Poacher, un obra maestra en si misma, única en su especie y fruto del momento, no hay otra canción que suene igual, el oboe y sección de cuerdas la hacen única, y sin contener una lírica compleja, más bien sencilla, ofrece una imagen bucólica y romántica lejos de las desdichas de la working class, sólo Ronnie Lane, ajeno al mundo, podría haber hecho una canción como esta fuera de onda y del devenir del tiempo. Fue su segundo y último éxito en solitario. Oir la versión de Paul Weller y Ocean Colour Scene no puede más que emocionar y dar a entender el alcance de su influencia. Roll On Babe es una versión de Derroll Adams, otro unsung hero socio de Ramblin' Jack Elliott y más conocido a través de a quienes ha influenciado, ahí quedó "Epistle to Derroll" de Donovan,  es un born to lose en toda regla, aunque la versión de Lane da con su esencia melódica y la transforma en una cadencia más british que yanqui.

También era inevitable que se repescara alguna de las canciones de los Faces, en otras canciones en forma de reinvención, aquí con una casi irreconocible versión de Tell Everyone, la lleva a su terreno, la única en la que Glyn Johns pudo meter mano, puesto que su acabado limpio no dejaba colarse los aromas campestres y a Lane no le acababa de gustar, años más tarde estaría más acertado en Rough Mix. Otra de las versiones es la añeja Amelia Earhart popularizada por Dave McEnery (como Red River Dave) en el 39, canción dedicada a la célebre aviadora desaparecida sobre el océano, una tonada digna de la berbena de un pueblo perdido de la América profunda. Y llega uno de los highlights de este disco, puede que The Poacher se considere la parte central, aunque para mí lo es Anymore for Anymore, canción que da título al disco y que Ronnie Lane firma junto a su mujer Kate Lambert, una oda a la vida sencilla y sin pretensiones,instrumentación sencilla pero con mucho gancho. Vuelve a girar la vista hacia la música pre-beatles con Just a Bird In A Gilded Cage de Harry Von Tilzer y datada de 1900, una balada a piano, una pequeña joyita de a penas un minuto perfecta para la voz dulce de Ronnie Lane, y cierra el disco Chicken Wired de fraséos dylanitas y con el mismo beat de rock'n'roll que el bardo le dió al folk en su Bring It All Back Home, de nuevo Jimmy Jewell en un solo de saxo de los que crean afición, buena manera para cerrar un disco clásico como este. 

Su particular carácter, su modo de vida y sus aventuras campestres se filtran en su música y logra evocar de manera fluida y sencilla buenos tiempos y felicidad a raudales, con una banda que materializa con gracia su visión acústica de la música, mandolinas, acordeones y sección de viento incluida, con el beat rural del r'n'r de Chuck Berry, y con su inevitable querencia hacia el country que escuchaba de pequeño en los discos de Jim Reeves y que tanto le gustaban a su padre, al igual que los vinilos de Harry Belafonte le hicieron carecer de prejuicios estilísticos, y colándose un agradable aroma soul. Esta música está lejos de los años de gloria de la Swinging London y los Small Faces, lejos del glam-rock que tanto se demandaba y estilaba en la primera mitad de los 70.

Anymore For Anymore es una rara avis de su tiempo, la viva imagen de la carrera de Ronnie Lane, su mejor disco, se me aparece por las noches como un Santo Grial reluciente y místico, mostrándose como la esencia suprema de la felicidad en formato redondo. Por la mañana el sueño se desvanece, pero queda siempre la sana intención de no dejarme llevar por la acritud de un mundo que suena en streaming y avanza más bien requeante. En la parte trasera del disco dice así "Any rumble on 'Anymore for Anymore' is wind in the microphone, please do not adjust your set at all".

Llamadme ignorante, iluso o lo que cada cuál prefiera, pero hoy por hoy valoro la visión positiva a más no poder, y en esas este disco, y por extensión Ronnie Lane, es mi panacéa particular y mi hoja de ruta. Un buen manual para dejarlo todo y huir al campo.

Rod Stewart - Every Picture Tells A Story (1971)

abril 03, 2014 2 Comentarios

Tercero disco en solitario de Rod Stewart, aunque en 'Every Picture Tells A Story' participaron todos los miembros de los Faces. Un disco que pasa muy bien la prueba del tiempo. Un canto al hedonismo de principios de los 70.

"Stone" de los Faces y el místico de Ronnie Lane

abril 02, 2014 8 Comentarios
Sigo con Ronnie Lane y una de las canciones que firmó en First Step. La canción Stone que para mí ya dice mucho sobre el fin de los Faces, aun quedaban unos cuantos discos por delante y podrían vertirse miles de rios de tinta al respecto, que si el ego de Rod The Mod, que si Ron Wood con los Stones, que si Ronnie Lane se sentía un actor secundario, no voy a quedarme sin vertir aquí mi suposición, la mía más allá de la rumorología, la saco de la propia música de Faces y Ronnie Lane, y tampoco es excluyente de las demás.

Día 1 de Abril, felicidades Ronnie Lane

abril 01, 2014 2 Comentarios
Tal día como hoy 1 de Abril de 1946 nacía Ronnie Lane en Plaistow, ahora tendría 68 años ni más ni menos, y de estar aquí seguro que andaría metido en alguna mandanga monumental con visos de fracaso comercial, pero seguro que con mucha pasión y con un buen rollo inigualable. 


"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie