Steve Gunn - Way out weather (2014)


Podría hacer una lista sólo con discos que el Exile me descubrió este año, en este caso Joserra con postarro ("...un amanecer que bien pudiera ser de San Francisco o de Canterbury" mucha grandeza) se trajo esta maravilla de Steve Gunn, que entre todos los discos que se supondría debiera alabar, como me suele pasar, ha destacado considerablemente, digo yo, por las manías propias que me llevan inexorablemente hacia mis querencias particulares. Y ahí que este sideman de los Violators de Kurt Vile, con este su noveno disco Way Out Weather, ha subido como la espuma durante las últimas semanas en mi rankin particular.

Way out weather es de los discos que me gustan porque me cogen y me llevan a su mundo sobre sus cadencias de ritmos lentos y cíclicos, no hay término medio. A mí me ha venido a atrapar en estos días después de toda una jornada trabajando con la noche en ciernes, volviendo a casa en esos momentos de bajón después de las prisas, contento y relajado (tener curro es una bendición). Breves instantes colindantes entre el día y la noche, justo el trayecto hasta casa, cuando aun puede apreciarse esa suerte de cielo color azul intenso en contraste con la luz anaranjada del sol que marcha a la carrera, y refleja una gran cantidad de tonos en unas nubes algodón de blancura mística, una panorámica de tintes pseudo-espirituales al que este disco da la dimensión sonora perfecta día tras día, tarde tras tarde.

Aunque seguramente son estos mantras sónicos los que me inducen a toda esta percepción harmónica cercana a un suave viaje psicotrópico. Es el feeling que desprende, que aunque su desarrollo suave y etéreo pueda sugerir introspección a quien lea esto y no conozca la música, el viaje te hace sentir todo lo contrario, expansión, cielo abierto, divinidad terrenal, también la conexión total con el mundo y con sus miserias, la esencia de todo lo bueno y lo malo flotando y en contacto bajo un mismo cielo, cuál climatología emocional, el Weather que aquí Steve Gunn acoge como metáfora perfecta entre la belleza y la acritud de un mundo que se nos va entre los dedos.


Canciones  perfectas en su desarrollo, imperfectas en su manera de no ceñirse al número de compases de la partitura, cosa que imagino y que se nota por el dejarse llevar en plan jam detrás de un arpegio en loop, suspendido en el éter y a la espera del desenlace en forma de riff brillante o línea de guitarra, apabullante su manera de doblegar el tiempo y conseguir convertir el largo minutaje en breves momentos de satisfacción. Y es que me impresiona y me entusiasma viniendo de una artista tan joven, tanto por su refinada técnica, como por su evidente influencia que igual te lleva por los derroteros de los grandes del folk (John Fahey, Roy Harper, Michael Chapman, John Martyn, Bert Jansch...) como montado en el globo country-rock de finales 60/principios70 (Byrds, Grateful Dead, CSN&Y...) también y por supuesto, me encandila su capacidad innata para coger todas esas referencias y crear con cada canción toda clase de ambientes, desde narcóticos, a estados alterados de la conciencia. Por esa delgada línea son pocos los grupos actuales que caminen con la seguridad de Steve Gunn, pongamos Beachwood Sparks.

Way Out Weather nos pone en situación con arpegio acústico en loop, y la slide surcando el cielo, nos presenta a Fahey con el motivo principal de Wildwood y consigue como Ward, aquí por otros derroteros, utilizarlo a su antojo como un elemento más del puzzle, su voz y melodía acaban canalizando la atención con una linea de guitarra disonante de fondo, muy grande. Milly’s Garden acelera el ritmo sin desentonar, me recuerda al interludio instrumental de Surrealistic Pillow, con desarrollo instrumental hacia el American Beauty de los Dead, de haber un hit sería este. Shadow Bros es una joya, con que poco, guitarra, banjo y arpa en igualdad de condiciones, consigue uno de los mejores momentos, posiblemente de mis preferidas.  Fiction es de naturaleza expansiva, americana cósmica de mantras acústicos, y Drifter es la más rockera de todas, imposible no acordarse de Arthur Lee y Love, Atmosphere nos devuelve al globo con levedad y sin prisas, de nuevo con el motivo principal del arpegio acústico en loop, voz distorsionada y resaca del verano del amor, y cierra este fantástico disco Tommy’s Congo a base de ritmos sincopados, con mayor fiereza lisérgica, y un riff eléctrico en espiral a la Ali Farka Toure que nos acerca a cierto halo oriental, palabras mayores. 

Un tratado de folk expansivo, americana cósmica y country-rock lisérgico que no se apropia de las ideas, más bien las canaliza en su particular interpretación y sin encasillamiento estilístico que valga. Música expansiva que transforma el paisaje. Climatología emocional. Imprescindible.


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3 Comentarios

  1. Cómo me alegro de que te hayan calado estas bajas presiones que son altas canciones llenas de mantras, emociones con las que untar los propios pensamientos de vuelta a casa, en las que dar sentido a la forma de las nubes. Desde luego un disco antológico, como el año pasado fue el de Matthew E White. Gracias por la mención Chals, ahora amanece también en tu calle de color Way Out Weather.Precioso texto.

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    1. Estoy atrapado por este disco Joserra, me parece inmenso, eternas gracias

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  2. Steve puede ser el heredero de Michael Chapman...seguramente!Echate al oido el disco de Gunn-Truscinski Duo ‎: Sand City . Ya me cuentas.
    A+

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