Hold Time, pequeños trozos de tiempo en el bolsillo. M.Ward

diciembre 29, 2013 4 Comentarios
Supongo que a todo el mundo le ha pasado alguna vez sentir la necesidad de parar el tiempo para atrapar un trozo de felicidad, arrancarla del devenir antes de que el despiadado dios tiempo se lo lleve. Unas veces se trata del recuerdo de alguien que ya no está, o una sonrisa que te dedicaron desde el anonimato, puede que un aroma que te lleva directamente a la infancia, un abrazo, un polvo... momentos que consiguen parar el tiempo, lo detienen, permaneces inmóvil mientras todo pasa a tu alrededor, nada importa porque has conseguido esquivar el paso de los segundos, en esas milésimas... pensamos en retener el momento, o al menos recordarlo para siempre al mínimo detalle con la misma intensidad en el que lo sentimos, conservarlo eternamente desafiando a nuestro antojo a la maquinaria implacable de los rodamientos del reloj.

Murió Philip Chevron, guitarra de los Pogues

diciembre 29, 2013 Comentar
Ésta no es una noticia de última hora, Philip Chevron murió de cáncer hace unos meses, en Octubre de este año. Llevaba desde 2007 luchando contra la enfermedad, incluso llegó a ganarle la primera batalla, pero el año pasado anunció una nueva recaida, en su comunicado se apreciaba cierto tono demoledor que hacía intuir el fatal desenlace. 

Finalmente se lo llevó por delante. Quizás no sea tan reconocido como otros artistas que nos han dejado este año, para mí no hay diferencia, su arte perdura, pero muere y punto, y a los cincuenta y tantos es una putada muy gorda porque la cabeza y el cuerpo aún pueden dar mucho de sí.

Mi Lista 2013

diciembre 27, 2013 12 Comentarios

Otro año llega a su fin, y otro año tenemos un montón de razones para creer que la música es una fuente vital. También ha sido un año nefasto en otros aspectos, la muerte de Reed me tocó más de lo que nunca pudiera haber imaginado, ahora ya es leyenda eterna. Reconozco que este año he estado más pendiente de los 60 y los 70 que de lo que se iba cociendo, pero sin perder el contacto con la actualidad. Muchos de estos discos ya los habréis visto en otras listas, como en los 50 del Exile donde he puesto mi granito de arena, puede que sea uno de los grandes culpables de que Bowie ocupe la primera posición, yo no tengo dudas, es un gran disco que recuerda a otros de su carrera, vale, como les pasó a Dylan y a Neil Young el año pasado, como el mismo McCartney, que no he metido por que pese a gustarme no se puede decir que lo haya escuchado mucho. Había ganas de Bowie y yo me dejé llevar sin freno, me gustó como Bowie hurdió el asesinato del mito en la portada, algo que para mí es muy representativo en una época en la que los perfiles y personalidades son tan cambiantes y moldeables gracias a las redes sociales, esa idea que me transmitía el disco me caló, y yo mismo tache a Chals, me deshice del perfil y le calcé mi verdadera personalidad, al menos eso he intentado. 

Homenaje a Germán Coppini

diciembre 25, 2013 4 Comentarios
Una lástima la muerte de Germán Coppini, un artista de los tantos olvidados de nuestro panorama nacional. Supe bien tarde que estuvo en los primeros días de Siniestro Total, tampoco puedo decir que marcara mi juventud, ni tan siquiera tuve presente a Golpes Bajos entre mis referencias favoritas, sabía de su importancia en los 80 y ya. 

No fue hasta el concierto de retorno en el 98 que le presté atención, puede que el sonido de directo me ayudara a digerir unas magníficas canciones, que a mi modo de ver, los tics ochenteros no hacían demasiado bien, algo típico en muchas referencias con una alta calidad lírica y pocos medios técnicos para apoyarlo. 

Feliz Navidad

diciembre 24, 2013 10 Comentarios
Primero disculparme a todos los participantes de Por Amor A La Música, estas últimas semanas han sido de correprisas, pa' ganar cuatro duros, cuatro, tengo que levantarme aún de noche y acostarme a las tantas, cosa de la que no me quejo mientras no me falte y me guste lo que hago, muy importante por otra parte. Del turno sobre guitarrista de Jazz buscaré alguno que me haga tilín para dedicarle un post, aunque me quedé con un borrador a cuestas sobre Jim Hall, reputado guitarrista del jazz que falleció el pasado 10 de diciembre.

The Waterboys - Room to Roam (1990)

diciembre 17, 2013 5 Comentarios

En 1990 los Waterboys daban continuación a uno de los discos más celebrados de toda su carrera con Room To Roam, es más, podrían haberse editado bajo el mismo título, uno de mis discos preferidos de la banda. Si Fisherman's Blues era el camino, Room to Roam era el destino donde tenían que llegar, su Galway Skyline, el disco con el que Mike Scott se adentró definitivamente en el folk autóctono.

En Room To Roam fueron casi totalmente abducidos por la tradición, pero lo que a simple vista parece sólo un disco de música de influencias celtas supuso en su época una fusión innovadora de muchas de las tradiciones musicales irlandesas y escocesas, algo impensable para muchos fundamentalistas tradicionales, así pués los aires celtas de la costa Oeste de Irlanda se mezclaban con canciones basadas en tonadas tradicionales escocesas, nadie se había atrevido a llevar a cabo esta fusión de manera tan abierta y plana, ni con tanto atino.
Spiddal, paraiso terrenal, Galway.

Durante su larga estancia en Spiddal se fue asentando el núcleo de la banda con Mike Scott, Anto Thistlethwaite y Steve Wickham, y completando la formación se unieron los miembros ya consolidados de las anteriores sesiones: Colin Blackey,  Trevor Hutchinson y Noel Bridgeman, con una nueva incorporación, Sharon Shannon, artista inconmensurable que encontraron en la rica escena tradicional de Galway, quien además representaba como pocos el espíritu de la música que Mike Scott andaba buscando.

En aquellos años el grupo llevó la celtic soul a su modo de vida tocando donde les dejaban y extendiendo su gira a la vida diaria, en estaciones, aeropuertos, hoteles, bares, autobuses... por el simple placer de tocar. Se convirtieron en una caravana nómada que recolectaba sonidos y tonadas de todos los lugares por donde pasaban, el Me and Bobby McGee a este lado del atlántico.


Finalizada la gira del Fishserman's Blues volvieron a Spiddal y acondicionaron aquella casa de nuevo tal que su refugio sónico, como ya hicieran para el blues del pescador, y con ellos se trajeron ese ambiente de hermandad que surgió en la carretera y que quedó plasmado en cada surco, además en este disco Mike Scott no ejerció de manera tan estricta su papel de líder como venía siendo habitual y dejó que sus compañeros se implicaran más en la concepción del álbum. Fue importante en el acabado, orgánico y directo, y con la ayudada en la producción de Barry Becket, el mítico teclista de la Muscle Shoals Rhythm Section, que además formó parte en los 70 de la banda Traffic, quien pasó con ellos dos de los cuatro meses de grabación. Al disco añadieron sonido de directo, también de los exteriores de Spiddal y ambiente de taverna, junto con otros efectos más experimentales, sin pasarse y de manera muy medida.


Entre las canciones del puño y letra de Mike Scott, como la ya mítica y recordada A Man is in Love y How Long Will I Love You?, se fueron colando tonadas e ideas que se traían sus compañeros, algunas tradicionales, como la escocesa The Raggle Taggle Gypsy, y la reformada Natural Brige Blues, otras camufladas de nueva canción como Further Up, Further In. basada en la tonada Roche’s Favourite que solía formar parte del repertorio de Sharon. Y ese vals mecido por el aire de la costa en Something That Is Gone, perfecto para un agarrado.

Pero aún quedaban resquicios de su Big Music, la fantástica A Life in Sundays sería el ejemplo más claro, con coro soulero y crescendo incluido, saxo y riff de guitarra, eso sí, con una gaita haciéndo la competencia a las séis cuerdas, y con un "Yellow Submarine" en fade out hasta el final, genial. La breve Islandman sería el otro ejemplo de muro sónico de Big Music. Pero una de mis preferidas es la dixieland Spring Comes to Spiddal, una delicia perfecta que tiende un puente entre New Orleans y Galway. La canción Room To Roam, sirve de despedida con toda la banda cantando a coro, acreditada al escritor escocés de finales del siglo XIX George McDonald y que apareció en su novela Phantastes, y cerrando The Kings of Kerry, no acreditada en algunas ediciones como la que dispongo, tonada corta de folk tradicional pasada por el filtro de Mike Scott y coescrita con Sharon Shannon y Wickham.


Mike Scott declaró a posteriori que después de este disco redescubrió la guitarra eléctrica, y decidió que iba a dar un giro sónico a su grupo, y fue apoyado por Anto, pero con la disconformidad de Steve, perdieron así a una pieza fundamental de aquellos años, y claro, Sharon Shanon era una gran artista pero era imposible que pudiera cubrir tan inmenso vacío y más con las nuevas intenciones del escocés.

La celtic soul se esfumó durante mucho tiempo, y aquellos cuatro años en Spiddal quedaron congelados en el tiempo como una etapa de fantasía registrada en dos tremendos discos que recuerdan que aquel mito de libertad, olor a verde y a tierra mojada, un día fue real gracias al genio de Mike Scott.


Spiddal, paraiso terrenal para entrar a vivir



Ben Harper with Charlie Musselwhite - "Get Up!" (2013)

diciembre 15, 2013 2 Comentarios
El año empezaba muy bien por la Route, una de las primeras alegrías que me llevé al buche fue la colaboración de Ben Harper junto al veterano bluesman Charlie Musselwhite con "Get Up!". Un disco bien hecho que rezuma pasión por todos sus costados.

Esperaba una colaboración canónica para gloria del homenajeado y consolidación del joven artista. Pero no es el caso. Suena vivo y apasionado, los riffs de Musselwhite son antológicos, como sopla este hombre!, y Ben Harper canta como nunca.

Patty Griffin - American Kid (2013)

diciembre 14, 2013 5 Comentarios

 Griffin hila un tacklist complejo, repleto de personajes que transcurren, cuales okies, las difíciles carreteras de la vida, paisajes antiguos y actuales se superponen como si fueran la misma

Me resulta difícil mantener el nivel con las novedades cuando los frentes abiertos, además de muy diversos y abundantes, no corresponden a la cosecha actual. Reconozco que llegó a agobiarme, pero hace un tiempo que dejé de perseguir las novedades para acumularlas como medallas en la solapa, eso sí, siempre serán necesarias para que este motor que mueve mi vida no pare nunca de empujar con ímpetu. Ahora escucho de manera diferente, mejor un buen polvo que cuatro con prisas y corriendo, serán las cosas de la madurez, vete tú a saber. 

El caso es que cada cuál atiende instintivamente unas señales determinadas, un aroma, un sentimiento, que le lleva por diferentes escenarios internos y vitales, verse reflejado es importante, aspectos que por la regla de tres expuesta, me transforman de cazador en presa. Así ando, absorvido por un disco que sin buscarlo me atrapó desde el primer segundo, pués "American Kid" rezuma gusto, producción exquisita de sonido sedoso, canciones apabullantes y llenas de emoción sin cortar, y colaboraciones de lujo, los hermanos Dickinson y Robert Plant.

Éste es el séptimo disco de Patty Griffin después del aclamado "Children Running Through" del 2007, considerado su cima artística, y que junto al gospel de fantasía de "Downtown Church", armado mayormente de tradicionales y versiones e inspirado por Mavis Staples con quien colaboró, supuso la consagración de la cantante de Old Town hace ahora casi séis años. Ya desde entonces Patty Griffin se ha movido en un círculo de artistas incuestionables, Emmylou Harris, Julie y Buddy Miller, Jim Lauderdale... Así que no era de extrañar que Miller se la trajera consigo a Band of Joy junto a Robert Plant, momento en que muchos, entre los que me incluyo, descubrimos una voz conmovedora que canta desde el corazón, el mismo Robert Plant, ahora su marido, no pudo evitar enamorarse.

En cierta manera, este disco traza cierto paralelismo con "Raising Sand", el disco de Plant junto a Alison Kraus, otra gran gran dama a reverenciar siempre que se tercie, sobre todo por sus cadencias y referencias, y sin despreciar aquel disco, que por cierto me encanta, para mí Patty Griffin logra un resultado de mayor empaque y mayor profundidad. Plant que colabora con su mujer en tres de las canciones, "Ohio", "Faithful Son" y "Highway Song", esta última co-escrita por ambos, queda en un segundo plano en todo momento. Y a su vez, Griffin consigue su punto más alto como la gran compositora que es con esta banda sonora tejida como homenaje a su padre, representado en "Irish Boy", ese chico de la portada, pués "American Kid" es un sentido duelo, pero también mucho más.

Griffin hila un tacklist complejo, repleto de personajes que transcurren, cuales okies, las difíciles carreteras de la vida, paisajes antiguos y actuales se superponen como si fueran la misma, como esa terrible historia del soldado en "Not A Bad Man", podría haber sucedido en la 2ª Guerra Mundial, en Vietnam o en Iraq, en cualquier caso, guerras alimentadas por jóvenes que creen estar luchando por un ideal del bien sobre el mal, y que si sobreviven, mueren en espíritu. Griffin nos pone en situación, los miedos y la fragilidad de la propia vida, en "Wild Old Dog" con la siempre recurrente historia de un perro abandonado llega a conmocionar, también explora los lazos familiares en "Faithful Son" y en "Mom & Dad’s Waltz", versión de Lefty Frizzell que nos da la pista definitiva de por donde le vino su pasión por el country, según ha confesado en diversas entrevistas. Su propia experiencia vital se refleja en "That Kind Of Lonely", donde se cuestiona sus propias creencias y espectativas en el ecuador de su vida. Quizás en el fondo estos retratos agridulces encuentran el nexo común entre todas las generaciones que han formado y forman parte de esta agónica era industrial, quizás las cosas no hayan cambiado tanto como pensábamos, donde los malos tiempos siempre han estado aquí en nuestro subconsciente, como parte inherente a nuestra propia humanidad, y la felicidad como un estado de presunción, un fuerte deseo de supervivencia que puede salvarnos.

Por derecho propio Patty Griffin forma parte, desde ya, de la realeza americana entre las damas más representativas de las sonoridades más tradicionales y cercanas al folk, con el presente disco, sale definitivamente del seguro segundo plano como compositora tras muchos otros artistas de renombre, Emmylou Harris, las Dixie Chicks...

"American Kid" transcurre como la seda, grácil y nostálgico, apoyado como siempre por sonoridades de belleza acústica inconmensurable, y porqué no, con producción a todo lujo. La supuesta austeridad inherente al estilo, deja paso a una meticulosa producción donde todas las piezas encajan a la perfección sin resultar ampulosa, excelentes partes a las séis cuerdas, percusiones de terciopelo, y reverbs que espacian cada verso conviertiéndolos en odas transcendentales y atemporales, delicia sonora, manjar tradicional y artesano. Un disco para que nuestra sensibilidad sobreviva a la mediocridad que nos rodea. Uno de los discos del año aquí en la Route.

Mink DeVille - Coup de Grâce (1981)

diciembre 09, 2013 6 Comentarios

Hay pocos descubrimientos que me hayan causado tanta satisfacción como la música de Mink DeVille. Sabía de oídas de su primera etapa. Cabretta me abrió la puerta de par en par y con Coup de Grâce sellé el idilio con olor a cartoné y el tacto de los surcos del vinilo.

Es el rango de frecuencia con sus vacíos y espacios, la falta de esa excesiva compresión que invade la actualidad, un sonido al que el frío plástico del cd no favorece para nada porque necesita del contacto de la aguja para liberar la analogía musical que guardan. En esa tesitura, hay obras que cobran vida en vinilo, como este "Coup de Grâce", que lo tengo desde el primer día junto a "The River" y "Just A Story From America" de Elliott Murphy (eternas gracias Joserra, tendrá su Back To Vinyl), disco que ocupará siempre una posición de honor en este continuo Back To Vinyl.

Mink DeVille es uno de los grandes intérpretes del rock, desvalorizado por los éxitos fm que se aferraron al easy listening y engañaron a la masa que creyó que más allá de "Demasiado Corazón" no había nada más que un mariachi rebelde, ni su grandísima versión de "Hey Joe" mostraba ni una milésima parte de su poderío. Mink DeVille fue una de esas benditas anomalías que marcan la diferencia en el rock.


DeVille se plantó en el CBGB y desafió la corriente con altas dosis de pasión y arte, y mientras el Punk y la New Wave daban un fuerte golpe sobre la mesa, también necesario, él se aferraba cada vez más a la música de finales de los 50, principios de los 60, los pioneros del rock&roll, The Drifters, Ben E King, las canciones de Doc Pomus, el sonido de Phil Spector, una época que parecía perdida, y que en sus manos hervía con intensidad en una perfecta combinación de influencias que fluían noctámbulas por las calles de Nueva York entre el humo y el alcohol.

Desconcertó en su día a la Capitol, que puede que buscara su éxito punk, y le dejaron libre, casi mejor, "Coup de Grâce" es perfecta para Atlantic, además confirmaba la excelente simbiosis entre DeVille y el mítico productor y arreglista Jack Nitzsche, tercera colaboración conjunta a la vuelta de su periplo europeo con su nada despreciable disco "Le Chat Bleu".

Aquí la balanza se decanta por el soul, las versiones de "Help Me Make It (Power of a Woman's Love)" de Eddie Hinton y "You Better Move On" de Arthur Alexander, así lo confirman, no desmerecen las souleras de su puño y letra como "Teardrops Must Fall". Y "Maybe Tomorrow" le da una intensidad épica al sonido Brill Building, delicatessen, siempre con ese saxo tan Steve Douglas, y Clarence Clemons a la vez, si es que no son lo mismo. De la misma manera que otras como "Just Give Me One Good Reason" y "Love & Emotion" a más de uno le recordaran que podría haber conseguido Springsteen de no haberse secado el río. Aunque este disco no es comparable a ningún otro, es único como el sr.DeVille. Gracias a discos como "Coup de Grâce" mantengo limpio de polvo el tocadiscos y mi pasión por los vinilos, puro Back To Vinyl. Gran disco que recomiendo fervorosamente.




Por Amor A La Música: Dr.John - "Duke Elegant" (2000) / Cyro Baptista

diciembre 07, 2013 6 Comentarios
Nueva ronda en por a la música, esta semana Bernardo de Andrés se ha currado un post de lujo con el percusionista Reebop, y Jim Capaldi, un artista no muy conocido, o mejor dicho, escondido detrás de los grandes Traffic, sensacional descubrimiento. La consigna: percusionista (no batería) en disco de rock. Y como dice Bernardo, la percusión exista desde los albores de la música, y en el jazz concretamente, se ha utilizado toda clase de instrumentos para la percusión, la tabla, conga, vibráfono, xilófono, timbal, lira, caja, cajón, tubulares, campanas, zambomba, címbalo.....

Y sí, estoy con Bernardo, hay que separar la batería de la percusión, bueno, yo personalmente opino (que es gratis) que la percusión es incluso más primigenia que el intrumento percusivo por excelencia en el rock, o sea, la batería.

Moonlight Mile: El limbo de las últimas canciones.

diciembre 04, 2013 5 Comentarios
Son esas canciones que nunca tienen asegurado su puesto en los setlist de los conciertos, que tampoco tienen el impacto que deben tener las primeras canciones para captar las primeras escuchas. Canciones normalmente más relajadas, que se salen de la tónica del disco y que se presentan muchas veces como nanas que te invitan a la ensoñación. Habría que inventar una categoría especial para esas canciones que cierran los discos, un sitio diferente, como un limbo donde todas esas canciones fueran por igual la primera canción. 

The Waterboys - "In A Special Place" (2011)

diciembre 03, 2013 4 Comentarios

El directo que presencié de los Waterboys el pasado 30 de Noviembre fue simplemente de congoja plena, una experiencia que me vuelve en pensamientos como una bruma de satisfacción incontenible. De entre todos hubo momentos dylanescos, otros de pura ficción y tradición a la velvetiana, soul y blues a raudales. Pero he de confesar que me dejó especialmente noqueado una de las canciones que no venían del repertorio de Spiddal, y junto a "We Will Not Be Lovers" con su catártico cara a cara de Anto y Steve, fue "Don't Bang The Drum" uno de los momentos más especiales de la velada, lo más cerca que he estado del éxtasis místico en un concierto.

Mike Scott con su simple fraseo al piano deja fluir la Big Music sin esfuerzo pero con mucho, mucho soul, con muy poco es capaz de ponernos el corazón en un puño. Don't Bang The Drum es una de mis canciones preferidas de los Waterboys, y por cierto una de sus mejores letras, sus versos imploran que no sigamos la inercia, que éste es un mundo maravilloso, un lugar especial, esta canción contiene la esencia y el principio fundamental de la mística de Yeats y el soul celta del pre-blues del pescador, de sus versos extrajo el título para esta edición de demos de 2011, canciones que merecían tener su propio espacio y contar su propia historia, In Special Place es simplemente necesario para cualquiera que tenga en mínima estima por el escocés y sus Waterboys.

Una historia mágica que tuvo lugar el invierno de 1984 a 1985 cuando Mike Scott visitó New York. En uno de sus paseos por la ciudad llegó hasta las puertas de una de esas tiendas de artilugios esotéricos, aquella tienda era la más extraña que había visto en su vida, pero le llamó la atención un enorme libro negro que asomaba de un estante, se acercó con curiosidad y lo cogió intrigado, para su sorpresa en aquel libro no había nada escrito, sólo hojas blancas. Preguntó al dependiente que era aquel libro y éste le contestó que era un Libro de las Sombras, libro que solían utilizar las brujas para escribir sus encantamientos y conjuros. Desde aquel momento el druida escocés ya no soltó aquel libro y se convirtió en su mejor aliado durante mucho tiempo, en él fue apuntando todas las ideas y versos que le sobrevenían. Sólo tenía que abrir aquellas enormes cubiertas negras de cuero para que su escritura fluyera grácil. Entonces, aún no sabía que aquellos versos le darían el éxito y el reconocimiento al año siguiente. 


Me gusta la belleza imperfecta de In A Special Place. Sus ruidos de fondo, los cambios de partitura, unas simples lineas de piano y el eco expansivo de un estudio vacío, un disco de demos especial que pilla infraganti a las Musas induciendo al jóven músico, con una voz que lanzando una elegías que quedan  flotando como esperando las respuestas. 

Con este disco me dí cuenta de la facilidad con la que Mike Scott dejaba (y deja) fluir sus pensamientos e inquietudes, con ayuda del más allá, o no, parece vivir en la canción, dentro de sus versos, desde donde nos envía sus crónicas sobre las esencias perdidas, como una escritura automática en un presunto estado de duerme-vela. Me asombra lo arrolladoras que son estas canciones, sin filtros, ni efectos, ni producción, incluso cuando falla y ésta o aquella nota no entra bien, o cuando el riff se antoja simple, su voz llena todo el espacio, es pura pasión desbocada y sin cortar. Estas grabaciones me hicieron entender que la Big Music no trata de una producción determinada, ni de una instrumentación concreta, la Big Music es la música fluyendo por la garganta de Mike Scott, dejando entrever que de la Celtic-Soul, lo primero fue el Soul.

Grabadas en los Park Gates Studios en Marzo de 1985, éstas fueron las primeras demos de piano que salieron de aquel libro negro de las sombras, sólo con Mike Scott, un piano y John Brand, uno de los productores y a quien hay que agradecer que pulsara la tecla REC. A priori un álbum de rarezas, descartes y versiones seminales.

Be My Enemy, Don’t Bang The Drum, y The Pan Within formarían parte del archi-reconocido disco, todas con versos que se descartaron en el momento final, otras se completaron más tarde como The Whole of the Moon con el mítico “too high, too far, too soon” que aquí no aparece. El resto, entre retales y descartes, no llegaron a incluirse en el disco, All The Bright Horses, The Woman In Me, The Day I Ran Out Of People, Paris In The Rain y Winter In The Blood. Looking For Dickon, versión original de Church Not Made With Hands y que ya grabó para el anterior disco A Pagan Place y Custer’s Blues, que sería retomada en las sesiones del Fisherman's Blues y acabaría editada en Too Close To Heaven. Además de dos canciones más incluídas como extras que mostraban el contrapunto que daban aquellas bases de piano con más instrumentación añadida, Old England grabada en el momento de ser compuesta en el estudio casero de Karl Wallinger y un remix de Don Jackson a partir de Trumpets.

No podía existir mejor título para este preludio de "This is the Sea", uno de sus primeros versos dice "Well here we are in a special place...", y la verdad es que es cierto que en estas demos es fácil encontrar ése lugar especial del que habla.
Beverly Penn

The Waterboys presenta "Fisherman's Blues" Revisited, Valencia 2013

diciembre 01, 2013 3 Comentarios

Hasta el día anterior no disponía de entrada para el Palau de Congresos que lucía desde hacía tiempo el Sold Out, pero apareció un fisherman friend en el último momento para pescarme con una entrada disponible en lugar privilegiado, gracias Johnny, y casi sin pensar, me deshice de todo compromiso ineludible para ese día, debía estar allí, debía acudir a Spiddal a toda costa.


"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie