Por Amor A La Música: "The Madcap Laughs" Syd Barrett (1970)

"Eso era todo lo que quería hacer de niño: Tocar bien la guitarra y hacer el indio. Pero demasiada gente se me puso por medio." Revista Rolling Stone (Diciembre de 1971).

Tenía pendientes un par de atrasos en "Por Amor A La Música", y lo prometido es deuda. En esta ronda Tsi empezó hablando de Roger Waters y su disco "The pros & cons of hitch hicking", y dejó la consigna "un disco de un solista que hubiera pertencido a Pink Floyd". El solista elegido es Syd Barrett, y el disco "The Madcap Laughs", a día de hoy un disco referencial en mi dieta musical junto con el debut de los Pink Floyd.

De Pink Floyd siempre me quedé con la carrera del tándem Gilmour/Waters, adoro "The Dark Side Of The Moon", y casi al mismo nivel "Wish You Were Here", "Animals" y "The Wall", pertenecía a esa gran mayoría que erróneamente dejó de lado la primera etapa con Syd Barret y su trabajo en solitario, consideraba "The Pipers at the Gates of Dawn" una rareza liderada por un genio que cayó en una enorme marmita de ácido.
Pero fue gracias al libro "Blancas bicicletas" de Joe Boyd, que empecé a prestarle atención a los primeros Pink Floyd, Boyd ayudó al grupo con sus primeros singles, sus recuerdos del UFO son imprescindibles para entender aquella época, pero no defiende especialmente a los Pink Floyd del underground londinense, considera más especiales a los Pink Floyd post-Barett. Hasta que ví por casualidad el documental "The Pink Floyd and Syd Barrett Story", esclarecedor respecto al papel de Syd Barrett en la historia del grupo y en la del rock en general. Debía adentrarme en "The Pipers at the Gates of Dawn" primero, y continuar con "The Madcap Laughs".


Después de aquel visionado empezó a fascinarme la figura de Syd Barrett como artista y en menor medida por el malditismo que arrastra, en dicho documental incluso un íntimo amigo con el que convivió largos años, asegura que más allá de lo aparentemente fortuito de su viaje ácido definitivo, estaba convencido de que Barrett buscó a conciencia encontrarse en esa situación de manera premeditada, no quería entrar en el juego, ni convertirse en una máquina de hacer éxitos, ni tan siquiera representar ninguna escena musical, él sólo quería crear y encontrar su camino, desligar las malezas que arrastraba desde pequeño y que sus popularidad y la consiguuiente presión mediática acentuó, más que recrear su vida, necesitaba desandar sus pasos para ordenarla de nuevo desde cero, pero la situacion se hizo irreversible.

Y mientras sus ex-compañeros se alimentaban del remordimiento por haberle dejado fuera, artísticamente hablando, "The Madcap Laughs" presenta a un Barrett inspirado y muy lejos de los Floyd de ese momento. El disco muestra además de las canciones de psicódelia bien entendida como "No Man's Land", que bien podría haber entrado en el Pipers, o el pop de "Octopus", a la altura de los Beatles más inspirados, otra cara en esta luna, de cándida sencillez y muy especiales, él sólo con su guitarra era capaz de sacarse canciones de unidad indivisible de lírica y música, que parecían cogidas al vuelo de algún lugar que sólo él conocía, como la inicial "Terrapin" o "Golden Hair".

Allí estubieron los Soft Machine rindiéndole pleitesía en dos canciones, y sus excompañeros ayudándole, David Gilmour asegura que pese a sus ausencias mentales, en las sesiones de grabación quedaba asombrado por su capacidad musical, sí, Barrett a veces desaparecía detrás de su mirada perdida, pero continuaba teniendo en su poder algo que ellos nunca volverían a plasmar en sus discos posteriores, era único, y lo continúa siendo a día de hoy.

Entrar en su mundo no resulta fácil, pero ahora se me hace un artista referencial e imprescindible para entender el sonido de los 70, y considero además que el legado del sr.Barrett marca la diferencia entre ser un "creador" y "tener éxito". Al menos el tiempo ha mejorado su música como a un buen vino en barrica de roble.

"Octopus"

"Terrapin"

Publicar un comentario

4 Comentarios

  1. Cuando era un adolescente me quedaba fascinato por aquella portada!Y con la chica desnuda que aperece en el interior y en la contraportada. Ademas esas historia de locura y LSD que se hablaba por aquel entonces en la revistas musicales y que rodeaba el misterio de Syd,aumentaban aun mas mi morbo.El disco es un perfecto disco de pop lisérgico!El libro de Joe Boyd lo tengo aun pendiente y todos me han dicho que es magnifico y me encantara! por cierto, tu que eres amante de lo bello, sabes que "Golden Hair" es un poema de James Joyce! Eso me recuerda a nuestro amigo Jose.A ver si se encuentra tiempo libre y vuelve al blog.
    A+

    ResponderEliminar
  2. Desde leugo paar mi la elección era obvia. Solo me gusta un disco de Pink el primero. y este es Syd . después ya noe s pink son otra cosa. Barrett un genio mientras le duró la cordura. Poco tiempo eso si . Pero esos locos maravillosos

    ResponderEliminar
  3. Me encanta este disco. Y por supuesto, "The Piper....". Syd es el meollo de Pink Floyd, el generador de todo ese mundo underground...Soy de los que antepone el primer disco de los Floyd al resto de su obra.
    El primer post de mi blog fue para ese disco. Y este es una honrosa continuación. Y "Blancas bicicletas" de obligada lectura. Gracias por rescatarlo Chals.

    ResponderEliminar
  4. Syd Barret, vaya un pieza. Demasiados viajes psicotrópicos para mi gusto, aunque tiene su punto.
    Pero vamos, la entrada como siempre genial Chals.

    ResponderEliminar