Sohn - Rennen (4AD, 2017)

febrero 15, 2017 1 Comentario

Vaya!. En teoría éste no es un disco para la Route, vaya que no. ¿Donde están las guitarras?. Pero oidme, de un tiempo a esta parte me la suda todo bastante, prefiero guiarme por mi instinto y por mis gustos que por lo que se supone que debería gustarme y más allá de cualquier etiqueta posible. ¿Recordáis el Violator de Depeche Mode? un disco que por cierto adoro, Kid A de Radiohead es otro donde las capas sintéticas dominan, otro gran disco. Quien puede hoy por hoy contradecir su calidad. Oigan, la calidad es calidad y cuando existe en la música hay que respetarla, aquí hay sin ningún ánimo de compararlo con esas dos obras maestras. Al menos a mi este disco me ha hecho "click", mañana si queréis hablamos de banjos, mandolinas y dobros, pero hoy hablo del inglés Sohn y de su nuevo disco Rennen.

Bien es cierto que Tremors fue muy bien recibido, un gran disco donde la atracción que suele provocar su música se expandía hasta cotas realmente admirables. ¿Pero que es el arte sino una continua búsqueda? lo tenía fácil para repetir fórmula y quedarse con la seguridad de un público conquistado, pero para mi Rennen es mucho mejor, canciones hiladas con mucho gusto musical que sustentan un discurso sólido, y vale que pierde ese "gancho" pero también es cierto que gana en madurez, es el "difícil segundo disco" que se salda con victoria en favor de la música, en aportar un plus a un género normalmente avocado a la textura y al diseño más que a un discurso que busque profundidad. Rennen es más sombrío y menos pop, ahí está la clave de mi admiración hacia él en estas latitudes sonoras, su discurso huye de obviedades y se adentra en terrenos donde la "canción protesta" hace acto de presencia, y 'joer'!, la combinación bien vale esta reseña.

Sus colaboraciones me la traen bastante floja pese a que puedan ser una buena carta de presentación (depende en que ámbitos... todo sea dicho). Conrad nos habla del cambio climático, la paranoia conspiratoria en la que andamos metidos hace su acto de presencia en Dead Wrong, el anhelo de un cambio real en Primary, un pesimismo consumado en la inquietante Falling, que con la que está cayendo no hay para menos, la conciencia de un "estado del bienestar" fallido en Proof, algo de esperanza en Still Waters. Rennen es simplemente fantástica por su intensidad a la par que por su minimalismo sonoro. Harbour se introduce únicamente con la voz a capela de Sohn para ir poco a poco introduciendo texturas sintéticas envolventes para acabar sucumbiendo sin remisión hacia un ritmo sincopado. En Hard Liquor decidme si más allá de sus texturas no escucháis un espiritual de cajón, y ojo porque ahí reside gran parte de la magia de este disco puesto que a poco que te adentres en él podrás apreciar que realmente y fuera de texturas envolventes este es un gran disco de espirituales, gospel y blues donde el adjetivo calidad no va reñido con la etiqueta electrónica, y eso es mucho al menos para mi.

Si el arte o mejor dicho en este caso, si la música trata de algo, creo que va de poder explicar y hacernos sentir aquellos estados de ánimo y emociones que de una manera convencional no podrían llegar a explicarse, si además pertenecen a su tiempo y reflejan las vicisitudes que nos rodéan desde una perspectiva crítica, pués chapeau, desde luego ahí tenemos a Rennen aunque lo más probable es que no obtenga la repercusión mediática de su primer disco. De lo que estoy completamente seguro es de que estamos ante las mejores canciones de esta joven promesa de la música electrónica, el tiempo dirá. Lo dicho, enfundaros los cascos y disfrutad, aunque también os digo que si algún día me pilláis absorto bailando en un after-hour (cosa hoy por hoy no descartable) señores, será con esta banda sonora. Muy buen disco.


Candi Staton - s/t (Honest Jon's Records, 2003).

febrero 07, 2017 1 Comentario

Hace mucho tiempo que tenía ganas de dejar constancia de mi estima por esta joya, un disco que tengo en lo más alto y que adoro a más no poder. Quizás la protagonista no tenga un nombre suficientemente recordado, aunque espero que algún día llegue su hora para el homenaje y que no sea demasiado tarde, pués a Candi Staton se la conoce mayormente  por Young Hearts Run Free que en su momento triunfó en las pistas de baile, no voy a echar pestes sobre ese momento de la música afroamericana y su relación con las discotecas, sus parabienes tendrá, pero no es ese el motivo de este post ni del merecido homenaje. El motivo son los séis años previos que pasó Staton en Muscle Shoals grabando en los Fame Studios a las órdenes de Rick Hall y contenidos en este cd-tesoro del soul, periodo que constituyen mi devoción hacia ella y que debería ser suficiente para que la cantante de Alabama conste en el Olimpo del Soul como una de sus damas más importantes.

Por supuesto que a nadie voy a negar que Aretha es y será la reina, y que aunque no fue la primera, gracias a ella Muscle Shoals apareció en el mapa junto a los Fame Studios, lugar donde se popularizó la fórmula mágica de Rick Hall con sus manías, aciertos y errores, en definitiva un sonido característico, orgánico y visceral, directo y sin rodeos, tan sureño y tan bañado por el Tennessee, una combinación que completada con la canción apropiada y la vocalista perfecta podía hacerte tocar el cielo. Pero si hablamos en las lindes propias del soul sureño y su sonido característico, no se puede dejar pasar por alto a la gran Candi Staton pues tenía la virtud de las grandes y el mismo talento para meterse en la canción en tres, dos, uno, sin mediar más excusa que la propia experiencia vivida. Y no sólo como intérprete, incluso como compositora hizo buenas canciones, cosa que la acerca más a Aretha y a mi entender la podría haber proyectado incluso más lejos que Etta James (que ojo! la sesiones del Tell Mama al completo son otra de las grandes joyas obra maestra de Muscle Shoals que pasarán por aquí, off course). La voz de Candi logra conmover con su equilibrio perfecto entre las baladas de sentimiento blues y el r'n'b enérgico, y cuando aparece el groove funky y pantanoso te invita a dejar ir tus pies con efusividad laica pero con portentoso espíritu gospel.

Para quien no la conozca, apuntar que empezó a una temprana edad como muchas otras en el coro de la iglesia, acompañó a los más grandes, The Staples Singers, a una jovencísima Aretha, corista de Mahalia Jackson, The Soul Stirrers... antes de los veinte ya sabia que era la vida en la carretera, pero regresó a su Alabama extenuada por la dura vida de las giras y dejó tras de sí una carrera prometedora, en poco tiempo quedó embarazada de la persona menos apropiada, un sacerdote que la apartó definitivamente de su vocación, o mejor dicho, de los focos, porque aunque relegada a madre de familia recluida en su propio hogar, Candi continuó cantando en la iglesia y allá donde le dejaron.

Fue su hermano quien la sacó de las garras de un matrimonio asfixiante, y Clarence Carter quien al verla interpretar gospel en un garito la puso en manos de Rick Hall que andaba buscando una vocalista a la que dirigir. Do Right Woman, Do Right Man fue la canción que eligió Candi Staton para presentarse ante Hall, a lo que este replicó ya que precisamente esa canción la había cantado Aretha ante sus narices y no era una buena opción, así que Candi eligió una de su puño y letra, la fantástica To Hear You Say You're Mine, y a partir de aquí el pacto se selló. De su puño y letra hay otras dos en esta compilación. Aunque es la primera I'm Just A Prisoner (Of Your Good Lovin') la tonada que os va a enganchar a la magia de Candi Staton. La versión del Do Your Duty de Del Shannon es simplemente exquisita, aunque uno de los momentos más intensos y bellos de esta colección es Another Man's Woman, Another Woman's Man, uno de esos momentos en los que ponerla a lado de Aretha no debería provocar ninguna extrañeza en quien esté leyendo estas líneas, deep deep soul, maestría y sentimiento, esto es soul de muchos kilates, favoritísima. Pero ojo, momentos deliciosos hay muchos en este disco, Too Hurt To Cry no es muy conocida por desgracia para el mundo, delicatessen, un piano que plantea el motivo y unos arreglos dosificados en su justa medida. You Don't Love Me No More continúa hurgando en la llaga del desamor con un resultado estremecedor y una interpretación sublime. tenemos aquí también una de tantas versiones que se han hecho del popular In The Ghetto, aunque pocas veces como en esta ocasión uno puede trazar mentalmente ese lazo que unía a Elvis Presley a Muscle Shoals. Un total de 26 canciones, casi nada, nada de relleno, todo ambrosía.

La dulce Candi Staton cristalizó en estas canciones muchos años de pasión por la música que resistieron a la fuerte represión de sus relaciones y circunstancias, ser mujer afroamericana en el sur no era plato de buen gusto, quizás ese sentimiento de represión, ese fuego que ardía dentro de su pecho, como tantas otras coristas de gospel, se manifestó desbocado y visceral una vez la puerta de la iglesia quedó a sus espaldas y se abrió la puerta de Muscle Shoals. En Candi está el sur con todo el peso de la palabra, sonido destilado de la tierra, country, blues, gospel... Cuando escucho estas canciones no puedo más que afirmar que además de la valía, las circunstancias son verdaderamente importantes cuando se trata de que una artista llegue a lo más alto, puesto que estas canciones deberían de haberla aupado sin lugar a dudas a lo más alto del Soul más allá de su megaéxito posterior, cuando consiguió un buen contrato discográfico que se la llevó ante la mirada estupefacta de Rick Hall, hacia la costa donde la música Disco la abdujo como a muchas otras de sus generación.

Por mi que no quede, que en ésto de las reivindicaciones de artistas poco conocidos/valorados en ocasiones juega un papel primordial según que reediciones o compilaciones de material perdido, algo que en el caso que me ocupa ha sido primordial para el conocimiento de esta artista gracias a esta edición sin título que Honest Jon's Records tuvo a bien lanzar hace más de una década, en una de las galletas que más valoro en cuanto a Soul Sureño se refiere. Vale, ahora ya tenemos el Evidence de Kent (próximo objetivo), pero eso es otra historia. Lo dicho, una joya.

Por favor, no tardéis demasiado y dadle al play...

Nick Drake - Five Leaves Left (Island, 1969)

enero 20, 2017 1 Comentario

Nick Drake es uno de los cantautores que más respeto y que más adoro desde que conocí de su existencia, su música continúa constituyendo un gran misterio para mi más allá del contexto en el que apareció, de la técnica a la guitarra y la producción, más allá de sus raíces, incluso más allá de su ahora condición de clásico de todos los tiempos, pues la magia que encierran sus canciones me hechizan como pocas y me continúan induciendo a un estado mental que me separa del mundanal ruido, ofreciéndome al detalle la belleza casi imperceptible contenida en los pequeños detalles de la vida en su continuo devenir.

Entra en juego en la ecuación la depresión como factor expiatorio de su, digamos, partida, común a otros (como Townes Van Zandt, Elliott Smith, Vic Chesnutt, Mark Linkous...), único diagnóstico que una sociedad como la nuestra es capaz de vertebrar frente a puntos de vista alejados de la norma y/o de quienes además carecen de expectativas a la hora de integrarse en un mundo que a la postre resulta agresivo y difícil de comprender, acabando (ahora si) con una total pérdida de la ilusión. Curioso como algunos de los artistas que más adoro decidieron en cierto momento abandonarse como lo hicieron, podría responder que valoro la facultad que tiene su música creada desde ciertos estados de indefensión para, paradójicamente, reconfortar a quien escucha. Es el tema, aunque dicha actitud muchas veces sea mal confundida con la rebeldía juvenil propia de ciertas edades. Rechazar formar parte del rebaño y a su vez necesitar integrarse en él es una gran lucha incomprendida y una contradicción difícil de saldar ó equilibrar. Se trata del mundo congelado y agri-dulce que comparto con Nick Drake a través de su música, la que me ha acompañado, consolado, comprendido, sonreido... poned la vuestra.


Este post pretende ser la reseña de Five Leaves Left, mi disco preferido, un debut donde ya desde el principio asombra por su interpretación vocal cercana de terciopelo y una técnica en la acústica que se revela grande en muchas de las canciones, además a mi entender es la producción musical más equilibrada de todas cuantas hizo y la que además podría auparse si se me permite a clásico del british-folk de all-the-times. Su mérito tiene Joe Boyd que tuvo mucho tacto, entendió cuál eran los grandes valores de Nick y le proporcionó unos arreglos perfectos y de ambrosía, sin ostentaciones pero dignos de ser calificados de delicatessen, con una plantilla de músicos a los que seguirles la pista os llevaría por caminos poco conocidos pero siempre gratificantes, obvió además esa reverb tan ususal en el pop de la época y llevó la voz a un primer plano, algo ahora usual, pero que entonces no era tan habitual, pongamos a Leonard Cohen como uno de los pocos ejemplos similares.

Disco favorito también porque este Nick Drake aún tenía un pie en los años de Cambridge cuando vivía feliz integrado en una dinámica universitaria y con una independencia que le favorecía, aún con la ilusión de quien vislumbra un futuro y sin los problemas de la primera gira que aún tendría que llegar, los agujeros negros asomaban pero sin tomar el control.

Time Has Told Me tiene el marchamo de clásico a la altura de Who Knows Where The Times Goes de los Fairport Convention, pensamientos muy personales contados con el lenguaje de lo universal, primera canción favorita de la vida con dos versos que para mi contienen gran parte de lo que fue... "So leave the ways that are making you be what you really don't want to be. Leave the ways that are making you love what you really don't want to love." y él dejó de seguir esos caminos. Aquí Richard Thompson deja uno de los mejores momentos en la eléctrica junto a Drake, sin salirse del british folk se marca unas lineas muy de pedal country, asombroso, cada vez que escucho esta canción me emociona, para mi es vital, pero este disco tiene momentos realmente sublimes, en la mochila de la isla desierta metería también Day is Done, canción que me eriza la piel, sabiendo su final uno puede hacerse mil y una cábalas sobre este día que ya esta hecho, pero no creo que Drake a esas alturas tuviera en mente ni de lejos un final como el que tuvo, los arreglos de cuerda son perfectos, lo que consigue aquí el señor Kirby es fantasía folk, Drake y su guitarra siguen en el centro, las cuerdas a unas octavas de distancia no se inmiscuyen, refuerzan, eso es tener mucho gusto, y bueno, marquemosla de standard folk si se tercia.

La acústica en Three Hours y Cello Song debería estudiarse en las escuelas, la claridad de su arpegiado coloca a Drake y a su guitarra en lo alto, y si unas veces son los arreglos de cuerda, otras un contrabajo que da cuerpo y expande la canción a otro nivel folk, si es que tal cosa puede decirse, excelente Danny Thompson en todas sus intervenciones. Canciones que parecen venidas de otro tiempo de otro lugar lejano añejo y ancestral, y al mismo tiempo atemporal, viven y respiran de nuevo cada vez que se reproducen. The Thoughs Of Mary Jane tiene la esencia de las child ballads, la inocencia e ingenuidad de Nick Drake son alimento sano y perfecto en horas bajas, pueden arroparte como el aroma que te sobreviene de improvisto desde la niñez, de nuevo el sr.Kirby sabe cuál es su trabajo aquí y le regala a la canción una belleza legendaria de cuento de hadas. Escuchar la intro de Man in a Shed produce los cosquilleos que un folkie de pro busca, pero ese piano y el contrabajo la llevan en vilo por sonoridades cercanas al jazz de pequeño formato y de club humeante de NY. Fruit Tree es premonitoria y muy lúcida, como si Drake supiera con toda seguridad como se desenvolvería su obra con los años y cuál sería su relación con la popularidad y la fama, sobrecogedora. Y que decir de Saturday Sun, parece surgida de un sueño, vibráfono y piano pintan una de las postales más hermosas de su carrera, el domingo lluvioso recostado en el sol del sábado llorando por el día que pasó es una coda exquisita para un disco mítico digno de figurar en los anales de la canción popular de todos los tiempos.

Con un artista como él es imposible no caer en ciertos tópicos a la hora de defenderle, uno de esos artistas que serán redescubiertos constantemente por nuevas generaciones a lo largo de la historia de la música ad eternum si ningún género de duda, tan ignorado en su momento como influyente a través de las décadas, tonadas que transitan por el submundo de la meláncolia y hacen de la nostalgia su colchón. Por supuesto su técnica a la guitarra acústica hay que remarcarla, tan clara y transparente como virtuosa, un gran compositor de tonadas folk y una de las mejores guitarras acústicas que han existido en estas tonalidades otoñales. Para acabar os diré que estoy totalmente convencido de que Nick Drake no tenía ni por asomo la intención de quitarse la vida, meter el suicidio en la ecuación sería un gran error, siempre preferí pensar que aquel fue un impulso inocente que sólo quería acallar el dolor, no la vida. Entender lo que es estar en la piel de un rare find es entender Five Leaves Left. Obra maestra.

Nebraska, la muerte de la working class

septiembre 02, 2016 1 Comentario

Hacía tiempo que no dedicaba unas líneas a escribir en el blog y/o de mi querido Bruce, por supuesto que la bajada en la frecuencia no supone la desaparición, no obstante puede que me limite a no perder el tiempo y no digo con cualquier disco, más bien con cualquier texto si éste no se sucede desde la más profunda sinceridad y escucha. Dicho ésto me descuelgo con mi visión de Nebraska, una visión que a lo largo de los años ha ido evolucionando, creciendo o cambiando al compás de mis propios latidos vitales, un disco que a parte de su propia idiosincrasia lleva consigo un pequeño trozo de mi mismo, como de mucha más gente, cosa que hace que nunca deje de tener una verdad que revelarme y a la par se muestra, por desgracia, como fiel reflejo de la realidad actual. Sí, digamos que aunque la enésima, es mi visión actual de uno de los discos más importantes de mi vida.

No voy a desmarcarme con un cúmulo de datos e información, eso se acabó. Los hechos han sido relatados por algunos de los plumillas más importantes, nacionales y extranjeros, de los que he alimentado mi sed cual biblias de mesita de noche. Quizás Dave Marsh me haya aportado la mayor parte de la información que poseo concretamente de esta época. Aunque algunas piezas del puzle han ido apareciendo con el transcurso de los años, como por ejemplo la serie de artículos que aparecieron hace unos años sobre la profunda depresión y consiguientes pensamientos suicidas que avasallaron  a nuestro Bruce precisamente durante la grabación de este disco y que a la postre descubren el tono sombrío de su voz, os enlazo al artículo del New Yorker por ser el origen de dichos artículos y por ser uno de los mejores especiales nunca escritos en la prensa sobre el Boss (http://www.newyorker.com/magazine/2012/07/30/we-are-alive), la depresión y el autoaislamiento son elementos fundamentales para entender la intensa y desgarradora interpretación de Springsteen. Con todo nunca está de más volver a colgar esta portada allá donde se tercie.

Las lecturas que me sugiere Nebraska aún hoy en día me apasionan, su propia gestación con Bruce sólo en su casa con una tascam defectuosa purgando sus enfermedades del alma y Landau nervioso en el estudio viendo que su mayor fuente de ingresos se hunde. La relación con el entorno que lo vió nacer, el origen de las políticas neoliberales que durante estos años han alcanzado su zenit ante una sociedad pasmada ante las redes sociales, la fama, una popularidad extenuante que a cualquiera abocaría a una caida en picado de drogas, y que no fue el caso, también es la situación emocional que permanece aún hoy en día en un segundo plano pero quizás es el epicentro, Bruce corre en sueños hacia la casa de su padre, y éste ya no está. Nebraska es quizás su disco más veraz. Pero tan importante como todo ésto es el hecho de como a lo largo de los años no ha perdido fuelle, continúa siendo una potente colección de canciones. En definitiva Nebraska es un disco simple en las formas pero con muchas aristas existenciales, y limitarlo a una simple consideración de disco canción protesta por la vía de San Guthrie es un honor pero también es quedarse corto, aquí parecen difuminarse los límites entre el blues por su carácter expiatorio y el folk crónica de su tiempo, con ramalazos de rock'n'roll llevado a una especie de primitivismo minimalista. A mis ojos es uno de los discos de autor más íntimos que jamás se hayan grabado, y aquí lo metería con el Plastic Ono Band de Lennon además de con todos los cantautores en ristra del cancionero básico americano, con permiso de Townes, off course.

El disco empieza en el infierno, Bruce, un artista de fama planetaria, se calza la pìel de un asesino en serie y relata con apatía total como van cayendo los cadáveres a su paso, un relato que va más allá del famoso verso de Cash que tanta polémica y éxito le dió, la visita a Atlantic City expone el escenario, una ciudad sumida en la miseria donde la única esperanza es desafiar a la muerte saliendo una noche más a buscar una brizna de humanidad en la barra de un bar, los recuerdos caen, la conciencia de clase no se muesta con orgullo en la mansión de la colina, es más bien resignación, algún día la lotería nos llevara lejos, vaga esperanza, y enciendes la tele y alguien le ha pegado un tiro a otra persona, y crees que menudo asesino, sin embargo Bruce nos dice que no, que la sociedad llevó a Johnny a ello. La delgada línea que divide lo moralmente correcto de la barbarie se rompe, la lógica cambia, el bien es el mal, el mal es la única respuesta, la violencia nace de un estado de desesperación, de la vejación de la dignidad humana y como única opción de supervivencia. Te dirán que hay razones para seguir creyendo, pero realmente es un juego de palabras cruel y en estado de descomposición, como el perro muerto en la cuneta que mataron hace unos días.

Nebraska es la noche oscura del alma, es el saqueo de "lo" social en manos de especuladores, Nebraska son los fantasmas que se remontan a épocas lejanas y que afloran como si fueran de ayer, Nebraska es la desidia que produce saludar por las mañanas, es un hombre muerto en la acera y la gente pasando a su lado, Nebraska no abre la ventana, ni muestra un ápice de luz ni cuando se habla de esperanza, siendo ésta más bien una especie de aceptación residual de todas las asperezas que nos rascan la piel y nos hiere. Si, Nebraska es el disco que se tragó lo mejor de Bruce como si de un agujero negro se tratara, es la muerte del individuo, el cese de la working class.


El Último Vals de Frías. Experiencia vital. (1,2 y 3 de Julio 2016)

julio 10, 2016 7 Comentarios

Fue el sábado antes de comer, ya descansados después de un viernes que empezó de madrugada con tres horas dormidas y que terminó a altas horas de la noche en el Castillo, en ese precioso momento delante de la Sala Jaguar de Frías entre vinos tintos, con los amigos, en mitad de un paraje asombroso y con unas vistas de auténtica congoja, Joserra encaramado a su armónica resoplaba una versión de I Shall Be Released sentida, fue en ese instante que mis pies se elevaron del suelo y entendí la grandeza de lo que allí acontecía, emoción en estado puro y la certeza de que la música es la mejor fuente de fraternidad y la fuerza  reparadora que en aquel momento me hizo ver que ante la desalentadora actualidad de este mundo echado a perder, aún queda esperanza en los rincones más inhóspitos.

Me considero afortunado por ser amigo de Joserra, le quiero muchísimo, algo que se queda en poco en comparación a su capacidad para darlo todo. Tiene ese punto de locura que a la mayoría se nos ha difuminado en nuestro día a día, él es la constatación de que la música puede ser una hermosa brecha con la que burlar a los fatídicos designios cotidianos. Y le admiro, ya no sólo se trata de la gran gesta consumada con éxito, que su mérito tiene, lo hablaba con twobaskos (esperando desde ya su documental: http://twobaskos.com/) se trata de su capacidad para soñar sin límites y querer a las personas sin condiciones, su altruismo y entrega verdadera por la música, cosas que siempre han estado con él y por supuesto estuvo también presente en este Vals reflejado en todos sus amigos que asistieron respondiendo a su llamada en celebración del 40 aniversario del hito musical The Last Waltz.

Foto: Perrín Muchacho.
Copernicus Dreams inauguraron el Vals aún con los asistentes posicionándose, para mi uno de los momentos más esperados. Primero porque conecté con su disco de canciones de sol de media tarde y de mirar hacia adelante a pesar de los batacazos, pero sobretodo quería conocerles porque intuía que detrás de esas canciones había corazones de oro, y no me equivoqué, me fui de allí con su directo y con su amistad, saludos a Chus, Pablo y compañía, os quiero tíos. Ser  el primer concierto se pagó con algunos problemas técnicos, pero no empañó para nada sus maravillosas canciones, como You Can Say y esa Shock The Monkey To Live que aprecio muchísimo porque me llegó en un momento realmente duro y me aportó esa dosis de aguante y fuerzas de flaqueza anímica, una canción vital y preciosa. Luis estuvo allí presente, seguro, pero la vida sigue y Maki Soto al bajo aportó al grupo una vitalidad a remarcar y un chorro de voz por explotar, les quedó una versión de The Weight muy buena, me gustaron mucho. Apunten el título de su disco Sunrise (https://copernicusdreams.bandcamp.com/releases)

Foto: Bronco Farelli
A Frank los había escuchado de pasada, confieso que no me había detenido en su disco, de primeras y sin desmerecer a nadie del grupo pienso que Sara Comerón es un milagro, su voz y su calidez, dice Joserra que es nuestra Maria McKee y si que se ajusta más, sin embargo a pesar de su presencia más moderna y la conjunción tan fina que hacen entre el indie y el folk-rock, en algunos momentos me hizo vibrar como lo hacen los primeros discos de Joan Baez, de su disco solo tenéis que pinchar Owner Of My Heart o Burnt to the Ground para entender lo que digo. Del directo brilló The Mud and the Thirst que es una de sus canciones más brillantes pero sobretodo cuando Sara cantó acompañada de acústica la versión de Landslide de Fleetwood Mac: pelos de punta. Apunten el título de su disco The Mud And The Thrist (https://frankfrankfrank.bandcamp.com/)

Foto: Bronco Farelli
Sin lugar a dudas Danny and The Champions Of The World fueron el plato fuerte de la velada. Me quedo con el siempre sonriente semblante de Danny, que tío más afable siempre con una sonrisa para todo el mundo, dijo 'Amazing' unas mil veces en el concierto mostrando su gratitud por estar allí, y por supuesto, que concierto!!!!! Sensacionales los momentos This Is Not A Love Song, Cold Cold World y What Kind Of Love. Con toda la banda pedal steel incluida, Danny tiene un guitarra y un teclista que valen su peso en oro, mucha grandeza. 

Foto: perrín Muchacho
La papeleta de Still River no fue fácil después del torrente de los Champions, pero su enorme disco merecía toda la atención, a pesar de su posición horaria no defraudaron, Dan Cabanela es un enorme frontman y tiene un vozarrón digno de los maestros del r&b, Oh! High Time es gloriosa y sonó grande, la banda al completo estuvo más que correcta. Cerraron el gran día que fue el viernes, apunten el título de su disco Wood & Wire (https://stillriver.bandcamp.com/album/wood-wire)

Sábado. De buena mañana para arriba, había que aprovechar el día. Directos a "La Roca" que fue un centro de operaciones perfecto, una pequeña tasca en el centro de Frías, de techo bajo, paredes de tacto rudo y vigas de madera, encantador y acogedor, me encanta su terraza al frescor de la mañana con sus cafés con leche y sus croasanes tostados con mantequilla, ah! claro, y las cervecitas de media tarde, placeres propios de los Frías Hillbillies. Volveremos por allí.

Foto: Rebeca Escobar

Seguimos nuestro camino carretera abajo hacia Tobera, pasear por las inmediaciones de la comarca reconforta el espíritu y recarga las pilas, el Lavadero y su pequeño riachuelo con puente de piedra es un rincón maravilloso, la ermita de Tobera y sus cascadas reconfortantes, que bonito lugar la cascada en mitad de la pedanía. Y a mediodía un previo a base de vinito en la parte delantera de la sala Jaguar y lo que os contaba al principio, estos días me gusta cerrar los ojos y volver allí, a esos momentos de felicidad plena y pienso con airada melancolía que ójala el tiempo se pudiera parar. La sobremesa con los amigos no se quedó atrás, allí estaban casi todos y siempre es un placer compartir plato y conversación, menuda pandilla venida de todas partes, lo que suele decirse buena gente a quienes guardo en gran estima, ya espero volver a verles pronto.

Foto: Perrín Muchacho
The Walnut Co.  fueron otras de las sorpresas del Vals, que tengo claro que conciertos hubo muy potentes y de acabado refinado, pero tengo que decir que ver a una banda como ellos encima del escenario me emociona por la multitud de posibilidades y proyección que se les ve, y porque lo hicieron muy muy bien, el día que saquen disco aquí estaré para apoyarles en lo que haga falta, estoy seguro que volveran por la Route. Llegaron a Frías sin haber ensayado, pero tienen muy buena química entre ellos y se nota como disfrutan con lo que hacen, y por dios! Bosco se ha tragado a Levon Helm!!!. Que maravilla que grupos nóveles beban de las fuentes añejas y sepan comunicar su pasión por la música que nos gusta, serán The Next Big Thing, seguro!

Foto: Perrín Muchacho
Momentazo del Vals. La Gran Esperanza Blanca salieron a ganar desde el minuto cero, dieron un recital de folk rock y country de órdago, intensos y con poderío, estuvieron geniales. Me quedo con Los años de felicidad que siempre me hacen saltar alguna lágrimilla, y en ese contexto la emoción fue mucho mayor. Sonó Música antigua como nunca y yo descosido siguiento su estribillo. No podían faltar las estupendas versiones de Dylan, Demasiadas mañanas y Viento idiota son, y lo dicen los dylanianos, las mejores versiones jamás hechas de Dylan, firmo. Apunten el título de su último disco Tren Fantasma (https://lgeb.bandcamp.com/album/tren-fantasma)

Foto: Rebeca Escobar

Pero señores The Fakeband la liaron parda, Fantásticos, desde que les vi por primera vez en Valencia hace un par de años Txomín ha crecido y se ha convertido en un gran intérprete y frontman, y siempre fue muy bueno pero ahora canta con todo el cuerpo, se ha soltado y sólo podemos esperar maravillas de ellos. La interpretación de los clásicos del Vals fueron perfectos, intensos, poca pose, mucha verdad, aunque fueron los momentos con los invitados los que para mi marcaron la diferencia y dieron un toque de distinción y emotividad, Dan Cabanela de Still River perfecto en su papel de Ronnie Hawkins, de la misma formación Juan Gumucio a la mandolina, Sara Comerón de Frank con Evangeline que me puso el corazón en un puño, Bosco de Walnut Co. haciendo de Levon Helm, Miguel Guzmán bordó un fantástico Helpless, y como no, no podía faltar nuestro querido Joserra a los coros en Such a Night. Creo que ha sido el mejor concierto que he visto en mucho tiempo, la banda estuvo magnífica y aunque su cometido fue reproducir The Last Waltz he de confesar que las canciones propias que introdujeron el concierto se salieron. Let me be myself tonight me puso a mil, y Don't Save My Life me hizo levantar los pies del suelo con sus armonías vocales. Necesario seguirles la pista (https://www.facebook.com/fakeband/).

Foto: Bronco Farelli

Bantastic Fand fue otro de los platos fuertes del Vals, y es que muchos teníamos ganas de ver en directo a la banda que ha editado uno de los mejores discos de este año, su folk-rock sureño cartaginés impregnado de aromas dylanianos se desplegó con toda su artillería, incluido Carlos Asworth acompañando a la banda con el sitar en mi favorita Can't You See?, que redonda Find The Door. Aunque confieso que me encantó el momento de Love Sick del maestro Dylan que les viene como anillo al dedo y que interpretaron con la pasión amarga que le es propia a la parte lírica. Una banda que como muy bien apuntó mi amigo Evander le fue muy bien la sonoridad de los grandes espacios. Apunten el título de su último disco Welcome To The Desert Town (https://bantasticfand.bandcamp.com/)

Foto: Perrín Muchacho
Cerraron la noche del sábado los lugareños The Zimmerband, grupo que hace versiones en castellano del bardo de Minesota con mucha actitud y chulería, incluso me atrevería a decir que huyendo de la copia consiguen conectar con la esencia transgresora de las canciones de Dylan. Me gustó mucho su reinterpretación Los tiempos están cambiando. Al igual que pasó la noche anterior con Still River, su papeleta no fue nada fácil teniendo en cuenta quienes les precedieron, algo que se acusó en el público asistente que empezó a desperdigarse. Un gran concierto (https://www.facebook.com/LaZimmerband/)

El Vals fue especial por muchas cosas, la música, los amigos, el paraje, y en lo personal tengo muchas razones para que esos días condicionen para el resto de mi vida mi percepción de The Last Waltz.

Importante nombrar otra de las cosas que me gustaron mucho y que recordaré con cariño para los restos, se trata de la amabilidad de todos los fredenses volcados con el Vals, toda la localidad, comercios y vecinos, enfundados en sus camisetas y haciendo de la hospitalidad su bandera, puro Frías Spirit. Sin embargo debo confesar que ésta no es una crónica completa, está coja porque le falta el domingo que me perdí por las obligaciones laborales, coja porque ese día ya sabía de antemano que sería uno de los momentos más emocionantes del Vals, y las imágenes y testimonios de los afortunados que pudieron asistir a las sesiones de micros abiertos en el centro de Frías constatan lo que digo.

Terminó el Vals, que pena y que bajón, me hubiera quedado a vivir allí con my darling companion que se apuntó a última hora y me hizo muy feliz, para nosotros fue primordial, fue como volver al rio y que éste fluyera caudaloso. También con mis amigos venidos de todas partes, me reencontré con algunos de ellos y a otros les puse cara, que bonito porque una de las virtudes de este Vals fue el hecho de haber sobrepasado las limitaciones propias de las redes sociales materializando físicamente el amor que se intuye en la lejanía, allí "la solicitud de amistad" fue un fuerte abrazo, no hizo falta más. Sweet memories.

Gracias de todo corazón Joserra. Te quiero.



Foto cabecera: Jon Rodrigo

Those Pretty Wrongs - s/t (Ardent/Burger, 2016)

junio 24, 2016 Comentar

El nombre de Jody Stephens ya es suficiente para llamar la atención, al menos en mi caso, de su pasado con Big Star poco que añadir que todo buen amante de la música no sepa. Y por otra parte tenemos a Luther Russell de los Freewheelers, este menos conocido. Ambos se van a Memphis y montan un disco donde recuperan equipo e instrumentos de Big Star, las intenciones por tanto son claras.

Y no voy a hechar cohetes con este disco, las cosas como son puesto que no salvarán el rock del presente año, ni podría soltar que es de los mejores discos y tal y cual... ya sabéis todas estas mandangas de la promoción, pero más allá de si será recordado al año que viene, si que os digo que está hecho con mucho gusto, power-pop más pop que power que nació sin mayor pretensión que rendir homenaje a Big Star en directo y acompañar con su música el documental Nothing Can Hurt Me, y quizás éste sea el rasgo que les da valor, su carácter tranquilo, disco transparente y directo, todas las canciones nos llevarán a lugares ya conocidos y yo que lo agradezco porque además ambos demuestran que saben hacer canciones bonitas y utilizar melodías al gusto que entran como la seda. 

Me gusta el carácter acústico de muchas de sus canciones, Ordinary me parece exquisita, esos coros tan beatle presentes a lo largo del disco me encantan, en la misma onda tranquila transcurre la bonita Lucky Guy. Thrown Away tiene el marchamo de la gran estrela y Never Goodbye ya vale el disco y me hace desprenderme de la primera impresión de "obra menor", ya quisieran muchos tener a su alcance canciones como la deliciosa Start Again, y para que más se pregunta uno. Cierra The Heart, acústicas, piano y un arreglo de viento que la hace especial, un buen fundido a negro para un pequeña joya como ésta.

Así que no será un disco primordial, quizás, se admite y que más da, porque lo que si  destilan estas canciones es auténtico amor y cuidado por la música que les gusta a ambos músicos, y además es suficiente como excusa para escuchar de nuevo en directo power-pop de calidad de la vieja escuela, aquella que se alimenta de Beatles y Byrds, y por supuesto Big Star.  Yo por si a caso y si nada me lo impide no me los perderé pués esta colección de canciones estoy seguro que encastarán la mar de bien entre el repertorio clásico de la Gran Estrella, y eso mis queridos routers no es para perdérselo. 


Pájaro - He matado al ángel (Happy Place Records, 2016)

junio 09, 2016 1 Comentario

Apostillar una reseña como el mejor disco del año puede quedar pretencioso y tan gastado que a estas alturas poco valor transmite ya, aunque no negaré que el entusiasmo que me despierta esta rodaja me empuja a ello, no lo dudéis, ante todo vamos a la música grande de calidad y sin poses que valgan, cosa seria, vamos a este He matado al ángel el inmenso nuevo disco de Pájaro, nombre que esconde a la banda liderada por Andrés Herrera, artista curtido y veterano de la escena sevillana (Silvio, Kiko Veneno, Raimundo Amador...) que hace cuatro años debutó con un fantástico Santa Leone que destapó una carrera en solitario prometedora y, eso si, con el factor sorpresa jugando a su favor.

Ha valido la pena esperar esos cuatro años, pues He matado al ángel sustituye la sorpresa de su primer disco por un discurso armado hasta los dientes de inspiración donde de nuevo consigue con savoir faire que la música de base anglosajona encaste a las mil maravillas en algunos estilos de palo latino que por poco gastados se antojan auténticos, aunque ahora me atrevería a afirmar que con un mejor acabado y  trabajado a conciencia, cosa que además consigue sin perder un ápice de la autenticidad que caracterizó sus primeras canciones.

La música instrumental considerada muchas veces en el rock un tanto sui generis y minoritaria aquí juega un papel primordial, sin desentonar entre las cantadas completa una postal que refleja a quemarropa y sin aspavientos gratuitos los tiempos que corren a partir de unos títulos que poco espacio dejan a la duda, la apertura de Apocalipsis entre western y fronteriza es abrasiva, a continuación con arte crooner abre paso Guarda che luna un atractivo bolero que en pleno s.XXI me tiene encantado, y así destapa unas querencias italianas que no hacen más que agrandar su halo de autenticidad, escúchese Viene con mei y su socarronería muy del Celentano de los mejores tiempos, ambas podrían quedar para los restos como standards. Sagrario y sacramento es uno de los momentos álgidos del disco que a modo de bitácora existencial desmantela el ideario religioso a su antojo en ese territorio común entre el spaghetti western y el surf, que igual se acerca con maestría al surf en Costa Ballena como puede hacerte rememorar los viejos oldies de transitor de los cincuenta en Bajo el sol de media noche. El Dorado se va por los cerros del gran Cañón con su country arrastrado de escobillas. Pájaro tiene la gracia cuando homenajea sin salirse del encuadre e insufla vigor a por ejemplo la Danza del Fuego de Manuel de Falla de manera sorprendente, o cuando balancea el eterno feeling mediterráneo con un toque noir hacia un surf más vivaz en El Padrino con una sección de vientos protagonista, también recupera el genial blues de palo santo que es El pudridero del mítico y no suficientemente valorado Silvio. Cierra con El condenado, una instrumental a base de acústicas de técnica exquisita que se despide con aire resignado y que también hubiera encastado a las mil maravillas en el clásico de Copola.

Por suerte Pájaro conoce y se relaciona con la buena música que se hace ahora y se la trae consigo para acompañar a su fantástica banda en forma de colaboraciones que confieren la autoridad necesaria a todo aquello que tocan, Los Saxos del Averno, Los Quiero y el trompetista Ángel Sánchez, Julián Maeso, Guadalupe Plata y El Twanguero, encuentro de músicos de técnica refinada que con gran complicidad sonora hacen fluir y dan dinamismo a unos pasajes instrumentales excelsos y disfrutables de principio a fin. Guitarras crujientes, arreglos de vientos exquisitos, hammonds... hablo de delicatessen rock pero también de la música que hace épica de unas tradiciones musicales propias que yacen en el recuerdo no muy afable de épocas pasadas, dicho ésto desde el punto de vista del rock. Es en He matado al ángel donde Pájaro despliega en mayor medida su actitud y su amplia experiencia subyugando con maestría y lucidez cualquier estilo que acomete, y no sé si estará presente entre los elegidos de los gurús de la moda y el rock, aunque debería estar sin lugar a dudas. Delicatessen.


No lo dudes, hazte con él...
http://www.happyplacerecords.com/happyplacerecords.com/home.html 

Esta semana 3 nuevos conciertos con banda completa!
Viernes 10 en Valencia @ 16 Toneladas
Sábado 11 en Ronda @ Bodegas Descalzos Viejos con El Twanguero
Domingo 12 en Estepona @ Sonora Beach
 

Lucinda Williams - The Ghosts of Highway 20 (Highway 20 Records, 2016)

junio 01, 2016 10 Comentarios

El nuevo disco de Lucinda Williams me tiene atrapado. Uno de los pocos elegidos que no ha parado de sonar desde que saliera hace casi medio año, cosa que se dice pronto, pero que rápido pasan las novedades!. Creo que no hará falta explicar que Lucinda Williams más allá de americanas y alt-country es una de las grandes damas de la música de la actualidad por trayectoria y por el excelente estado de forma que está demostrando a lo largo de los años, y quito ese habitual "dama" de por medias que ya hasta me resulta sexista, la Williams así a secas es una de las mejores singer-songwritters que existen ahora en activo, que oigan, haberlos haylos muy buenos pero que tengan una voz propia y una escritura refinada a contar con una mano, añadamos que su interpretación puede y debe considerarse maestra por la sinceridad desbocada que transmite, regla de oro para contraponerla a cualquiera que confunda el oficio con el estilo de diseño cartón-piedra. ¿Quien dice que ya no nos quedan heroes? es mentira, ella es uno de los grandes, pero sin nada de divismos, incluso aquellas ruedas marcadas en el camino se me antojan ahora parte del aprendizaje que la ha llevado hasta aquí, no quiero quitarle valor a aquel disco pom que por cierto es de mis grandes favoritos, ni a ningún otro tampoco, pero si que es verdad que desde hace unos años su nivel es el de los grandes compositores de la canción de autor a la altura de sus drunken angels.

Llega por esta carretera repleta de fantasmas que miran desde el arcén, una carretera por la que prima la apertura interior y la confesión sin cortapisas, el difícil arte de la canción cruda a la par que profunda y sin adulterar como la vida misma. Canciones de estructuras nada complejas que permiten el esparcimiento de los dos grandes guitarristas Bill Frisell y Greg Leisz, grandes protagonistas por la parte que les toca que a través de los compases hacen que este camino lleno de baches lleve además uno de los mejores trabajos de guitarra de los últimos tiempos, fraseos entrelazados pantanosos y con mucho blues, técnica refinada jazzística, pinceladas de excelencia sonora que apuntalan el sentimiento y emoción que contienen estas canciones.

The Ghosts of Highway 20 para mi no es comparable a ningún otro disco de Lucinda, podrá tener nexos de unión con su anterior y más fluido disco, no lo niego, el caso es que no veo mejores ni peores discos en su discografía, no entiendo sus discos de esa manera, para mi cada disco tiene su carácter y la Lucinda que manda siempre es la de ahora. Si ella habla yo escucho, y de ahí a Dust que raspa como la piel contra la grava de la carretera 20, ya de primeras ambas guitarras se esmeran en segundo plano cuando canta la jefa y se recrean en los espacios entre estrofas, confieren y dan grandiosidad a una composición de base arenosa que abre la puerta a este cancionero por todo lo alto. La conjunción es maestra y la magia espectral es la del Nebraska oculto y familiar que se impregna de la esencia de clase obrera heredada en este caso de la amargura del sur profundo, por tanto, aunque trata de sus experiencias personales ese Factory en mitad del camino puede que no fuera necesario, pero es un gran guiño y entiendo que Williams ha visto a su protragonista como uno de tantos fantasmas que  podrían recorrer esta autopista 20,  no la quitaría por nada del mundo, al igual que el House Of Earth que consta coescrita con Guthrie, por ser el título del último libro que escribió nuestro hobo universal y porque al tratarse de un disco road-movie de carreteras debía estar presente. La Lucinda crooner de I Know About It me resulta magistral, ese "I know all about the pain" se clava tanto como el lamento emotivo y cortante de la guitarra, en las mismas coordenadas de country noir se desenvuelve la excelente If My Love Could Kill.  

Place In My Heart es un remanso de paz, como una pequeña nana que da oxígeno en mitad de tanta densidad de canciones como la plegaria tormentosa y lánguida de Death Came. Doors Of Heaven que suena a campos de algodón y al sur profundo, a espiritual que clama al cielo y a country-blues inmenso. Ni más ni menos que siete minutos dura The Ghosts of Highway 20 el tema central tiene el fraseo vocal que la emparentan directamente con el folk primigenio pre-village pero la música la eleva más allá de sus orígenes, Bitter Memories es otro blues como la copa de un pino, esta vez de cantina y alcohol, de llorar las penas para continuar por esta autopista, que grandes Frisell y Leisz. Can't Close The Door On Love es favorita, se abre paso grácil con Lucinda entonando este ni contigo ni sin ti, un Trust me como una declaración de amor dolorosa, "I know we fight and we can raise some hell but I'm gonna be with you for the rest of my life", y es redundar, pero aquí la guitarra se sale.  A remarcar también la tormenta final que reinventa el gospel Faith and Grace de los Staples Singers, catártica y visceral como pocas, una de las versiones que sirven para completar un cuadro amplio con un mensaje claro de supervivencia y superación, una purga de dolores profundos del alma.

Por supuesto este disco demanda inmersión y abandono a sus canciones, no puede someterse al juicio rápido y superficial. Un disco que está hecho para las horas de esparcimiento nocturno y no apto para todos los paladares, de hondo calado y de los que acompañan a largo plazo, además contiene las mejores partes de guitarra de lo que llevamos de año. Un equilibrio muy fino entre la lírica extremadamente profunda y la música de excelencia superior sobresaliente protagonizada por esas dos guitarras que se saben todos los palos de la América profunda sureña. Un disco que me tiene cautivo. Uno de mis favoritos de este año. Muy grande Lucinda.


Radiohead - A Moon Shape Pool (XL, 2016)

mayo 29, 2016 2 Comentarios

Esta es la favorable, la de Julián Ruíz es la hater. Piscina lunera. Es impresionante los ríos de tinta digital y las opiniones tan dispares que despierta el disco. Desde "Es su obra maestra" hasta "Es una mierda aburrida". Pero a ver, si nunca has escuchado a Radiohead o en el mejor de los casos te quedaste en las 'curvas' y/o en las 'computadoras', ¿para que ir?, ir pa' na'... 

Posiblemente su anterior disco es el causante de la mayor parte de los recelos que despierta cualquier cosa que salga de la banda inglesa, y ahí si que digo que aunque hubo quien vió su gracia y yo que respeto el tema de los gustos y los colores, si hablamos de ensamblar con cierta gracia y calidad la electrónica pués de "eso" a lo que contenía "Kid A" incluso "Amnesiac" va un buen trecho. Aún así no les pierdo la pista aunque me la metan doblada de vez en cuando porque si algo tiene esta banda es un universo sonoro y lírico propio, son únicos, y ahora si, no diré que son unos "genios" porque ese adjetivo debería reservarse a los contados como mucho con los dedos de dos manos, pero si que afirmaré que es una de las bandas más importantes de las últimas tres décadas le pese a quien le pese, y también que en su haber se encuentran algunos de los discos puntales de toda la música editada en la actualidad. A partir de aquí este disco me está volviendo a hacer disfrutar de su música desde que aquel ya lejano "Hail To The Thief" me atrapara con su correspondiente directo, por cierto otro factor a tener en cuenta en su buen hacer.

A Moon Shape Pool me supone una gran vuelta de Radiohead, al Radiohead que me gusta cuando más allá de las texturas y producciones de turno se dedican a hacer buenas canciones, y aquí señores las hay, algo que a poco que aguantéis el disco unos cuantos días y que reprimáis la ansiedad por dar una opinión a la ligera por aquello de llegar a meta en primera posición, pués si es que te gustan verás y encontrarás, otra cosa es que nunca te hayan dicho nada, pues a otra cosa. Al tema. El disco es una maravilla, una vuelta a los arreglos más orgánicos dicho ésto desde su propia perspectiva, o sea, electrónica hay pero en su medida justa, y aunque se hecha de menos que la guitarra eléctrica esté más presente, a cambio arrastra el buen hacer desarrollado por el sr.Greenwood en las bandas sonoras que ha compuesto en los últimos años (un señor músico, si, poca broma) con arreglos de cuerda y piano de auténtico buen gusto delicatessen, para mi uno de los grandes valores del  disco, y con el mérito que corresponde por supuesto al miembro de años en la sombra Nigel Godrich en las labores de producción, que todo sea dicho, en la medida que le escondan el secuenciador, el sintetizador y/o el laptop, la música de la banda mejora, una opinión muy personal.

¿Que las canciones no tienen gancho? no es novedad y sabéis si estáis aún leyendo estas líneas que es una de las características principales de su música, a estas alturas ya se sabe que no es un grupo de canciones pop directas y adictivas, por descontado. Además el grupo continúa siendo un pincel con el que Yorke pinta sus paisajes impresionistas sobre la realidad que sólo él ve desde donde sólo él está, sea desde otro universo o desde una dimensión paralela, además que nunca pierde su visión transgresora siempre en constante lucha contra ésto que llamamos sociedad con todos lo valores que conlleva y arrastra, siempre con su particular manera un tanto introspectiva y atormentada, añadamos onírica. El caso es que eso les hace únicos y no dejan de sonar a ellos mismos sin autoplagiarse (demasiado). Confieso que su adelanto Burn The Witch en su momento me pareció muy previsible dentro de su propia idiosincrasia, aunque con las escuchas me encasta muy bien con el resto y la veo como parte del todo, no puede negarse que la canción es una maravilla en cuanto a arreglos se refiere, una de las tónicas de este disco, y además a poco que uno indague en su letra descubrirá que su mensaje a la postre es una gran crítica a la Europa que ahora conocemos y a la manipulación a la que somos sometidos, y ojo, sin recurrir a obviedades. Daydreaming es otra buena prueba de su capacidad para crear ambientes únicos, canción a ralentí con la que además sus fans más temibles han tenido la excusa suficiente para desarrollar toda una serie de cábalas e incluso la que afirma que este será su último disco. Respecto a lo que hablaba de las guitarras eléctricas, Identikit podría ser la excepción, genial Greenwood y curiosa la utilización de la palabra y su significado (lo que es el retrato robot de la pasma) aplicado a las relaciones, una idea muy de la banda.

Y aunque el disco funciona como un gran cuadro con una intención única, hay algunas de las canciones que fuera de contexto funcionan muy bien y podrían calificarse de muy buenas, Glass Eyes es una preciosidad, una de mis canciones favoritas del año donde Yorke vuelve por sus fueros sobre la alienación y la sociedad, y si que os digo que es una mente muy lúcida para retratar según que situaciones, algo que se le da muy bien, me gusta y mucho tanto como Desert Island Disk, que si, que ellos van de modernos o así los quieren retratar pero ambas deberían considerarse joyas de folk contemporáneo tanto por el tratamiento de las acústicas como por los arreglos orquestales. Y de ahí a...Oh! Present Tense que maravilla, una bossa nova como la copa de un pino pasada por su filtro, que ya circulaba por la red una versión con banda, y yo que me preguntaba porque no hacían maravillas tales en sus discos, aquí está, bonita es poco. Muy conseguida la envolvente en The Numbers, acongojante el crescendo, los arreglos de cuerdas y las diversas capas en un trabajo de ensamblaje al alcance de muy pocos, alta ingeniería musical preciosista y grandilocuente que oigan, funciona y además está al servicio de un discurso tan escaso como es el cambio climático. Y por comentar otra de mis favoritas os diré que la canción que cierra el disco la minimalista True Love Waits que conocía de su EP en directo I'll Might Be Wrong. sólo con un piano y hacia el final con pocos arreglos más me parece de un gusto exquisito.

Su música nunca trajo la intención de llenar estadios, aunque los llene, ni creo yo que a estas alturas tengan ningún tipo de presión mediática (ni de audiencia) por sonar así o asá, si es que alguna vez la tuvieron. Una contradicción tal y como suele entenderse el asunto si tenemos en cuenta que hacen música independiente con presupuesto de empresa multinacional, un sueño para cualquier artista ¿no?, por tanto ¿no debería a caso ser una virtud mantenerse coherentes a sus propias reglas estando en la cima?, un ejemplo al menos para mi. Para finalizar apuntar que las canciones en su mayoría ya son conocidas y han sido interpretadas en sus directos, pero que más da si las canciones transcurren en un mismo tono de onírica a ralentí de arreglos preciosistas, muy disfrutable y que demanda calzarse unos buenos cascos y que pide unos minutos de relax para dedicarle. Muy recomendable.


The Jayhawks - Paging Mr.Proust (Thirty Tigers, 2016)

mayo 28, 2016 4 Comentarios

Reflexión sin ánimo de ser compartida. Todo el mundo sabe de todo, se alaba incondicionalmente como intocable todo aquello con sello 60 y 70, se montan piras funerarias descomunales a artistas que acaban de morir que hasta entonces habitaban en cierto anonimato mediático. También se etiqueta de genios a nuevas mediocridades que sólo repiten una fórmula sin aplicar carisma, ni personalidad, con la misma ligereza con la que se desprestigia con un chasquido y se desestima el trabajo del grupo/artista de turno que durante dos o tres décadas ha seguido con oficio un camino en sus propias condiciones artísticas, lo mismo que antes valía, ahora ya no vale. Opina o muere. No nos quedan clásicos, ni los queremos tampoco. Demasiado viejos para la actualidad, demasiado jóvenes para ser clásicos... o quizás recibirán coronas de flores cuando mueran.

No han sido demasiadas las reseñas con las que comulgue, pero algunas de las escritas en tono favorable me alegran y dan con aquello que me hace experimentar Paging Mr.Proust el nuevo disco de The Jayhawks, no creo que pueda explicarlo tan bien como Don Guzz (Reseña IGWT) con su visión corrosiva y lúcida contra todo aquel que no ha tardado en dejar este disco a la altura del betún para a continuación continuar con esta hecatombe de ofertas mediocres ensalzadas a etiqueta de clásicos. De Joserra (Reseña Exile) comparto su amor incondicional por todo lo que salga de la garganta de Louries, venga con Olson o no, y admitiendo que Green Grass y Town Hall son dos poms, pero que más allá hay grandísimas canciones. En definitiva en la edad de la opinión parece que toca posicionarse, dar el visto bueno o mandar a la hoguera. Respeto a quien no le haya gustado, aunque no entiendo la necesidad de cuestionarles en continua campaña. The Jayhawks son un grupo de largo recorrido que no acaban de llegar, nos quejamos de que los clásicos se nos mueren y quizás no nos damos cuenta que deberíamos alabar a los grupos/artistas que ya tienen un camino hecho y defendido con cierta calidad, más notable que menos pero siempre de nuestro lado que no del de la cutrez reinante. Por mi parte siempre me decantaré por los discos que hablan el idioma universal que me gusta, que sé que el ayer dejó páginas escritas en oro sobre la hierba verde, pero me vale la pena gastar energía en los grupos que me reservan su  pequeño espacio para el arte que no envejece y para las tonadas que no inventan nada pero que se quedan contigo a través de sus pequeñas singularidades, como es el caso, y es que adoro este disco sin más.

Paging Mr.Proust tiene el aliento de un nuevo comienzo, otra juventud que empezó con la vuelta hace unos años, y que aunque interrumpida con el disco junto a Mark Olson que dejó eso si un puñado de canciones impolutas, encontró a posteriori un nuevo kilómetro cero a partir de la celebración de las reediciones de aquella segunda formación que grabó Sound Of Lies y Smile, también Rainy Day Music ya con Louries de líder absoluto, dicho ésto sin menospreciar las cualidades de una banda que no sólo le ha acompañado, sino que además le ha proporcionado el colchón justo de armonías e instrumentación, son unos rasgos muy concretos, pop dulzón y melodías byrdianas, Neil Young y el country moderno, trazas de dylanesca de acústica y armónica, es lo que hay, añadamos la clase y elegancia que en los 90 actualizó lo clásico a los modernos sistemas de grabación y la intención de construir un cancionero con cimientos sólidos.

Si, Quiet Corners & Empty Spaces destaca de primeras y es perfecta para invitar a su escucha, tiene el aroma clásico byrds muy del Rainy Day Music, una canción que revive el cosquilleo que produce una fórmula eterna que en boca de Louries nunca cansa, armonías con sus compañeros, guitarras y melodía, que más se puede pedir?. Hay a quien le han chirriado las guitarras de este disco, pero si os digo la verdad para mi canciones como Lost The Summer constantan en formato disco algo que en directo es más factible y es ni más ni menos que el poderío de Louries a las séis cuerdas, por cierto, una canción que no hubiera desentonado en mi disco power-pop favorito de Golden Smog, el Another Fine Day, el poderío musculoso de la gran estrella se persona. Al igual que Ace que puede que sea la que más desentona en el disco, cosa que no me incita a rebajarlo pues es lo que es, una jam donde Louries da rienda suelta a sus idas de olla sónicas con una banda engrasada, ésta la firma Wilco y medio planeta se corre encima. Oh! Por favor! Lovers Of The Sun, momento dulzón con "el sol rojizo de media tarde" que tanto me gusta mentar y que un día transformaré en categoría en este espacio, y serán cosas mías pero tienen un nosequé beatle, y un queseyó Travelling Wilburys que me encanta, aparece otra referencia importante, el poeta con visos existencialistas Robert Frost, es por donde va Louries.


Que oigan hasta Pretty Roses In Your Hair me tiene loco, es una gran balada acústica que va creciendo, aparece el piano y de nuevo la guitarra de Louries la acentúa con feedback pero también con estilo, esta canción aparentemente menor me parece una preciosidad, como Isabel's Daughter y Lies in Black & White muy del canon jayhawk tranquilo, no dicen nada nuevo no, pero que más da, los dulces nunca cansan.  Que bien canta Louries y que bien le acompañan a las voces sus compañeros en Leaving The Monsters Behind con aires a la familia fleetwood mac, canción rota magistralmente con un puente eléctrico para su posterior vuelta al sol californiano. La dylanesca via Petty por el rollo acústica + armónica + corosbeatles en The Devil Is In Her Eyes de cánon clásico y de nuevo guitarra punzante y majestuosa. Y Comeback Kids con un aire más modernete desde un punto de vista jayhawk pero que pasado el puente y llegado el estribillo se disipa la duda, desentona pero me agrada. The Dust Of Long-Dead Stars es la más rockera, un lifting que les sienta muy bien por cierto, en concierto levantará al menos pintado de la butaca si la hubiera. Cierra I'll Be Your Key para mi un clásico instantáneo al menos en su trayectoria, canción a desgustar con calma, de las más sencillas de la colección, acústica, órgano, voz y armonías, pocos tienen esta capacidad de concreción, una coda que deja el regusto jayhawk cálido y genuino que esperaba.

Los aspectos técnicos poco importan, como la co-producción junto a Peter Buck y Tucker Martine, que oigan su peso tiene, sin embargo me parece importante anotar que precisamente este disco que arrastra cierta lacra de sobre-producido, ha sido según Louries el más trabajado de su discografía antes de llegar al estudio, que podrán cuestionarse ciertos arreglos desde un punto de vista del fan de base, pero es indudable que la banda está perfectamente cohesionada, esas armonías no se podrían impostar sin que se notara, y tanto en los momentos más animados como en los más lentos funcionan como una entidad segura de si misma que sabe donde pisa. Vale. Reconozco ser un incondicional y que me dejo llevar, me encanta este disco pero no os diré que es uno de sus mejores, si que se mantiene en esa media de notable que es su propia existencia y carrera.

Este disco tiene los elementos que me gustan desgranar y degustar, además de una portada de intención futurista, también ciertamente vintage, que además de buscar la idea de un equilibrio viejo/nuevo no ha dejado indiferente a nadie, a mi modo de ver le da entidad a un primer golpe de vista. Su título muestra unas pretensiones más bien literarias al igual que algunas de las canciones, aunque más allá de cualquier intención elitista estamos ante una declaración de intenciones potente por parte de Gary Louries que a través de sus letras viene a dedicar un canto a la belleza que reside en los pequeños detalles cotidianos con la consigna de bajar el ritmo y no dejarse llevar a la velocidad a la que gira el mundo, supongo que la misma velocidad que no encuentra tiempo ni espacio para la escucha atenta de buenos discos como Paging Mr.Proust.

Lamprologus - Reborn (Autoproducido, 2016)

mayo 27, 2016 1 Comentario

Dentro del gran saco del rock alternativo tengo que alabar a grupos como Lamprologus, ajenos a las tendencias y capaces de mantener un camino propio que no suena en demasía a las referencias que han mamado, y aunque han subsistido en festivales que poco tienen que ver con ellos y en conciertos de pequeño aforo, su rock tiene madera de grandes estadios, en ese sentido transitan esa misma vía que abrieron Pearl Jam, rock de calidad actual y enérgico que se nutre indirectamente del legado de los grandes del rock, en su caso llegando a tocar el progresivo y el metal pero sin rendirse a ninguno de ellos, con una interpretación vocal visceral y potente, portentosas guitarras y ritmo poderoso, y donde se hace difícil no mentar los años 90 como parte de su identidad.

Como muchos amantes del buen rock que siguen su instinto y en sus propias condiciones, Lamprologus no ha tenido precisamente la promoción que debieran por parte de unos grandes medios (musicales) que casi siempre están excesivamente compartimentados y que no atienden a nada que no entre en ciertas premisas, y es una lástima porque lo valen. Así pués han persistido a lo largo de sus siete años de vida, con dos buenos discos a sus espaldas, Limerence (2011) y Theory Of Everything (2013), renacen ahora después de tres años con aires renovados y una nueva colección de canciones bajo el título Reborn, un LP corto o un EP largo, que en esencia transpira espíritu de lucha contra los elementos y la fuerza de quien sabe que las circunstancias no podrán acallar la música que les arde dentro.

Si algo debo destacar de este nuevo disco además de sus canciones, es el hecho de haber sido grabadas por la banda en riguroso directo en el estudio, una muy buena producción que supera su anterior referencia por lo visceral de su actitud y la transparencia con la que pretenden mostrar sus grandes bazas sin artificio alguno, lo que suena es lo que hay. Queda demostrada pues que en sus propias coordenadas han consumado su madurez como banda de rock, pasando de grupo prometedor a banda a tener en cuenta, para que me entendáis, los veo más en un Azkena que en un Primavera.

En cuanto a las canciones imposible no rendirse ante trallazos como el elegido para su primer video This Is Gonna Break Your Heart, tanto como la potente y desgarrada Icarus que recuerda a Alice In Chains en sus oscuros mejores momentos, a considerar Greed una excelente declaración de intenciones que define en sus versos el ímpetu i la decisión con la que avanzan a pesar de las absurdas reglas de un mundo ingrato, la guitarra abre sinuosa y cálida al desencanto que pulula en I Blame You, una gran canción tejida con esmero con diversos cambios de ritmos que nos llevan al desgarro vocal y a una guitarra que acaba eclosionando en un final apoteósico. Las líneas de guitarra y los riffs de la potente Just A Little Bit Old remiten directamente a los clásicos del metal, aunque a mi particularmente son sus temas más extensos donde además bajan sus revoluciones en un incesante juego de subidas y bajadas, los que mejor podrían representar el alcance de este nuevo renacimiento, y tanto en Mantra pero sobretodo en Easy encuentran como pocas veces en su discografía la profundidad de los Porcupine Tree, y no se andan con bromas.

Han ganado en técnica, son un grupo bien engrasado y sobretodo no han perdido la ilusión en hacer lo que más les gusta, buen rock sin concesiones, y siempre hay que celebrar que grupos como Lamprologus superen una y otra vez los escollos en su camino, pues es difícil encontrar en este país la audiencia apropiada en directo para un grupo que se maneja en estos niveles decibélicos. Si algo consiguen con Reborn  es que tenga inmensas ganas de presenciar estas canciones en directo, así que si andan cerca de tu casa no lo dudes, prometen un directo demoledor e intenso. Muy recomendable.


Bantastic Fand - Welcome to the Desert Town (Unproductive Recordings, 2016)

mayo 22, 2016 4 Comentarios

He tardado un poco en llegar porque mis orejas son ahora mismo un cuello de botella incapaz de procesar todo aquello que mi cerebro le manda, voy a mi marcha, tampoco me agobio, pero por el rabillo del ojo voy apuntando y filtrando aquello que me merece la pena para dedicarle el tiempo necesario, y superar a su vez las premisas propias de la promo para que me hable de tú a tú y se asente como debe. El tiempo de la Bantastic Fand ha llegado. Aunque no es la primera vez que aparecen en la Route, ya desde su anterior Strong Enough To Refuse, con su DVD One grabado en directo, tuve la certeza de que el grupo crecería y no sólo por una audiencia fiel que poco a poco ha ido en aumento, además porque se notaba la contención del cd y su correspondiente expansión en el directo. Tenía claro que el día que lograran plasmar en mayor medida su espontaneidad en un disco, lograrían a su vez no sólo superarse, si no que editarían uno de los discos más hermosos de palo americano que se hayan grabado al sur de la vieja y destartalada Europa. 

Hay algo muy especial que me lleva irremediablemente a su escucha estas últimas tardes primaverales que nos quedan, además de las fantásticas composiciones y la música, se vislumbra una pasión inusitada, una ilusión en el brillo de sus versos, un amor enorme en cada acorde. Algo que ya intuí antes incluso de tener su primer disco cuando Nacho Para no dudaba en presentarse para ofrecerte lo que llevaba entre manos, su manera de iluminarlo tan transparente, además las crónicas que relataba del desierto del Sahara en las redes sociales, su honestidad y su determinación a la hora de seguir su propio camino, para mi fueron suficiente para seguirle incluso antes de que llegara la música, y aunque fuera en las redes sociales y no en persona, me proyectaba ya entonces una imagen clara, le percibí como un valiente que ha dado un quiebro al sistema, que ha visto cara a cara a la muerte y a la injusticia, pero que también ha visto la esperanza en su estado más puro y en lugares donde cualquiera de nosotros no aguantaría ni tres horas. Una fuerte dicotomía que cohabita como un cruel yin/yan y que sus canciones reflejan en un tono siempre positivo y vitalista, con carisma.

Como muy bien cuenta Nacho Para en la fantástica entrevista hecha en El Baúl De Mi Desván (http://bauldesvan.blogspot.com) de mi buen amigo y también valsero Evander, la canción Everybody's Rockin' desvela el misterio de sus influencias pués por sus versos desfilan los mayores amores musicales de la banda, artistas que amamos y donde Dylan juega un papel primordial, aunque os digo una cosa, personalmente opino que si estas canciones las firma Tom Petty aún le están bajando en procesión desde California hasta Memphis con tramo final en barca por el Mississippi. 

Las querencias musicales se denotan básicamente americanas, pero hay detalles más british como el sitar de Carlos Asworth en Can't You See? o su manera tan pop (y también wilquera) de encarar el folk-rock en canciones como When She Came To The City que debería sonar en las emisoras a todas horas, y esa luz entrando por la ventana en forma del rascado de acústicas que tienen el mismo cielo que vió morir a Billy The Kid en otras como Down The River con las que es fácil afirmar al menos en la intención que huele a classic rock setentero de calidad curtido a base de country-rock, que bonita. Y respecto a lo que os decía de Petty, concretamente su época dorada años 90 (Wildflowers, She's The One, Echo) Find The Door es un gran ejemplo por como la canta y por como empasta la banda, armónica, motivo de la guitarra principal y teclados incluidos, una preciosidad. My Invention es posiblemente una de mis favoritas, allí escondida en el tramo final, porque a pesar de su espíritu tan loser, la música: que guitarra y que coros en armonía, junto con la interpretación vocal la hacen incluso luminosa y transforma la resignación a la que nos arrastra este mundo ilógico y a veces ingrato, en motivo para no dejarse amedrentar.

Sus portadas tienen un toque personal que las une por sus perfiles a contraluz, y en ésta que por cierto me encanta no sólo me indica el mejor momento horario para su escucha, la veo más como una alegoría de la propia vida y de la actitud ante ella, siempre hay un mañana, siempre se irá el sol y se oscurecerá y seremos unos perdedores, pero volverá a salir y nos volverá a iluminar y nos volveremos a sentir vivos, es el espíritu de su música y de sus letras, es la actitud de quien ama de manera incondicional lo que hace a sabiendas de no saber si habrá un mañana, ingenuidad o quizás más bien la sabiduría del sentirse en total libertad, ese punto de locura y de desapego en esta rueda que todo lo arrastra sin remisión y llevado con agrado en su total independencia y no sólo por gusto, más como el mejor medio de subsistencia ante la necesidad de volcar en sus propias condiciones y en formato canciones todo ésto que me hace quererles como grupo y adorar sus música, que ya sabemos que todo está dicho pero el lugar siempre es aquí y el tiempo siempre es ahora y ellos además han llegado a un lugar que en cualquier caso para mí es un sueño, se trata de la música de la que mayormente se ha alimentado toda mi vida.

El triángulo Nacho Para, Paco del Cerro y Pablo Vizcaíno, es un núcleo muy bien avenido a la hora de facturar canciones inmensas, sin dejarme de lado a los músicos que completan la banda y a los técnicos que han hecho posible llevar al plano físico toda esta ilusión y música, esta vez encontrando el mejor modo de plasmarlo en Welcome to the Desert Town, disco que no debéis dejar pasar. Deteneros sólo un momento en estas doce canciones, la producción es exquisita, el gusto musical que desprende se alimenta de los grandes y los arreglos tienen una riqueza encomiable, eléctricas, acústicas, hammonds... la música que nos gusta, ellos son de los nuestros.



Bandcamp: https://bantasticfand.bandcamp.com/
Web: http://bantasticfand.com/
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 Bandastic Fand actuarán en El Último Vals de Frías
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Ben Watt - Fever Dream (Unmade Road, 2016)

mayo 15, 2016 2 Comentarios

Era difícil hacer un disco que alcanzase la calidad de Hendra, cosa que ha hecho. Lo voy a dejar claro, no hay aquí música compleja, ni elitista, se trata de música ligera, música melódica y/o mainstream, adjetivos que se ajustan al describir el disco. Me hace recordar, salvando las distancias y épocas, a artistas ingleses con clase e intenciones más comerciales tal que Sade y Seal cuando hacían buena música, imagino a este último cantando un disco como éste y a medio planeta llevándolo en procesión por el Támesis. En la onda del pop de mediana edad de Richard Hawley por lo que a intenciones se refiere, aunque en lo músical más cercano al folk preciosista de la escuela clásica inglesa y con un tratamiento smooth-jazz, más que a los estilos de palo americano. Pero es Ben Watt y no lo cambio, porque en esta nueva etapa ha firmado uno de los mejores discos del año y de su carrera.

Lo que más me sorprende y me gusta es el hecho de haber conseguido unas atmósferas tan profundas, bellas y sugerentes con estructuras simples de bajo, dos guitarras, batería/percusión, en algunas canciones con algún piano, sin orquestaciones ni arreglos ampulosos, pero con mucha elegancia y espíritu de gran clásico. Y aquí, en lo musical, uno de los ganchos es la inestimable labor de Bernard Butler, que puede que sus ex-compañeros hayan firmado este año uno de sus grandes discos (que ojo, me encanta) con una guitarra que ha sabido imitar muy bien sus "licks", sin embargo aquí el sr.Butler ha demostrado superar su pasado que no obviarlo con gran maestría al servicio de estas muy buenas canciones, sin ostentaciones pero mejorando lo expuesto y a su vez recordando porque el grupo al que perteneció es el que es, sus fraséos corren libres por los versos que canta Watt y consigue dar un plus de dinamismo. Sin duda alguna se nota la química entre ambos alcanzada en la gira conjunta de su anterior disco.

Tanto Gradually que es superlativa, imposible no acordarse del Butler inspirado en The Asphalt World, como Fever Dreams muestran la perfecta química entre ambos, en esta última con M.C Taylor (Hiss Golden Messenger) invitado de excepción rendido en la segunda voz ante Watt, que preciosidad de tonada. Entra el piano en perfecta comunión en Between two fires aumentando el tempo, también en Winter's Eve impregnada de la nostálgia propia de la navidad como si de un villancico moderno se tratara, Women's company es intensa, Watt es un maestro en tonadas tan smooth como Faces of my friends donde conjuga percusiones y acústica con la eléctrica, aquí limpia, de Butler, tampoco podía faltar la bossa nova tan presente en su carrera más clara en Running with the front runners. Never goes away es un caramelo para bailar un agarrado y Bricks and Wood tiene un tono más luminoso, cierra el disco la nana-folkie New Year Of Grace con la segunda voz de Marissa Nadler añadiendo un punto etéreo y bello. 

Su ímpetu es el pensamiento profundo y  las dudas propias de la mediana edad, amores y relaciones humanas complejas, las dudas que asaltan cuando se supone que debes haber encontrado tu sitio, el hecho de asumir un papel sincero y honesto acorde con tu edad y superar las poses juveniles sin dejar ir la pasión por la vida, una lucha interna intensa por el amor verdadero, para nada peliculero y con los pies en el suelo, que si en Hendra tocaba una vena más introspectiva y digamos que teñida de cierta tristeza, en Fever Dream alcanza un punto un poco más luminoso y  más elevado con su voz que se erige con su timbre dulce pero ahora más soulful que nunca. Fever Dream es la bossa nova de la urbe mojada por la lluvia londinense, folk contemporáneo del s.XXI, smooth-jazz de pianos de cola de cóctel de cena romántica y guitarras crujientes que se tensan y destensan a petición de los versos. Un disco precioso, perfecto, un clásico instantáneo que me acompañará más allá de los discos de temporada. Un gran disco sin más.



"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie