Those Pretty Wrongs - s/t (Ardent/Burger, 2016)

junio 24, 2016 Comentar

El nombre de Jody Stephens ya es suficiente para llamar la atención, al menos en mi caso, de su pasado con Big Star poco que añadir que todo buen amante de la música no sepa. Y por otra parte tenemos a Luther Russell de los Freewheelers, este menos conocido. Ambos se van a Memphis y montan un disco donde recuperan equipo e instrumentos de Big Star, las intenciones por tanto son claras.

Y no voy a hechar cohetes con este disco, las cosas como son puesto que no salvarán el rock del presente año, ni podría soltar que es de los mejores discos y tal y cual... ya sabéis todas estas mandangas de la promoción, pero más allá de si será recordado al año que viene, si que os digo que está hecho con mucho gusto, power-pop más pop que power que nació sin mayor pretensión que rendir homenaje a Big Star en directo y acompañar con su música el documental Nothing Can Hurt Me, y quizás éste sea el rasgo que les da valor, su carácter tranquilo, disco transparente y directo, todas las canciones nos llevarán a lugares ya conocidos y yo que lo agradezco porque además ambos demuestran que saben hacer canciones bonitas y utilizar melodías al gusto que entran como la seda. 

Me gusta el carácter acústico de muchas de sus canciones, Ordinary me parece exquisita, esos coros tan beatle presentes a lo largo del disco me encantan, en la misma onda tranquila transcurre la bonita Lucky Guy. Thrown Away tiene el marchamo de la gran estrela y Never Goodbye ya vale el disco y me hace desprenderme de la primera impresión de "obra menor", ya quisieran muchos tener a su alcance canciones como la deliciosa Start Again, y para que más se pregunta uno. Cierra The Heart, acústicas, piano y un arreglo de viento que la hace especial, un buen fundido a negro para un pequeña joya como ésta.

Así que no será un disco primordial, quizás, se admite y que más da, porque lo que si  destilan estas canciones es auténtico amor y cuidado por la música que les gusta a ambos músicos, y además es suficiente como excusa para escuchar de nuevo en directo power-pop de calidad de la vieja escuela, aquella que se alimenta de Beatles y Byrds, y por supuesto Big Star.  Yo por si a caso y si nada me lo impide no me los perderé pués esta colección de canciones estoy seguro que encastarán la mar de bien entre el repertorio clásico de la Gran Estrella, y eso mis queridos routers no es para perdérselo. 


Pájaro - He matado al ángel (Happy Place Records, 2016)

junio 09, 2016 1 Comentario

Apostillar una reseña como el mejor disco del año puede quedar pretencioso y tan gastado que a estas alturas poco valor transmite ya, aunque no negaré que el entusiasmo que me despierta esta rodaja me empuja a ello, no lo dudéis, ante todo vamos a la música grande de calidad y sin poses que valgan, cosa seria, vamos a este He matado al ángel el inmenso nuevo disco de Pájaro, nombre que esconde a la banda liderada por Andrés Herrera, artista curtido y veterano de la escena sevillana (Silvio, Kiko Veneno, Raimundo Amador...) que hace cuatro años debutó con un fantástico Santa Leone que destapó una carrera en solitario prometedora y, eso si, con el factor sorpresa jugando a su favor.

Ha valido la pena esperar esos cuatro años, pues He matado al ángel sustituye la sorpresa de su primer disco por un discurso armado hasta los dientes de inspiración donde de nuevo consigue con savoir faire que la música de base anglosajona encaste a las mil maravillas en algunos estilos de palo latino que por poco gastados se antojan auténticos, aunque ahora me atrevería a afirmar que con un mejor acabado y  trabajado a conciencia, cosa que además consigue sin perder un ápice de la autenticidad que caracterizó sus primeras canciones.

La música instrumental considerada muchas veces en el rock un tanto sui generis y minoritaria aquí juega un papel primordial, sin desentonar entre las cantadas completa una postal que refleja a quemarropa y sin aspavientos gratuitos los tiempos que corren a partir de unos títulos que poco espacio dejan a la duda, la apertura de Apocalipsis entre western y fronteriza es abrasiva, a continuación con arte crooner abre paso Guarda che luna un atractivo bolero que en pleno s.XXI me tiene encantado, y así destapa unas querencias italianas que no hacen más que agrandar su halo de autenticidad, escúchese Viene con mei y su socarronería muy del Celentano de los mejores tiempos, ambas podrían quedar para los restos como standards. Sagrario y sacramento es uno de los momentos álgidos del disco que a modo de bitácora existencial desmantela el ideario religioso a su antojo en ese territorio común entre el spaghetti western y el surf, que igual se acerca con maestría al surf en Costa Ballena como puede hacerte rememorar los viejos oldies de transitor de los cincuenta en Bajo el sol de media noche. El Dorado se va por los cerros del gran Cañón con su country arrastrado de escobillas. Pájaro tiene la gracia cuando homenajea sin salirse del encuadre e insufla vigor a por ejemplo la Danza del Fuego de Manuel de Falla de manera sorprendente, o cuando balancea el eterno feeling mediterráneo con un toque noir hacia un surf más vivaz en El Padrino con una sección de vientos protagonista, también recupera el genial blues de palo santo que es El pudridero del mítico y no suficientemente valorado Silvio. Cierra con El condenado, una instrumental a base de acústicas de técnica exquisita que se despide con aire resignado y que también hubiera encastado a las mil maravillas en el clásico de Copola.

Por suerte Pájaro conoce y se relaciona con la buena música que se hace ahora y se la trae consigo para acompañar a su fantástica banda en forma de colaboraciones que confieren la autoridad necesaria a todo aquello que tocan, Los Saxos del Averno, Los Quiero y el trompetista Ángel Sánchez, Julián Maeso, Guadalupe Plata y El Twanguero, encuentro de músicos de técnica refinada que con gran complicidad sonora hacen fluir y dan dinamismo a unos pasajes instrumentales excelsos y disfrutables de principio a fin. Guitarras crujientes, arreglos de vientos exquisitos, hammonds... hablo de delicatessen rock pero también de la música que hace épica de unas tradiciones musicales propias que yacen en el recuerdo no muy afable de épocas pasadas, dicho ésto desde el punto de vista del rock. Es en He matado al ángel donde Pájaro despliega en mayor medida su actitud y su amplia experiencia subyugando con maestría y lucidez cualquier estilo que acomete, y no sé si estará presente entre los elegidos de los gurús de la moda y el rock, aunque debería estar sin lugar a dudas. Delicatessen.


No lo dudes, hazte con él...
http://www.happyplacerecords.com/happyplacerecords.com/home.html 

Esta semana 3 nuevos conciertos con banda completa!
Viernes 10 en Valencia @ 16 Toneladas
Sábado 11 en Ronda @ Bodegas Descalzos Viejos con El Twanguero
Domingo 12 en Estepona @ Sonora Beach
 

Lucinda Williams - The Ghosts of Highway 20 (Highway 20 Records, 2016)

junio 01, 2016 10 Comentarios

El nuevo disco de Lucinda Williams me tiene atrapado. Uno de los pocos elegidos que no ha parado de sonar desde que saliera hace casi medio año, cosa que se dice pronto, pero que rápido pasan las novedades!. Creo que no hará falta explicar que Lucinda Williams más allá de americanas y alt-country es una de las grandes damas de la música de la actualidad por trayectoria y por el excelente estado de forma que está demostrando a lo largo de los años, y quito ese habitual "dama" de por medias que ya hasta me resulta sexista, la Williams así a secas es una de las mejores singer-songwritters que existen ahora en activo, que oigan, haberlos haylos muy buenos pero que tengan una voz propia y una escritura refinada a contar con una mano, añadamos que su interpretación puede y debe considerarse maestra por la sinceridad desbocada que transmite, regla de oro para contraponerla a cualquiera que confunda el oficio con el estilo de diseño cartón-piedra. ¿Quien dice que ya no nos quedan heroes? es mentira, ella es uno de los grandes, pero sin nada de divismos, incluso aquellas ruedas marcadas en el camino se me antojan ahora parte del aprendizaje que la ha llevado hasta aquí, no quiero quitarle valor a aquel disco pom que por cierto es de mis grandes favoritos, ni a ningún otro tampoco, pero si que es verdad que desde hace unos años su nivel es el de los grandes compositores de la canción de autor a la altura de sus drunken angels.

Llega por esta carretera repleta de fantasmas que miran desde el arcén, una carretera por la que prima la apertura interior y la confesión sin cortapisas, el difícil arte de la canción cruda a la par que profunda y sin adulterar como la vida misma. Canciones de estructuras nada complejas que permiten el esparcimiento de los dos grandes guitarristas Bill Frisell y Greg Leisz, grandes protagonistas por la parte que les toca que a través de los compases hacen que este camino lleno de baches lleve además uno de los mejores trabajos de guitarra de los últimos tiempos, fraseos entrelazados pantanosos y con mucho blues, técnica refinada jazzística, pinceladas de excelencia sonora que apuntalan el sentimiento y emoción que contienen estas canciones.

The Ghosts of Highway 20 para mi no es comparable a ningún otro disco de Lucinda, podrá tener nexos de unión con su anterior y más fluido disco, no lo niego, el caso es que no veo mejores ni peores discos en su discografía, no entiendo sus discos de esa manera, para mi cada disco tiene su carácter y la Lucinda que manda siempre es la de ahora. Si ella habla yo escucho, y de ahí a Dust que raspa como la piel contra la grava de la carretera 20, ya de primeras ambas guitarras se esmeran en segundo plano cuando canta la jefa y se recrean en los espacios entre estrofas, confieren y dan grandiosidad a una composición de base arenosa que abre la puerta a este cancionero por todo lo alto. La conjunción es maestra y la magia espectral es la del Nebraska oculto y familiar que se impregna de la esencia de clase obrera heredada en este caso de la amargura del sur profundo, por tanto, aunque trata de sus experiencias personales ese Factory en mitad del camino puede que no fuera necesario, pero es un gran guiño y entiendo que Williams ha visto a su protragonista como uno de tantos fantasmas que  podrían recorrer esta autopista 20,  no la quitaría por nada del mundo, al igual que el House Of Earth que consta coescrita con Guthrie, por ser el título del último libro que escribió nuestro hobo universal y porque al tratarse de un disco road-movie de carreteras debía estar presente. La Lucinda crooner de I Know About It me resulta magistral, ese "I know all about the pain" se clava tanto como el lamento emotivo y cortante de la guitarra, en las mismas coordenadas de country noir se desenvuelve la excelente If My Love Could Kill.  

Place In My Heart es un remanso de paz, como una pequeña nana que da oxígeno en mitad de tanta densidad de canciones como la plegaria tormentosa y lánguida de Death Came. Doors Of Heaven que suena a campos de algodón y al sur profundo, a espiritual que clama al cielo y a country-blues inmenso. Ni más ni menos que siete minutos dura The Ghosts of Highway 20 el tema central tiene el fraseo vocal que la emparentan directamente con el folk primigenio pre-village pero la música la eleva más allá de sus orígenes, Bitter Memories es otro blues como la copa de un pino, esta vez de cantina y alcohol, de llorar las penas para continuar por esta autopista, que grandes Frisell y Leisz. Can't Close The Door On Love es favorita, se abre paso grácil con Lucinda entonando este ni contigo ni sin ti, un Trust me como una declaración de amor dolorosa, "I know we fight and we can raise some hell but I'm gonna be with you for the rest of my life", y es redundar, pero aquí la guitarra se sale.  A remarcar también la tormenta final que reinventa el gospel Faith and Grace de los Staples Singers, catártica y visceral como pocas, una de las versiones que sirven para completar un cuadro amplio con un mensaje claro de supervivencia y superación, una purga de dolores profundos del alma.

Por supuesto este disco demanda inmersión y abandono a sus canciones, no puede someterse al juicio rápido y superficial. Un disco que está hecho para las horas de esparcimiento nocturno y no apto para todos los paladares, de hondo calado y de los que acompañan a largo plazo, además contiene las mejores partes de guitarra de lo que llevamos de año. Un equilibrio muy fino entre la lírica extremadamente profunda y la música de excelencia superior sobresaliente protagonizada por esas dos guitarras que se saben todos los palos de la América profunda sureña. Un disco que me tiene cautivo. Uno de mis favoritos de este año. Muy grande Lucinda.


Radiohead - A Moon Shape Pool (XL, 2016)

mayo 29, 2016 2 Comentarios

Esta es la favorable, la de Julián Ruíz es la hater. Piscina lunera. Es impresionante los ríos de tinta digital y las opiniones tan dispares que despierta el disco. Desde "Es su obra maestra" hasta "Es una mierda aburrida". Pero a ver, si nunca has escuchado a Radiohead o en el mejor de los casos te quedaste en las 'curvas' y/o en las 'computadoras', ¿para que ir?, ir pa' na'... 

Posiblemente su anterior disco es el causante de la mayor parte de los recelos que despierta cualquier cosa que salga de la banda inglesa, y ahí si que digo que aunque hubo quien vió su gracia y yo que respeto el tema de los gustos y los colores, si hablamos de ensamblar con cierta gracia y calidad la electrónica pués de "eso" a lo que contenía "Kid A" incluso "Amnesiac" va un buen trecho. Aún así no les pierdo la pista aunque me la metan doblada de vez en cuando porque si algo tiene esta banda es un universo sonoro y lírico propio, son únicos, y ahora si, no diré que son unos "genios" porque ese adjetivo debería reservarse a los contados como mucho con los dedos de dos manos, pero si que afirmaré que es una de las bandas más importantes de las últimas tres décadas le pese a quien le pese, y también que en su haber se encuentran algunos de los discos puntales de toda la música editada en la actualidad. A partir de aquí este disco me está volviendo a hacer disfrutar de su música desde que aquel ya lejano "Hail To The Thief" me atrapara con su correspondiente directo, por cierto otro factor a tener en cuenta en su buen hacer.

A Moon Shape Pool me supone una gran vuelta de Radiohead, al Radiohead que me gusta cuando más allá de las texturas y producciones de turno se dedican a hacer buenas canciones, y aquí señores las hay, algo que a poco que aguantéis el disco unos cuantos días y que reprimáis la ansiedad por dar una opinión a la ligera por aquello de llegar a meta en primera posición, pués si es que te gustan verás y encontrarás, otra cosa es que nunca te hayan dicho nada, pues a otra cosa. Al tema. El disco es una maravilla, una vuelta a los arreglos más orgánicos dicho ésto desde su propia perspectiva, o sea, electrónica hay pero en su medida justa, y aunque se hecha de menos que la guitarra eléctrica esté más presente, a cambio arrastra el buen hacer desarrollado por el sr.Greenwood en las bandas sonoras que ha compuesto en los últimos años (un señor músico, si, poca broma) con arreglos de cuerda y piano de auténtico buen gusto delicatessen, para mi uno de los grandes valores del  disco, y con el mérito que corresponde por supuesto al miembro de años en la sombra Nigel Godrich en las labores de producción, que todo sea dicho, en la medida que le escondan el secuenciador, el sintetizador y/o el laptop, la música de la banda mejora, una opinión muy personal.

¿Que las canciones no tienen gancho? no es novedad y sabéis si estáis aún leyendo estas líneas que es una de las características principales de su música, a estas alturas ya se sabe que no es un grupo de canciones pop directas y adictivas, por descontado. Además el grupo continúa siendo un pincel con el que Yorke pinta sus paisajes impresionistas sobre la realidad que sólo él ve desde donde sólo él está, sea desde otro universo o desde una dimensión paralela, además que nunca pierde su visión transgresora siempre en constante lucha contra ésto que llamamos sociedad con todos lo valores que conlleva y arrastra, siempre con su particular manera un tanto introspectiva y atormentada, añadamos onírica. El caso es que eso les hace únicos y no dejan de sonar a ellos mismos sin autoplagiarse (demasiado). Confieso que su adelanto Burn The Witch en su momento me pareció muy previsible dentro de su propia idiosincrasia, aunque con las escuchas me encasta muy bien con el resto y la veo como parte del todo, no puede negarse que la canción es una maravilla en cuanto a arreglos se refiere, una de las tónicas de este disco, y además a poco que uno indague en su letra descubrirá que su mensaje a la postre es una gran crítica a la Europa que ahora conocemos y a la manipulación a la que somos sometidos, y ojo, sin recurrir a obviedades. Daydreaming es otra buena prueba de su capacidad para crear ambientes únicos, canción a ralentí con la que además sus fans más temibles han tenido la excusa suficiente para desarrollar toda una serie de cábalas e incluso la que afirma que este será su último disco. Respecto a lo que hablaba de las guitarras eléctricas, Identikit podría ser la excepción, genial Greenwood y curiosa la utilización de la palabra y su significado (lo que es el retrato robot de la pasma) aplicado a las relaciones, una idea muy de la banda.

Y aunque el disco funciona como un gran cuadro con una intención única, hay algunas de las canciones que fuera de contexto funcionan muy bien y podrían calificarse de muy buenas, Glass Eyes es una preciosidad, una de mis canciones favoritas del año donde Yorke vuelve por sus fueros sobre la alienación y la sociedad, y si que os digo que es una mente muy lúcida para retratar según que situaciones, algo que se le da muy bien, me gusta y mucho tanto como Desert Island Disk, que si, que ellos van de modernos o así los quieren retratar pero ambas deberían considerarse joyas de folk contemporáneo tanto por el tratamiento de las acústicas como por los arreglos orquestales. Y de ahí a...Oh! Present Tense que maravilla, una bossa nova como la copa de un pino pasada por su filtro, que ya circulaba por la red una versión con banda, y yo que me preguntaba porque no hacían maravillas tales en sus discos, aquí está, bonita es poco. Muy conseguida la envolvente en The Numbers, acongojante el crescendo, los arreglos de cuerdas y las diversas capas en un trabajo de ensamblaje al alcance de muy pocos, alta ingeniería musical preciosista y grandilocuente que oigan, funciona y además está al servicio de un discurso tan escaso como es el cambio climático. Y por comentar otra de mis favoritas os diré que la canción que cierra el disco la minimalista True Love Waits que conocía de su EP en directo I'll Might Be Wrong. sólo con un piano y hacia el final con pocos arreglos más me parece de un gusto exquisito.

Su música nunca trajo la intención de llenar estadios, aunque los llene, ni creo yo que a estas alturas tengan ningún tipo de presión mediática (ni de audiencia) por sonar así o asá, si es que alguna vez la tuvieron. Una contradicción tal y como suele entenderse el asunto si tenemos en cuenta que hacen música independiente con presupuesto de empresa multinacional, un sueño para cualquier artista ¿no?, por tanto ¿no debería a caso ser una virtud mantenerse coherentes a sus propias reglas estando en la cima?, un ejemplo al menos para mi. Para finalizar apuntar que las canciones en su mayoría ya son conocidas y han sido interpretadas en sus directos, pero que más da si las canciones transcurren en un mismo tono de onírica a ralentí de arreglos preciosistas, muy disfrutable y que demanda calzarse unos buenos cascos y que pide unos minutos de relax para dedicarle. Muy recomendable.


The Jayhawks - Paging Mr.Proust (Thirty Tigers, 2016)

mayo 28, 2016 4 Comentarios

Reflexión sin ánimo de ser compartida. Todo el mundo sabe de todo, se alaba incondicionalmente como intocable todo aquello con sello 60 y 70, se montan piras funerarias descomunales a artistas que acaban de morir que hasta entonces habitaban en cierto anonimato mediático. También se etiqueta de genios a nuevas mediocridades que sólo repiten una fórmula sin aplicar carisma, ni personalidad, con la misma ligereza con la que se desprestigia con un chasquido y se desestima el trabajo del grupo/artista de turno que durante dos o tres décadas ha seguido con oficio un camino en sus propias condiciones artísticas, lo mismo que antes valía, ahora ya no vale. Opina o muere. No nos quedan clásicos, ni los queremos tampoco. Demasiado viejos para la actualidad, demasiado jóvenes para ser clásicos... o quizás recibirán coronas de flores cuando mueran.

No han sido demasiadas las reseñas con las que comulgue, pero algunas de las escritas en tono favorable me alegran y dan con aquello que me hace experimentar Paging Mr.Proust el nuevo disco de The Jayhawks, no creo que pueda explicarlo tan bien como Don Guzz (Reseña IGWT) con su visión corrosiva y lúcida contra todo aquel que no ha tardado en dejar este disco a la altura del betún para a continuación continuar con esta hecatombe de ofertas mediocres ensalzadas a etiqueta de clásicos. De Joserra (Reseña Exile) comparto su amor incondicional por todo lo que salga de la garganta de Louries, venga con Olson o no, y admitiendo que Green Grass y Town Hall son dos poms, pero que más allá hay grandísimas canciones. En definitiva en la edad de la opinión parece que toca posicionarse, dar el visto bueno o mandar a la hoguera. Respeto a quien no le haya gustado, aunque no entiendo la necesidad de cuestionarles en continua campaña. The Jayhawks son un grupo de largo recorrido que no acaban de llegar, nos quejamos de que los clásicos se nos mueren y quizás no nos damos cuenta que deberíamos alabar a los grupos/artistas que ya tienen un camino hecho y defendido con cierta calidad, más notable que menos pero siempre de nuestro lado que no del de la cutrez reinante. Por mi parte siempre me decantaré por los discos que hablan el idioma universal que me gusta, que sé que el ayer dejó páginas escritas en oro sobre la hierba verde, pero me vale la pena gastar energía en los grupos que me reservan su  pequeño espacio para el arte que no envejece y para las tonadas que no inventan nada pero que se quedan contigo a través de sus pequeñas singularidades, como es el caso, y es que adoro este disco sin más.

Paging Mr.Proust tiene el aliento de un nuevo comienzo, otra juventud que empezó con la vuelta hace unos años, y que aunque interrumpida con el disco junto a Mark Olson que dejó eso si un puñado de canciones impolutas, encontró a posteriori un nuevo kilómetro cero a partir de la celebración de las reediciones de aquella segunda formación que grabó Sound Of Lies y Smile, también Rainy Day Music ya con Louries de líder absoluto, dicho ésto sin menospreciar las cualidades de una banda que no sólo le ha acompañado, sino que además le ha proporcionado el colchón justo de armonías e instrumentación, son unos rasgos muy concretos, pop dulzón y melodías byrdianas, Neil Young y el country moderno, trazas de dylanesca de acústica y armónica, es lo que hay, añadamos la clase y elegancia que en los 90 actualizó lo clásico a los modernos sistemas de grabación y la intención de construir un cancionero con cimientos sólidos.

Si, Quiet Corners & Empty Spaces destaca de primeras y es perfecta para invitar a su escucha, tiene el aroma clásico byrds muy del Rainy Day Music, una canción que revive el cosquilleo que produce una fórmula eterna que en boca de Louries nunca cansa, armonías con sus compañeros, guitarras y melodía, que más se puede pedir?. Hay a quien le han chirriado las guitarras de este disco, pero si os digo la verdad para mi canciones como Lost The Summer constantan en formato disco algo que en directo es más factible y es ni más ni menos que el poderío de Louries a las séis cuerdas, por cierto, una canción que no hubiera desentonado en mi disco power-pop favorito de Golden Smog, el Another Fine Day, el poderío musculoso de la gran estrella se persona. Al igual que Ace que puede que sea la que más desentona en el disco, cosa que no me incita a rebajarlo pues es lo que es, una jam donde Louries da rienda suelta a sus idas de olla sónicas con una banda engrasada, ésta la firma Wilco y medio planeta se corre encima. Oh! Por favor! Lovers Of The Sun, momento dulzón con "el sol rojizo de media tarde" que tanto me gusta mentar y que un día transformaré en categoría en este espacio, y serán cosas mías pero tienen un nosequé beatle, y un queseyó Travelling Wilburys que me encanta, aparece otra referencia importante, el poeta con visos existencialistas Robert Frost, es por donde va Louries.


Que oigan hasta Pretty Roses In Your Hair me tiene loco, es una gran balada acústica que va creciendo, aparece el piano y de nuevo la guitarra de Louries la acentúa con feedback pero también con estilo, esta canción aparentemente menor me parece una preciosidad, como Isabel's Daughter y Lies in Black & White muy del canon jayhawk tranquilo, no dicen nada nuevo no, pero que más da, los dulces nunca cansan.  Que bien canta Louries y que bien le acompañan a las voces sus compañeros en Leaving The Monsters Behind con aires a la familia fleetwood mac, canción rota magistralmente con un puente eléctrico para su posterior vuelta al sol californiano. La dylanesca via Petty por el rollo acústica + armónica + corosbeatles en The Devil Is In Her Eyes de cánon clásico y de nuevo guitarra punzante y majestuosa. Y Comeback Kids con un aire más modernete desde un punto de vista jayhawk pero que pasado el puente y llegado el estribillo se disipa la duda, desentona pero me agrada. The Dust Of Long-Dead Stars es la más rockera, un lifting que les sienta muy bien por cierto, en concierto levantará al menos pintado de la butaca si la hubiera. Cierra I'll Be Your Key para mi un clásico instantáneo al menos en su trayectoria, canción a desgustar con calma, de las más sencillas de la colección, acústica, órgano, voz y armonías, pocos tienen esta capacidad de concreción, una coda que deja el regusto jayhawk cálido y genuino que esperaba.

Los aspectos técnicos poco importan, como la co-producción junto a Peter Buck y Tucker Martine, que oigan su peso tiene, sin embargo me parece importante anotar que precisamente este disco que arrastra cierta lacra de sobre-producido, ha sido según Louries el más trabajado de su discografía antes de llegar al estudio, que podrán cuestionarse ciertos arreglos desde un punto de vista del fan de base, pero es indudable que la banda está perfectamente cohesionada, esas armonías no se podrían impostar sin que se notara, y tanto en los momentos más animados como en los más lentos funcionan como una entidad segura de si misma que sabe donde pisa. Vale. Reconozco ser un incondicional y que me dejo llevar, me encanta este disco pero no os diré que es uno de sus mejores, si que se mantiene en esa media de notable que es su propia existencia y carrera.

Este disco tiene los elementos que me gustan desgranar y degustar, además de una portada de intención futurista, también ciertamente vintage, que además de buscar la idea de un equilibrio viejo/nuevo no ha dejado indiferente a nadie, a mi modo de ver le da entidad a un primer golpe de vista. Su título muestra unas pretensiones más bien literarias al igual que algunas de las canciones, aunque más allá de cualquier intención elitista estamos ante una declaración de intenciones potente por parte de Gary Louries que a través de sus letras viene a dedicar un canto a la belleza que reside en los pequeños detalles cotidianos con la consigna de bajar el ritmo y no dejarse llevar a la velocidad a la que gira el mundo, supongo que la misma velocidad que no encuentra tiempo ni espacio para la escucha atenta de buenos discos como Paging Mr.Proust.

Lamprologus - Reborn (Autoproducido, 2016)

mayo 27, 2016 1 Comentario

Dentro del gran saco del rock alternativo tengo que alabar a grupos como Lamprologus, ajenos a las tendencias y capaces de mantener un camino propio que no suena en demasía a las referencias que han mamado, y aunque han subsistido en festivales que poco tienen que ver con ellos y en conciertos de pequeño aforo, su rock tiene madera de grandes estadios, en ese sentido transitan esa misma vía que abrieron Pearl Jam, rock de calidad actual y enérgico que se nutre indirectamente del legado de los grandes del rock, en su caso llegando a tocar el progresivo y el metal pero sin rendirse a ninguno de ellos, con una interpretación vocal visceral y potente, portentosas guitarras y ritmo poderoso, y donde se hace difícil no mentar los años 90 como parte de su identidad.

Como muchos amantes del buen rock que siguen su instinto y en sus propias condiciones, Lamprologus no ha tenido precisamente la promoción que debieran por parte de unos grandes medios (musicales) que casi siempre están excesivamente compartimentados y que no atienden a nada que no entre en ciertas premisas, y es una lástima porque lo valen. Así pués han persistido a lo largo de sus siete años de vida, con dos buenos discos a sus espaldas, Limerence (2011) y Theory Of Everything (2013), renacen ahora después de tres años con aires renovados y una nueva colección de canciones bajo el título Reborn, un LP corto o un EP largo, que en esencia transpira espíritu de lucha contra los elementos y la fuerza de quien sabe que las circunstancias no podrán acallar la música que les arde dentro.

Si algo debo destacar de este nuevo disco además de sus canciones, es el hecho de haber sido grabadas por la banda en riguroso directo en el estudio, una muy buena producción que supera su anterior referencia por lo visceral de su actitud y la transparencia con la que pretenden mostrar sus grandes bazas sin artificio alguno, lo que suena es lo que hay. Queda demostrada pues que en sus propias coordenadas han consumado su madurez como banda de rock, pasando de grupo prometedor a banda a tener en cuenta, para que me entendáis, los veo más en un Azkena que en un Primavera.

En cuanto a las canciones imposible no rendirse ante trallazos como el elegido para su primer video This Is Gonna Break Your Heart, tanto como la potente y desgarrada Icarus que recuerda a Alice In Chains en sus oscuros mejores momentos, a considerar Greed una excelente declaración de intenciones que define en sus versos el ímpetu i la decisión con la que avanzan a pesar de las absurdas reglas de un mundo ingrato, la guitarra abre sinuosa y cálida al desencanto que pulula en I Blame You, una gran canción tejida con esmero con diversos cambios de ritmos que nos llevan al desgarro vocal y a una guitarra que acaba eclosionando en un final apoteósico. Las líneas de guitarra y los riffs de la potente Just A Little Bit Old remiten directamente a los clásicos del metal, aunque a mi particularmente son sus temas más extensos donde además bajan sus revoluciones en un incesante juego de subidas y bajadas, los que mejor podrían representar el alcance de este nuevo renacimiento, y tanto en Mantra pero sobretodo en Easy encuentran como pocas veces en su discografía la profundidad de los Porcupine Tree, y no se andan con bromas.

Han ganado en técnica, son un grupo bien engrasado y sobretodo no han perdido la ilusión en hacer lo que más les gusta, buen rock sin concesiones, y siempre hay que celebrar que grupos como Lamprologus superen una y otra vez los escollos en su camino, pues es difícil encontrar en este país la audiencia apropiada en directo para un grupo que se maneja en estos niveles decibélicos. Si algo consiguen con Reborn  es que tenga inmensas ganas de presenciar estas canciones en directo, así que si andan cerca de tu casa no lo dudes, prometen un directo demoledor e intenso. Muy recomendable.


Bantastic Fand - Welcome to the Desert Town (Unproductive Recordings, 2016)

mayo 22, 2016 4 Comentarios

He tardado un poco en llegar porque mis orejas son ahora mismo un cuello de botella incapaz de procesar todo aquello que mi cerebro le manda, voy a mi marcha, tampoco me agobio, pero por el rabillo del ojo voy apuntando y filtrando aquello que me merece la pena para dedicarle el tiempo necesario, y superar a su vez las premisas propias de la promo para que me hable de tú a tú y se asente como debe. El tiempo de la Bantastic Fand ha llegado. Aunque no es la primera vez que aparecen en la Route, ya desde su anterior Strong Enough To Refuse, con su DVD One grabado en directo, tuve la certeza de que el grupo crecería y no sólo por una audiencia fiel que poco a poco ha ido en aumento, además porque se notaba la contención del cd y su correspondiente expansión en el directo. Tenía claro que el día que lograran plasmar en mayor medida su espontaneidad en un disco, lograrían a su vez no sólo superarse, si no que editarían uno de los discos más hermosos de palo americano que se hayan grabado al sur de la vieja y destartalada Europa. 

Hay algo muy especial que me lleva irremediablemente a su escucha estas últimas tardes primaverales que nos quedan, además de las fantásticas composiciones y la música, se vislumbra una pasión inusitada, una ilusión en el brillo de sus versos, un amor enorme en cada acorde. Algo que ya intuí antes incluso de tener su primer disco cuando Nacho Para no dudaba en presentarse para ofrecerte lo que llevaba entre manos, su manera de iluminarlo tan transparente, además las crónicas que relataba del desierto del Sahara en las redes sociales, su honestidad y su determinación a la hora de seguir su propio camino, para mi fueron suficiente para seguirle incluso antes de que llegara la música, y aunque fuera en las redes sociales y no en persona, me proyectaba ya entonces una imagen clara, le percibí como un valiente que ha dado un quiebro al sistema, que ha visto cara a cara a la muerte y a la injusticia, pero que también ha visto la esperanza en su estado más puro y en lugares donde cualquiera de nosotros no aguantaría ni tres horas. Una fuerte dicotomía que cohabita como un cruel yin/yan y que sus canciones reflejan en un tono siempre positivo y vitalista, con carisma.

Como muy bien cuenta Nacho Para en la fantástica entrevista hecha en El Baúl De Mi Desván (http://bauldesvan.blogspot.com) de mi buen amigo y también valsero Evander, la canción Everybody's Rockin' desvela el misterio de sus influencias pués por sus versos desfilan los mayores amores musicales de la banda, artistas que amamos y donde Dylan juega un papel primordial, aunque os digo una cosa, personalmente opino que si estas canciones las firma Tom Petty aún le están bajando en procesión desde California hasta Memphis con tramo final en barca por el Mississippi. 

Las querencias musicales se denotan básicamente americanas, pero hay detalles más british como el sitar de Carlos Asworth en Can't You See? o su manera tan pop (y también wilquera) de encarar el folk-rock en canciones como When She Came To The City que debería sonar en las emisoras a todas horas, y esa luz entrando por la ventana en forma del rascado de acústicas que tienen el mismo cielo que vió morir a Billy The Kid en otras como Down The River con las que es fácil afirmar al menos en la intención que huele a classic rock setentero de calidad curtido a base de country-rock, que bonita. Y respecto a lo que os decía de Petty, concretamente su época dorada años 90 (Wildflowers, She's The One, Echo) Find The Door es un gran ejemplo por como la canta y por como empasta la banda, armónica, motivo de la guitarra principal y teclados incluidos, una preciosidad. My Invention es posiblemente una de mis favoritas, allí escondida en el tramo final, porque a pesar de su espíritu tan loser, la música: que guitarra y que coros en armonía, junto con la interpretación vocal la hacen incluso luminosa y transforma la resignación a la que nos arrastra este mundo ilógico y a veces ingrato, en motivo para no dejarse amedrentar.

Sus portadas tienen un toque personal que las une por sus perfiles a contraluz, y en ésta que por cierto me encanta no sólo me indica el mejor momento horario para su escucha, la veo más como una alegoría de la propia vida y de la actitud ante ella, siempre hay un mañana, siempre se irá el sol y se oscurecerá y seremos unos perdedores, pero volverá a salir y nos volverá a iluminar y nos volveremos a sentir vivos, es el espíritu de su música y de sus letras, es la actitud de quien ama de manera incondicional lo que hace a sabiendas de no saber si habrá un mañana, ingenuidad o quizás más bien la sabiduría del sentirse en total libertad, ese punto de locura y de desapego en esta rueda que todo lo arrastra sin remisión y llevado con agrado en su total independencia y no sólo por gusto, más como el mejor medio de subsistencia ante la necesidad de volcar en sus propias condiciones y en formato canciones todo ésto que me hace quererles como grupo y adorar sus música, que ya sabemos que todo está dicho pero el lugar siempre es aquí y el tiempo siempre es ahora y ellos además han llegado a un lugar que en cualquier caso para mí es un sueño, se trata de la música de la que mayormente se ha alimentado toda mi vida.

El triángulo Nacho Para, Paco del Cerro y Pablo Vizcaíno, es un núcleo muy bien avenido a la hora de facturar canciones inmensas, sin dejarme de lado a los músicos que completan la banda y a los técnicos que han hecho posible llevar al plano físico toda esta ilusión y música, esta vez encontrando el mejor modo de plasmarlo en Welcome to the Desert Town, disco que no debéis dejar pasar. Deteneros sólo un momento en estas doce canciones, la producción es exquisita, el gusto musical que desprende se alimenta de los grandes y los arreglos tienen una riqueza encomiable, eléctricas, acústicas, hammonds... la música que nos gusta, ellos son de los nuestros.



Bandcamp: https://bantasticfand.bandcamp.com/
Web: http://bantasticfand.com/
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 Bandastic Fand actuarán en El Último Vals de Frías
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Ben Watt - Fever Dream (Unmade Road, 2016)

mayo 15, 2016 2 Comentarios

Era difícil hacer un disco que alcanzase la calidad de Hendra, cosa que ha hecho. Lo voy a dejar claro, no hay aquí música compleja, ni elitista, se trata de música ligera, música melódica y/o mainstream, adjetivos que se ajustan al describir el disco. Me hace recordar, salvando las distancias y épocas, a artistas ingleses con clase e intenciones más comerciales tal que Sade y Seal cuando hacían buena música, imagino a este último cantando un disco como éste y a medio planeta llevándolo en procesión por el Támesis. En la onda del pop de mediana edad de Richard Hawley por lo que a intenciones se refiere, aunque en lo músical más cercano al folk preciosista de la escuela clásica inglesa y con un tratamiento smooth-jazz, más que a los estilos de palo americano. Pero es Ben Watt y no lo cambio, porque en esta nueva etapa ha firmado uno de los mejores discos del año y de su carrera.

Lo que más me sorprende y me gusta es el hecho de haber conseguido unas atmósferas tan profundas, bellas y sugerentes con estructuras simples de bajo, dos guitarras, batería/percusión, en algunas canciones con algún piano, sin orquestaciones ni arreglos ampulosos, pero con mucha elegancia y espíritu de gran clásico. Y aquí, en lo musical, uno de los ganchos es la inestimable labor de Bernard Butler, que puede que sus ex-compañeros hayan firmado este año uno de sus grandes discos (que ojo, me encanta) con una guitarra que ha sabido imitar muy bien sus "licks", sin embargo aquí el sr.Butler ha demostrado superar su pasado que no obviarlo con gran maestría al servicio de estas muy buenas canciones, sin ostentaciones pero mejorando lo expuesto y a su vez recordando porque el grupo al que perteneció es el que es, sus fraséos corren libres por los versos que canta Watt y consigue dar un plus de dinamismo. Sin duda alguna se nota la química entre ambos alcanzada en la gira conjunta de su anterior disco.

Tanto Gradually que es superlativa, imposible no acordarse del Butler inspirado en The Asphalt World, como Fever Dreams muestran la perfecta química entre ambos, en esta última con M.C Taylor (Hiss Golden Messenger) invitado de excepción rendido en la segunda voz ante Watt, que preciosidad de tonada. Entra el piano en perfecta comunión en Between two fires aumentando el tempo, también en Winter's Eve impregnada de la nostálgia propia de la navidad como si de un villancico moderno se tratara, Women's company es intensa, Watt es un maestro en tonadas tan smooth como Faces of my friends donde conjuga percusiones y acústica con la eléctrica, aquí limpia, de Butler, tampoco podía faltar la bossa nova tan presente en su carrera más clara en Running with the front runners. Never goes away es un caramelo para bailar un agarrado y Bricks and Wood tiene un tono más luminoso, cierra el disco la nana-folkie New Year Of Grace con la segunda voz de Marissa Nadler añadiendo un punto etéreo y bello. 

Su ímpetu es el pensamiento profundo y  las dudas propias de la mediana edad, amores y relaciones humanas complejas, las dudas que asaltan cuando se supone que debes haber encontrado tu sitio, el hecho de asumir un papel sincero y honesto acorde con tu edad y superar las poses juveniles sin dejar ir la pasión por la vida, una lucha interna intensa por el amor verdadero, para nada peliculero y con los pies en el suelo, que si en Hendra tocaba una vena más introspectiva y digamos que teñida de cierta tristeza, en Fever Dream alcanza un punto un poco más luminoso y  más elevado con su voz que se erige con su timbre dulce pero ahora más soulful que nunca. Fever Dream es la bossa nova de la urbe mojada por la lluvia londinense, folk contemporáneo del s.XXI, smooth-jazz de pianos de cola de cóctel de cena romántica y guitarras crujientes que se tensan y destensan a petición de los versos. Un disco precioso, perfecto, un clásico instantáneo que me acompañará más allá de los discos de temporada. Un gran disco sin más.

Julio Demonio - Cavernarios (Birdbrains, 2016). El bardo de Jaén.

abril 30, 2016 2 Comentarios
Julio Demonio lleva ya unos cuantos discos a sus espaldas aunque no es muy conocido, no es la primera vez que aparece por esta página. Descubrí su música gracias a Cisco Fran con quien comparte un amor infinito por el bardo de Minessota. Estuvo en la presentación del Tren Fantasma de La Gran Esperanza Blanca e inauguró aquella noche, fue como tener al Dylan '63 en su versión en castellano. 

Cavernarios es el nuevo disco con el que nos presenta su capacidad para apretar palabras en versos que transmiten imágenes tan claras como una fotografía, sabe mantener la tensión argumental a pesar de la parquedad instrumental con la que suele acompañar sus canciones sustentadas por lo general por acústica y la harmónica, y con el apoyo de percusión, algún teclado y alguna guitarra eléctrica en algunas de las canciones de este disco.  

Abre el disco La última función, que ya había escuchado en directo, una canción que nos hace visualizar el escenario por donde desfilaran los personajes cuál caverna de Platón e incitando como no, a que sus Cavernarios moradores la abandonen, y a través de sus Ilusiones con la ayuda de Javier Valverde y su guitarra eléctrica, nos dará las razones para dejar el miedo atrás y levantar la cabeza. Bellaco actualiza el Así estoy sin tí de Sabina, aunque su esencia francotiradora logra zafarse de la simple comparativa, y nos invita a subir a Una máquina del desorden con la que desmontar este tinglado maloliente que tenemos instaurado en las altas esferas.

Entre estas historias de trasfondo social y humano hay espacio para una canción que más que una canción es un cuento sobre un amor imposible, muy buena El dragón y la princesa. Y el nivel no decae, Dando el estirón es un canción sobre el aprendizaje y sobre la recapitulación interior del propio Julio, planteada a mi modo de ver como una gran lección de vida y de resistencia, mejor de coherencia con uno mismo. Cierrra este disco con El tiempo de los murciélagos, que deja a las claras la gran capacidad de Julio Demonio para contar historias sobre personajes que recorren los márgenes del camino de la normalidad.

Quien sabe si logrará ser escuchado con mayor amplitud, lo merece. Domina el rápido fraséo, también las progresiones folkies del Village, y consigue que sus canciones nos hablen de lo cotidiano con imágenes mordaces plagadas de versos ingeniosos, Julio Demonio es un artesano del verso, un moderno trobador que canta a la vida con honestidad y llamándonos a no sucumbir a los agrios designios que se ciernen sobre la working class. Probadlo, lo podéis escuchar en su bandcamp y descargar gratuitamente, es una maravilla.

https://juliodemonio.bandcamp.com

Concierto 30º Aniversario de La Gran Esperanza Blanca.

abril 23, 2016 2 Comentarios

Considero a LGEB uno de los grandes tesoros de la capital del Turia, formación que ha sobrevivido a duras penas a lo largo de las últimas décadas, llevando su mezcolanza de rock, blues, country, americana por los derroteros que siempre gustan rastrear en esta Route. Y no es de extrañar que en su momento el disco DYLANita me encandilara, gracias a la efusiva recomendación de my mestre-friend Johnny JJ quien me descubrió a la banda justo en el momento en el que estaban a punto de volver a las andadas. Entregaron Derrota y Tren Fantasma, dos discos que les consagraban definitivamente como clásicos de su generación y a su vez me despertaban la curiosidad de su obra pasada.

Son ya muchos años a la espalda por las carreteras secundarias y polvorientas de la capital levantina, aceptado trayecto que exime a Cisco Fran, su alma matter, de cualquier pretensión de ser adherido a ninguna causa, ni de ser portavoz de ninguna escena, tampoco lo suyo es facturar discos periódicamente y sólo habla cuando existe la necesidad de hablar, ya sea a través de libros o música. La voz particular de Cisco Fran es personal y única, no puede medirse a ninguna otra, altas dosis de expresividad apoyada en una lírica hecha a medida, tan evocadora y poética como realista. Paisajes con horizontes donde Harry Dean aparece en contraste con un sol que parece querer esconderse. En la música Spagnolo Feroce tiene su peso a las séis cuerdas, y junto a Chuso Al y Chiti Chitez completan un grupo bien avenido que seguro estará con nosotros unas décadas más. Una de las propuestas más personales del panorama nacional y verdaderos pioneros en las sonoridades americanas que tanto conocemos y nos gustan.
Hoy 23 de Abril La Gran Esperanza Blanca celebran su 30 aniversario con invitados de auténtico lujo. Si estás por Valencia no te lo puedes perder, la música antigua sonará esta noche en el bar.


Copernicus Dreams - Sunrise (Gaua Records, 2015)

abril 21, 2016 2 Comentarios

Dentro de poco tendrá lugar uno de los encuentros más importantes de la temporada. El 1, 2 y 3 de Julio el mítico The Last Waltz de The Band tendrá su homenaje en la bonita localidad burgalesa de Frías. Es mi intención no dejar pasar esta fenomenal oportunidad de formar parte de él, si el destino no me juega una mala pasada me reencontraré con algunos amigos y pondré cara a tantas personas que me he ido encontrando en el camino. Así que he decidido ponerme al día con las bandas que van a asistir siguiendo el orden del bonito cartel que lo anuncia, y serán  Copernicus Dreams quienes inaugurarán El Último Vals que nuestro buen amigo Joserra ha tenido a bien organizar simplemente por amor a la música.

Y por amor a la música es por lo que el grupo de Castro Urdiales abrirán esa noche que será emotiva por partida doble. El motivo más obvio y que compartiréis conmigo es el simple hecho de formar parte de un acontecimiento que nada tiene que ver con marcas de cerveza, ni con el retorno del mítico grupo de turno para hacer caja, ni tan siquiera con la promoción de lanzamientos discográficos venidos del más allá, emotiva sin más por el amor a secas que todos los asistentes procesan a la música, y emotiva por la enorme voluntad de todos lo participantes, grupos y público, por ver hecho realidad uno de esos grandes sueños musicales que muchos arrastramos desde la juventud. El otro motivo es que ese mismo 1 de Julio es una fecha muy significativa para el propio grupo, pués ese día cumplirá exactamete un año del fallecimiento de Luis Ruiz, bajista original de la banda. Luis era de los nuestros, de hablar de discos y de artistas favoritos, por eso hablar de este disco va ligado a hablar de él. Justo cuando empiece el Vals en Frías se cumplirá un año desde que Luis está ya con Rick Danko, Levon Helm, Richard Manuel y Allen Toussaint, a quienes por cierto adoraba.

Suena el rascar de una acústica, es You Can Say que nos invita a entrar, acompañada por una guitarra eléctrica de dicción limpia que surca los compases y los detalles de piano que anticipan que estamos ante una banda de rock que busca  desarrollar su amor por esos estilos de palo americano que tanto nos gustan. Continúa este disco con tonadas que se desarrollan con el mismo feeling musical de paseo por la playa al aire fresco de la mañana en esos escasos momentos en que las cargas aún no las notamos presionando en nuestra espalda y en nuestro pecho, Just Call  o cuando el amor puede resumirse con el café con leche y una mirada de complicidad a tu lado, o ese Donkey Flying que se niega a dejar esa sonrisa interior y amiga. Sunrise cambia el tercio, breve instrumental acústica y precioso espacio para respirar, puedo imaginarme el amanecer de Frías con esta banda sonora de arpegios amables teñidos de alegre melancolía, ya a la altura de Shock the Monkey to Live entiendes que Copernicus Dream tienen un cometido más profundo y el deseo expreso de dar un pellizco a quien escuche para que entienda que vida no hay más que una, entonces Leave For Live nos invita a coger esa carga que llevamos en la mochila y dejarla en el arcén para continuar nuestro camino, precioso hammond, armonías y guitarras, de esta canción rescato una de mis estrofas preferidas. Es una bonita declaración de intenciones:
But if you want, I will find a place for you and me
I will find a place for you and me under the sun
I’m gonna drive my car, under a red sky
And if you want we make love under the stars
Cause your company makes me feel all right


Pero la vida aunque la llevemos con mirada positiva siempre nos dará cuando menos lo esperemos alguno de esos reveses que no se pueden esquivar, por eso Goodbye My Lady es una canción triste pero hermosa que no desentona, tiene ese soul de groove tranquilo muy de Terry Callier de principios de los años setenta y una guitarra que llora con sentimiento blues, preciosa. Con este sentimiento de pérdida pero con la esperanza asomando, la muy Tom Petty Win or Loose continúa este camino hacia el amanecer, y aunque el disco parece empezar con el ánimo en el cielo de un nuevo día, poco a poco va mutando en un alegato de resistencia contra la acritud y esas mismas cargas de las que hablaba, entonces puede ser determinante recurrir a nuestras fuerzas de flaqueza, muchas veces representadas en el recuerdo insobornable que a buen recaudo quedó en un pequeño rincón, en un olor, en un sabor que nos lleva a la feliz infancia, nos lo cuenta Childhood Dreams, cuando la vida sólo sonreía y el llanto nunca se imponía más de unos minutos. Esta impotencia por ver que el mundo no cambia a mejor más allá de nuestro alcance y pese a la buena voluntad que cada uno le pueda poner tiene su punto álgido en Earth As The Hell, catártica y de psicodélia turbia, quizás la canción más desatada del disco. Pero no podía terminar así, de nuevo hace su aparición Shock the Monkey to Live esta vez con el artista inglés Toby Connor, una canción emotiva que deja una estrofa final suspendida en algún lugar de nuestro interior, como un nudo que aprieta las entrañas por la ausencia de Luis, pero que a su vez se impone como un último cabo al que cogerse cuando el mundo se torna hostil, es la música nuestro lugar, el sitio donde queremos estar.

Come on Louis take your stick and play loud again
Come Louis think about a place where your music is
So take your second chance and put it down your hands
Shock the monkey to live Louis

Según me contó Joserra, el día que presentaron Sunrise en Power Records él ya no estaba, pero sus compañeros tocaron el disco con su bajo pre-grabado, ese día fue el que entraron en el cartel, tenían que estar en el Vals, si, porque ese es su lugar, y Luis estará presente en el repertorio y nosotros con él, un merecido homenaje como el que los grandes clásicos del rock urden para sus amigos en lustrosos escenarios, el Vals de Frías no puede quedarse atrás con sus héroes más cercanos y su escenario no será menos lustroso y hermoso bajo ese cielo azul burgalés de Frías.

Recomiendo hoy este disco que guarda en él los secretos del sol californiano y el rock americano de melodías dulces del que se dejó seducir por la contracultura y que a su vez abrió la ventana al aire fresco de los 90 en adelante, con la misma ingenuidad que transpiran artistas más actuales como Bart Davenport, otras veces con la melancolía de unos The Tyde, simples coordenadas que me sugieren sus canciones, pero no a cualquier precio pués mantienen imborrable la impronta que dejaron en sus corazones sus verdaderos héroes a través de cancioneros tan eternos y perfectos como los de The Band y los Byrds. Así que amigos, ya sabéis, podremos escuchar estas canciones de mirada positiva y amable en uno de los pueblos más bonitos que nunca podréis visitar, entre un mar de gentes que llenarán su castillo y harán grande su recuerdo y su corazón de oro. Un 1 de julio de 2015, Luis falleció, un año después la música sonará por él en El Último Vals de Frías. Este vals también va por ti Luis.

Bandcamp: https://copernicusdreams.bandcamp.com

Abierto el plazo para la compra y reserva de bonos.
+info: http://elultimovalsfrias.jimdo.com/

La Hora del Té - Outstanding Places (Autoeditado, 2016)

abril 16, 2016 Comentar

Ya hace un mes de su estreno oficial en los medios autorizados, tiempo suficiente para la escucha a conciencia de Outstanding Places, el nuevo trabajo de unos renovados La Hora del Té que confirma lo que ya sabíamos unos pocos, y es ni más ni menos que en ésto que viene llamándose folk-rock alternativo son uno de los grandes valores a tener en cuenta a orillas del Turia y más allá. Pero no podría hablar en términos de avance o evolución porque su primer largo datado de 2013 no me deja espacio a la duda, un gran disco que ciertamente pasó desapercibido y que ya dejaba a las claras que la apuesta empezaba firme con un repertorio de nivel que sin salirse de la americana se mueve por diferentes registros con facilidad, desde las canciones de base más acústica, a las más eléctricas, siempre llevadas con mucho gusto y que además del arquetípico guitarras, bajo y batería, adornado por el violín, sobretodo son los teclados los que confieren un grado más de sofisticación al invento.

En todo caso, estos años de paréntesis discográfico, a excepción del single Listen Darling, no lo han sido tanto en su actividad en directo, cualquiera que se haya movido un mínimo por Valencia les habrá visto alguna vez, y eso es algo que se nota a priori en el resultado final, se les nota seguros en sus intenciones, para nada dispersos y enfocando con técnica suficiente (y sobrada) los estilos a abordar. En Outstanding Places encontramos una producción basada en el perfecto control del directo para más señas en los Estudios Elefante con la excelente labor de Paco Morillas, una práctica que últimamente me estoy encontrando bastante a menudo y que como tendencia en las nuevas producciones hay que alabar si o si, puesto que, bajo mi punto de vista, no hay mayor error que eliminar de la ecuación de una canción el nervio del momento y la comunicación entre los miembros de la banda, y más si hablamos en estas coordenadas de rock orgánico ¿cuantas veces hemos oido eso de que en directo el disco suena mejor? Precisamente estas canciones transmiten el rigor, la soltura y la frescura del momento, para mi es el punto diferencial principal respecto a su primer disco.


Abre con Sweet Holland, un rock de cepa americana, muy en la línea de los Wilco pre-modernistas situados en Being There para ser exactos, fenomenal manera de empezar con el ánimo arriba y dándolo todo. Pero lo que me gusta en este disco como en el anterior es su versatilidad no quedándose en un discurso plano, para ejemplo un botón, escuchar Tea Time y que te recuerde, salvadas las distancias off course, al jazz de cancionero americano de Randy Newman cuando se hacía acompañar de Ry Cooder es motivo de congoja y suficiente para constatar que entre nuestra juventud hay vida inteligente más allá de lo que suele etiquetarse alt-country desde los 90 en adelante, de sonido wilquero y hipsteria colectiva incluidos. Pasamos a Old Hippie que parece beber de las mismas aguas country que Shakey tomó, esos coros, pero también con unos arreglos de soul sureño muy del Muscle Shoals de Rick Hall, excelentes las guitarras y el hammond en este relato de la caída de la contracultura y aquellos años de sueños de cambio que acabaron en una mala resaca.

I'll be back és una excelente balada y la voz de Adrián que me sorprende porque tiene un componente esta vez más soul que folkie sin ser evidente ni forzado y me gusta, se destapa Juan Salvador (The Kojaks), nueva incorporación, con una línea de guitarra con mucho feeling blues, acompañado de una perfecta combinación de órgano y piano. Turning Wild es evocadora, sabe a campo abierto y madera, acompañados de algunos Badlands en coros y banjo, con algunos matices más, armónica, violín y el toque del saxo de Pablo Pérez (The Kojaks) sin complejos y encastado a las mil maravillas, una preciosidad  que tiene la virtud de no definir a que parte del Atlántico pertenece, por momentos de Nashville, por momentos en la costa de Galway, lo que tan bien le salía a Mike Scott cuando tocaba el country con su mirada celtic soul. Como empieza acaba este disco con un folk-rock eléctrico, vibrante Close To You (I wanna shine), ni los Whiskeytown en su mejores momentos, con toda la banda a pleno rendimiento, teclados portentosos y una guitarra crujiente muy Allman Brothers de enjundia rockera para quitarse el sombrero.

En el apartado créditos, importante y necesario apuntar que la portada es obra y diseño de Alejandro Sales y Jaime Sebastián, este último además ha realizado los dos videoclips disponibles de la banda. Actualmente La Hora del Té son Adrián Barberá: Voz (guitarra acústica, armónica y coros), Alejandro Sales (bajo y coros), Juan Salvador (guitarras y coros), Vicent Orón (teclados, violines, percusión y coros) y Pau García-Serra: (bateria, percusión y coro).

Outstanding Places es una excelente puesta a punto, La Hora del Té comienzan de nuevo sin perder todo el camino aprendido pero con sus mejores galas y demostrando de lo que son capaces, arreglos cuidados que hacen dudar de su condición de principiantes, un primer EP extenso que tendrá su continuación en otro EP y que culminará en su segundo larga duración. Un disfrute para quien guste moverse por estas coordenadas que no pierden de vista los estilos de cuna americana pero que a su vez se mueven sin complejos ni cotas estilísticas. Muy recomendable.


Podéis escuchar y descargar de manera gratuita sus canciones en su bandcamp: https://lahoradelte.bandcamp.com/, pero no perdáis la oportunidad de verles en directo o adquirir su disco, las canciones lo merecen.

Adrian Levi - Under Songs (Nevada Music, 2016). Exquisito y vaporoso.

abril 14, 2016 10 Comentarios

Under Songs es el segundo disco de Adrian Levi. Para quien no le conozca es necesario dejar algún apunte. Jordi Llopis es un veterano de la escena local valenciana que formó parte de otras bandas como Suidhe y Crow Jane (que ojo a su último disco Contradiction, digno de revisión), con My Hidden Pockets nos sorprendió en su debut en solitario, lo que en principio trataba de dar salida a las canciones que no entraban en su última formación, empezó a caminar y a coger impulso, nos descubrió un repertorio realmente muy personal e intenso en directo ayudado de otros amigos y compañeros artistas de nivel.

Under Songs consolida esta relación, las canciones de Levi con una banda que le entiende y sabe conferir el empaque necesario, son Carlos Soler, Manolo Tarancón y José Rodríguez (Ambros Chapel) procedentes de estilos dispares pero que se les nota disfrutar dando cuerpo a las canciones, la química conseguida ha permitido una producción muy cuidada, más orgánica y preciosista, pero lo suficientemente transparente como para que el espíritu cercano de Levi no se diluya. 

Los primeros adjetivos que me vienen a la mente escuchando este disco son exquisito y vaporoso, también me sale decir que estas canciones están llevadas con una clase similar a lo que viene haciendo Ben Watt, un pop fino muy inglés que invita a la reflexión y se alimenta de medios tiempos y baladas, que se deja llevar hacia territorios dream pop ó folk según la tonada lo demanda, llaman la atención los coros muy bien urdidos e implementados, y unas guitarras sin complejos.

Fragile se abre paso con su pop-folk de arpegiados limpios y la voz candida y suave de Adrian Levi nos invita a entrar. El bajo sinuoso y el rítmo juguetón centran la atención en Universe, el combo con Levi a la cabeza no tiene complejos en este mantra cósmico de intención zen rematada por unos coros que la hacen grande y digna representante de aquello tan manido que resulta soltar "de lo mejor del año", pero así es señores.  

You sube el tempo y abraza el pop y Black Tides apuntala su carácter expansivo y se impone con sus interludios instrumentales soberbios y de gran poderío que sorprende tanto por el acabado como por la intensidad que imprimen, bajan a tierra firme con el folk-pop Fall Inside que huele a tierra mojada con su coro gospel blanco y que ya quisiera Simone Felice en su repertorio, Little John te mece como un vals convertido a canción de cuna y en Low Places la guitarra eléctrica y un ritmo más marcado le dan más potencia rock, con un aire más country abre la paleta de estilos en I'm your crime sin hacer peligrar la unidad del disco, excelente trabajo de guitarras y fenomenal slide todo sea dicho, todo un lujo de canción. Cierra el disco Ordinary Facts, balada folk de bella factura acompañado de acústica y piano, preciosa sin más.

Entrar en el mundo de Under Songs demanda dejarse llevar, y si eres capaz de cumplir tal difícil demanda en este mundo tan frenético, os aseguro que lo agradeceréis. Adrian Levi ha conseguido crear un disco redondo y sin fisuras, sin complejos en cuanto a estilos se refiere, pero sin perder su perspectiva de mirada íntima con un maravilloso mensaje vitalista abriéndose paso entre la áspera y en ocasiones asfixiante madeja de la actualidad, estas under songs son un remanso de paz, un alivio que te atrapa en una especie de ensoñación de primavera tejida en pleno invierno, cargado de muy buenos arreglos y una interpretación sentida y de terciopelo.

Podéis probarlo en su Bandcamp (https://adrianlevi.bandcamp.com/album/under-songs), aunque os aconsejo su edición física porque estas canciones tienen que ser escuchadas al detalle para ser apreciadas en toda su magnitud. Muy recomendable.

Los Penúltimos - El apasionante mundo de Los Penúltimos (Autoproducido, 2016)

abril 10, 2016 6 Comentarios

Por fin recibí el nuevo disco de Los Penúltimos, cuarto para ser exactos, y lo recibo con alegría y ganas, aunque me dirán ustedes al escucharlo por primera vez que no hay ninguna pretenciosa producción de renacimiento musical para el cacareo de turno, no. Son ellos sin más, su tocado de blues y r'n'blues, sus versos de ida y vuelta y sus rimas de lenguaje simple pero efectivo, y que queréis que os diga, me alegra verles al pie del cañón con una colección de nuevas canciones.

Como ya comentaba en la reseña de su anterior disco Pequeñas Victorias (2014), además de los grandes nombres británicos adscritos al sonido de pub, a uno se le va la mano al escribir referencias próximas del rock estatal como Los Deltonos y Josele Santiago, quizás por el timbre de voz de Ernesto, sin embargo en este disco aparece un deje sureño y un toque muy del shuffle tranquilo y okie que JJ Cale adhería a cada palo que tocaba, digamos que se acercan sutilmente al roots americano un poco más que en su anterior disco.

Hasta que salga el sol les sitúa de entrada en su arquetípico pub-rock de rasgado de guitarras y armónica, y con Otros tiempos se abren paso con sus pareados de cajón que llevan sus reflexiones cotidianas por bandera. Mucho groove en la divertida Bomboncito y un toque sureño delicioso en Parada y fonda. Se fue es un buen swamp rock con coros barriobajeros, de mis preferidas, excelente revisión de la mítica canción de R.L. Burnside en Vámonos al sur y en Dos conectan el blues-rock con la canción popular española de una manera acertada y muy sutil, con recitado poético incluido.  No pidas más lleva la estructura arquetípica del blues a su rock de bar de barrio y cerveza para olvidar. Excelente también la balada de garage pop No pasa nada y demuestran sus capacidades en la instrumental  Que Dios nos asista que pasa como un suspiro y los acerca de nuevo al buen southern.  Perro fiel cierra el disco, de fraséo tranquilo, guitarra deliciosa y su armónica de blues años cincuenta.

El título El apasionante mundo de Los Penúltimos desprende cierta ironía, quizás ellos sean los primeros que tienen claro que la sencillez de su propuesta puede ser tomada como "sólo otro disco de rock" y que menos da una piedra, pero nunca es sólo rock, en su música directa, sencilla y sin efectismos veo mucha más verdad que en muchos de los cacareados artistas del rock del momento. Y es que para mi Los Penúltimos a parte de ser el gran valor del pub-rock patrio cantado en castellano, tienen su encanto personal, aquí está la voz característica y única de su líder Ernesto Ulibarri, sus blues y r'n'blues, acercándose al sur con una armónica tan del Mississippi que se agradece cada vez que aparece, swamp y también country encubierto, con sus boogies, muy buenas guitarras, slides y doces cuerdas si se tercia.

Canciones que se erigen como excusa pertinente para nunca dejar de mirar hacia adelante, con la actitud ante la vida de quien tiene su salvavidas en el rock, y eso es mucho, al menos para mi, al ver reflejada en sus historias cercanas y cantadas con esta especial determinación teñida de desencanto, la resistencia necesaria para nunca dejarse atrapar definitivamente por la acritud de lo cotidiano. A parte el diseño es muy bueno, todo hay que decirlo, según cuenta Ernesto los lápices corrieron a cargo del inspiradísimo Luis Pérez Ortiz y el diseño a cargo de Agustín Pilarte, que por cuarto disco consecutivo vuelve a dar en el clavo. Sin duda es su mejor disco hasta la fecha. Bienvenidos sean ustedes al apasionante mundo de Los Penúltimos.


Tengo muchas ganas de verles en directo, aunque su presentación me pilla algo lejos, para más señas el próximo 20 de mayo en el Gruta 77 de Madrid. 

Podéis escucharlo en Spotify:

Teenage Fanclub - Thirteen (Creation Records, 1993)

abril 04, 2016 6 Comentarios

La época llevaba unas guitarras sucias y ellos las metían para luego guiñar un ojo a la grada y cantar "-oid, nosotros también sabemos hacerlo, pero mirad que melodía tenemos, somos los verdaderos hijos de la Gran Estrella", Bandwagonesque dió a conocer a Teenage Fanclub a un nivel amplio, cosa que siendo escoceses y con la que se avecinaba en Londres fue una suerte.

Tanta repercusión les produjo cierto recelo que les llevó a reafirmarse en su identidad como grupo de ideas propias, así editaron la reválida Thirteen producida por ellos mismos, título en honor a la canción de Big Star. Este fue mi primer disco de los escoceses y en cassette para ser exactos, el que me propinó el flechazo. Desde la primera pasada me hechizó. Pero cuál fue mi sorpresa entrada la era digital y la llegada de la información a chorro que empecé a leer en algunos magazines de prestigio que este disco supuso un retroceso, una idea impensable para mi aún hoy, veo más lógico pensar que fue el difícil siguiente disco al más conocido, o que fueron los recelos por la popularidad reciente, actitud frecuente en este mundo plagado de envidias, o puede simplemente que los dardos envenenados hacia el business musical que contenía este disco causara más de un escozor en muchos periodistas con el orgullo muy hinchado.

Los escribas de alto copete por lo general así lo dejaron plasmado para los restos y muchos lo creyeron a pies juntillas. Pero no, de los Teenage se aprovecha todo, ni tan siquiera el tipo de producción elegida en este disco, cada disco fue grande y cada disco tuvo su personalidad, este fue el disco de la ruptura, su negativa a formar parte de los grandes y no solamente en un aspecto musical, que al fin y al cabo son pocos matices los que cambiaron, fue más su actitud de no entrar al juego de divos de los 90, y el hecho de no querer deshacerse de la gran familia que les rodeaba, cosa que convirtieron en una de sus no muy conocidas señas de identidad pero no menos importantes. También su condición de escoceses musicalmente más cercanos a ese otro rock alternativo americano, Dinosaur Jr., Yo La Tengo, Sonic Youth, los alejaba de todo lo que se cocía en la moderna London, y me da por pensar que eso a muchos les resultaba antinatural y les escocía en lo más profundo de su esfinter.

Ahora ya podemos hablar con soltura y supuesto conocimiento del legado de Big Star, pero entonces no teníamos por lo general un término tan ajustado en el vocabulario como power-pop, por mi parte les percibí como los verdaderos herederos de la gracia de los fab4 en los 90, ni Oasis ni leches, y tampoco se trataba de revival porque las guitarras eran las del momento, además su influjo ha sido a la larga de mayor consistencia y personalidad. Hang On es una canción que juega al despiste, el riff pesado de la guitarra lo delata de su tiempo, pero ese giro hacia el pop de manual en el tercer o cuarto compás me produce desde los albores de los 90 un cosquilléo rejuvenecedor que nunca ha perdido su magia.

Con The Cabagge podríamos hablar de Alex Chilton y quedar como señores, aunque es una tonada que hace con Buddy Holly lo mismo que un año después hicieron Weezer con más éxito comercial. Provincianos y a mucha honra, los Teenage no se dejaron embaucar por un negocio que exprimía a sus jóvenes promesas y pasaba su rodillo estandarizador por todo lo que pillaba por delante, ellos erre que erre en Creation hasta su liquidación. Dejan claro en el potente power-pop de manual titulado Radio que no están dispuestos a ser el próximo hype de usar y tirar, y en cierta manera esa es la esencia de este disco, su capacidad de reacción utilizando las únicas armas que tenían a mano, las canciones.  

Commercial Alternative es otra de las canciones que hacen referencia al mundillo de la música del momento con una letra más bien escueta donde se esconde una mirada irónica y sardónica a la época que se vivía y a la fina línea que separaba lo alternativo de lo comercial, o mejor, en que punto se buscaba entonces lo deliveradamente 'alternativo' para convertirlo en comercial y muchas veces a costa de la calidad. Fabulosa guitarra y armonías vocales en Escher, una gran canción que no ha perdido su fuerza a través de las décadas, y  Norman 3 o la grandeza de un estribillo cíclico eterno que nunca cansa, y que aunque muchos la vieron como una señal de falta de inspiración, a mi siempre me inspiró, una maravilla, una underrated song que suele decirse. Aunque para mi el disco giraba entorno a Gene Clark, siempre la primera que escuchaba, siempre la última del disco, una canción que escapaba a mi lógica, extensa intro instrumental que no hace más que agrandar la eclosión melódica que irrumpe en el último tercio, más adelante tuve la perspectiva y me percaté que en aquella década sólo Neil Young le sacó tanto partido como ellos a unas notas empapadas de distorsión, una canción casi toda instrumetal con una guitarra que destila puro Crazy Horse y cantada desde la West Coast, mítica.

De la producción de los 90 considerada su etapa clásica, quizás Thirteen esté situado a la cola, siempre a la sombra de su predecesor y de su reválida, aunque yo por mi parte no voy a entrar en el debate en bucle de si es o no un buen disco, por su puesto que lo es y que le den a la prensa escrita de la época (y no tan época), es más, aún hoy continua sonando increiblemente bien. Digamos para terminar que no concibo unos Teenage sin ninguno de esos discos. Por mi que no quede, metería la mano en el fuego por bastantes canciones en este número trece.

Iggy Pop - Post Pop Depression (Loma Vista, 2016). El adiós de la Iguana.

marzo 19, 2016 1 Comentario

Sólo nos queda Iggy Pop de la mítica fotografía que Mick Rock hizo en 1972 en un club de Londres, la santísima trinidad de la música transgresora de ese momento en la cresta de la ola, invencibles y arrogantes, dispuestos a comerse el mundo. Yo no quería caer en la nostalgia barata al hablar de Iggy Pop pero sin más me ha sobrevenido al escuchar este Post Pop Depresión, pues de su última producción es el disco que mejor muestra quién ha sido y quién es La Iguana de Detroit, y además porque los reflejos de Bowie son evidentes, todo sea dicho, en el año que se ha ido a su planeta de origen. Esta vez Iggy Pop viene acompañado de Josh Homme (Queen Of Stone Age, Eagles Of The Death Metal) que se encarga de la guitarra y de todo el proceso de producción, la banda la completan Dean Fertita también de los QOSA al bajo, y Matt Helders de los Arctic Monkeys a la batería.

Los mismos protagonistas no dejan margen a la hipótesis en sus declaraciones, efectivamente se trata de un disco que tiene la intención de evocar la etapa mítica en Berlín junto al Duque Blanco, puede que la relación que mayor partido artístico sacó al de Detroit en solitario a través de dos discos como The Idiot y Lust For Life. De aquella historia no os puedo contar nada que no sepáis. Y aunque primeramente eso que digo pudiera servir en bandeja de plata argumentos en contra con adjetivos como "refrito" o "nostálgico", no es tal. Primero porque Iggy Pop está increíble en todo el disco, su rigor sigue intacto y bastante más convincente que en Ready To Die con los Stooges, disco que por cierto me gustó, y segundo porque aquí Josh Homme además de las tareas en la guitarra, asume los mandos y unas armonías vocales que sin despuntar aportan detalles que recuerdan Bowie, la verdad es que tiene muy buen gusto. A destacar los arreglos de teclado y la sección rítmica formada por el sr.Fertita con su bajo grueso en primer plano, tanto como la excelsa gama rítmica de Helders, ambos dan un empuje a todo lo que suena en esta rodaja haciéndolo sonar incluso más poderoso.

La inicial Break Into Your Heart tiene el arquetípico fraseo vocal marca J.Osterberg, canción que en otras manos podría tildarse de ramplona, ​​pero no es el caso, de haber sido firmada hace tres décadas pasaría de clásica de su repertorio. Gardenia es excelente, me encanta y no me canso de escucharla, gran canción que tiene un groove contagioso, posiblemente una de las mejores canciones de lo que va de año y eso que señala hacia los clásicos de los 70, este riff de guitarra que apostilla cada verso sabemos que lo han robado furtivamente a Bowie, pero el placer a la escucha da como para perdonar sin más. In The Lobby es más moderna que los modernos que nos iban a salvar el rock'n'roll, con excelente motivo principal y el bajo distorsionado que como en todo el disco está presente en primer plano y aporta un plus de calidad.

En American Valhalla de nuevo el bajo de Fertita y los teclados a cargo de Homme dan un carácter único, y consiguen un halo intranquilo y a la vez atractivo. Sunday es otra de las highlights de este nuevo repertorio, una canción compleja y brillante con elementos dispares como los coros pastel y la percusión que la hacen extraña y única pero a la vez trepidante y original, tal vez la más berlinesa de todas. Iggy saca la bestia que lleva dentro en Vulture, una canción de tintes apocalípticos que aprovecha para desgañitarse como hacía tiempo que no hacía. En German Days de nuevo rememora la etapa de Berlín aunque destila un sonido más cercano a QOSA, la canción que mejor define musicalmente la relación artística entre los dos socios, aquí Homme consigue modelar el pasado de Iggy Pop en un rock estilizado y muy actual. Chocolate Drops es un medio tiempo que seduce como pocos y cierra el disco Paraguay, para mí una de las genialidades de este disco y la más extensa, con intro a capella y ambiente relajado que va cogiendo fuerza hasta acabar como si hubieran resucitado los Stooges, recitado del sr.Pop llena de exabruptos incluida.

Con Post Pop Depresión, la Iguana de Detroit entrega un disco artísticamente menos arriesgado que Préliminaires, uno de sus trabajos más incomprendidos, nada que ver con su faceta chanteur, y muy superior al disco Ready To Die firmado junto a los Stooges. A nadie negaré que bebe de las aguas berlinesas descaradamente, lo que lleva con respeto y con muchas tablas, no pierde su halo mítico y el carisma que siempre le han caracterizado y que marca la diferencia. Esta vez con la suerte de tener a su lado a un socio como Josh Homme que con sus tareas en la producción ha dado una personalidad propia al disco aprovechando su experiencia musical pero respetando la marca de agua de su protagonista. Recobra el pulso y la tensión de épocas pretéritas pero lo hace con los pies en la tierra que pisa, sin nostalgias facilonas, en un tono oscuro y desencatado, y obviando totalmente la autocomplacencia en su discurso, y puestos a situarlo, si no es su mejor disco en un par de décadas, si el que más me ha hecho vibrar desde American Caesar.

Si es cierto lo que afirma será su último disco, un canto del cisne bien hilvanado que proporciona las dosis de gozo musical que podríamos esperar de él. Un gran disco.




"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie