Nebraska, la muerte de la working class

septiembre 02, 2016 1 Comentario

Hacía tiempo que no dedicaba unas líneas a escribir en el blog y/o de mi querido Bruce, por supuesto que la bajada en la frecuencia no supone la desaparición, no obstante puede que me limite a no perder el tiempo y no digo con cualquier disco, más bien con cualquier texto si éste no se sucede desde la más profunda sinceridad y escucha. Dicho ésto me descuelgo con mi visión de Nebraska, una visión que a lo largo de los años ha ido evolucionando, creciendo o cambiando al compás de mis propios latidos vitales, un disco que a parte de su propia idiosincrasia lleva consigo un pequeño trozo de mi mismo, como de mucha más gente, cosa que hace que nunca deje de tener una verdad que revelarme y a la par se muestra, por desgracia, como fiel reflejo de la realidad actual. Sí, digamos que aunque la enésima, es mi visión actual de uno de los discos más importantes de mi vida.

No voy a desmarcarme con un cúmulo de datos e información, eso se acabó. Los hechos han sido relatados por algunos de los plumillas más importantes, nacionales y extranjeros, de los que he alimentado mi sed cual biblias de mesita de noche. Quizás Dave Marsh me haya aportado la mayor parte de la información que poseo concretamente de esta época. Aunque algunas piezas del puzle han ido apareciendo con el transcurso de los años, como por ejemplo la serie de artículos que aparecieron hace unos años sobre la profunda depresión y consiguientes pensamientos suicidas que avasallaron  a nuestro Bruce precisamente durante la grabación de este disco y que a la postre descubren el tono sombrío de su voz, os enlazo al artículo del New Yorker por ser el origen de dichos artículos y por ser uno de los mejores especiales nunca escritos en la prensa sobre el Boss (http://www.newyorker.com/magazine/2012/07/30/we-are-alive), la depresión y el autoaislamiento son elementos fundamentales para entender la intensa y desgarradora interpretación de Springsteen. Con todo nunca está de más volver a colgar esta portada allá donde se tercie.

Las lecturas que me sugiere Nebraska aún hoy en día me apasionan, su propia gestación con Bruce sólo en su casa con una tascam defectuosa purgando sus enfermedades del alma y Landau nervioso en el estudio viendo que su mayor fuente de ingresos se hunde. La relación con el entorno que lo vió nacer, el origen de las políticas neoliberales que durante estos años han alcanzado su zenit ante una sociedad pasmada ante las redes sociales, la fama, una popularidad extenuante que a cualquiera abocaría a una caida en picado de drogas, y que no fue el caso, también es la situación emocional que permanece aún hoy en día en un segundo plano pero quizás es el epicentro, Bruce corre en sueños hacia la casa de su padre, y éste ya no está. Nebraska es quizás su disco más veraz. Pero tan importante como todo ésto es el hecho de como a lo largo de los años no ha perdido fuelle, continúa siendo una potente colección de canciones. En definitiva Nebraska es un disco simple en las formas pero con muchas aristas existenciales, y limitarlo a una simple consideración de disco canción protesta por la vía de San Guthrie es un honor pero también es quedarse corto, aquí parecen difuminarse los límites entre el blues por su carácter expiatorio y el folk crónica de su tiempo, con ramalazos de rock'n'roll llevado a una especie de primitivismo minimalista. A mis ojos es uno de los discos de autor más íntimos que jamás se hayan grabado, y aquí lo metería con el Plastic Ono Band de Lennon además de con todos los cantautores en ristra del cancionero básico americano, con permiso de Townes, off course.

El disco empieza en el infierno, Bruce, un artista de fama planetaria, se calza la pìel de un asesino en serie y relata con apatía total como van cayendo los cadáveres a su paso, un relato que va más allá del famoso verso de Cash que tanta polémica y éxito le dió, la visita a Atlantic City expone el escenario, una ciudad sumida en la miseria donde la única esperanza es desafiar a la muerte saliendo una noche más a buscar una brizna de humanidad en la barra de un bar, los recuerdos caen, la conciencia de clase no se muesta con orgullo en la mansión de la colina, es más bien resignación, algún día la lotería nos llevara lejos, vaga esperanza, y enciendes la tele y alguien le ha pegado un tiro a otra persona, y crees que menudo asesino, sin embargo Bruce nos dice que no, que la sociedad llevó a Johnny a ello. La delgada línea que divide lo moralmente correcto de la barbarie se rompe, la lógica cambia, el bien es el mal, el mal es la única respuesta, la violencia nace de un estado de desesperación, de la vejación de la dignidad humana y como única opción de supervivencia. Te dirán que hay razones para seguir creyendo, pero realmente es un juego de palabras cruel y en estado de descomposición, como el perro muerto en la cuneta que mataron hace unos días.

Nebraska es la noche oscura del alma, es el saqueo de "lo" social en manos de especuladores, Nebraska son los fantasmas que se remontan a épocas lejanas y que afloran como si fueran de ayer, Nebraska es la desidia que produce saludar por las mañanas, es un hombre muerto en la acera y la gente pasando a su lado, Nebraska no abre la ventana, ni muestra un ápice de luz ni cuando se habla de esperanza, siendo ésta más bien una especie de aceptación residual de todas las asperezas que nos rascan la piel y nos hiere. Si, Nebraska es el disco que se tragó lo mejor de Bruce como si de un agujero negro se tratara, es la muerte del individuo, el cese de la working class.


El Último Vals de Frías. Experiencia vital. (1,2 y 3 de Julio 2016)

julio 10, 2016 7 Comentarios

Fue el sábado antes de comer, ya descansados después de un viernes que empezó de madrugada con tres horas dormidas y que terminó a altas horas de la noche en el Castillo, en ese precioso momento delante de la Sala Jaguar de Frías entre vinos tintos, con los amigos, en mitad de un paraje asombroso y con unas vistas de auténtica congoja, Joserra encaramado a su armónica resoplaba una versión de I Shall Be Released sentida, fue en ese instante que mis pies se elevaron del suelo y entendí la grandeza de lo que allí acontecía, emoción en estado puro y la certeza de que la música es la mejor fuente de fraternidad y la fuerza  reparadora que en aquel momento me hizo ver que ante la desalentadora actualidad de este mundo echado a perder, aún queda esperanza en los rincones más inhóspitos.

Me considero afortunado por ser amigo de Joserra, le quiero muchísimo, algo que se queda en poco en comparación a su capacidad para darlo todo. Tiene ese punto de locura que a la mayoría se nos ha difuminado en nuestro día a día, él es la constatación de que la música puede ser una hermosa brecha con la que burlar a los fatídicos designios cotidianos. Y le admiro, ya no sólo se trata de la gran gesta consumada con éxito, que su mérito tiene, lo hablaba con twobaskos (esperando desde ya su documental: http://twobaskos.com/) se trata de su capacidad para soñar sin límites y querer a las personas sin condiciones, su altruismo y entrega verdadera por la música, cosas que siempre han estado con él y por supuesto estuvo también presente en este Vals reflejado en todos sus amigos que asistieron respondiendo a su llamada en celebración del 40 aniversario del hito musical The Last Waltz.

Foto: Perrín Muchacho.
Copernicus Dreams inauguraron el Vals aún con los asistentes posicionándose, para mi uno de los momentos más esperados. Primero porque conecté con su disco de canciones de sol de media tarde y de mirar hacia adelante a pesar de los batacazos, pero sobretodo quería conocerles porque intuía que detrás de esas canciones había corazones de oro, y no me equivoqué, me fui de allí con su directo y con su amistad, saludos a Chus, Pablo y compañía, os quiero tíos. Ser  el primer concierto se pagó con algunos problemas técnicos, pero no empañó para nada sus maravillosas canciones, como You Can Say y esa Shock The Monkey To Live que aprecio muchísimo porque me llegó en un momento realmente duro y me aportó esa dosis de aguante y fuerzas de flaqueza anímica, una canción vital y preciosa. Luis estuvo allí presente, seguro, pero la vida sigue y Maki Soto al bajo aportó al grupo una vitalidad a remarcar y un chorro de voz por explotar, les quedó una versión de The Weight muy buena, me gustaron mucho. Apunten el título de su disco Sunrise (https://copernicusdreams.bandcamp.com/releases)

Foto: Bronco Farelli
A Frank los había escuchado de pasada, confieso que no me había detenido en su disco, de primeras y sin desmerecer a nadie del grupo pienso que Sara Comerón es un milagro, su voz y su calidez, dice Joserra que es nuestra Maria McKee y si que se ajusta más, sin embargo a pesar de su presencia más moderna y la conjunción tan fina que hacen entre el indie y el folk-rock, en algunos momentos me hizo vibrar como lo hacen los primeros discos de Joan Baez, de su disco solo tenéis que pinchar Owner Of My Heart o Burnt to the Ground para entender lo que digo. Del directo brilló The Mud and the Thirst que es una de sus canciones más brillantes pero sobretodo cuando Sara cantó acompañada de acústica la versión de Landslide de Fleetwood Mac: pelos de punta. Apunten el título de su disco The Mud And The Thrist (https://frankfrankfrank.bandcamp.com/)

Foto: Bronco Farelli
Sin lugar a dudas Danny and The Champions Of The World fueron el plato fuerte de la velada. Me quedo con el siempre sonriente semblante de Danny, que tío más afable siempre con una sonrisa para todo el mundo, dijo 'Amazing' unas mil veces en el concierto mostrando su gratitud por estar allí, y por supuesto, que concierto!!!!! Sensacionales los momentos This Is Not A Love Song, Cold Cold World y What Kind Of Love. Con toda la banda pedal steel incluida, Danny tiene un guitarra y un teclista que valen su peso en oro, mucha grandeza. 

Foto: perrín Muchacho
La papeleta de Still River no fue fácil después del torrente de los Champions, pero su enorme disco merecía toda la atención, a pesar de su posición horaria no defraudaron, Dan Cabanela es un enorme frontman y tiene un vozarrón digno de los maestros del r&b, Oh! High Time es gloriosa y sonó grande, la banda al completo estuvo más que correcta. Cerraron el gran día que fue el viernes, apunten el título de su disco Wood & Wire (https://stillriver.bandcamp.com/album/wood-wire)

Sábado. De buena mañana para arriba, había que aprovechar el día. Directos a "La Roca" que fue un centro de operaciones perfecto, una pequeña tasca en el centro de Frías, de techo bajo, paredes de tacto rudo y vigas de madera, encantador y acogedor, me encanta su terraza al frescor de la mañana con sus cafés con leche y sus croasanes tostados con mantequilla, ah! claro, y las cervecitas de media tarde, placeres propios de los Frías Hillbillies. Volveremos por allí.

Foto: Rebeca Escobar

Seguimos nuestro camino carretera abajo hacia Tobera, pasear por las inmediaciones de la comarca reconforta el espíritu y recarga las pilas, el Lavadero y su pequeño riachuelo con puente de piedra es un rincón maravilloso, la ermita de Tobera y sus cascadas reconfortantes, que bonito lugar la cascada en mitad de la pedanía. Y a mediodía un previo a base de vinito en la parte delantera de la sala Jaguar y lo que os contaba al principio, estos días me gusta cerrar los ojos y volver allí, a esos momentos de felicidad plena y pienso con airada melancolía que ójala el tiempo se pudiera parar. La sobremesa con los amigos no se quedó atrás, allí estaban casi todos y siempre es un placer compartir plato y conversación, menuda pandilla venida de todas partes, lo que suele decirse buena gente a quienes guardo en gran estima, ya espero volver a verles pronto.

Foto: Perrín Muchacho
The Walnut Co.  fueron otras de las sorpresas del Vals, que tengo claro que conciertos hubo muy potentes y de acabado refinado, pero tengo que decir que ver a una banda como ellos encima del escenario me emociona por la multitud de posibilidades y proyección que se les ve, y porque lo hicieron muy muy bien, el día que saquen disco aquí estaré para apoyarles en lo que haga falta, estoy seguro que volveran por la Route. Llegaron a Frías sin haber ensayado, pero tienen muy buena química entre ellos y se nota como disfrutan con lo que hacen, y por dios! Bosco se ha tragado a Levon Helm!!!. Que maravilla que grupos nóveles beban de las fuentes añejas y sepan comunicar su pasión por la música que nos gusta, serán The Next Big Thing, seguro!

Foto: Perrín Muchacho
Momentazo del Vals. La Gran Esperanza Blanca salieron a ganar desde el minuto cero, dieron un recital de folk rock y country de órdago, intensos y con poderío, estuvieron geniales. Me quedo con Los años de felicidad que siempre me hacen saltar alguna lágrimilla, y en ese contexto la emoción fue mucho mayor. Sonó Música antigua como nunca y yo descosido siguiento su estribillo. No podían faltar las estupendas versiones de Dylan, Demasiadas mañanas y Viento idiota son, y lo dicen los dylanianos, las mejores versiones jamás hechas de Dylan, firmo. Apunten el título de su último disco Tren Fantasma (https://lgeb.bandcamp.com/album/tren-fantasma)

Foto: Rebeca Escobar

Pero señores The Fakeband la liaron parda, Fantásticos, desde que les vi por primera vez en Valencia hace un par de años Txomín ha crecido y se ha convertido en un gran intérprete y frontman, y siempre fue muy bueno pero ahora canta con todo el cuerpo, se ha soltado y sólo podemos esperar maravillas de ellos. La interpretación de los clásicos del Vals fueron perfectos, intensos, poca pose, mucha verdad, aunque fueron los momentos con los invitados los que para mi marcaron la diferencia y dieron un toque de distinción y emotividad, Dan Cabanela de Still River perfecto en su papel de Ronnie Hawkins, de la misma formación Juan Gumucio a la mandolina, Sara Comerón de Frank con Evangeline que me puso el corazón en un puño, Bosco de Walnut Co. haciendo de Levon Helm, Miguel Guzmán bordó un fantástico Helpless, y como no, no podía faltar nuestro querido Joserra a los coros en Such a Night. Creo que ha sido el mejor concierto que he visto en mucho tiempo, la banda estuvo magnífica y aunque su cometido fue reproducir The Last Waltz he de confesar que las canciones propias que introdujeron el concierto se salieron. Let me be myself tonight me puso a mil, y Don't Save My Life me hizo levantar los pies del suelo con sus armonías vocales. Necesario seguirles la pista (https://www.facebook.com/fakeband/).

Foto: Bronco Farelli

Bantastic Fand fue otro de los platos fuertes del Vals, y es que muchos teníamos ganas de ver en directo a la banda que ha editado uno de los mejores discos de este año, su folk-rock sureño cartaginés impregnado de aromas dylanianos se desplegó con toda su artillería, incluido Carlos Asworth acompañando a la banda con el sitar en mi favorita Can't You See?, que redonda Find The Door. Aunque confieso que me encantó el momento de Love Sick del maestro Dylan que les viene como anillo al dedo y que interpretaron con la pasión amarga que le es propia a la parte lírica. Una banda que como muy bien apuntó mi amigo Evander le fue muy bien la sonoridad de los grandes espacios. Apunten el título de su último disco Welcome To The Desert Town (https://bantasticfand.bandcamp.com/)

Foto: Perrín Muchacho
Cerraron la noche del sábado los lugareños The Zimmerband, grupo que hace versiones en castellano del bardo de Minesota con mucha actitud y chulería, incluso me atrevería a decir que huyendo de la copia consiguen conectar con la esencia transgresora de las canciones de Dylan. Me gustó mucho su reinterpretación Los tiempos están cambiando. Al igual que pasó la noche anterior con Still River, su papeleta no fue nada fácil teniendo en cuenta quienes les precedieron, algo que se acusó en el público asistente que empezó a desperdigarse. Un gran concierto (https://www.facebook.com/LaZimmerband/)

El Vals fue especial por muchas cosas, la música, los amigos, el paraje, y en lo personal tengo muchas razones para que esos días condicionen para el resto de mi vida mi percepción de The Last Waltz.

Importante nombrar otra de las cosas que me gustaron mucho y que recordaré con cariño para los restos, se trata de la amabilidad de todos los fredenses volcados con el Vals, toda la localidad, comercios y vecinos, enfundados en sus camisetas y haciendo de la hospitalidad su bandera, puro Frías Spirit. Sin embargo debo confesar que ésta no es una crónica completa, está coja porque le falta el domingo que me perdí por las obligaciones laborales, coja porque ese día ya sabía de antemano que sería uno de los momentos más emocionantes del Vals, y las imágenes y testimonios de los afortunados que pudieron asistir a las sesiones de micros abiertos en el centro de Frías constatan lo que digo.

Terminó el Vals, que pena y que bajón, me hubiera quedado a vivir allí con my darling companion que se apuntó a última hora y me hizo muy feliz, para nosotros fue primordial, fue como volver al rio y que éste fluyera caudaloso. También con mis amigos venidos de todas partes, me reencontré con algunos de ellos y a otros les puse cara, que bonito porque una de las virtudes de este Vals fue el hecho de haber sobrepasado las limitaciones propias de las redes sociales materializando físicamente el amor que se intuye en la lejanía, allí "la solicitud de amistad" fue un fuerte abrazo, no hizo falta más. Sweet memories.

Gracias de todo corazón Joserra. Te quiero.



Foto cabecera: Jon Rodrigo

Those Pretty Wrongs - s/t (Ardent/Burger, 2016)

junio 24, 2016 Comentar

El nombre de Jody Stephens ya es suficiente para llamar la atención, al menos en mi caso, de su pasado con Big Star poco que añadir que todo buen amante de la música no sepa. Y por otra parte tenemos a Luther Russell de los Freewheelers, este menos conocido. Ambos se van a Memphis y montan un disco donde recuperan equipo e instrumentos de Big Star, las intenciones por tanto son claras.

Y no voy a hechar cohetes con este disco, las cosas como son puesto que no salvarán el rock del presente año, ni podría soltar que es de los mejores discos y tal y cual... ya sabéis todas estas mandangas de la promoción, pero más allá de si será recordado al año que viene, si que os digo que está hecho con mucho gusto, power-pop más pop que power que nació sin mayor pretensión que rendir homenaje a Big Star en directo y acompañar con su música el documental Nothing Can Hurt Me, y quizás éste sea el rasgo que les da valor, su carácter tranquilo, disco transparente y directo, todas las canciones nos llevarán a lugares ya conocidos y yo que lo agradezco porque además ambos demuestran que saben hacer canciones bonitas y utilizar melodías al gusto que entran como la seda. 

Me gusta el carácter acústico de muchas de sus canciones, Ordinary me parece exquisita, esos coros tan beatle presentes a lo largo del disco me encantan, en la misma onda tranquila transcurre la bonita Lucky Guy. Thrown Away tiene el marchamo de la gran estrela y Never Goodbye ya vale el disco y me hace desprenderme de la primera impresión de "obra menor", ya quisieran muchos tener a su alcance canciones como la deliciosa Start Again, y para que más se pregunta uno. Cierra The Heart, acústicas, piano y un arreglo de viento que la hace especial, un buen fundido a negro para un pequeña joya como ésta.

Así que no será un disco primordial, quizás, se admite y que más da, porque lo que si  destilan estas canciones es auténtico amor y cuidado por la música que les gusta a ambos músicos, y además es suficiente como excusa para escuchar de nuevo en directo power-pop de calidad de la vieja escuela, aquella que se alimenta de Beatles y Byrds, y por supuesto Big Star.  Yo por si a caso y si nada me lo impide no me los perderé pués esta colección de canciones estoy seguro que encastarán la mar de bien entre el repertorio clásico de la Gran Estrella, y eso mis queridos routers no es para perdérselo. 


Pájaro - He matado al ángel (Happy Place Records, 2016)

junio 09, 2016 1 Comentario

Apostillar una reseña como el mejor disco del año puede quedar pretencioso y tan gastado que a estas alturas poco valor transmite ya, aunque no negaré que el entusiasmo que me despierta esta rodaja me empuja a ello, no lo dudéis, ante todo vamos a la música grande de calidad y sin poses que valgan, cosa seria, vamos a este He matado al ángel el inmenso nuevo disco de Pájaro, nombre que esconde a la banda liderada por Andrés Herrera, artista curtido y veterano de la escena sevillana (Silvio, Kiko Veneno, Raimundo Amador...) que hace cuatro años debutó con un fantástico Santa Leone que destapó una carrera en solitario prometedora y, eso si, con el factor sorpresa jugando a su favor.

Ha valido la pena esperar esos cuatro años, pues He matado al ángel sustituye la sorpresa de su primer disco por un discurso armado hasta los dientes de inspiración donde de nuevo consigue con savoir faire que la música de base anglosajona encaste a las mil maravillas en algunos estilos de palo latino que por poco gastados se antojan auténticos, aunque ahora me atrevería a afirmar que con un mejor acabado y  trabajado a conciencia, cosa que además consigue sin perder un ápice de la autenticidad que caracterizó sus primeras canciones.

La música instrumental considerada muchas veces en el rock un tanto sui generis y minoritaria aquí juega un papel primordial, sin desentonar entre las cantadas completa una postal que refleja a quemarropa y sin aspavientos gratuitos los tiempos que corren a partir de unos títulos que poco espacio dejan a la duda, la apertura de Apocalipsis entre western y fronteriza es abrasiva, a continuación con arte crooner abre paso Guarda che luna un atractivo bolero que en pleno s.XXI me tiene encantado, y así destapa unas querencias italianas que no hacen más que agrandar su halo de autenticidad, escúchese Viene con mei y su socarronería muy del Celentano de los mejores tiempos, ambas podrían quedar para los restos como standards. Sagrario y sacramento es uno de los momentos álgidos del disco que a modo de bitácora existencial desmantela el ideario religioso a su antojo en ese territorio común entre el spaghetti western y el surf, que igual se acerca con maestría al surf en Costa Ballena como puede hacerte rememorar los viejos oldies de transitor de los cincuenta en Bajo el sol de media noche. El Dorado se va por los cerros del gran Cañón con su country arrastrado de escobillas. Pájaro tiene la gracia cuando homenajea sin salirse del encuadre e insufla vigor a por ejemplo la Danza del Fuego de Manuel de Falla de manera sorprendente, o cuando balancea el eterno feeling mediterráneo con un toque noir hacia un surf más vivaz en El Padrino con una sección de vientos protagonista, también recupera el genial blues de palo santo que es El pudridero del mítico y no suficientemente valorado Silvio. Cierra con El condenado, una instrumental a base de acústicas de técnica exquisita que se despide con aire resignado y que también hubiera encastado a las mil maravillas en el clásico de Copola.

Por suerte Pájaro conoce y se relaciona con la buena música que se hace ahora y se la trae consigo para acompañar a su fantástica banda en forma de colaboraciones que confieren la autoridad necesaria a todo aquello que tocan, Los Saxos del Averno, Los Quiero y el trompetista Ángel Sánchez, Julián Maeso, Guadalupe Plata y El Twanguero, encuentro de músicos de técnica refinada que con gran complicidad sonora hacen fluir y dan dinamismo a unos pasajes instrumentales excelsos y disfrutables de principio a fin. Guitarras crujientes, arreglos de vientos exquisitos, hammonds... hablo de delicatessen rock pero también de la música que hace épica de unas tradiciones musicales propias que yacen en el recuerdo no muy afable de épocas pasadas, dicho ésto desde el punto de vista del rock. Es en He matado al ángel donde Pájaro despliega en mayor medida su actitud y su amplia experiencia subyugando con maestría y lucidez cualquier estilo que acomete, y no sé si estará presente entre los elegidos de los gurús de la moda y el rock, aunque debería estar sin lugar a dudas. Delicatessen.


No lo dudes, hazte con él...
http://www.happyplacerecords.com/happyplacerecords.com/home.html 

Esta semana 3 nuevos conciertos con banda completa!
Viernes 10 en Valencia @ 16 Toneladas
Sábado 11 en Ronda @ Bodegas Descalzos Viejos con El Twanguero
Domingo 12 en Estepona @ Sonora Beach
 

Lucinda Williams - The Ghosts of Highway 20 (Highway 20 Records, 2016)

junio 01, 2016 10 Comentarios

El nuevo disco de Lucinda Williams me tiene atrapado. Uno de los pocos elegidos que no ha parado de sonar desde que saliera hace casi medio año, cosa que se dice pronto, pero que rápido pasan las novedades!. Creo que no hará falta explicar que Lucinda Williams más allá de americanas y alt-country es una de las grandes damas de la música de la actualidad por trayectoria y por el excelente estado de forma que está demostrando a lo largo de los años, y quito ese habitual "dama" de por medias que ya hasta me resulta sexista, la Williams así a secas es una de las mejores singer-songwritters que existen ahora en activo, que oigan, haberlos haylos muy buenos pero que tengan una voz propia y una escritura refinada a contar con una mano, añadamos que su interpretación puede y debe considerarse maestra por la sinceridad desbocada que transmite, regla de oro para contraponerla a cualquiera que confunda el oficio con el estilo de diseño cartón-piedra. ¿Quien dice que ya no nos quedan heroes? es mentira, ella es uno de los grandes, pero sin nada de divismos, incluso aquellas ruedas marcadas en el camino se me antojan ahora parte del aprendizaje que la ha llevado hasta aquí, no quiero quitarle valor a aquel disco pom que por cierto es de mis grandes favoritos, ni a ningún otro tampoco, pero si que es verdad que desde hace unos años su nivel es el de los grandes compositores de la canción de autor a la altura de sus drunken angels.

Llega por esta carretera repleta de fantasmas que miran desde el arcén, una carretera por la que prima la apertura interior y la confesión sin cortapisas, el difícil arte de la canción cruda a la par que profunda y sin adulterar como la vida misma. Canciones de estructuras nada complejas que permiten el esparcimiento de los dos grandes guitarristas Bill Frisell y Greg Leisz, grandes protagonistas por la parte que les toca que a través de los compases hacen que este camino lleno de baches lleve además uno de los mejores trabajos de guitarra de los últimos tiempos, fraseos entrelazados pantanosos y con mucho blues, técnica refinada jazzística, pinceladas de excelencia sonora que apuntalan el sentimiento y emoción que contienen estas canciones.

The Ghosts of Highway 20 para mi no es comparable a ningún otro disco de Lucinda, podrá tener nexos de unión con su anterior y más fluido disco, no lo niego, el caso es que no veo mejores ni peores discos en su discografía, no entiendo sus discos de esa manera, para mi cada disco tiene su carácter y la Lucinda que manda siempre es la de ahora. Si ella habla yo escucho, y de ahí a Dust que raspa como la piel contra la grava de la carretera 20, ya de primeras ambas guitarras se esmeran en segundo plano cuando canta la jefa y se recrean en los espacios entre estrofas, confieren y dan grandiosidad a una composición de base arenosa que abre la puerta a este cancionero por todo lo alto. La conjunción es maestra y la magia espectral es la del Nebraska oculto y familiar que se impregna de la esencia de clase obrera heredada en este caso de la amargura del sur profundo, por tanto, aunque trata de sus experiencias personales ese Factory en mitad del camino puede que no fuera necesario, pero es un gran guiño y entiendo que Williams ha visto a su protragonista como uno de tantos fantasmas que  podrían recorrer esta autopista 20,  no la quitaría por nada del mundo, al igual que el House Of Earth que consta coescrita con Guthrie, por ser el título del último libro que escribió nuestro hobo universal y porque al tratarse de un disco road-movie de carreteras debía estar presente. La Lucinda crooner de I Know About It me resulta magistral, ese "I know all about the pain" se clava tanto como el lamento emotivo y cortante de la guitarra, en las mismas coordenadas de country noir se desenvuelve la excelente If My Love Could Kill.  

Place In My Heart es un remanso de paz, como una pequeña nana que da oxígeno en mitad de tanta densidad de canciones como la plegaria tormentosa y lánguida de Death Came. Doors Of Heaven que suena a campos de algodón y al sur profundo, a espiritual que clama al cielo y a country-blues inmenso. Ni más ni menos que siete minutos dura The Ghosts of Highway 20 el tema central tiene el fraseo vocal que la emparentan directamente con el folk primigenio pre-village pero la música la eleva más allá de sus orígenes, Bitter Memories es otro blues como la copa de un pino, esta vez de cantina y alcohol, de llorar las penas para continuar por esta autopista, que grandes Frisell y Leisz. Can't Close The Door On Love es favorita, se abre paso grácil con Lucinda entonando este ni contigo ni sin ti, un Trust me como una declaración de amor dolorosa, "I know we fight and we can raise some hell but I'm gonna be with you for the rest of my life", y es redundar, pero aquí la guitarra se sale.  A remarcar también la tormenta final que reinventa el gospel Faith and Grace de los Staples Singers, catártica y visceral como pocas, una de las versiones que sirven para completar un cuadro amplio con un mensaje claro de supervivencia y superación, una purga de dolores profundos del alma.

Por supuesto este disco demanda inmersión y abandono a sus canciones, no puede someterse al juicio rápido y superficial. Un disco que está hecho para las horas de esparcimiento nocturno y no apto para todos los paladares, de hondo calado y de los que acompañan a largo plazo, además contiene las mejores partes de guitarra de lo que llevamos de año. Un equilibrio muy fino entre la lírica extremadamente profunda y la música de excelencia superior sobresaliente protagonizada por esas dos guitarras que se saben todos los palos de la América profunda sureña. Un disco que me tiene cautivo. Uno de mis favoritos de este año. Muy grande Lucinda.


Radiohead - A Moon Shape Pool (XL, 2016)

mayo 29, 2016 2 Comentarios

Esta es la favorable, la de Julián Ruíz es la hater. Piscina lunera. Es impresionante los ríos de tinta digital y las opiniones tan dispares que despierta el disco. Desde "Es su obra maestra" hasta "Es una mierda aburrida". Pero a ver, si nunca has escuchado a Radiohead o en el mejor de los casos te quedaste en las 'curvas' y/o en las 'computadoras', ¿para que ir?, ir pa' na'... 

Posiblemente su anterior disco es el causante de la mayor parte de los recelos que despierta cualquier cosa que salga de la banda inglesa, y ahí si que digo que aunque hubo quien vió su gracia y yo que respeto el tema de los gustos y los colores, si hablamos de ensamblar con cierta gracia y calidad la electrónica pués de "eso" a lo que contenía "Kid A" incluso "Amnesiac" va un buen trecho. Aún así no les pierdo la pista aunque me la metan doblada de vez en cuando porque si algo tiene esta banda es un universo sonoro y lírico propio, son únicos, y ahora si, no diré que son unos "genios" porque ese adjetivo debería reservarse a los contados como mucho con los dedos de dos manos, pero si que afirmaré que es una de las bandas más importantes de las últimas tres décadas le pese a quien le pese, y también que en su haber se encuentran algunos de los discos puntales de toda la música editada en la actualidad. A partir de aquí este disco me está volviendo a hacer disfrutar de su música desde que aquel ya lejano "Hail To The Thief" me atrapara con su correspondiente directo, por cierto otro factor a tener en cuenta en su buen hacer.

A Moon Shape Pool me supone una gran vuelta de Radiohead, al Radiohead que me gusta cuando más allá de las texturas y producciones de turno se dedican a hacer buenas canciones, y aquí señores las hay, algo que a poco que aguantéis el disco unos cuantos días y que reprimáis la ansiedad por dar una opinión a la ligera por aquello de llegar a meta en primera posición, pués si es que te gustan verás y encontrarás, otra cosa es que nunca te hayan dicho nada, pues a otra cosa. Al tema. El disco es una maravilla, una vuelta a los arreglos más orgánicos dicho ésto desde su propia perspectiva, o sea, electrónica hay pero en su medida justa, y aunque se hecha de menos que la guitarra eléctrica esté más presente, a cambio arrastra el buen hacer desarrollado por el sr.Greenwood en las bandas sonoras que ha compuesto en los últimos años (un señor músico, si, poca broma) con arreglos de cuerda y piano de auténtico buen gusto delicatessen, para mi uno de los grandes valores del  disco, y con el mérito que corresponde por supuesto al miembro de años en la sombra Nigel Godrich en las labores de producción, que todo sea dicho, en la medida que le escondan el secuenciador, el sintetizador y/o el laptop, la música de la banda mejora, una opinión muy personal.

¿Que las canciones no tienen gancho? no es novedad y sabéis si estáis aún leyendo estas líneas que es una de las características principales de su música, a estas alturas ya se sabe que no es un grupo de canciones pop directas y adictivas, por descontado. Además el grupo continúa siendo un pincel con el que Yorke pinta sus paisajes impresionistas sobre la realidad que sólo él ve desde donde sólo él está, sea desde otro universo o desde una dimensión paralela, además que nunca pierde su visión transgresora siempre en constante lucha contra ésto que llamamos sociedad con todos lo valores que conlleva y arrastra, siempre con su particular manera un tanto introspectiva y atormentada, añadamos onírica. El caso es que eso les hace únicos y no dejan de sonar a ellos mismos sin autoplagiarse (demasiado). Confieso que su adelanto Burn The Witch en su momento me pareció muy previsible dentro de su propia idiosincrasia, aunque con las escuchas me encasta muy bien con el resto y la veo como parte del todo, no puede negarse que la canción es una maravilla en cuanto a arreglos se refiere, una de las tónicas de este disco, y además a poco que uno indague en su letra descubrirá que su mensaje a la postre es una gran crítica a la Europa que ahora conocemos y a la manipulación a la que somos sometidos, y ojo, sin recurrir a obviedades. Daydreaming es otra buena prueba de su capacidad para crear ambientes únicos, canción a ralentí con la que además sus fans más temibles han tenido la excusa suficiente para desarrollar toda una serie de cábalas e incluso la que afirma que este será su último disco. Respecto a lo que hablaba de las guitarras eléctricas, Identikit podría ser la excepción, genial Greenwood y curiosa la utilización de la palabra y su significado (lo que es el retrato robot de la pasma) aplicado a las relaciones, una idea muy de la banda.

Y aunque el disco funciona como un gran cuadro con una intención única, hay algunas de las canciones que fuera de contexto funcionan muy bien y podrían calificarse de muy buenas, Glass Eyes es una preciosidad, una de mis canciones favoritas del año donde Yorke vuelve por sus fueros sobre la alienación y la sociedad, y si que os digo que es una mente muy lúcida para retratar según que situaciones, algo que se le da muy bien, me gusta y mucho tanto como Desert Island Disk, que si, que ellos van de modernos o así los quieren retratar pero ambas deberían considerarse joyas de folk contemporáneo tanto por el tratamiento de las acústicas como por los arreglos orquestales. Y de ahí a...Oh! Present Tense que maravilla, una bossa nova como la copa de un pino pasada por su filtro, que ya circulaba por la red una versión con banda, y yo que me preguntaba porque no hacían maravillas tales en sus discos, aquí está, bonita es poco. Muy conseguida la envolvente en The Numbers, acongojante el crescendo, los arreglos de cuerdas y las diversas capas en un trabajo de ensamblaje al alcance de muy pocos, alta ingeniería musical preciosista y grandilocuente que oigan, funciona y además está al servicio de un discurso tan escaso como es el cambio climático. Y por comentar otra de mis favoritas os diré que la canción que cierra el disco la minimalista True Love Waits que conocía de su EP en directo I'll Might Be Wrong. sólo con un piano y hacia el final con pocos arreglos más me parece de un gusto exquisito.

Su música nunca trajo la intención de llenar estadios, aunque los llene, ni creo yo que a estas alturas tengan ningún tipo de presión mediática (ni de audiencia) por sonar así o asá, si es que alguna vez la tuvieron. Una contradicción tal y como suele entenderse el asunto si tenemos en cuenta que hacen música independiente con presupuesto de empresa multinacional, un sueño para cualquier artista ¿no?, por tanto ¿no debería a caso ser una virtud mantenerse coherentes a sus propias reglas estando en la cima?, un ejemplo al menos para mi. Para finalizar apuntar que las canciones en su mayoría ya son conocidas y han sido interpretadas en sus directos, pero que más da si las canciones transcurren en un mismo tono de onírica a ralentí de arreglos preciosistas, muy disfrutable y que demanda calzarse unos buenos cascos y que pide unos minutos de relax para dedicarle. Muy recomendable.


The Jayhawks - Paging Mr.Proust (Thirty Tigers, 2016)

mayo 28, 2016 4 Comentarios

Reflexión sin ánimo de ser compartida. Todo el mundo sabe de todo, se alaba incondicionalmente como intocable todo aquello con sello 60 y 70, se montan piras funerarias descomunales a artistas que acaban de morir que hasta entonces habitaban en cierto anonimato mediático. También se etiqueta de genios a nuevas mediocridades que sólo repiten una fórmula sin aplicar carisma, ni personalidad, con la misma ligereza con la que se desprestigia con un chasquido y se desestima el trabajo del grupo/artista de turno que durante dos o tres décadas ha seguido con oficio un camino en sus propias condiciones artísticas, lo mismo que antes valía, ahora ya no vale. Opina o muere. No nos quedan clásicos, ni los queremos tampoco. Demasiado viejos para la actualidad, demasiado jóvenes para ser clásicos... o quizás recibirán coronas de flores cuando mueran.

No han sido demasiadas las reseñas con las que comulgue, pero algunas de las escritas en tono favorable me alegran y dan con aquello que me hace experimentar Paging Mr.Proust el nuevo disco de The Jayhawks, no creo que pueda explicarlo tan bien como Don Guzz (Reseña IGWT) con su visión corrosiva y lúcida contra todo aquel que no ha tardado en dejar este disco a la altura del betún para a continuación continuar con esta hecatombe de ofertas mediocres ensalzadas a etiqueta de clásicos. De Joserra (Reseña Exile) comparto su amor incondicional por todo lo que salga de la garganta de Louries, venga con Olson o no, y admitiendo que Green Grass y Town Hall son dos poms, pero que más allá hay grandísimas canciones. En definitiva en la edad de la opinión parece que toca posicionarse, dar el visto bueno o mandar a la hoguera. Respeto a quien no le haya gustado, aunque no entiendo la necesidad de cuestionarles en continua campaña. The Jayhawks son un grupo de largo recorrido que no acaban de llegar, nos quejamos de que los clásicos se nos mueren y quizás no nos damos cuenta que deberíamos alabar a los grupos/artistas que ya tienen un camino hecho y defendido con cierta calidad, más notable que menos pero siempre de nuestro lado que no del de la cutrez reinante. Por mi parte siempre me decantaré por los discos que hablan el idioma universal que me gusta, que sé que el ayer dejó páginas escritas en oro sobre la hierba verde, pero me vale la pena gastar energía en los grupos que me reservan su  pequeño espacio para el arte que no envejece y para las tonadas que no inventan nada pero que se quedan contigo a través de sus pequeñas singularidades, como es el caso, y es que adoro este disco sin más.

Paging Mr.Proust tiene el aliento de un nuevo comienzo, otra juventud que empezó con la vuelta hace unos años, y que aunque interrumpida con el disco junto a Mark Olson que dejó eso si un puñado de canciones impolutas, encontró a posteriori un nuevo kilómetro cero a partir de la celebración de las reediciones de aquella segunda formación que grabó Sound Of Lies y Smile, también Rainy Day Music ya con Louries de líder absoluto, dicho ésto sin menospreciar las cualidades de una banda que no sólo le ha acompañado, sino que además le ha proporcionado el colchón justo de armonías e instrumentación, son unos rasgos muy concretos, pop dulzón y melodías byrdianas, Neil Young y el country moderno, trazas de dylanesca de acústica y armónica, es lo que hay, añadamos la clase y elegancia que en los 90 actualizó lo clásico a los modernos sistemas de grabación y la intención de construir un cancionero con cimientos sólidos.

Si, Quiet Corners & Empty Spaces destaca de primeras y es perfecta para invitar a su escucha, tiene el aroma clásico byrds muy del Rainy Day Music, una canción que revive el cosquilleo que produce una fórmula eterna que en boca de Louries nunca cansa, armonías con sus compañeros, guitarras y melodía, que más se puede pedir?. Hay a quien le han chirriado las guitarras de este disco, pero si os digo la verdad para mi canciones como Lost The Summer constantan en formato disco algo que en directo es más factible y es ni más ni menos que el poderío de Louries a las séis cuerdas, por cierto, una canción que no hubiera desentonado en mi disco power-pop favorito de Golden Smog, el Another Fine Day, el poderío musculoso de la gran estrella se persona. Al igual que Ace que puede que sea la que más desentona en el disco, cosa que no me incita a rebajarlo pues es lo que es, una jam donde Louries da rienda suelta a sus idas de olla sónicas con una banda engrasada, ésta la firma Wilco y medio planeta se corre encima. Oh! Por favor! Lovers Of The Sun, momento dulzón con "el sol rojizo de media tarde" que tanto me gusta mentar y que un día transformaré en categoría en este espacio, y serán cosas mías pero tienen un nosequé beatle, y un queseyó Travelling Wilburys que me encanta, aparece otra referencia importante, el poeta con visos existencialistas Robert Frost, es por donde va Louries.


Que oigan hasta Pretty Roses In Your Hair me tiene loco, es una gran balada acústica que va creciendo, aparece el piano y de nuevo la guitarra de Louries la acentúa con feedback pero también con estilo, esta canción aparentemente menor me parece una preciosidad, como Isabel's Daughter y Lies in Black & White muy del canon jayhawk tranquilo, no dicen nada nuevo no, pero que más da, los dulces nunca cansan.  Que bien canta Louries y que bien le acompañan a las voces sus compañeros en Leaving The Monsters Behind con aires a la familia fleetwood mac, canción rota magistralmente con un puente eléctrico para su posterior vuelta al sol californiano. La dylanesca via Petty por el rollo acústica + armónica + corosbeatles en The Devil Is In Her Eyes de cánon clásico y de nuevo guitarra punzante y majestuosa. Y Comeback Kids con un aire más modernete desde un punto de vista jayhawk pero que pasado el puente y llegado el estribillo se disipa la duda, desentona pero me agrada. The Dust Of Long-Dead Stars es la más rockera, un lifting que les sienta muy bien por cierto, en concierto levantará al menos pintado de la butaca si la hubiera. Cierra I'll Be Your Key para mi un clásico instantáneo al menos en su trayectoria, canción a desgustar con calma, de las más sencillas de la colección, acústica, órgano, voz y armonías, pocos tienen esta capacidad de concreción, una coda que deja el regusto jayhawk cálido y genuino que esperaba.

Los aspectos técnicos poco importan, como la co-producción junto a Peter Buck y Tucker Martine, que oigan su peso tiene, sin embargo me parece importante anotar que precisamente este disco que arrastra cierta lacra de sobre-producido, ha sido según Louries el más trabajado de su discografía antes de llegar al estudio, que podrán cuestionarse ciertos arreglos desde un punto de vista del fan de base, pero es indudable que la banda está perfectamente cohesionada, esas armonías no se podrían impostar sin que se notara, y tanto en los momentos más animados como en los más lentos funcionan como una entidad segura de si misma que sabe donde pisa. Vale. Reconozco ser un incondicional y que me dejo llevar, me encanta este disco pero no os diré que es uno de sus mejores, si que se mantiene en esa media de notable que es su propia existencia y carrera.

Este disco tiene los elementos que me gustan desgranar y degustar, además de una portada de intención futurista, también ciertamente vintage, que además de buscar la idea de un equilibrio viejo/nuevo no ha dejado indiferente a nadie, a mi modo de ver le da entidad a un primer golpe de vista. Su título muestra unas pretensiones más bien literarias al igual que algunas de las canciones, aunque más allá de cualquier intención elitista estamos ante una declaración de intenciones potente por parte de Gary Louries que a través de sus letras viene a dedicar un canto a la belleza que reside en los pequeños detalles cotidianos con la consigna de bajar el ritmo y no dejarse llevar a la velocidad a la que gira el mundo, supongo que la misma velocidad que no encuentra tiempo ni espacio para la escucha atenta de buenos discos como Paging Mr.Proust.

Lamprologus - Reborn (Autoproducido, 2016)

mayo 27, 2016 1 Comentario

Dentro del gran saco del rock alternativo tengo que alabar a grupos como Lamprologus, ajenos a las tendencias y capaces de mantener un camino propio que no suena en demasía a las referencias que han mamado, y aunque han subsistido en festivales que poco tienen que ver con ellos y en conciertos de pequeño aforo, su rock tiene madera de grandes estadios, en ese sentido transitan esa misma vía que abrieron Pearl Jam, rock de calidad actual y enérgico que se nutre indirectamente del legado de los grandes del rock, en su caso llegando a tocar el progresivo y el metal pero sin rendirse a ninguno de ellos, con una interpretación vocal visceral y potente, portentosas guitarras y ritmo poderoso, y donde se hace difícil no mentar los años 90 como parte de su identidad.

Como muchos amantes del buen rock que siguen su instinto y en sus propias condiciones, Lamprologus no ha tenido precisamente la promoción que debieran por parte de unos grandes medios (musicales) que casi siempre están excesivamente compartimentados y que no atienden a nada que no entre en ciertas premisas, y es una lástima porque lo valen. Así pués han persistido a lo largo de sus siete años de vida, con dos buenos discos a sus espaldas, Limerence (2011) y Theory Of Everything (2013), renacen ahora después de tres años con aires renovados y una nueva colección de canciones bajo el título Reborn, un LP corto o un EP largo, que en esencia transpira espíritu de lucha contra los elementos y la fuerza de quien sabe que las circunstancias no podrán acallar la música que les arde dentro.

Si algo debo destacar de este nuevo disco además de sus canciones, es el hecho de haber sido grabadas por la banda en riguroso directo en el estudio, una muy buena producción que supera su anterior referencia por lo visceral de su actitud y la transparencia con la que pretenden mostrar sus grandes bazas sin artificio alguno, lo que suena es lo que hay. Queda demostrada pues que en sus propias coordenadas han consumado su madurez como banda de rock, pasando de grupo prometedor a banda a tener en cuenta, para que me entendáis, los veo más en un Azkena que en un Primavera.

En cuanto a las canciones imposible no rendirse ante trallazos como el elegido para su primer video This Is Gonna Break Your Heart, tanto como la potente y desgarrada Icarus que recuerda a Alice In Chains en sus oscuros mejores momentos, a considerar Greed una excelente declaración de intenciones que define en sus versos el ímpetu i la decisión con la que avanzan a pesar de las absurdas reglas de un mundo ingrato, la guitarra abre sinuosa y cálida al desencanto que pulula en I Blame You, una gran canción tejida con esmero con diversos cambios de ritmos que nos llevan al desgarro vocal y a una guitarra que acaba eclosionando en un final apoteósico. Las líneas de guitarra y los riffs de la potente Just A Little Bit Old remiten directamente a los clásicos del metal, aunque a mi particularmente son sus temas más extensos donde además bajan sus revoluciones en un incesante juego de subidas y bajadas, los que mejor podrían representar el alcance de este nuevo renacimiento, y tanto en Mantra pero sobretodo en Easy encuentran como pocas veces en su discografía la profundidad de los Porcupine Tree, y no se andan con bromas.

Han ganado en técnica, son un grupo bien engrasado y sobretodo no han perdido la ilusión en hacer lo que más les gusta, buen rock sin concesiones, y siempre hay que celebrar que grupos como Lamprologus superen una y otra vez los escollos en su camino, pues es difícil encontrar en este país la audiencia apropiada en directo para un grupo que se maneja en estos niveles decibélicos. Si algo consiguen con Reborn  es que tenga inmensas ganas de presenciar estas canciones en directo, así que si andan cerca de tu casa no lo dudes, prometen un directo demoledor e intenso. Muy recomendable.


Bantastic Fand - Welcome to the Desert Town (Unproductive Recordings, 2016)

mayo 22, 2016 4 Comentarios

He tardado un poco en llegar porque mis orejas son ahora mismo un cuello de botella incapaz de procesar todo aquello que mi cerebro le manda, voy a mi marcha, tampoco me agobio, pero por el rabillo del ojo voy apuntando y filtrando aquello que me merece la pena para dedicarle el tiempo necesario, y superar a su vez las premisas propias de la promo para que me hable de tú a tú y se asente como debe. El tiempo de la Bantastic Fand ha llegado. Aunque no es la primera vez que aparecen en la Route, ya desde su anterior Strong Enough To Refuse, con su DVD One grabado en directo, tuve la certeza de que el grupo crecería y no sólo por una audiencia fiel que poco a poco ha ido en aumento, además porque se notaba la contención del cd y su correspondiente expansión en el directo. Tenía claro que el día que lograran plasmar en mayor medida su espontaneidad en un disco, lograrían a su vez no sólo superarse, si no que editarían uno de los discos más hermosos de palo americano que se hayan grabado al sur de la vieja y destartalada Europa. 

Hay algo muy especial que me lleva irremediablemente a su escucha estas últimas tardes primaverales que nos quedan, además de las fantásticas composiciones y la música, se vislumbra una pasión inusitada, una ilusión en el brillo de sus versos, un amor enorme en cada acorde. Algo que ya intuí antes incluso de tener su primer disco cuando Nacho Para no dudaba en presentarse para ofrecerte lo que llevaba entre manos, su manera de iluminarlo tan transparente, además las crónicas que relataba del desierto del Sahara en las redes sociales, su honestidad y su determinación a la hora de seguir su propio camino, para mi fueron suficiente para seguirle incluso antes de que llegara la música, y aunque fuera en las redes sociales y no en persona, me proyectaba ya entonces una imagen clara, le percibí como un valiente que ha dado un quiebro al sistema, que ha visto cara a cara a la muerte y a la injusticia, pero que también ha visto la esperanza en su estado más puro y en lugares donde cualquiera de nosotros no aguantaría ni tres horas. Una fuerte dicotomía que cohabita como un cruel yin/yan y que sus canciones reflejan en un tono siempre positivo y vitalista, con carisma.

Como muy bien cuenta Nacho Para en la fantástica entrevista hecha en El Baúl De Mi Desván (http://bauldesvan.blogspot.com) de mi buen amigo y también valsero Evander, la canción Everybody's Rockin' desvela el misterio de sus influencias pués por sus versos desfilan los mayores amores musicales de la banda, artistas que amamos y donde Dylan juega un papel primordial, aunque os digo una cosa, personalmente opino que si estas canciones las firma Tom Petty aún le están bajando en procesión desde California hasta Memphis con tramo final en barca por el Mississippi. 

Las querencias musicales se denotan básicamente americanas, pero hay detalles más british como el sitar de Carlos Asworth en Can't You See? o su manera tan pop (y también wilquera) de encarar el folk-rock en canciones como When She Came To The City que debería sonar en las emisoras a todas horas, y esa luz entrando por la ventana en forma del rascado de acústicas que tienen el mismo cielo que vió morir a Billy The Kid en otras como Down The River con las que es fácil afirmar al menos en la intención que huele a classic rock setentero de calidad curtido a base de country-rock, que bonita. Y respecto a lo que os decía de Petty, concretamente su época dorada años 90 (Wildflowers, She's The One, Echo) Find The Door es un gran ejemplo por como la canta y por como empasta la banda, armónica, motivo de la guitarra principal y teclados incluidos, una preciosidad. My Invention es posiblemente una de mis favoritas, allí escondida en el tramo final, porque a pesar de su espíritu tan loser, la música: que guitarra y que coros en armonía, junto con la interpretación vocal la hacen incluso luminosa y transforma la resignación a la que nos arrastra este mundo ilógico y a veces ingrato, en motivo para no dejarse amedrentar.

Sus portadas tienen un toque personal que las une por sus perfiles a contraluz, y en ésta que por cierto me encanta no sólo me indica el mejor momento horario para su escucha, la veo más como una alegoría de la propia vida y de la actitud ante ella, siempre hay un mañana, siempre se irá el sol y se oscurecerá y seremos unos perdedores, pero volverá a salir y nos volverá a iluminar y nos volveremos a sentir vivos, es el espíritu de su música y de sus letras, es la actitud de quien ama de manera incondicional lo que hace a sabiendas de no saber si habrá un mañana, ingenuidad o quizás más bien la sabiduría del sentirse en total libertad, ese punto de locura y de desapego en esta rueda que todo lo arrastra sin remisión y llevado con agrado en su total independencia y no sólo por gusto, más como el mejor medio de subsistencia ante la necesidad de volcar en sus propias condiciones y en formato canciones todo ésto que me hace quererles como grupo y adorar sus música, que ya sabemos que todo está dicho pero el lugar siempre es aquí y el tiempo siempre es ahora y ellos además han llegado a un lugar que en cualquier caso para mí es un sueño, se trata de la música de la que mayormente se ha alimentado toda mi vida.

El triángulo Nacho Para, Paco del Cerro y Pablo Vizcaíno, es un núcleo muy bien avenido a la hora de facturar canciones inmensas, sin dejarme de lado a los músicos que completan la banda y a los técnicos que han hecho posible llevar al plano físico toda esta ilusión y música, esta vez encontrando el mejor modo de plasmarlo en Welcome to the Desert Town, disco que no debéis dejar pasar. Deteneros sólo un momento en estas doce canciones, la producción es exquisita, el gusto musical que desprende se alimenta de los grandes y los arreglos tienen una riqueza encomiable, eléctricas, acústicas, hammonds... la música que nos gusta, ellos son de los nuestros.



Bandcamp: https://bantasticfand.bandcamp.com/
Web: http://bantasticfand.com/
Facebook: https://www.facebook.com/bantasticfand
 Bandastic Fand actuarán en El Último Vals de Frías
+info:  http://elultimovalsfrias.jimdo.com/

Ben Watt - Fever Dream (Unmade Road, 2016)

mayo 15, 2016 2 Comentarios

Era difícil hacer un disco que alcanzase la calidad de Hendra, cosa que ha hecho. Lo voy a dejar claro, no hay aquí música compleja, ni elitista, se trata de música ligera, música melódica y/o mainstream, adjetivos que se ajustan al describir el disco. Me hace recordar, salvando las distancias y épocas, a artistas ingleses con clase e intenciones más comerciales tal que Sade y Seal cuando hacían buena música, imagino a este último cantando un disco como éste y a medio planeta llevándolo en procesión por el Támesis. En la onda del pop de mediana edad de Richard Hawley por lo que a intenciones se refiere, aunque en lo músical más cercano al folk preciosista de la escuela clásica inglesa y con un tratamiento smooth-jazz, más que a los estilos de palo americano. Pero es Ben Watt y no lo cambio, porque en esta nueva etapa ha firmado uno de los mejores discos del año y de su carrera.

Lo que más me sorprende y me gusta es el hecho de haber conseguido unas atmósferas tan profundas, bellas y sugerentes con estructuras simples de bajo, dos guitarras, batería/percusión, en algunas canciones con algún piano, sin orquestaciones ni arreglos ampulosos, pero con mucha elegancia y espíritu de gran clásico. Y aquí, en lo musical, uno de los ganchos es la inestimable labor de Bernard Butler, que puede que sus ex-compañeros hayan firmado este año uno de sus grandes discos (que ojo, me encanta) con una guitarra que ha sabido imitar muy bien sus "licks", sin embargo aquí el sr.Butler ha demostrado superar su pasado que no obviarlo con gran maestría al servicio de estas muy buenas canciones, sin ostentaciones pero mejorando lo expuesto y a su vez recordando porque el grupo al que perteneció es el que es, sus fraséos corren libres por los versos que canta Watt y consigue dar un plus de dinamismo. Sin duda alguna se nota la química entre ambos alcanzada en la gira conjunta de su anterior disco.

Tanto Gradually que es superlativa, imposible no acordarse del Butler inspirado en The Asphalt World, como Fever Dreams muestran la perfecta química entre ambos, en esta última con M.C Taylor (Hiss Golden Messenger) invitado de excepción rendido en la segunda voz ante Watt, que preciosidad de tonada. Entra el piano en perfecta comunión en Between two fires aumentando el tempo, también en Winter's Eve impregnada de la nostálgia propia de la navidad como si de un villancico moderno se tratara, Women's company es intensa, Watt es un maestro en tonadas tan smooth como Faces of my friends donde conjuga percusiones y acústica con la eléctrica, aquí limpia, de Butler, tampoco podía faltar la bossa nova tan presente en su carrera más clara en Running with the front runners. Never goes away es un caramelo para bailar un agarrado y Bricks and Wood tiene un tono más luminoso, cierra el disco la nana-folkie New Year Of Grace con la segunda voz de Marissa Nadler añadiendo un punto etéreo y bello. 

Su ímpetu es el pensamiento profundo y  las dudas propias de la mediana edad, amores y relaciones humanas complejas, las dudas que asaltan cuando se supone que debes haber encontrado tu sitio, el hecho de asumir un papel sincero y honesto acorde con tu edad y superar las poses juveniles sin dejar ir la pasión por la vida, una lucha interna intensa por el amor verdadero, para nada peliculero y con los pies en el suelo, que si en Hendra tocaba una vena más introspectiva y digamos que teñida de cierta tristeza, en Fever Dream alcanza un punto un poco más luminoso y  más elevado con su voz que se erige con su timbre dulce pero ahora más soulful que nunca. Fever Dream es la bossa nova de la urbe mojada por la lluvia londinense, folk contemporáneo del s.XXI, smooth-jazz de pianos de cola de cóctel de cena romántica y guitarras crujientes que se tensan y destensan a petición de los versos. Un disco precioso, perfecto, un clásico instantáneo que me acompañará más allá de los discos de temporada. Un gran disco sin más.

Julio Demonio - Cavernarios (Birdbrains, 2016). El bardo de Jaén.

abril 30, 2016 2 Comentarios
Julio Demonio lleva ya unos cuantos discos a sus espaldas aunque no es muy conocido, no es la primera vez que aparece por esta página. Descubrí su música gracias a Cisco Fran con quien comparte un amor infinito por el bardo de Minessota. Estuvo en la presentación del Tren Fantasma de La Gran Esperanza Blanca e inauguró aquella noche, fue como tener al Dylan '63 en su versión en castellano. 

Cavernarios es el nuevo disco con el que nos presenta su capacidad para apretar palabras en versos que transmiten imágenes tan claras como una fotografía, sabe mantener la tensión argumental a pesar de la parquedad instrumental con la que suele acompañar sus canciones sustentadas por lo general por acústica y la harmónica, y con el apoyo de percusión, algún teclado y alguna guitarra eléctrica en algunas de las canciones de este disco.  

Abre el disco La última función, que ya había escuchado en directo, una canción que nos hace visualizar el escenario por donde desfilaran los personajes cuál caverna de Platón e incitando como no, a que sus Cavernarios moradores la abandonen, y a través de sus Ilusiones con la ayuda de Javier Valverde y su guitarra eléctrica, nos dará las razones para dejar el miedo atrás y levantar la cabeza. Bellaco actualiza el Así estoy sin tí de Sabina, aunque su esencia francotiradora logra zafarse de la simple comparativa, y nos invita a subir a Una máquina del desorden con la que desmontar este tinglado maloliente que tenemos instaurado en las altas esferas.

Entre estas historias de trasfondo social y humano hay espacio para una canción que más que una canción es un cuento sobre un amor imposible, muy buena El dragón y la princesa. Y el nivel no decae, Dando el estirón es un canción sobre el aprendizaje y sobre la recapitulación interior del propio Julio, planteada a mi modo de ver como una gran lección de vida y de resistencia, mejor de coherencia con uno mismo. Cierrra este disco con El tiempo de los murciélagos, que deja a las claras la gran capacidad de Julio Demonio para contar historias sobre personajes que recorren los márgenes del camino de la normalidad.

Quien sabe si logrará ser escuchado con mayor amplitud, lo merece. Domina el rápido fraséo, también las progresiones folkies del Village, y consigue que sus canciones nos hablen de lo cotidiano con imágenes mordaces plagadas de versos ingeniosos, Julio Demonio es un artesano del verso, un moderno trobador que canta a la vida con honestidad y llamándonos a no sucumbir a los agrios designios que se ciernen sobre la working class. Probadlo, lo podéis escuchar en su bandcamp y descargar gratuitamente, es una maravilla.

https://juliodemonio.bandcamp.com

Concierto 30º Aniversario de La Gran Esperanza Blanca.

abril 23, 2016 2 Comentarios

Considero a LGEB uno de los grandes tesoros de la capital del Turia, formación que ha sobrevivido a duras penas a lo largo de las últimas décadas, llevando su mezcolanza de rock, blues, country, americana por los derroteros que siempre gustan rastrear en esta Route. Y no es de extrañar que en su momento el disco DYLANita me encandilara, gracias a la efusiva recomendación de my mestre-friend Johnny JJ quien me descubrió a la banda justo en el momento en el que estaban a punto de volver a las andadas. Entregaron Derrota y Tren Fantasma, dos discos que les consagraban definitivamente como clásicos de su generación y a su vez me despertaban la curiosidad de su obra pasada.

Son ya muchos años a la espalda por las carreteras secundarias y polvorientas de la capital levantina, aceptado trayecto que exime a Cisco Fran, su alma matter, de cualquier pretensión de ser adherido a ninguna causa, ni de ser portavoz de ninguna escena, tampoco lo suyo es facturar discos periódicamente y sólo habla cuando existe la necesidad de hablar, ya sea a través de libros o música. La voz particular de Cisco Fran es personal y única, no puede medirse a ninguna otra, altas dosis de expresividad apoyada en una lírica hecha a medida, tan evocadora y poética como realista. Paisajes con horizontes donde Harry Dean aparece en contraste con un sol que parece querer esconderse. En la música Spagnolo Feroce tiene su peso a las séis cuerdas, y junto a Chuso Al y Chiti Chitez completan un grupo bien avenido que seguro estará con nosotros unas décadas más. Una de las propuestas más personales del panorama nacional y verdaderos pioneros en las sonoridades americanas que tanto conocemos y nos gustan.
Hoy 23 de Abril La Gran Esperanza Blanca celebran su 30 aniversario con invitados de auténtico lujo. Si estás por Valencia no te lo puedes perder, la música antigua sonará esta noche en el bar.


Copernicus Dreams - Sunrise (Gaua Records, 2015)

abril 21, 2016 2 Comentarios

Dentro de poco tendrá lugar uno de los encuentros más importantes de la temporada. El 1, 2 y 3 de Julio el mítico The Last Waltz de The Band tendrá su homenaje en la bonita localidad burgalesa de Frías. Es mi intención no dejar pasar esta fenomenal oportunidad de formar parte de él, si el destino no me juega una mala pasada me reencontraré con algunos amigos y pondré cara a tantas personas que me he ido encontrando en el camino. Así que he decidido ponerme al día con las bandas que van a asistir siguiendo el orden del bonito cartel que lo anuncia, y serán  Copernicus Dreams quienes inaugurarán El Último Vals que nuestro buen amigo Joserra ha tenido a bien organizar simplemente por amor a la música.

Y por amor a la música es por lo que el grupo de Castro Urdiales abrirán esa noche que será emotiva por partida doble. El motivo más obvio y que compartiréis conmigo es el simple hecho de formar parte de un acontecimiento que nada tiene que ver con marcas de cerveza, ni con el retorno del mítico grupo de turno para hacer caja, ni tan siquiera con la promoción de lanzamientos discográficos venidos del más allá, emotiva sin más por el amor a secas que todos los asistentes procesan a la música, y emotiva por la enorme voluntad de todos lo participantes, grupos y público, por ver hecho realidad uno de esos grandes sueños musicales que muchos arrastramos desde la juventud. El otro motivo es que ese mismo 1 de Julio es una fecha muy significativa para el propio grupo, pués ese día cumplirá exactamete un año del fallecimiento de Luis Ruiz, bajista original de la banda. Luis era de los nuestros, de hablar de discos y de artistas favoritos, por eso hablar de este disco va ligado a hablar de él. Justo cuando empiece el Vals en Frías se cumplirá un año desde que Luis está ya con Rick Danko, Levon Helm, Richard Manuel y Allen Toussaint, a quienes por cierto adoraba.

Suena el rascar de una acústica, es You Can Say que nos invita a entrar, acompañada por una guitarra eléctrica de dicción limpia que surca los compases y los detalles de piano que anticipan que estamos ante una banda de rock que busca  desarrollar su amor por esos estilos de palo americano que tanto nos gustan. Continúa este disco con tonadas que se desarrollan con el mismo feeling musical de paseo por la playa al aire fresco de la mañana en esos escasos momentos en que las cargas aún no las notamos presionando en nuestra espalda y en nuestro pecho, Just Call  o cuando el amor puede resumirse con el café con leche y una mirada de complicidad a tu lado, o ese Donkey Flying que se niega a dejar esa sonrisa interior y amiga. Sunrise cambia el tercio, breve instrumental acústica y precioso espacio para respirar, puedo imaginarme el amanecer de Frías con esta banda sonora de arpegios amables teñidos de alegre melancolía, ya a la altura de Shock the Monkey to Live entiendes que Copernicus Dream tienen un cometido más profundo y el deseo expreso de dar un pellizco a quien escuche para que entienda que vida no hay más que una, entonces Leave For Live nos invita a coger esa carga que llevamos en la mochila y dejarla en el arcén para continuar nuestro camino, precioso hammond, armonías y guitarras, de esta canción rescato una de mis estrofas preferidas. Es una bonita declaración de intenciones:
But if you want, I will find a place for you and me
I will find a place for you and me under the sun
I’m gonna drive my car, under a red sky
And if you want we make love under the stars
Cause your company makes me feel all right


Pero la vida aunque la llevemos con mirada positiva siempre nos dará cuando menos lo esperemos alguno de esos reveses que no se pueden esquivar, por eso Goodbye My Lady es una canción triste pero hermosa que no desentona, tiene ese soul de groove tranquilo muy de Terry Callier de principios de los años setenta y una guitarra que llora con sentimiento blues, preciosa. Con este sentimiento de pérdida pero con la esperanza asomando, la muy Tom Petty Win or Loose continúa este camino hacia el amanecer, y aunque el disco parece empezar con el ánimo en el cielo de un nuevo día, poco a poco va mutando en un alegato de resistencia contra la acritud y esas mismas cargas de las que hablaba, entonces puede ser determinante recurrir a nuestras fuerzas de flaqueza, muchas veces representadas en el recuerdo insobornable que a buen recaudo quedó en un pequeño rincón, en un olor, en un sabor que nos lleva a la feliz infancia, nos lo cuenta Childhood Dreams, cuando la vida sólo sonreía y el llanto nunca se imponía más de unos minutos. Esta impotencia por ver que el mundo no cambia a mejor más allá de nuestro alcance y pese a la buena voluntad que cada uno le pueda poner tiene su punto álgido en Earth As The Hell, catártica y de psicodélia turbia, quizás la canción más desatada del disco. Pero no podía terminar así, de nuevo hace su aparición Shock the Monkey to Live esta vez con el artista inglés Toby Connor, una canción emotiva que deja una estrofa final suspendida en algún lugar de nuestro interior, como un nudo que aprieta las entrañas por la ausencia de Luis, pero que a su vez se impone como un último cabo al que cogerse cuando el mundo se torna hostil, es la música nuestro lugar, el sitio donde queremos estar.

Come on Louis take your stick and play loud again
Come Louis think about a place where your music is
So take your second chance and put it down your hands
Shock the monkey to live Louis

Según me contó Joserra, el día que presentaron Sunrise en Power Records él ya no estaba, pero sus compañeros tocaron el disco con su bajo pre-grabado, ese día fue el que entraron en el cartel, tenían que estar en el Vals, si, porque ese es su lugar, y Luis estará presente en el repertorio y nosotros con él, un merecido homenaje como el que los grandes clásicos del rock urden para sus amigos en lustrosos escenarios, el Vals de Frías no puede quedarse atrás con sus héroes más cercanos y su escenario no será menos lustroso y hermoso bajo ese cielo azul burgalés de Frías.

Recomiendo hoy este disco que guarda en él los secretos del sol californiano y el rock americano de melodías dulces del que se dejó seducir por la contracultura y que a su vez abrió la ventana al aire fresco de los 90 en adelante, con la misma ingenuidad que transpiran artistas más actuales como Bart Davenport, otras veces con la melancolía de unos The Tyde, simples coordenadas que me sugieren sus canciones, pero no a cualquier precio pués mantienen imborrable la impronta que dejaron en sus corazones sus verdaderos héroes a través de cancioneros tan eternos y perfectos como los de The Band y los Byrds. Así que amigos, ya sabéis, podremos escuchar estas canciones de mirada positiva y amable en uno de los pueblos más bonitos que nunca podréis visitar, entre un mar de gentes que llenarán su castillo y harán grande su recuerdo y su corazón de oro. Un 1 de julio de 2015, Luis falleció, un año después la música sonará por él en El Último Vals de Frías. Este vals también va por ti Luis.

Bandcamp: https://copernicusdreams.bandcamp.com

Abierto el plazo para la compra y reserva de bonos.
+info: http://elultimovalsfrias.jimdo.com/



"Odio las canciones que te hacen pensar que no sirves para nada. Odio las canciones que te dicen que has nacido para perder. Que no le sirves a nadie. Que no sirves para nada, porque eres muy joven o muy viejo, muy gordo o muy delgado, muy feo o muy ésto o aquello. Canciones que te deprimen o canciones que se ríen de ti por tu mala suerte o tus desgracias. Quiero luchar contra esas canciones hasta el último aliento y la última gota de mi sangre. Quiero cantar y demostrar que éste es tu mundo, aunque te haya golpeado y te haya tumbado docenas de veces. aunque te haya golpeado y arrastrado. Sin importar el color, tamaño ni constitución, quiero cantar canciones que te hagan sentir orgulloso."
Woody Guthrie